La inquietante vuelta de Rodrigo Rato
La renuncia de Rodrigo Rato a su puesto en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial está causando un terremoto político en nuestro país. Un terremoto producido más por la incertidumbre que esta renuncia produce que por lo que sabemos que puede significar. La causa pública de esta renuncia son los motivos personales, cosa que en el mundo de la política equivale a que hay un motivo que no se puede decir.
El motivo que se me ocurre, descartados los “motivos personales”, es que la situación en este organismo financiero internacional debe ser absolutamente caótica y que a Rodrigo Rato le debe apetecer bien poco permanecer allí, en plena lucha de poder político entre personas y bloques de Estados, y con acusaciones constantes de nepotismo contra algunos directivos (entre los que Rato no se encuentra). Salir de esa situación es por sí misma una buena causa y es de esas causas que se encumbren bajo los motivos personales.
Excepto que haya un motivo realmente personal en la renuncia, sabemos que mucho en el Partido Popular se han empezado a sentirse nerviosos, porque Rodrigo Rato es uno de los representantes del Partido Popular que tiene una mayor valoración entre los ciudadanos, que puede poner en cuestión el supuesto liderazgo de Mariano Rajoy entre las filas populares.
La principal ventaja de Rato sobre Rajoy es que, junto a su aceptación, no ha se ha visto manchado estos años por el lanzamiento de inmundicias políticas que los miembros de su partido han arrojado contra los socialistas y que están erosionando la credibilidad de los populares.
Con su partido escorado cada más a posiciones derechistas radicales, Rato es visto por muchos como el posible recuperador del centrismo que hizo posible las victorias electorales de 1996 y 2000 y cuya pérdida costó el gobierno al PP en 2004. Buena parte de los populares ven en Rato un recambio a Rajoy si se cumple la previsible derrota en las elecciones generales del próximo año.
En 2008 el Partido Popular necesitará quitarse lastre y malos acompañantes, para poderse presentar como alternativa a un Zapatero y a un PSOE reforzadísimos después de una primera legislatura llena de conmociones políticas. Un reelecto Zapatero no puede recibir la misma oposición que va a fracasar en las urnas, porque en España las victorias electorales se encuentran en el centro político y en la moderación.
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Autor: Credito
Primero anunció una rebaja generalizada de impuestos, recurso no por típico menos efectivo.
Después, la reforma de la Ley Electoral, el instrumento que, según el PP, distorsiona el reparto del poder en las instituciones españolas.
Ayer, Rajoy dio un paso más y perfiló su futuro modelo: ningún partido podrá gobernar si no alcanza al menos el 30 por ciento de los votos en las urnas. El objetivo es evitar la proliferación de macrocoaliciones que desalojen del poder a la formación mayoritaria.
El bipartidismo descarado es el objetivo del presidente del PP, creo que la reciente historia de España nos demuestra que la pluralidad y la posibilidad siempre abierta a coaliciones es enriquecedora de la vida política española.
Claro que con el PP hay pocos partidos políticos con representación que estén dispuestos a coaligarse.
Tal vez debería reflexionar Rajoy sobre este problema.
Carlos Menéndez
http://www.creditomagazine.es
Fecha: 19/07/2007 11:31.