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¿Por qué odio la Feria de Abril? Una explicación de izquierdas y subjetiva
No es que no me guste la afamada Feria de Abril de mi tierra, sino que resulta que la odio. Podría no gustarme, como otras muchas cosas, pero con la Feria he dado un paso más y ha podido concitar un conjunto de sentimientos y juicios negativos que normalmente entran en lo que llamamos odio.
Desde mi condición de sevillano que, por cuestiones laborales, está fuera de Sevilla pero que vuelve muy a menudo, quiero dejar en la Blogosfera este manifiesto, más como desahogo que otra cosa.
A pesar de que el odio es un estado algo irracional, algunas causas y motivos sí tengo, por lo que iré exponiéndolo por parte, sin enrollarme e intentado ser sintético. El primer motivo de mi odio por la Feria de Abril es que no es una fiesta de los sevillanos.
Sí, la paga la ciudad, el Ayuntamiento recauda unas cuantas tasas y presta muchos servicios, pero no todos los ciudadanos (y muchos menos los visitantes de fuera), pueden participar en esta fiesta que se hace sobre terreno público y a costas de las arcas municipales.
Creo que Sevilla es uno de los pocos sitios que conozco en los ni siquiera sus propios ciudadanos tienen derecho a participar en una fiesta local. La mayoría de las casetas son privadas, con su guarda de seguridad en la puerta y con un precio altísimo para ser socio de ellas, así como una fuerte selección social a la hora de admitir socios, si el precio no es lo suficientemente disuasivo.
Las pocas casetas públicas que quedan (distritos municipales y partidos políticos) no llegan a ser veinte dentro de un recinto con más de mil. Además están descuidadas, porque se conciben como una especie de contenedor para que los pobres desgraciados que no tengan caseta puedan meterse en algún sitio. Son algo así como hospicios feriales.
Si uno no tiene caseta (la mayoría de los sevillanos no la tienen) y no quiere estar de la manita de uno que sí la tiene (como si fuera un desamparado recogido misericordemente) y, además, desea ir a la Feria, sólo tiene la opción de dar paseos por las calles del recinto ferial.
La Feria de Abril es la expresión más clara del clasismo, elitismo de tercera y de la estructura internamente discriminatoria de la sociedad sevillana, pero lo peor de todo ello es que se paga con fondos públicos.
Cuando el actual alcalde propuso un nuevo recinto en el que las nuevas casetas fueran casi todas públicas, en régimen de concesión, muchos se echaron las manos a la cabeza y diciendo que la Feria iba a perder su esencia (en palabras del entonces portavoz municipal del PP, Jaime Reynaud). La verdad es que el señor Reynaud tenía razón, si la Feria se hace para todos, la Feria pierde su esencia, que es el clasismo, el elitismo de tercera categoría y la discriminación de la mayoría de los sevillanos.
Después hay otros elementos que hacen que odie la Feria. Bebida cara, vino aguada, comida también cara y a un precio digno de un restaurante de cocina creativa. El albero (una tierra amarilla que se utiliza para las calles) recorriendo los pulmones. Atascos de caballos en las horas vespertinas. Obligatoriedad de pasarlo bien y la sensación de estar viviendo una reedición sevillana de las “hogueras de las vanidades”.
Total, que cuando toca la Feria ni la piso, aunque me encuentre en Sevilla. Es en las pocas cosas en las que he conseguido una mínima coherencia existencial: no voy a donde me excluyen y a donde, en todo caso, se dan unos factores que no me gustan.
Algunos apuntes sobre política sevillana
El actual Alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, va a batir un récord en la política local. Será, cuando acabe su actual mandato, la persona que más tiempo haya sido Alcalde de Sevilla. Es un logro difícil para una persona que siempre lo ha tenido todo en contra, incluso su primera candidatura a la Alcaldía, ganada en las primarias a José Rodríguez de la Borbolla, ex Presidente de la Junta de Andalucía.
El frente mediático con el que se Monteseirín tiene que lidiar todos los días harían palidecer al que ha soportado Zapatero la pasada legislatura. A pesar de ello, logró tras las elecciones de 2007 reeditar el pacto con IU, empatando en concejales y sólo con tres mil votos por detrás.
Los dos socios de gobierno tienen un gran fallo en comunicación política (asunto que tanto me preocupa), pero han conseguido remozar muchos de los barrios de Sevilla (esos que no salen en los periódicos y que estos no explican nunca su voto), reestructurar el centro de la Ciudad (contra las movilizaciones y mentiras de unos comerciantes entregados al PP) y éxitos tan emblemáticos como el carril bici (con miles de usuarios todos los días).
A Monteseirín se le critica todo, absolutamente todo. Los que un día dicen que un proyecto es inútil a los dos días dicen que ya lleva una semana de retraso algo que es imprescindible o se traen a un arquitecto inglés o alemán para que diga que el modelo del Ayuntamiento es malísimo y que él, por unos cuantos millones, hace lo mismo pero con otro espíritu. Dicen que es el peor y más nefasto alcalde que Sevilla ha tenido, pero nunca dicen los motivos de su juicio.
Con la excepción de la remodelación de “El Prado” me cuesta recordar algo que el PP hiciera en Sevilla en los ocho años en los que formó parte del equipo de gobierno municipal. Eso sí, muchas fotos si les hicieron, todos los medios les reían las gracias y decían que lo estaban haciendo estupendamente, la pena es que no decían qué estaban haciendo tan bien.
Espe 2012
La noticia de que se ha abierto una página web para propugnar que Esperanza Aguirre sea la Presidente del Gobierno en 2012 saltó ayer a la Blogosfera. A la hora que es la página ha sido retirada.
Por el tono de las entradas que pude leer ayer, la inspiración era la propia de “Libertad Digital” y el tono pues he oído no resultaba novedoso. El hecho de que alguien proponga una candidata a la Presidencia del Gobierno y la promocione fuera de los cauces normales de un partido (barones, camarillas y esas cosas) sí que es novedoso.
Es evidente que la notoriedad de esa promoción y su publicidad sí es novedosa. Circunstancias tales como que se anuncie sin expresar un vínculo ineludible con el “proyecto” del PP, que se critique abiertamente las decisiones del Presidente del PP y que hasta se pusiera un formulario para enviar cartas de queja a Rajoy dejan en mal lugar a Esperanza Aguirre, pues a los partidos no le gusta nada este tipo de cosas.
Tan descarado es el daño que esta página, que incluso ha sido noticia en “El Mundo”, puede hacerle a Esperanza Aguirre que parece hecha por los adversarios de la “lideresa”. Si estos forofos de Aguirre tienen tan poca idea de política y de las consecuencias de una acción como la que han realizado, esto mismo dice poco de su propuesta de que Aguirre sea Presidenta.
Soraya Sáenz de Santamaría. Desde la perspectiva de la comunicación política
Los de izquierdas nos estamos divirtiendo como críos, viendo como la “derecha mediática” emplea sus armas contra los suyos y le dicen de todo a Rajoy por la designación de Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz del Grupo Parlamentario en el Congreso. Con lo pesado que son estos chicos de la “derecha mediática” la cosa promete mucho y por mucho tiempo.
¿Es adecuada la decisión de Rajoy en términos de comunicación política, es decir, para los ciudadanos y no tanto para las cuestiones internas del Partido Popular? A estas alturas resulta ya evidente que Rajoy se ha querido dotar de una guardia pretoriana para hacer de una vez lo que él quiera, que ya le toca después de cuatro años de ser una marioneta.
Ese mensaje tiene algunos problemas. El primero es que reconoces que has sido una marioneta y eso no gusta mucho a los votantes. El segundo es que si no contentas a parte de tu apoyo externo, te quedas solo y siempre es más divertido darle caña a los tuyos (porque sabes más de ellos) que seguir con Zapatero, para el que hay que buscar otro idioma para incorporar nuevos insultos. El tercer problema es que transmite poca confianza en los dirigentes de su propio partido.
Vayamos ahora a analizar a la persona elegida. Soraya Sáenz de Santamaría es poco conocida por la mayoría de los ciudadanos, pero eso no es un inconveniente porque si quieres dar otra imagen es bueno tirar de banquillo. Lo negativo viene del hecho de que su aparición en primera línea ha sido objeto de polémica.
Yo me alegro que alguien de mi cohorte por fin ocupe un puesto relevante, no obstante, Soraya Sáenz de Santamaría tiene un problema de imagen bastante gordo: la ves y piensas que es una niña pija, por más que ahora salgan diciéndonos que ayudó a su tío panadero en los veranos.
Su forma de vestir, de peinarse y el primer apellido es un conjunto que a muchos españoles les produce rechazo. Algunos dirán que no tiene culpa de tener ese primer apellido, pero no sabrán que, por ejemplo Esperanza Aguirre tiene Gil de Biedma como segundo apellido y que Ruiz Gallardón es realmente “Ruiz-Gallardón”. Ellos tienen visión política hasta en eso, Soraya no.
Se me podrá decir que frivolizo la política hablando de ropa, apellidos y peinados, pero si hablamos comunicación política, la imagen es importante porque la primera imagen que se tiene de alguien es difícil de removerla. Como hábilmente le cuelguen la etiqueta de “arribista”, “niñata” o “pija” es sumamente difícil quitársela. Aunque es peor ser llamada la “niña de Rajoy”.
La “derecha mediática” la trata como una novata y en el PSOE, que no son precisamente tontos, aprovechan para poder a sus pesos pesados, con imagen de seriedad y autoridad, junto a ella para que los periodistas tomen sus fotografías e inmortalicen la cara de un “comprensivo” Alonso y de un terminante Jáuregui, mientras ella aparece como una diputada nueva, teniendo que mirar para arriba, e intentado codearse con los importantes.
El peligro de ser demasiado previsible
Uno de los argumentos que, por lo visto, emplea Federico Jiménez Losantos para atacar a Rajoy es que los medios más cercanos a la izquierda han visto con buenos ojos la elección de Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz parlamentaria.
Aplicando rigurosamente la doctrina de que si el adversario político y mediático aplaude algo, entonces eso es malo, y que si lo rechazo, entonces es bueno. Toma los titulares de algunos medios y los pronunciamientos de otros medios para convertirlos en argumentos como Rajoy.
No es la primera que lo hace, más bien es una pauta de su comportamiento. No hay nada más peligroso, en el mundo político, que tener una pauta de comportamiento tan simple y tan fácilmente previsible como ésta.
Cualquiera puede conocer esta pauta de comportamiento y utilizarla a favor de sus intereses. Para que Federico Jiménez Losantos salte contra alguien, sólo es necesario alabarlo, y él se olvidará de las consecuencias de sus palabras.
No descubro nada si digo que a la izquierda lo que más le conviene políticamente es que en el PP haya un conflicto cuanto más duro y duradero mejor. Si se llega al extremo, poco probable, de producirse una escisión, en Ferraz montan una fiesta mayor que las de una victoria en las Elecciones Generales.
Los sectores más conservadores de la derecha española, siguiendo a su referente radiofónico, han reaccionado desbordándose. Su previsibilidad excesiva les puede convertir en víctimas de sus propios adversarios políticos, pues siempre reaccionan como se espera que hagan y basta mover una ficha para conseguir de ellos el comportamiento deseado incluso contra los intereses que defienden.
¿Qué pasaría con un gobierno socialpopular?
Leyendo a nuestro Becario en Moncloa durante la campaña, he de confesar que tuve un sobresalto. Se preguntaba, al final de entrada, sobre la posibilidad de un posible pacto de gobierno entre el PSOE y el PP. Ahora, pasadas las elecciones y con un poco de tranquilidad, me gustaría valorar esa posibilidad.
De lo que no cabe duda es que el gobierno hubiera salido el que hubiese tenido más respaldo parlamentario en la historia de la democracia: 323 diputados. Ésta sería la única ventaja. ¿Cuáles son las desventajas tanto para el sistema como para los dos partidos? Hagamos un poco de política especulativa mientras esperamos la segunda investidura de Zapatero.
1) El sistema se quedaría sin una oposición consistente y articulada, que pueda constituirse en una alternativa a ese hipotético gobierno bipartito. La oposición es una lata por dos motivos, el primero es que es desagradable estar en ella y el segundo procede de las molestias que provoca cuando se está en el gobierno. La imposibilidad de una alternativa a los dos partidos del gobierno en las siguientes elecciones provocaría un incremento notable de la abstención.
2) Sólo dos partidos (IU y UPyD) asumirían la labor opositora a nivel nacional, lo que les proporcionaría una mayor notoriedad y la posibilidad de robarles apoyos al PSOE y al PP respectivamente. Serían los destinatarios “naturales” de los descontentos con la coalición, pero tampoco sería descartable el surgimiento de un partido netamente conservador (por ser generoso con el adjetivo). Sería el momento de las opciones más radicales e incluso de las contrarias al sistema.
3) En cada de uno de los partidos habría un gran malestar, pero que sería ridículo respecto al de los votantes en los que su voto tenía una finalidad negativa (evitar que alguien permanezca o llegue al gobierno). No puedo negarme al tormentoso morbo que me produce imaginar a Zapatero de Presidente con Rajoy de Vicepresidente en la foto de familia que el Consejo de Ministros se hace al empezar.
4) En todo caso el gobierno estaría formado por ministros de segunda fila, ya que los dos partidos se obligarían a descartar a las figuras de más peso del adversario. Lo mismo, contradiciéndome respecto al anterior punto, la Presidencia y la Vicepresidencia no recaerían en ninguno de los dos líderes.
5) La negociación del programa de gobierno sería una verdadera tortura. Cada uno de los dos partidos querría evidenciar las diferencias programáticas para luego jactarse que su gran adversario ha tenido que tragar. El programa de gobierno sería un homenaje al inmovilismo (no tocar nada de lo hecho anteriormente), con algún premio de consolación para cada grupo.
6) La confianza entre los miembros del gobierno sería problemática. Si el ministro de Hacienda dota generosamente un ministerio llevado por el otro partido, los suyos se subirán por las paredes. Tendrían que negociar cada línea de los Presupuestos y cuando unos Presupuestos son fruto de un acuerdo, no llevan una línea de acción y solamente sirven para mantener al Estado con vida.
7) La verdad es que no encuentra la necesidad que hubiera tenido organizar un gobierno de este tipo y me congratulo con que nadie haya intentado formar ese engendro político. Comprendo este tipo de gobierno en épocas tan críticas como una guerra, tal y como hicieron laboristas y conservadores en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial.
8) Personalmente sentiría una gran decepción.
Andalucía dentro de los dos grandes partidos
El poco peso interno que Andalucía tiene dentro del PSOE y del PP clama al cielo. Andalucía es la comunidad autónoma que más militante aporta a cada uno de estos dos partidos, entre el 20% y el 25% de los militantes socialistas y populares.
El peso de Andalucía no sólo es importante en términos de militancia, sino también en los diputados aportados a los respectivos grupos parlamentarios, ya que tanto en el PSOE como en el PP, no en vano cuenta con ocho provincias y es la comunidad más poblada.
En cambio la relevancia de Andalucía en las decisiones de los dos grandes partidos es mínima, reduciéndose a unas cuotas en las ejecutivas y cuando se gobierna, en el Gobierno.
La mayor aportación de diputados al Grupo Socialista procede del PSOE-A: treinta y seis y es la segunda diferencia más importante. En cambio no parece que el PSOE-A marque ninguna línea política o exponga alguna preferencia dentro del PSOE, como sí hacen el PSC (con once diputados menos) y el PSE (con veintisiete diputados menos).
Ahora que en el PP se habla de renovación, están en boca de todos los líderes y las opiniones de los dirigentes regionales de Madrid (con siete diputados menos) y de la Comunidad Valenciana (con seis diputados menos). La aportación de diputados al PP de cualquiera de estas dos comunidades es significativamente inferior a la que hace el PP-A. La región que más aporta es un perpetuo convidado de piedra en esta aparente renovación.
La conclusión no puede ser otra que el peso que a Andalucía le dan sus numerosísimos militantes y sus grandes aportaciones a los dos grupos parlamentarios no se traducen en un peso político equivalente de Andalucía dentro de los dos grandes partidos. Parece que los andaluces, militantes y diputados, solamente están para hacer bulto, formar una parte disciplinada y sonriente de la mayoría interna de turno y para poco más. El Andalucismo que ambas formaciones dicen profesar no deja de ser pura retórica.
| PSOE | PP | |
| Andalucía | 36 | 25 |
| Cataluña | 25 | 8 |
| Madrid | 18 | 15 |
| C. Valenciana | 19 | 14 |
| Euskadi | 9 | 3 |
Se precisan más diplomáticos
El servicio exterior es una de las partes más importantes del Estado y a la vez una de las más desconocidas. Casi nunca salen noticias referidas al servicio exterior, pocas veces está en el debate político, ya que es víctima de lo que suele pasar en España: las instituciones fundamentales del Estado son dadas por obvio, dejadas a su inercia secular hasta que un día alguien se da cuenta que esa parte del Estado se encuentra a varios siglos tanto de los equivalentes en otros países como de otras partes del mismo Estado.
A través del servicio exterior España se presenta ante el mundo, se relaciona con otros estados, defiende sus intereses, adquiere conocimiento sobre la política de otros estados en lo que a España le pueda afectar, así como es el instrumento principal de participación en la adopción de instrumentos internacionales, especialmente en las organizaciones internacionales.
Una buena muestra de que el gobierno socialista sí ha gobernado en estos cuatro años es la actividad que ha existido en torno a la reforma integral del Servicio Exterior de España. Se ha culminado con un buen informe y un primer plan aprobado en Consejo de Ministros, al que seguramente seguirán normas reglamentarias, algunas legales, y unas serias aplicaciones presupuestarias.
El informe de las deficiencias del Servicio Exterior es demoledor. Se detectan problemas en los edificios, en las remuneraciones del personal, en la acreditación diplomática, en las comunicaciones de las embajadas, en la seguridad de éstas, en el tratamiento fiscal de los centros culturales en el exterior y una larguísima relación de cuestiones que hacen pensar que nadie ha querido hacer nada en este terreno en el último siglo. Con toda la humildad, quisiera hacer mis aportaciones, especialmente en aquello que creo que el informe de la Comisión no entra.
El número de diplomáticos españoles en el exterior es ridículo. No sé si la fórmula de incorporación a la carrera diplomática es la mejor o si bien sería conveniente crear diversos cuerpos o vinculaciones independientes del Cuerpo Diplomático. Lo que sí tengo claro es que tener pequeñas promociones de diplomáticos, según un sistema de selección demasiado rígido. Se desperdician talentos, que trabajan en otros sectores o para otras ramas de la Administración, para mantener un sistema de selección que más parece un generador de “títulos nobiliarios” para jóvenes excedentes.
Para acceder a la Escuela Diplomática, que es la puerta de ingreso al Cuerpo Diplomático, hay que superar una oposición de un temario muy variopinto en la que, lógicamente, los idiomas tienen un peso primordial. No preferiría que la Escuela fuera eso, una escuela que enseñara al que no sabe y no sólo una academia para adiestrarse en el funcionamiento de la profesión. Es preferible incorporar a un especialista el Derecho Mercantil y luego formarlo en Derecho Internacional e incluso en idiomas, que tener conocedores de todo un poco, pero de nada en profundidad.
Tiene que haber más diplomáticos. España no se puede permitir no tener una embajada abierta en cada país que tiene reconocido y las representaciones ante las Organizaciones Internacionales tienen que ser amplias, para poder desarrollar todas las funciones posibles. Ampliar el número de diplomáticos no debe ir en detrimento del supuesto elitismo académico de este cuerpo, sino precisamente lo contrario: hay que incorporar a buenos profesionales y especialistas en todas las ramas.
De la lectura del informe me preocupa que se quiera reformar el Reglamento de Cónsules Honorarios, porque da la impresión de que se quiere potenciar una figura que debiera ser residual. Los consulados son un servicio del Estado español a sus ciudadanos en el exterior o de viaje, pero también son un servicio en los países en los que están, servicios cada día más necesarios.
Hay que dedicar mucho dinero durante mucho tiempo, como a todo lo que se quiere que funcione bien. El dinero que se invierte en el Servicio Exterior no luce electoralmente o ante los medios de comunicación, pero para eso hemos elegido un gobierno que quiere hacer política. Este gasto hace mejor al Estado, porque al fortalecerlo exteriormente, se hace interiormente
Los sueldos de los trabajadores del Servicio Exterior deben ser buenos o un poco más que eso. Si queremos buenos profesionales, con una formación de primera línea, pero luego pagarles como trabajadores del montón, no tenemos derecho a quejarnos luego que se van casi inmediatamente de consolidar su posición a trabajar en empresas privadas. Es evidente que el Estado no puede competir con sueldazos de ciertas empresas, pero lo que no es recibe que casi cualquier oferta privada mejore espectacularmente cualquier sueldo del Servicio Exterior.
Vergüenza judicial
El escándalo por la desidia de un órgano judicial, que ha permitido que un condenado esté en la calle y que vuelva a cometer execrables crímenes, ha puesto en el centro de la atención algunos de los problemas estructurales de la Justicia española. No creo que sea el momento de abordarlos todos, sino dos que tienen incidencia en este caso.
Hace unos años encontré en una página de Internet todas las resoluciones de la Comisión Disciplinaria del CGPJ. Era impresionante la blandura tremenda con la que los jueces estudian la responsabilidad de sus compañeros. Es un perfecto ejemplo de protección corporativista. A veces uno tiene que pensar que los jueces siempre encontrarán una buena agarradera para sancionar con una multita comportamientos que, en mi humildísima opinión, merecen la expulsión de la carrera judicial. No pertenecer al mismo cuerpo que el sometido a procedimiento disciplinario proporciona un necesario distanciamiento y sería positivo que en la Comisión Disciplinaria no hubiera ni un juez (tampoco un fiscal por la cercanía de oposiciones), sino que estuviera compuesta por funcionarios de otros cuerpos administrativos del mismo nivel.
El desfile continuo de funcionarios de Justicia que ha narrado la prensa (bajas, sustituciones por bajas, cambios de destino, sustituciones por cambio de destino, vacaciones después de las bajas y sustituciones después de las bajas) no me parece la mejor forma de mantener un trabajo constante. No dudo que todo este desfile se haya atenido a la legislación, pero es que es la legislación lo que hay que cambiar, así como hacer efectivos los controles, como en el caso de los jueces.
De la efectividad, organización, selección de personal y otras cositas ya buscaré un mejor momento para hablar. Sólo quiero indicar, para los que ya le echan las culpas a Bermejo que se olvidan del CGPJ (del que depende el juez), de la consejera de Justicia de la Junta de Andalucía (de la que dependen los funcionarios), porque de Bermejo sólo depende el secretario (si no me confundo).
La sucesión de Zapatero
Zapatero no hace ni veinte días que ha ganado sus segundas Elecciones Generales. Evidentemente nadie habla de su sucesión porque la victoria embriaga tanto que parece que va a ser continua, porque él no ha insinuado nada sobre si aspirará a un tercer mandato y porque en un partido que gobierna todos quieren estar a buenas con el jefe.
Pero la sucesión de los líderes políticos es algo tan natural como la muerte en los seres vivos. Ninguno es eterno. Zapatero que no es tonto, aunque la derecha lo minusvalore y desprecia a pesar de las derrotas que le propina sí tiene en cuenta este factor y puede que esté preparando su propia sucesión.
¿Cuál puede ser el próximo líder socialista? José Bono, a quien Zapatero le arrebató la Secretaría General del PSOE contra todo pronóstico en 2004. ¿Por qué Bono?
José Bono, aunque protagonizase una dimisión sonora allá por abril de 2006, no ha criticado al Presidente del Gobierno, ni a la línea política del PSOE, a lo sumo a dado a entender muy veladamente para luego cerrar filas con la dirección de su partido. Es un hombre de partido y eso es una de las cosas que más se valora en el PSOE.
La política de Zapatero está hundiendo a la izquierda más allá del PSOE y con los méritos que añaden los dirigentes de IU puede que al menos para la propia legislatura la resurrección no sea posible. Se ha constatado que el dogma de que a mayor participación, victoria de la izquierda, puede que no sea general del todo (especialmente si descendemos del nivel nacional y nos vamos a las circunscripciones), por lo que ir a por electorado del PP con un candidato más centrista sería razonable desde una perspectiva puramente electoral.
Lo poco que quieren a Bono los nacionalistas lo estamos viendo este día con las negociaciones para que tenga apoyos suficientes para ir elegido Presidente del Congreso. Los nacionalistas “periféricos” no lo quieren, lo cual lo hace un santo mártir a los ojos del electorado nacionalista español. El hecho de que su partido cuenta con él como Presidente del Congreso, con la proyección pública que ese puesto tiene, indica claramente que se le tiene preparado por lo que pueda pasar.
Una buena parte del electorado del PP podría estar dispuesta para votar a un candidato de las características de Bono. Esto votos ganados al PP compensarían la pérdida de votos por la izquierda, no sólo numéricamente sino en el juego de las distancias con los populares. Por cada voto que se le arrebatase al PP, este partido necesitaría tres votos para adelantar al PP. La pregunta es si este grupo de votantes del PP estarían dispuestos a cambiar sólo a causa de Bono, aunque no es del todo descartable, toda vez que las Elecciones Generales son cada día más unas elecciones presidenciales que unas elecciones legislativas.
Bono tiene a favor que es un triunfador electoral en Castilla-La Mancha. Ganó las seis elecciones a la que se presentó como candidato a Presidencia regional y todas con mayoría absoluta. Esto es especialmente notable cuando en Castilla-La Mancha ha experimentado un giro significativo al PP desde 1993, es decir, el PSOE regional obtiene victorias donde el PSOE nacional cosecha derrotas. Esto sí puede ser tomado como una prueba de que tiene capacidad de quitarle votos a la derecha. En su etapa de ministro era el más conocido, dos veces el más valorado, aunque también producía uno de los mayores rechazos.
Obviamente, no todo son ventajas para una hipotética candidatura de Bono. Buena parte del PSOE se ha sentido incómoda ante sus declaraciones, aunque todos le reconocen la fidelidad a las siglas y muchos socialistas se reconocen silenciosamente en sus palabras. El hecho de que los obispos estuviesen encantado con él, sería un problema dentro del partido.
Aunque en todo caso el mayor problema que tiene Bono procede de las únicas elecciones que ha perdido. Era el candidato favorito para hacerse con la Secretaría en el XXXIV Congreso y un diputado leonés, prácticamente desconocido, va y por un margen estrechísimo le gana. Es difícil que los socialistas quieran darle una oportunidad al perdedor y más cuando ya es un veterano. Tendría más posibilidades de suceder a Zapatero si él es quien renuncia a volver a presentarse que si la elección del nuevo candidato es fruto de una hipotética derrota electoral en 2012.
La izquierda y los Estados Unidos
La izquierda siempre ha sido muy reacia a los Estados Unidos como un todo, como política, como forma de vida, como cultural y como referente. El otro día leí una entrada de Lluís Pérez Lozano (en catalán y en castellano) en la que reivindicaba el liderazgo que la Norteamérica progresista ha tenido en las democracias occidentales, y achacaba a la influencia de la propaganda soviética en los años sesenta y setenta la alergia que la mayor parte de la izquierda catalana (y no diría que española) tiene a los Estados Unidos.
Guste o no los Estados Unidos son la democracia más antigua de las existentes y ha servido de modelo, más o menos confesado, a las diversas democracias occidentales. La democracia estadounidense exhibe sus virtudes y también sus defectos, lo cual ha sido una pedagogía impagable para los países que se adentraban en esta forma de gobierno.
No podemos dudar que en los Estados Unidos, los liberales (denominación local para la izquierda) han sido el motor del cambio y la transformación de este país. Los liberales han hecho de los Estados Unidos un referente en muchos planos, desde colocar a Norteamérica como primera potencia mundial a la efectividad de los derechos civiles reconocidos en la Constitución.
Se nos ha querido hacer creer que los Estados Unidos es un oscuro imperio de lo conservador. Pero pronto se olvida que Clinton ganó con tranquilidad sus dos elecciones presidenciales, que Al Gore obtuvo la mayoría de los votos populares (que no de mandatos) en 2000, que actualmente tanto la Cámara de Representantes como el Senado tienen mayorías bastante liberales, así como la mayor parte de los gobernadores de los diversos estados.
En España cuando gana la izquierda hay quienes dicen que es debido a la ignorancia de los españoles, pero buena parte de la izquierda española piensa que en Estados Unidos ganan los republicanos porque los estadounidenses son unos ignorantes. Reconozcámosles a los estadounidenses una sabiduría política al menos igual de consistente que la nuestra y seamos capaz de admitir que la decadencia de los liberales en los ochenta y primera parte de los noventa se debió en buena parte a política no renovadas y a creer que la sociedad no había evolucionado desde la época de F. D. Roosevelt.
Programáticamente Barack Obama no es el más liberal de los candidatos presidenciales que han tenido los demócratas. Pero Obama sí despierta el entusiasmo de los liberales. ¿Por qué? Porque Obama sabe transmitir con una oratoria brillante una identidad que todo el mundo tiene dentro de sí, una identidad de comunidad en la que hay que cuidar a todos sus miembros y recurre a la emoción. Ya lo dijo George Lakoff (a quien también Lluís Pérez cita) no se vota según datos o “verdades”, sino según identidades.
La propaganda comunista que más éxito tuvo en Europa Occidental no era aquella que glorificaba a la Unión Soviética (cosa difícil ya que se conocían los horrores de la URSS), sino la que atacó sistemáticamente a los Estados Unidos. La propaganda comunista consiguió crear pocos comunistas pero sí multitudes de antiamericanos. Con ese prejuicio antiamericano se ha pretendido inocular el virus de la duda sobre la democracia como sistema, ya que si el arquetipo es perverso, sus reflejos tienen que serlo aún más.
Pienso que es hora que la izquierda europea deje de ser tan antiamericana; ya ha llegado el momento en el que declararse de izquierda y tener una visión amplia sobre los Estados Unidos no sean socialmente incompatibles; hay que rechazar el tópico que ser de izquierdas es ser forzosamente antimericano.
Esto no quiere decir que haya que caer en un movimiento pendular y ahora la izquierda quede embelesada por la democracia americana. Somos conscientes de lo bueno y lo malo que han hecho los Estados Unidos, mi invitación no es consistir en decir que nos debemos olvidar de lo malo, sino que no nos debemos olvidar de lo bueno.
Las democracias más consolidadas
En 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas en España después de más de cuarenta años. La democracia era un sistema consolidado en lo que se ha llamado "los países de nuestro entorno", es decir, en Europa Occidental y nosotros apenas teníamos tradición, derrochábamos mucha ilusión y buscábamos referentes en nuestro alrededor para guiarnos en un camino que podía ser difícil pero a la vez prometedor.
Pasados unos pocos años, con una recién estrenada Constitución y unas pocas elecciones en nuestras urnas, era lógico pensar que el proceso de democratización no estaba concluido, que los ciudadanos teníamos que adquirir una mayor y mejor conciencias democrático y que los usos y costumbres de otros países podían seguir sirviéndonos para no dar palos de ciego.
Pero el tiempo no pasa en balde y nuestra democracia, naciente en los años setenta y adolescente en los primeros ochenta, ya tiene más de treinta años. Un amplio sector de la población (los nacidos a partir de 1970) hemos crecido en un ambiente democrático y éste es tan connatural a nosotros como nuestras familias.
A pesar de que llevamos más de treinta años de democracia, de que han gobernado España tres partidos políticos diferentes, hemos tenido diez elecciones generales, un montón de autonómicas y municipales, varias consultas por medio de referéndum y un conjunto de derechos fundamentales y de libertades públicas que tienen un respeto razonable y una consideración general, es muy curioso y extraño que siga habiendo personas que digan que nuestra democracia es joven y inmadura y que aquí no pasa lo que pasa en las democracias más consolidadas.
Quienes recurren a este concepto suelen hablar de Francia, con una democracia restaurada en los años cincuenta y suspendida a causa de la crisis de la Guerra de Argelia; se refieren a Alemania, un país que todos los que hemos estudiado algo de Historia en el Bachillerato sabemos perfectamente que prácticamente es un recién llegado a la democracia en 1948, cuando se promulgó la Ley Fundamental de Bonn, pues la República de Weimar casi nunca tuvo apoyo social, como demostraron los acontecimientos que condujeron a 1934. Hablan de Italia y es cuando yo me muero de risa, porque se olvidan del larguísimo gobierno nada democrático de Mussolini y de un sistema establecido después de la Segunda Guerra Mundial que saltó por lo alto al final de los años ochenta. Los ejemplos se pueden multiplicar.
En 1977, Alemania e Italia sólo llevaban veintinueve años de continuidad democrática, hoy España lleva treinta y uno. ¿Por qué Alemania o Italia eran democracias consolidadas a los veintinueve años y España es una democracia no consolidada a los treinta y uno? ¿Cuántos años o siglos requerirá nuestro país para merecer el calificativo de democracia consolidada?
El problema es que el concepto de “democracia consolidada”, que ha sido y es tan utilizado en algunos medios, es un eufemismo para decir que España realmente no es una democracia, sino un inicio de democracia, porque las cosas que pasan en España no pasarían si fuésemos una democracia consolidada. ¿Y qué es lo que pasa? Básicamente lo que aturde al que utiliza este argumento es que las elecciones las gane la izquierda y piensa que en otros países no pasa eso, sin saber que sí pasa y pasa mucho.
Pero este eufemismo, si bien es el principal, tiene algunos hijos. Muchas personas dicen que tal o cual cosa no pasa en las “democracias más consolidadas”, pero lo realmente hacen es atribuir a la inmadurez democrática española lo que no les gusta, estructural o coyunturalmente, desde que haya nacionalistas en Las Cortes, la Ley D´Hondt (que no termina de saber qué es), la limitación de mandatos, la estructura del Tribunal Constitucional, el matrimonio homosexual o el sistema de gobierno del Poder Judicial.
España ya tiene derecho a considerarse una “democracia consolidada” y a que nadie cuestione la validez o invalidez de nuestro sistema político porque no le guste una decisión, una circunstancia o un resultado electoral.
Abstención e investidura
Rajoy es uno de los peores líderes políticos que han visto los treinta años de democracia española. Él solito se mete en unos terrenos en los que nadie le llama, propone cosas que nadie puede ver utilidad y que, y es lo peor, a nadie le interesa.
En el tramo final de la campaña electoral le pidió al PSOE que si él ganaba las elecciones, se abstuviera en el debate de investidura para facilitarle gobernar. El problema es no ha ganado las elecciones (las ha perdido aunque no se lo crean) y ahora un listo del PSOE ha recordado esas palabras y le invita a abstenerse en la investidura de Zapatero, esto es, no le pide otra cosa que coherencia con sus propias propuestas.
Rajoy creyó que pedirle la abstención al PSOE transmitía la idea de que ya se preparaba para gobernar antes de ganar las elecciones. El PSOE, que no está precisamente lleno de tontos, se calló y esperó.
Nadie espera ni esperaba que el principal partido de la oposición se abstenga en la investidura, porque para algo encabeza la oposición que consiste precisamente en eso, en oponerse y es una pésima manera de comenzar la oposición no votando en contra del programa de gobierno del partido al que le tendrás que decir no porque el sistema así te lo pide. En política sólo hay que sacar algo nuevo cuando la única posibilidad es que salgas ganador, todo lo demás es una torpeza.
Pidió al PSOE la abstención y ahora tendrá que justificar como pueda que va a votar en contra. Su absurda propuesta le va a forzar en tener que explicar a diestro y siniestro que el PP rechaza el programa de Zapatero, no convencerá a nadie y quedará como su primera mentira incluso antes de constituirse el Congreso.
Si en vez de intentar ser ingenioso, arriesgado ni urdir inútiles encerronas durante la campaña, se hubiera quedado calladito, dentro de unas semanas hubiera votado “no”, que es lo que todo el mundo ve lógico y comenzaba tan ricamente sus nuevos cuatro años de fracaso opositor, en vez de iniciar la legislatura con un gol en contra antes de saltar al campo.
La curiosa acusación de ser cunero
Se llama “diputado o candidato cunero” a aquel que no procede o está vinculado con la circunscripción por la que es elegido o en la que se presenta. En todas las elecciones unas formaciones políticas se acusan a otras de presentar cuneros en sus listas.
¿Es importante ser, tener vínculos o vivir en la provincia en la que un candidato se presenta? La respuesta es relativa, ya que depende del tipo de formación política que sostenga esa candidatura. Si la candidatura es nacionalista o regionalista pues sería paradójico que presentase a alguien que no ha pisado nunca la tierra amada y prometida a la que se aspira a representar.
Si el partido que presenta la candidatura es un partido de esos que se llaman de “ámbito nacional”, poco importa de donde son los candidatos. Se trata de formar un grupo parlamentario con capacidad política y conocimientos en la basta región de actuación del Estado y claro, asignar capacidad oratoria a un provincia, conocimiento en medio ambiente a otra y en temas de contratación pública a otra puede que no funcione.
La circunscripción con más cuneros es Madrid, provincia en la que ninguna de las cuatro formaciones que han obtenido escaño tenía una candidatura encabeza por un madrileño o madrileña. Han tenido a un leonés, un coruñés, un asturiano y una vizcaína como primeras espadas y nadie se ha quejado por ello.
Si a alguien no le gusta que la candidatura de un partido en su provincia sea encabezada o esté compuesta por alguien de otra provincia, tiene la sencilla opción de no votarles y así mostrar su rechazo a esta invasión interprovincial. De todas formas creo que la encuesta postelectoral del CIS no mencionará a los candidatos cuneros entre aquellos criterios que los españoles confiesan que han sido determinantes a la hora de decidir su voto.
Que se quede Rubalcaba
No hay nada que me haya provocado más inquietud que la posible marcha de Pérez Rubalcaba del gobierno. Mucho me costó aceptar que dejara la portavocía del Grupo Socialista en el Congreso, para que ahora no esté ni en un sitio ni en otro.
Ha habido quienes dicen que Rubalcaba representaba al PSOE anterior a Zapatero, a aquel PSOE liderado por Felipe González y Alfonso Guerra y tuvo discretos resultados electorales, como ganar cuatro elecciones seguidas, dos con mayoría absoluta y otra con la mitad de la cámara.
Es cierto que el final de la época de Felipe González (lo que los medios de la derecha llamó “Felipismo”) implicó un fuerte desgaste para el PSOE y que el sucesor, Almunia, no pudo impedir que el bajo tono se transformarse en apatía.
El secretario general elegido en el XXXIV Congreso, ejemplo de democracia, fue visto como una ruptura con el pasado felipista, pero rápidamente tuvo que apoyarse en uno de los hombres de Felipe, Pérez Rubalcaba, para dar consistencia a una Ejecutiva que no tenía la solidez necesaria ni la experiencia precisa para que los cocodrilos de la política no te coman nada más acercarte.
Rubalcaba ha sido el enlace con lo mejor de la historia cercana del PSOE, ha aportado experiencia de verdad, ha sabido negociar con todos los partidos y leer las cartas de navegación durante una tormentosa travesía de cuatro años. Todo ello sin mencionar sus apoteósicas intervenciones en el Congreso, pues ponía boca abajo las bancadas populares sin inmutarse ni levantar la voz.
Este conjunto produce credibilidad, autoridad y respeto incluso por parte de los chicos más gritones del PP. No se puede perder el activo político que Rubalcaba representa y hay que buscarle, o inventarse, un lugar desde el que pueda seguir rindiendo el servicio impagable que le ha dado y le da al PSOE, a sus votantes y a toda España.
¿Y tú qué Ministerio te pides?
José Luis Rodríguez Zapatero está preparando su lista de ministros para anunciarla inmediatamente después de obtener la investidura por parte del Congreso de los Diputados. Aún no me ha fallado para tantearme, pero tengo que estar preparado para decirle qué cartera quiero cuando me llame. Vamos a ver las posibilidades:
Presidencia es para María Teresa Fernández de la Vega y Economía y Hacienda para Pedro Solbes. Aunque los dos puestos molan, especialmente eso de hacer los Presupuestos Generales del Estado, es mejor no pedir imposibles. Tampoco lo intentaré por Sanidad, en el que veo muy sonriente a Bernat Soria ni en Educación y Ciencia, que para algo Mercedes Cabrera fue de número dos por Madrid.
Justicia siempre me ha gustado, en especial tener la capacidad para proponer indultos y presentar de un dichosa vez un proyecto para la adopción de un nuevo Código Civil, pero teniendo en cuenta la huelga de los funcionarios de Justicia y la mala leche que me gasto, lo mejor es que me mantenga apartado de allí.
Asuntos Exteriores es uno de esos ministerios bonitos, estrictamente políticos, que te permiten viajar, conocer los centros de poder de otros países y sentirte un poco protagonista de la historia. Pero creo que para empezar iré de humilde, como Javier Solana. Además está el tema de los Estados Unidos, ya que si gana Clinton u Obama la cosa irá bien, pero como gane McCain seguimos como la pasada legislatura, salvo milagro.
Interior es uno de esos ministerios que no lo pagan ni quince sueldos de los ministros mejores pagados del mundo: terrorismo, delincuencia común, violencia de género, coordinación policial, cooperación policial internacional, instituciones penitenciarias, protección civil, los accidentes de tráfico y las mismísimas elecciones. Mejor le digo al Presidente que si a mitad de legislatura necesita un repuesto pues sí, pero que ahora no.
Defensa es uno de esos ministerios de toda la vida. Todo el mundo se cuadra y te saluda a tu paso aunque se esté acordando de tu familia; en otros ministerios se acuerdan igualmente pero no siquiera se cuadran y te saludan. El problema que le veo es que yo no hice el servicio militar al ser declarado inútil y queda mal que un inútil reconocido mande sobre generales y almirantes llenos de estrellas, medallas y cruces.
Administraciones Públicas es un ministerio anodino donde los haya. Medio día reunido con comunidades autónomas negociando transferencias, otro medio con los funcionarios para ver la nueva resolución para la promoción interna en un cuerpo administrativo que está a punto de ser declarado en extinción y los fines de semana liado con delegados y subdelegados del gobierno, y encima no te conoce nadie.
Agricultura, Pesca y Alimentación es aún más soso que Administraciones Públicas y, además, casi sin competencias, ya que la mayoría están transferidas a las comunidades autónomas; todo el día negociando en Bruselas la Política Agraria Común y al final todo el mundo cabreado con uno. Industria, Comercio y Turismo pues como el anterior ministerio, pero aún más aburrido y con problemas con las nuevas OPAS a las eléctricas. Además nadie te conoce: si una señora dice que se llama Elena Espinosa nadie piensa que se llama igual que una ministra.
Fomento tiene la satisfacción de planear cosas bonitas como autopistas, autovías, puertos, aeropuertos y puentes. El problema es que, como dio Zapatero a entender en el debate con Rajoy, todo está planificado hasta 2020. Mientras tanto al ministro sólo le queda rezar para que no haya socavones, para que las empresas concesionarias de las obras no se demoren y para que dentro de cuatro años haya muchas cosas a inaugurar y una multitud de ciudadanos contentos porque sus viajes se han acortado en muchas horas.
Vivienda es un ministerio-blanco-de-tiro. Puedes hacer una nueva Ley del Suelo, intentar controlar el urbanismo salvaje, pero como la gente no se pueda comprar un piso cerca de su trabajo o en su barrio de toda la vida a un precio no demasiado indecente, no has hecho nada y eso no está en tu mano del todo. Además dicen que vivienda va a volver a reintegrarse en Fomento, con lo que sería una forma de exclusión decirle al Presidente que uno quiere un ministerio que va a dejar de existir.
Medio Ambiente fue un ministerio mono en sus inicios y más si a uno le interesaba la protección de la naturaleza. Pero ahora resulta que el Medio Ambiente es casi todo, junto a ella han proliferado muchas empresas especializadas en ese tema y hay una Plan Nacional de Emisiones de Gases que te puede matar de un disgusto antes que de un cáncer de pulmón.
Trabajo y Asuntos Sociales se parece a Administraciones Públicas, pero con otros personajes. Todo el día al teléfono o reunido con sindicatos y empresarios para ver si llegan a un acuerdo imposible. Luego eres el malo para todo el mundo. Hubiera sido estupendo ser el ministro que el proyecto de la Ley de Dependencia, pero eso se lo ha quedado Caldera para siempre.
Cultura es el único ministerio que queda y será para el que me postularé cuando me llame el Presidente. Como los anteriores ministros ya se han comido el marrón del canon, uno mira para otro lado y sonríe. Las competencias son de lo más agradables: museos, patrimonio histórico, archivos, fundaciones, teatros, libros, cine o promoción exteriores de la cultura española, es decir, todas esas cosas que le dan sabor a la vida. Además todo está tan dividido en compartimentos estancos que si se pierden unos mapas, pues cesas a la directora de turno y todos tan contentos, especialmente el ministro.
Si eres ministro de Cultura tienes mucho acto, mucho discurso, sales una barbaridad en la tele y te entrevistan en todos los programas nocturnos. Lo peor será aguantar cada año la gala de los “Goya” (es soporífera), con lo que estaré malito o de viaje, salvo que Pilar López de Ayala esté nominada y así pueda asegurarme que podré saludarle. Al actual ministro, César Antonio Molina, se le puede intentar hacer Director General de la UNESCO o ministro de Defensa, para lo cual me temo que no hay demasiados voluntarios.
Pues nada, Presidente, si está leyendo este blog, ya sabes que quiero ser ministro de Cultura. Si no lo lees te lo cuento mañana por teléfono, aunque para cuando me llames ya habrá alguno que habrá pensado lo mismo que yo y se lo haya pedido antes. Me veo en Bruselas negociando la cuota de la soja, si es que existe esta cuota.
Gotzone Mora, se te acabó el chollo
A Gotzone Mora se le ha acabado el chollo. El PSOE la expulsó hace unos días por pedir el voto para el PP en las pasadas Elecciones Generales. ¿Por qué digo que se le acabó el chollo? El motivo es muy sencillo: no es noticia que un militante del PSOE que apoye a Zapatero, pero sí lo es que un militante socialista los pida para los conservadores del PP.
En el momento en el que esta señora ya no es militante del PSOE ha perdido todo su capital informativo. Ahora solamente es un ex concejal de Guetxo (que, con todos mis respetos, tampoco es que haya sido un carrera política portentosa), colocada por la Generalidad Valenciana en agradecimiento a los servicios prestados.
Podrá seguir hablando en la COPE y decir lo que le dé la gana. Seguramente competirá con los tertulianos más exagerados y acérrimos enemigos de Zapatero, pero lo hará desde fuera, o desde el PP, con lo que sus palabras serán unas más dentro del corifeo de la derecha mediática, sin relevancia ni especificidad alguna.
El hecho de ser una militante disidente le ha salido rentable a Gotzone Mora. Ya veremos que le deparan los tiempos venideros cuando ha perdido el hecho diferencial que la hacía informativamente atractiva. Que Gotzone se prepare para devolverle al PP el cargo que ocupa, que habrá decenas de peperos de pura cepa esperando una secretaría autonómica como la suya.
Un apunte para finalizar: A Rosa Díez le ha ido mejor con su chiringuito apoyado por la derecha y a la que ella ha perjudicado electoralmente; que disfrute de estos últimos cuatro años de vida política profesional, siempre y cuando que, una vez liquidada la legislatura, no entre en el PP.
La Guerra de Charlie Wilson
He visto “La Guerra de Charlie Wilson”. Es una película bastante entretenida, con buenos diálogos en los que se nota la magistral mano de Aaron Sorkin al mando del guión.
El protagonista es el congresista demócrata texano Charles Wilson que, estando en los lugares oportunos, consiguió montar la operación de financiar y armar a las guerrillas afganas que luchaban contra el ejército soviético.
Se insinúa continuamente lo que iba a venir después de la derrota de los soviéticos. Un público que sabe lo ocurrido (que será el que vaya a ver la película) y que agradece el erotismo narrativo, así como la desesperación del mismo congresista por no dejar Afganistán en manos de los extremistas que él mismo había armado y financiado.
Una película que bien se podría haber titulado con uno de mis refranes favoritos: “cría cuervos y te sacarán los ojos”.
La campaña electoral como asunto informativo
Hace quince días que se celebraron las Elecciones Generales. He escrito mucho sobre la campaña y la precampaña. Quiero acabar este ciclo electoral y dedicarme a escribir sobre otras cuestiones política, sociales y culturales que el fragor democrático han dejado en el tintero. Para ello quiero reflexionar sobre la campaña misma y la percepción de la campaña.
Muchos medios de comunicación han realizado y emitido o publicado material específico sobre la campaña, no sobre lo que se dice en campaña, sino sobre la estrategia electoral de las principales fuerzas políticas.
La campaña ha sido objeto de información, reflexión y análisis. Se ha hablado de la estrategia de comunicación, de la intención de los mensajes, de cómo una fuerza política intentaba insistir en una parte de los electores de otra fuerza o de cuestiones como la agenda o quién lleva la iniciativa. Los dos debates han propiciado el análisis de los comportamientos de los candidatos, sus formas de mirar, sus cadencias o el color de las corbatas.
Soy partidario de hablar de todo lo referente al proceso político cuanto más mejor. A mí. que me gustan estos temas, me han proporcionado un gran disfrute, pero sí reconozco que ha faltado una cosa importante. He echado de menos el análisis de los programas electorales de forma temática y sosegada (yo el primero) y más debate en la Blogosfera sobre estos puntos.
De todas formas estoy contento con que la campaña de cuatro años haya terminado, con que sigamos teniendo a Zapatero de Presidente y que ahora podamos tener una legislatura sosegada para abordar muchas cuestiones pendientes e importantes. También me ha gustado que muchos ciudadanos hayamos devorado artículos y blogs políticos para informarnos, formarnos y opinar. Un solo deseo: que estos cuatro años sean de política y no sólo de campaña.
Al Gore y Edwards como candidatos demócratas de compromiso
El Partido Demócrata de los Estados Unidos está más que preocupado. Las larguísimas primarias pueden desembocar en una Convención en la que la nominación esté en mano de los delegados no electos, cerca de quinientos.
Según los cálculos de CNN, Obama tiene a día de hoy 1622 delegados (209 de ellos son delegados no electos) y Clinton cuenta con 1485 (que incluye a 243 delegados no electos). Para conseguir la nominación hay que alcanzar en la Convención el apoyo de 2024 delegados.
Obama es un político que tiene carisma, adorado por las clases medias y medias altas, con un programa moderado y basado en la cohesión, en la unidad y en la esperanza. Clinton es una política con más ángulos y tiene en contra el hecho de ir a la baja desde el primer Caucus en Iowa; tiene a su favor el apoyo de los sectores menos agraciados de la población blanca e hispana de los EE.UU.
Ya comienzan los rumores sobre la búsqueda de soluciones de compromiso para que los dos candidatos demócratas no se destripen en los meses que quedan hasta la Convención y que se pueda tener un candidato para hacer campaña nacional frente al candidato republicano McCain, quien ya tiene detrás a todos los sectores republicanos.
Se comienza a hablar de buscar un candidato de compromiso y algunos rumores han ido a parar en el ex Vicepresidente Al Gore, que sería el candidato demócrata, uno de los dos ahora en liza sería el candidato a la Vicepresidencia y el descartado para el ticket lideraría a los senadores demócratas (ya que no puede haber dos Vicepresidencias como en Celtiberia).
A mí me llama la atención el silencio de John Edwards y que hasta este minuto no se haya decantado por ninguno de los dos candidatos, a pesar de haber sido cortejado por ambos. Su retirada se debía más a la escasez de fondos para su campaña que a que no pudiera jugar un papel determinante en escenarios como el actual. Edwards estará tirándose de los pelos por no haber intentado aguantar, ya que ahora podría ser ese candidato de compromiso al que los electores podrían haber aupado durante el último tramo de las primarias.
Edwards, con su retirada a tiempo, se ha quedado al margen de los ataques fraticidas. Es pura especulación pero bien puede estar él mismo pensando que sería un buen candidato de compromiso a la Presidencia, un hombre blanco que atrajera votantes susceptibles de irse con los republicanos y que siempre ha sido competitivo en todas las encuestas cruzadas con los candidatos del GOP.
Muy mal tienen que estar las cosas dentro del Partido Demócrata para que los jefes del Comité Nacional Demócrata tengan fuerza para decirle que se retire a cualquiera de los dos candidatos, cada uno de los cuales ha invertido más de un año de su vida y una cantidad tremenda de millones de dólares para obtener la nominación.
Menos aún si la solución es una persona que no ha intentado la carrera presidencial en esta ocasión, como Al Gore, o que se ha retirado sin jugar el partido hasta el final. Si sale elegido un candidato que no sean Obama o Clinton los demócratas tendrán más posibilidades de ganar las elecciones, pero las primarias quedarán tocadas ya que habrá quien, en el futuro, juegue a la estrategia de esperarse hasta el último momento para postularse como candidato de compromiso y no tener que ganar primarias de estado en estado.
Cambios electorales dentro de la Constitución
Mucho se está hablando de nuestro sistema electoral y algunas propuestas se han hecho públicas en estos días posteriores a las Elecciones Generales. El problema que suelo encontrar en las soluciones que se proponen es que rápidamente salen de los límites constitucionales.
Es evidente que la Constitución es modificable, pero sería una falta terrible de realismo político considerar que la reforma constitucional más urgente es ésta, cuando todos los partidos tienen preparadas e ideadas reformas constitucionales esperando a que haya un acuerdo.
En un exceso de idealismo he hecho dos simulaciones bajo la siguiente condición: en ningún caso se pueden transgredir los límites constitucionales y todo lo que se haga debe ser posible por medio de una reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General.
Soy partidario que a la hora de atribuir escaños prime más el número de ciudadanos que los kilómetros cuadrados. Dado que el artículo 68.2 de la Constitución indica que la Ley ha de establecer un mínimo por provincia y ese mínima ahora es de dos, con la excepción de Ceuta y Melilla, he hecho la simulación como si la Ley estableciese sólo un mínimo de un diputado, respetando los otros criterios de atribución.
Posteriormente he realizado la misma simulación, pero con el supuesto de que en vez de ser elegibles 350 diputados, lo fueran 400, el máximo que establece el artículo 68.1 de la Constitución. No hay cambios significativos, salvo que la fuerza del partido mayoritario se agranda aún más acercándose a la mayoría absoluta en los dos supuestos.
Los resultados son los siguientes:Un mínimo de un diputado y 350 en total | |
Candidatura | Escaños |
PSOE | 170 |
PP | 151 |
IU | 4 |
PNV | 5 |
BNG | 2 |
CiU | 11 |
ERC | 3 |
UPyD | 1 |
NaBai | 1 |
CC-PNC | 2 |
Un mínimo de un diputado y 400 en total | |
Candidatura | Escaños |
PSOE | 193 |
PP | 172 |
IU | 4 |
PNV | 6 |
BNG | 2 |
CiU | 14 |
ERC | 4 |
UPyD | 1 |
NaBai | 1 |
CC-PNC | 3 |
Tabla completa a 350.
Tabla completa a 400.
Perjudicando al segundo partido más votado. La propuesta electoral de la Universidad de Granada
Con cierto retraso, lo confieso, me he puesto a examinar la propuesta de un grupo de investigación de la Universidad de Granada para modificar nuestro sistema electoral, partiendo de la idea de que nuestro sistema está ideado para garantizar la gobernabilidad y la representación regional, a costa de sacrificar determinadas cuotas de proporcionalidad.
Ellos quieren cuadrar el círculo y salvar la proporcionalidad, la representación regional e incorporar una mayor proporcionalidad, todo ello sin tocar a la provincia y a la ciudad autónoma como circunscripción electoral para el Congreso. ¿Lo consiguen? Veámoslo.
Comienzan con un ajuste de los diputados a elegir en cada circunscripción. En términos generales hay que señalar que Madrid y Barcelona se refuerzan y hay unos pequeños cambios en otras circunscripciones. Lo que es inexplicable es el aumento de Ceuta y Melilla, que pasarían de un diputado a dos cada una (son las dos circunscripciones menos pobladas), encontrando como única explicación a esto que Ceuta y Melilla suelen enviar a sus universitarios a la Universidad de Granada.
La primera fase sería una atribución de diputados por el procedimiento actual, con las nuevas atribuciones de diputados. La segunda (para la proporcionalidad) consistiría en añadir treinta diputados en una circunscripción nacional de 380 con ley D’Hondt y garantizando los escaños conseguidos en la fase anterior. En la tercera fase (para la gobernabilidad) se vuelve a hacer sobre 420 y conservando los diputados conseguidos en la segunda fase.
A pesar de que el Congreso se ampliaría de 350 diputados a 420, el 100% sigue siendo el 100% y repartir diputados es un juego de cuenta cero, esto es, que lo que pones en un sitio, hay que quitarlo de otro. Si este método le da más porcentaje de diputados a las formaciones nacionales no mayoritarias y respeta a las formaciones regionales, a la vez de querer garantizar la gobernabilidad, el perjudicado no puede ser otro que el partido que ha quedado segundo en las elecciones.
Estos politólogos aplican el método que han propuestos a los resultados de las elecciones al Congreso de seis procesos (de 1989 a 2008). El segundo partido en 2008 tendría un 1% menos de escaños que de votos, en 2004 un 1.5%, en 2000 un 3.5%, aunque en 1996 gana un 0,8% y en 1993 un 0.3%. La pérdida de porcentaje dentro de la cámara es constante para el segundo partido en los seis ejemplos.
Al final ser el segundo partido más votado de España (los 10.169.973 votos y el 41.7% de los sufragios del PP en 2008) sería una desventaja en la representación y no una ventaja, para compensar a partidos que no son capaces de superar siquiera el 4% de votos a nivel nacional.
A Rajoy no le falla la mirada: está leyendo
Ignacio Sánchez-Cuenca se preguntaba durante la campaña ¿por qué Zapatero siempre gana los debates con Rajoy? No solamente se refería a los debates de campaña, sino que también incluía en su análisis los “Debates sobre el Estado de la Nación”.
La conclusión a la que llega es sencilla: Zapatero no tiene ninguna ventaja en lo referente a la oratoria, pero cae bien, es tranquilo y tiene credibilidad y con esto gana siempre. Sánchez-Cuenca considera que la oratoria de Rajoy es superior, aunque no le sirve de nada, salvo por el defecto de que los ojos denotan cierto nerviosismo.
Estoy muy de acuerdo con el análisis, salvo en el punto de los ojos de Rajoy. Al líder popular no le falla la mirada, simplemente es que está leyendo, no sobre un papel sino está haciendo una lectura mental. Los que hemos tenido que memorizar grandes cantidad de páginas para pruebas orales, bien sabemos que es eso de leer mentalmente, pues realmente no repites algo que sabes de memoria, sino que lo que has memorizado ha sido las imagen del texto, de forma que lees una imagen mental.
Rajoy no transmite autenticidad en lo que dice, porque inconscientemente se detecta que está leyendo y no hay algo menos auténtico que hablarle a una cámara, mirándola directamente, y mover los ojos sobre las líneas de una imagen mental. Rajoy debería convencerse que estos aprendizajes son útiles para ganar una plaza en unas oposiciones, pero no para ganar unas elecciones.
La fuerza reactiva de ERC
Esquerra Republicana de Catalunya debería exigir la vuelta de Aznar al liderazgo del Partido Popular. El ascenso espectacular de estar formación es deudor de la política netamente derechista y anticatalana de la segunda legislatura de Aznar. Sin él, esta formación nunca hubiera podido llevar a ocho diputados al Congreso.
Los resultados porcentuales de ERC se disparan desde las elecciones catalanas de 2003 alcanzando en éstas el 15,89 cuando su media genérica en estos comicios es de 9,26% y su media restringida (eliminados los dos mejores y peores resultados) es de 8,76%. En 2004 consiguieron el 15,89% cuando la media de las Generales es de 5.69% y la restringida en las Generales es de 4.64%.
ERC supo reunir a muchos disconformes con dos de los pilares del discurso de Aznar: el nacionalismo español y el derechismo. Ahora la circunstancia política es diferente: ya no gobierna la neta derecha de Aznar, sino la izquierda de Zapatero, y se ha aprobado un Estatuto de Autonomía bastante asumible por los nacionalistas moderados, la inmensa mayoría. El cuadro muestra cómo ERC subió muy por encima de sus medias restringidas, tanto en las elecciones autonómicas como generales, a partir de la primera mitad de la Presidencia de Aznar.

Podemos concluir que el discurso de ERC sobre la independencia nunca fue atractivo y los resultados electorales fueron más fruto de un efecto rebote contra Aznar que de un respaldo al independentismo de ERC: una fuerza reactiva. Junto a ello hay que indicar que la labor de ERC dentro del gobierno catalán no ha sido especialmente vistosa y rápidamente se han comenzado a ver muchas grietas y divisiones en la formación demasiado pronto.
Una parte de sus electores se han ido a la izquierda, otros al nacionalismo y una buena parte a la abstención al no tener a qué oponerse, dependiendo qué fuera lo determinante en su voto reactivo a ERC.
Comunicación de calidad para el nuevo gobierno
Las campañas electorales nacionales del PSOE son tradicionalmente las mejores que se hacen España. Esta superioridad de campaña sólo se mantiene en campaña, porque en el momento en el que se acaba el proceso electoral, la capacidad de comunicación política del PSOE desaparece súbitamente.
La última legislatura ha sido un ejemplo de esto. El gobierno de Zapatero ha tenido un problema terrible para comunicar a los ciudadanos cuál es su postura y qué estaba haciendo. El Partido Popular y los medios de la derecha han estado marcando la agenda, diciendo de qué había que hablar y de qué no, estableciendo de esta forma el escenario político en cada ciclo de noticias.
Los problemas de comunicación del gobierno han sido tales que le hubiera costado La Moncloa a los socialistas, si la infinita torpeza de los populares y su gusto por el exceso político no hubieran provocado el rechazo de buena parte de la sociedad. Han ganado las elecciones por una conjunción de factores, desde el carisma del candidato, la fortaleza del PSOE, la movilización de la izquierda y el apoyo mediático puntual.
La agenda política ha estado saturada de temas de calado que ha oscurecido muchas decisiones importantes que el gobierno de Zapatero ha tomado. La “Ley de Dependencia” no sólo justifica una legislatura, sino tres, pero al gobierno de Zapatero no le ha dado rentabilidad política ni dos semanas. Parece como si no hubieran hecho nada en este terreno tan sensible, extendido y tan abandonado hasta este momento.
Con toda la humildad me propongo hacer unas recomendaciones para mejorar la comunicación del gobierno con los ciudadanos:
1) Se debe asumir que la comunicación política del Gobierno no es sólo una actividad puramente política, sino que es una obligación del Gobierno y un derecho de los ciudadanos. Tenemos derecho a que sea el Gobierno el que nos informe directamente, ya que es fruto de nuestra elección. El Gobierno tiene que decirnos qué piensa hacer, cuáles son sus argumentos y cómo va la puesta en práctica de sus decisiones. Dejar esto para las sesiones de control en las Cortes Generales es querer una política del siglo XIX para una sociedad del siglo XXI.
2) Hay que terminar con la división de esta función en personas y órganos diferentes. Moraleda ha sido el Secretario de Estado de Comunicación, pero la portavoz ha sido la Vicepresidente, Fernández de la Vega. Toda la comunicación debe estar dentro de un solo organismo y tener al frente a un persona que coordine y dirija esta actividad. Dado nuestro sistema institucional lo recomendable es que esta persona sea un ministro o ministra con cualidades de comunicación suficientes y en dependencia directa de la Presidencia del Gobierno.
3) La comunicación política no es un elemento adjetivo de la actividad del Gobierno, esto es, no es la presentación pública de algo que se ha pensado y decidido interiormente. El responsable y el equipo en cargado de la comunicación política tienen que formar parte de todas las tomas de decisión. El motivo es muy sencillo: una buena medida puede quedar sin sentido porque incluso sus destinatarios la ignoran, porque no tiene repercusión en los medios de comunicación, ha quedado oscurecida porque el ciclo estaba dominado por otro tema o bien ha sido mal o insuficientemente explicada.
4) La comunicación política de todos los ministerios y los organismos del Gobierno de España tienen que encontrarse coordinados. La política la dirige la Presidencia y ninguna parte del Gobierno o de la Administración debe actuar autónomamente, salvo que una norma legal así lo establezca.
5) Es imprescindible que sea el Gobierno el que marque la agenda. Marcar la agenda es decir qué es lo relevante en la política en los diversos plazos. Hace que los demás estén un paso por detrás, ya que marcar los términos permite establecer las condiciones del debate público. No es ninguna garantía porque en una sociedad libre, como la española, el debate pueda cambiar, pero que el Gobierno parta siempre con desventaja no es lo más positivo.
6) La tradición de que el Gobierno sólo celebra una rueda de prensa a la semana, el viernes después del Consejo de Ministros, deja al Gobierno toda una semana dependiendo del acierto puntual de un ministro en unas declaraciones en la entrada o en la salida de un acto oficial. El Gobierno debe celebrar continuas ruedas de prensa, ser él quien alimente de noticias a los medios y dar el criterio que han de seguir todos sus miembros. Llevar la iniciativa le permitirá hablar con su lenguaje (y las consecuencias políticas de éste) y no con el lenguaje de la oposición.
7) El PSOE ha convertido en una costumbre que el secretario de organización sea el portavoz del Partido en cuestiones políticas. Esta función la ha desempeñado Pepe Blanco. Después de dos victorias electorales no tiene sentido cuestionar el papel de Blanco como secretario de organización, pero sí como portavoz. Blanco tiene poca presencia, una expresión poco vistosa y no le cae demasiado bien a los propios. En todo caso el portavoz o la portavoz del PSOE (la idea de Elena Valenciano me parece buena) no debe intervenir continuamente, porque cuando se habla desde Ferraz se pierde la gran ventaja que es hablar desde La Moncloa.
8) La voluntad política de los ciudadanos se expresa en circunscripciones, que para el Congreso coinciden con las provincias, salvo en dos casos. Los medios locales y provinciales tienen mucho que ver en la formación de la percepción social de la actividad del Gobierno. La coordinación en la comunicación no sólo debe darse en los niveles más altos, sino en todas las instancias responsables de la comunicación situadas en la llamada “administración periférica”.
El gana se lo lleva todo. Jugando con los datos de las elecciones
Las quejas sobre el sistema electoral se han multiplicado entre los dirigentes y militantes de dos formaciones de carácter estatal que tienen exiguos resultados: IU y UPyD. Algunas razones de peso aconsejan mantener la Ley Electoral tal y como está, aunque otras intentan persuadir de que la modificación se hace perentoria.
Por ahora no voy a entrar en el fondo del tema. Más bien voy a proponer una simulación o juego con los resultados de las elecciones desde 1982. Pensé en cuáles serían los resultados si se aplicase en España el sistema “el que gana se lo lleva todo”.
Este sistema es el dominante en casi todos los estados de los Estados Unidos a la hora de atribuir miembros del cuerpo electoral en la Elección Presidencial de aquel país. Como sabréis consiste en atribuir la totalidad de los representantes a la candidatura que saque el mayor número de votos, sea simple o absoluta esta mayoría.
Voy a poner dos cuadros. En el primero continuamos considerando la provincia y las ciudades autónomas como circunscripción, mientras que en el segundo lo haremos por autonomías.
Si este fuese el sistema que se aplicase nos encontraríamos con un bipartidismo pleno y con la mayoría absoluta para aquel partido con más apoyos combinados con más base territorial. Otra consecuencia sería que los partidos se centrarían en zonas específicas, por ejemplo, los socialistas abandonarían toda campaña en Madrid y los populares en Andalucía, ya que un voto a la candidatura perdedora no sirve para nada, y ambos se concentrarían en las zonas con menos distancia porcentual entre las dos alternativas.
El resultado electoral más curioso que esta simulación produce es el 2004, pero lo dejo para otra entrada.
| ELECCIONES GENERALES DE 2008 | PSOE | PP | |
| Andalucía | Almería | 6 | |
| Cádiz | 9 | ||
| Córdoba | 6 | ||
| Granada | 7 | ||
| Huelva | 5 | ||
| Jaén | 6 | ||
| Málaga | 10 | ||
| Sevilla | 12 | ||
| Aragón | Huesca | 3 | |
| Teruel | 3 | ||
| Zaragoza | 7 | ||
| Asturias | Asturias | 8 | |
| Canarias | Las Palmas | 8 | |
| Sta. Cruz | 7 | ||
| Cantabria | Cantabria | 5 | |
| Castilla-León | Ávila | 3 | |
| Burgos | 4 | ||
| León | 5 | ||
| Palencia | 3 | ||
| Salamanca | 4 | ||
| Segovia | 3 | ||
| Soria | 2 | ||
| Valladolid | 5 | ||
| Zamora | 3 | ||
| Castilla-La Mancha | Albacete | 4 | |
| Ciudad Real | 5 | ||
| Cuenca | 3 | ||
| Guadalajara | 3 | ||
| Toledo | 6 | ||
| Cataluña | Barcelona | 31 | |
| Lleida | 4 | ||
| Girona | 6 | ||
| Tarragona | 6 | ||
| Ceuta | Ceuta | 1 | |
| Comunitat Valencia | Alicante | 12 | |
| Castellón | 5 | ||
| Valencia | 16 | ||
| Extremadura | Badajoz | 6 | |
| Cáceres | 4 | ||
| Galicia | A Coruña | 8 | |
| Lugo | 4 | ||
| Pontevedra | 7 | ||
| Ourense | 4 | ||
| Illes Balears | I. Balears | 8 | |
| La Rioja | La Rioja | 4 | |
| Madrid | Madrid | 35 | |
| Melilla | Melilla | 1 | |
| Navarra | Navarra | 5 | |
| País Vasco | Álava | 4 | |
| Guipúzcoa | 6 | ||
| Vizcaya | 8 | ||
| Región de Murcia | Murcia | 10 | |
| Resultados Simulados | 179 | 171 | |
| Resultados Vigentes | 169 | 154 | |
| ELECCIONES 2008 | PSOE | PP |
| Andalucía | 61 | |
| Aragón | 13 | |
| Asturias | 8 | |
| Canarias | 15 | |
| Cantabria | 5 | |
| Castilla-León | 32 | |
| Castilla-La Mancha | 21 | |
| Cataluña | 47 | |
| Ceuta | 1 | |
| Comunitat Valencia | 33 | |
| Extremadura | 10 | |
| Galicia | 23 | |
| Illes Balears | 8 | |
| La Rioja | 4 | |
| Madrid | 35 | |
| Melilla | 1 | |
| Navarra | 5 | |
| País Vasco | 18 | |
| Región de Murcia | 10 | |
| Resultados Simulados | 180 | 170 |
| Resultados Vigentes | 169 | 154 |
La tentación de la Refundación Comunista
El nuevo desastre electoral de IU no me sorprende especialmente. Las causas pueden ser múltiples, pero ninguna de ellas es tan sutil que escape a la percepción más común. Haré un pequeño repaso.
Izquierda Unida ha vivido electoralmente sus mejores momentos aprovechando las flaquezas del PSOE, esto es, recibiendo un voto de castigo contra los socialistas por parte de los votantes de izquierda. Cuando el PSOE se ha recuperado políticamente ha vuelto a recibir los votos que se fueron IU.
La fortaleza ocasional que le dio a IU el voto de castigo fue aprovechado para hacer la famosa “pinza” con el PP contra el PP. Todavía recuerdo la elección de Diego Valderas como Presidente del Parlamento de Andalucía con los votos de Javier Arenas y todos los diputados conservadores.
Anguita, en vez de generar confianza y fortalecer una segunda opción de izquierda, se dedicó a atacar el gobierno de Felipe González, propiciando un ambiente tal que llevó al PP de Aznar al gobierno. Anguita se comportó como lo que es, un marxista dogmático que mantiene el odio cainita hacia los socialistas que en el PCE existe desde su escisión del PSOE en 1921.
La ingenuidad de pensar que la situación final de los gobiernos de Felipe González eran equivalente a lo que pasaba en Italia, les llevó a creer en el “sorpasso”. Y como al dogmático solo necesita un caso para confirmar su pensamiento, quisieron ver en el Ayuntamiento de Málaga (1995) el futuro que le esperaba a toda la formación.
La salida de Anguita y el inicio de la “Era Llamazares” ha llevado el despropósito a otros terrenos. Se le acusa a Llamazares de seguidismo respecto al gobierno de Zapatero, pero pocas personas piensan en las grandísimas concesiones que la formación mayoritaria de IU, el PCE, le tiene que hacer a todo tipo de grupúsculos verdes, pacifistas o mixtos para que con su presencia la marca comunista no tenga que dar la cara.
Es cierto que el sistema electoral les perjudica, aunque es el mismo que alguna vez les ha dado más de veinte diputados. IU mantiene una fuerte presencia a nivel municipal, que es su verdadera fuerza, y tiene que pensar su orientación.
Voy a dar mi opinión, aunque no milito en IU ni les he votado. Lo primero que tienen que resolver es una tema de identidad a favor de ser un partido, no una coalición, y tener una ideología sólido, eso sí, huyendo de maximalismos comunistas. Lo segundo es fortalecer sus estructuras locales y tener una mayor militancia, porque algo más de cincuenta mil militantes es poco para un partido que quiere ser y es nacional. En tercer lugar deben hablarle a la mayoría de los ciudadanos y no sólo a minorías, pues estas minorías suelen ser absentistas o no depender demasiado del Estado y a la mayoría tus mensajes no les dice nada. Y en cuarto y último lugar, huir de toda tentación de fundamentalismo o de refundación comunista.
A la derecha del PP
Definir lo que es la derecha a la derecha del PP es difícil, especialmente porque muchas de estas formaciones se consideran que no son ni de izquierda ni de derecha, un signo inequívoco de que son muy de derecha.
Una de las características de las regiones del espectro político que se encuentran en los márgenes es su fragmentación. Se presentan a las elecciones en muchas listas e incluso la totalidad de sus votos son insignificantes en el cómputo nacional, pese a que en estas elecciones han tenido un repunte electoral, parece que su base sociológica se identifica más con otra formación.
La selección de las formaciones las he hecho desde mi propio criterio de lo que es y no es la derecha a la derecha del PP. Sirva este cuadro de información para ver a cuántos representan estos que suelen hablar en nombre de todos nosotros.
| 2004 | 2008 | |
| Alianza Nacional | 2.780 | |
| Alternativa Española | 7.078 | |
| Comunión Trad. Carlista | 211 | |
| Coalición Valenciana | 5.389 | |
| Democracia Nacional | 12.588 | 15.180 |
| España 2000 | 7.474 | 4.231 |
| Falange Auténtica | 4.842 | 4.589 |
| Falange Española JONS | 13.413 | 12.266 |
| Frente Español | 1.427 | |
| M. Falangista de España | 60 | |
| Partido Carlista | 2.080 | |
| Partido Familia y vida | 8.912 | 16.699 |
| Partit Per Catalunya | 1.928 | |
| 68.182 | 52.965 |
Onanismo bitacoril
Hace varias semanas mi apreciado Egócrata hizo una propuesta que metió en una categoría nueva en su blog; esa categoría era “onanismo bitacoril”. Además de hacerme mucha gracia, fue el pie para una reflexión más serena sobre cosas que nos puede pasar a los que habitualmente pululamos por esta provincia internáutica que es la Blogosfera.
Hay mucha inteligencia en los blogs, no en todos, pero sí en una buena parte. Los autores ponen sus conocimientos, su preparación y su indagación en manos de todo el que lo quiera leer, siempre que conozca su blog. No todo es generosidad, ni mucho menos. Los blogueros somos narcisistas (y el que no lo sepa es que aún no se conoce lo suficientemente bien) y este narcisismo tiene unos factores que nos ayudan y otros que no, que nos puede llevar a hacer los tontos.
Buscamos reconocimiento a nuestra labor. Lo bueno de esto, es que la búsqueda de reconocimiento se traduce en un esfuerzo mayor, en mejorar la calidad, en tener enlaces relevantes y plantear discusiones dentro de las redes, así comentar en otros blogs. Aquí se cumple uno de los dogmas del Liberalismo: la única persecución de un interés particular y egoísta (tener un blog con muchas visitas), produce un bien colectivo (más blogs interesantes, trabajados y a los que sus autores le echan tiempo).
Lo malo es que esa búsqueda denodada de reconocimiento, puede hacernos caer en las manos de los mercaderes de lo cooperativo. Hay sitios de promoción de noticias en las que todo el peso lo llevan los usuarios, pero los ingresos de la publicidad el propietario. Se puede tener la idea de que es de todos, pero los usuarios sustituyen a redactores que busquen noticias por toda la red, las propongan, y además hacen de administradores del servicio (ocupando el sitio de administradores pagados).
¿Qué reciben a cambios los usuarios? Pues unos puntillos que le permiten mayores privilegios dentro del programa, es decir, les permite trabajar más para el sistema a cambio de no recibir ninguna compensación económica. Si el usuario quiere autopromocionarse, pues que se fastidie, porque él no puede recibir nada en beneficio propio.
No quiero insinuar que haya un engaño. Las reglas están expuestas de forma clarísima. Simplemente quiero hacer constar que el entusiasmo cooperativo de muchos blogueros e internautas sí tiene consecuencias económicas o en capital relacional.
Pensemos en el propietario de Wikipedia. No quiero insinuar que haya mala gestión de las donaciones recibidas. Aceptando una gestión económica límpida, nadie puede negar que ha ganado unas relaciones sociales, empresariales y políticas estupendas por ser propietario de una enciclopedia en la que el contenido no le ha costado absolutamente nada, cuando realmente es lo más costoso en un producto de este tipo. Mientras tanto los colaboradores se quedan con su preciado orgullo de haber escrito un artículo relevante en la Wikipedia.
Todo esto me recuerdo a ciertos programas sociales gestionados por entidades sin ánimo de lucro, como entidades. Una administración da una subvención para un programa, el jefe de la entidad y los cofundadores se autocontratan para ese programa y después buscan voluntarios, generalmente voluntarios cualificados (diplomados en Trabajo Social, licenciados en Derecho o Económicas, ...) con la zanahoria de que si lo hacen bien lo mismo se les contrata en el siguiente programa, programa que sólo dará naturalmente para los que ya estaban.
Estas líneas no hacen en ningún momento alusión directa o indirecta a Red Progresista o a Socialdemocracia.org, ya que ambos lugares son ejemplos de trabajo cooperativo, donde tanto la entidad como el colaborador reciben compensaciones morales, pero no económicas.
“El Mundo” quiere imponer al PP su línea dura
Sigo obsesionado con las matemáticas. “El Mundo” da cuenta de una encuesta cuyo titular dice que el 55.2% de los votantes populares piden más dureza en la oposición. El mismo artículo indica que el 20.5% pide más calma y que el 14.6% le gustaría que siguiera igual. Un 9.7 de los votantes populares no se pronuncian.
Es evidente que “El Mundo” está aplicando su línea de que ellos no conocen la confusión y eso que ha habido una sentencia que desmonta la “teoría de la conspiración”, que tantas páginas ocupó en ese medio, y unas elecciones que demuestra que la mayoría de los españoles no quieren esa línea dura.
Continuando con los datos de la encuesta puede parecer que Rajoy no tiene otra salida, pero es falso. Ese 55.2% forma parte, con mucha probabilidad, del colchón electoral del PP, esto es, de los que votarán al PP independientemente de las circunstancias. Los restantes seguramente son los que el PP ha ganado sobre su colchón electoral y a los que tiene que esforzarse por mantener. Tengo la impresión que esto es lo que intenta decir Elorriaga sin que nadie le eche cuenta.
Excusas a la derrota del Partido Popular
No sé si es culpa de la LOGSE, la LOCE, la LOE o de la ya casi olvidada Ley General de Educación, pero los señores del PP no saben contar, pues quieren dar a entender que 10.169.973 votos son más numerosos y que tenerlos es más importante que haber recibido 11.064.524 votos.
Como les supongo a los dirigentes del PP ciertos conocimientos de matemáticas elementales, estos intentos se deben a otras intenciones. La estrategia de maquillar el fracaso electoral es realmente un nuevo intento de emplear la mentira más burda como arma política, vistos los óptimos resultados que la mentira les ha dado.
Quiero hacer un repaso de las excusas que escuchado estos días, especialmente las que me han dicho personas como yo, ya que lo importante de un mensaje político es cómo sea recibido y si, una vez recibido, es efectivo.
Ha sido un gran resultado. Se ha subido.
Subir es positivo cuando se parte de muy abajo o cuando las opciones electorales son limitadas. Pero cuando se quiere gobernar España una subida es una excusa de perdedores. Como dijo un barón del PP en la misma noche electoral: “Eso no es IU. Es el PP. No nos conformamos con un resultado digno. Lo único que vale es ganar” (como constata un excelente reportaje de “El País”). Las derrota humillantes en Cataluña (diecisiete diputados detrás del PSC) y en Andalucía (once diputados por debajo) deberían hacer pensar mucho al PP.
Los españoles son unos ignorantes.
Esto argumento es absolutamente descriptivo de porqué buena parte de la población nunca va a votar al PP: se creen superiores al resto porque ellos no son elegidos. La pregunta que se podría hacer es que la ignorancia no la cura una papeleta, y si somos ignorantes lo hubiéramos sido también si el PP hubiera ganado.
Rajoy vale mucho más que Zapatero.
Rajoy debe valer un Potosí, pero no hay manera de que gane unas elecciones. En política vale más el que más elecciones gana, de forma que por ahora Zapatero va con dos victorias de ventaja sobre Rajoy y camino de una tercera. La estrategia del desprecio hacia Zapatero no ha tenido ningún éxito, primero porque si el modelo es ser Registrador de la Propiedad, son pocos los españoles que se pueden identificar; en segundo lugar, la minusvaloración del Presidente ha sido tal que el fracaso a la hora de derrotarlo es mucho mayor que si hubieran caído a manos de alguien que ellos considerasen capaz; en tercer lugar, en el PP se han creído su mentira de que Zapatero es un incapaz, un lelo y un Presidente por accidente, les han tratado con desprecia y, sobre todo, no han tenido en cuenta sus palabras y gestos cuando los ciudadanos sí los tenían.
Zapatero no gana, gana el PSOE.
La no aceptación de las indudables capacidades políticas de Rodríguez Zapatero les lleva a decir que todo el mérito les corresponde al PSOE y no a su candidato. En una encuesta postelectoral publicada por “El Mundo” los votantes socialistas, que son los que aquí tiene algo que decir, manifiestan que la figura del Presidente ha sido determinante a la hora de que el PSOE ganase las elecciones.
En todo caso, y de ser cierto lo que dicen, es una alabanza para el PSOE como formación política, que tiene un nervio político tal que gana las elecciones sin depender del personalismo ni de mesianismos. Desde una perspectiva más profunda es un ataque al PP como estructura política, que depende de líderes, mesías y salvadores, algunos de una talla política tan baja como la que tiene Rajoy.
Al PSOE sólo le han votado los radicales (I).
Decir que 11.064.524 votos son todos de radicales es realmente osado o pensar que tantos votantes socialistas están tan radicalizados como ellos piensan. Esta afirmación, además de falsa, es injusta, ya que entonces también cabría decir que los 10.169.973 votos populares son de radicales de derecha. Todas las encuestas de opinión reflejan que la población española se sitúa mayoritariamente en los planos más medios del espectro político.
Al PSOE sólo le han votado los radicales (II). El PSOE se ha llevado los votos de ERC.
Este argumento plantea nuevas dudas sobre el conocimiento de las matemáticas elementales por parte de quienes lo enuncian. ERC ha perdido 348.975 votos y el PSC ha subido 86.029 votos. La consecuencia es que, incluso admitiendo que la subida del PSC hubiera procedido exclusivamente de votantes de ERC, aún quedarían libres 262.946 votos.
Al PSOE sólo le han votado los radicales (III). El PSOE se ha llevado los votos de IU
Les encanta atacar el voto útil, pero no caen en la cuenta de que los grandes resultados de Anguita al frente de IU eran más un voto de castigo al PSOE que confianza en las propuestas de IU. Cuando los votante de izquierda se reconocen en el PSOE, dejan de castigarlo votando a IU. Incluso si hubiera habido voto útil: ¿hay algo de malo en ello? ¿no han recibido ellos el voto útil de casi la mitad de los votantes andalucistas en las elecciones autonómicas y más de la mitad en las generales?
Rajoy ha sido un blando.
La verdad es que yo no tengo la misma percepción. Yo diría más bien que Rajoy ha sido o se ha mostrado como un títere de algunos medios de comunicación y la gente quiere que gobierne el Presidente que elijan y no locutores y directores de algunos medios de comunicación. Rajoy se ha radicalizado, se ha unido a obispos y ha convocado manifestaciones que daban la sensación de ser de otra época. Rajoy no ha sido un blando, ha sido un duro, pero por convicción, sino porque Rajoy lo que es intrínsecamente es un ser sin personalidad.
Voto útil y voto de castigo
Soy un ignorante en temas de estadística, pero mi arrojo es tanto como mi ignorancia estadística. Esta entrada esta dedicada a comparar la relación entre las variaciones del voto de Izquierda Unida y del PSOE.
Durante la precampaña, la campaña y los días posteriores a las elecciones mucho se ha hablado del voto útil, esto es, del voto de izquierda que iba normalmente a IU y que ha podido ir al PSOE para evitar que la derecha gobierne.
Yo planteo una lectura contraria. Hay un voto que es el PSOE y migra a IU cuando estos votantes piensan que el PSOE no es lo suficientemente de izquierda o que su política no es la adecuada. Ya no estaríamos hablando de voto útil, sino de voto de castigo.
| IU % Votos | Diferencia con la media de IU | PSOE % Votos | Diferencia con la media del PSOE | |
| 2008 | 3,80 | -2,70 | 43,64 | 2,57 |
| 2004 | 4,96 | -1,54 | 42,59 | 1,52 |
| 2000 | 5,45 | -1,05 | 34,16 | -6,91 |
| 1996 | 10,54 | 4,04 | 37,63 | -3,44 |
| 1993 | 9,55 | 3,05 | 38,78 | -2,29 |
| 1989 | 9,08 | 2,58 | 39,60 | -1,47 |
| 1986 | 4,63 | -1,87 | 44,06 | 2,99 |
| 1982 | 4,02 | -2,48 | 48,11 | 7,04 |
| Media IU = 6,5 | Media PSOE = 41,07 |
La muestra que he seleccionado parte de 1982, porque en ese año nace el panorama político tal y como lo conocemos ahora, ya que hasta entonces había una formación mayoritaria, la UCD, que prácticamente desapareció en los comicios que llevaron a Felipe González a la Presidencia.
Desde 1982 a 2008 todas las veces, menos una, que IU supera su media de votos coincide con una bajada de votos en el PSOE. El hecho de que la única excepción sean las elecciones de 2000 marcan, en las que la izquierda sufrió una debacle indica que muchos votantes del PSOE no sintieron que su voto a IU pudiera servir de correctivo al PSOE y simplemente no fueron a votar.
Es notable el resultado de 1996, año de la primera victoria electoral del PP. El mayor porcentaje de votos para IU y la mayor diferencia sobre la media coincide con la mayor bajada del PSOE (exceptuado 1996 por las razones antes indicadas), la cual supuso que perdiera La Moncloa después de catorce años.
Blogosfera y elecciones
César Calderón comentaba la incidencia Internet en general y de la Blogosfera en particular en estas Elecciones Generales, diciendo que si uno de los tópicos es que quien gana en Almendralejo o en Teruel, gana en toda España, se podría establecer que quien gana en la Red gana las elecciones.
No voy a entrar a valorar si la campaña internáutica del PSOE ha sido mejor que la del PP, principalmente porque no tengo elementos de juicio suficientes, pero quiero comentar varias cosas al hilo de lo que dice César.
Estoy con César en que poner foros en tu página de campaña, además de anticuado es una puerta abierta a todos los radicalismo. Es mejor que el debate se produzca en blogs de partidarios, donde el administrados (y no el partido) modera los comentarios.
En el tema de las redes es donde mi desconocimiento es mayor. Tengo la impresión de el PSOE ha sabida transmitir consignas a la red con la misma torpeza o el mismo acierto que el PP, siendo lo diferencial que el bloguero de izquierda tiene una especie de sexto sentido para coger una línea de argumentación e incluso ser lo suficientemente creativo como para mantener varios argumentos contrarios o a favor diferentes.
Éstas han sido las primeras elecciones con Internet 2.0. Hemos vivido nuestra adolescencia política como informadores u opinadores. Hemos aprendido algo, nos hemos dado cuenta lo mucho que nos queda, pero a la vez yo he tenido la sensación de que los análisis y los comentarios de Internet iban muy por delante de los otros medios, no sólo en lo temporal, sino también en la calidad.
Dentro de cuatro años el mundo de las redes en Internet y de los blogs estarán muy desarrollados y más o menos establecidos. Muchos blogs desaparecerán, unos pocos se consagrarán y se convertirán en referentes políticos. En todo caso la incidencia en la política de los blogs será la misma que en los medios convencionales, ya que cada cual seguirá leyendo lo que le interesa, con lo que más se identifica o aquello que le va a proporcionar argumentos para la hora del café. Es muy difícil penetrar en el territorio del adversario ideológico y más cuando alguien tiene que marcar tu dirección para verte.
Pilar Cernuda: ¿No se iba Rajoy si perdía las elecciones?
Hacer predicciones tiene el peligro de confundirse, lo cual no es moralmente reprochable cuando se hace datos, argumentos y ciertas tendencias regulares. Intentar vislumbrar lo venidero cuando anda el ser humano por medio es un ejercicio arriesgado.
Otra cosa diferente es cuando estas predicciones se hacen sobre la base de juicios de intenciones, valoraciones subjetivas y una tendencia política que ciega. Pilar Cernuda declaró que Rajoy se iría si pierde las elecciones y que si eso mismo le pasaba a Zapatero sería el partido el que tendría que echarlo.
Las declaraciones de Pilar Cernuda eran tan lamentables que para decir que Rajoy sí tenía experiencia política y de gobierno y Zapatero no, se olvidaba que Zapatero llevaba cuatro años como Presidente, puesto al que Rajoy nunca ha podido acceder por acuerdo de los españoles.
Ahora Rajoy ha perdido las elecciones y no se ha ido. Rajoy está intentado atar todo lo posible el Congreso de junio para que se confirme en el puesto de presidente del PP y así tener la posibilidad de fracasar por tercera vez.
¿Qué dice ahora Pilar Cernuda? Rajoy ha perdido, no se ha ido y está haciendo todo lo posible para que su partido no le eche. ¿Es ésta la diferencia en la que insistía entre Zapatero y Rajoy? Zapatero era una especie de tipo amarrado al sillón, mientras que Rajoy era una dechado de virtudes que aceptaría con elegancia su derrota y se iría a registrar compra de pisos.
La realidad como siempre tozuda: Zapatero es un ganador y Rajoy era un perdedor, lo es y lo seguirá siendo. Rajoy ha demostrado que él y nadie más está amarrado al sillón, aunque sea el sillón del líder de la oposición.
Pilar Cernuda representa lo que los españoles hemos rechazado el 9 de marzo: la política de los soberbios, de los que se creen superiores, de los que no aceptan sus derrotas, de los que mienten, de los que desprecian y de los que crispan. Ya no se acordará de sus declaraciones, pero las hizo y no vendría bien que se retractase en algunos de sus artículos periodísticos.
Gallardón se queda. Jugando a las estrategias
Alberto Ruiz Gallardón ha perdido buena parte de la credibilidad que le había sostenido como político. La buena fama social venía del hecho de no intentar que comulgásemos con ruedas de molino, moderando el discurso del PP e intentando no agredir a nadie.
La credibilidad es uno de los mejores tesoros que un político puede tener. Es una percepción social que es muy costosa construir y muy fácil deshacer. Puedes haber cumplido todos tus compromisos electorales, pero si dices que te vas y no lo haces el pasado ya no cuenta.
La credibilidad se refiere a la persona. Si se falla en una cuestión personal poco o nada lo podrá reparar. La estrategia de Ruiz Gallardón ha fallado. Veamos algunas de las posibilidades que tenía.
La ambición de Gallardón por hacerse con la dirección del PP y así optar a la Presidencia del Gobierno es conocida por todos. ¿A qué juega ahora?
Gallardón quiere seguir dentro de la vida política activa y teniendo presencia en el PP. La política tiene una memoria frágil y cuatro años son muchos para mantener capital político suficiente como para seguir siendo un candidato con opciones.
El hecho que “El Mundo” y la COPE hayan pedido a Rajoy que se vaya, que éste se quede y puede tener la impresión de pasar de estos dos medios que le han manejado, lleva a pensar que el desprecio de estos medios por Gallardón se puede transformar en algo positivo.
Si Rajoy realmente llega a las Elecciones de 2012, Gallardón llevará demasiado tiempo como candidato a candidato. Es probable que su permanencia se deba a esperar que haya movida antes de junio y ser reclamado como hombre de paz si hay un enfrentamiento entre un desconocido agresivo y un Rajoy fracasado.
El “centrismo” de Gallardón no va a tener relevancia en la nueva legislatura. Los grandes debates entre derecha e izquierda serán enterrados y nos esperan cuatro años de pura gestión. La discusión sobre si la reforma de una serie de artículo de la Ley de Sociedades Anónima es buena o no, sobre las leyes procesales o la aplicación del Estatuto del Empleado Público son importantes pero dan poco juego a la hora del lucimiento político y de marcar las diferencias.
Gallardón se equivocó al decir que se iba, al exteriorizar su enfado y al quedarse ahora. No soy muy bueno para vaticinar nada, pero puede que empecemos a ver a un zombie político.
El hundimiento del Andalucismo político
El Andalucismo político se ha hundido en las últimas elecciones autonómicas celebradas el pasado 9 de marzo. La Coalición Andalucista (la enésima marca del Partido Andalucista) ha perdido toda su representación parlamentaria y con sólo 123.776 votos, el 2.78% (en 2004 tuvo cinco diputados, 276.674 votos y el 6.16%).
El Andalucismo político ha tenido una vida traumática. Mucha fuerza al principio de la Democracia, una vuelta a la vida política a finales de los ochenta y principio de los noventa, y una nueva muerte en estos dos últimos años. Veamos algunas de las causas que ha llevado a esta situación:
1) La gran paradoja del Andalucismo política ha sido que presentándose como un partido nacionalista o regional, no ha tenido líderes regionales, sino caudillos municipales que se han peleado continuamente por el liderazgo del partido.
2) Los éxitos electorales del Andalucismo han sido eminentemente municipales en algunas localidades importantes como han sido Algeciras, San Fernando, Jerez de la Frontera o Sevilla. Todas ellas las han perdido, los tres primeros a manos del PSOE y la última a manos del PP, quedándose sin representación municipal.
3) A pesar de definirse como una formación de izquierda tiene un electorado de centro- derecha. Este electorado ha decidido que ya estaba bien de dividir el voto y se lo han entregado al PP. Un buen ejemplo de voto útil que a los del PP no le parece mal.
4) Su obsesión por el PSOE le ha llevado a identificarse tanto con el PP que la diferencia entre un partido y otro era inapreciable. No ha respondido a los ataques contra los andaluces de personajes del PP como Pizarro o Ana Mato, dejando pasar uno de los puntales de cualquier nacionalista: el rechazo al agravio exterior.
5) Su labor en el Estatuto, que forzó la definición de Andalucía como realidad nacional, no ha sido valorada por la ciudadanía, porque la ciudadanía no ha visto la necesidad del nuevo Estatuto.
6) La campaña electoral ha rozado el ridículo y para demostrarlo basta visitar su página web. El candidato, Julián Álvarez, era prácticamente desconocido y por tanto sin tirón electoral. Cuando una encuesta de procedencia casi desconocida dijo que el PSOE podría perder la mayoría absoluta, Julián Álvarez, se lanzó a proponer una pinza contra el PSOE de los tres partidos restantes. Perdió a los votantes de izquierda que le quedaba y lanzó al PP a los de derecha.
7) El Andalucismo político le queda un capital municipal (622 concejales) que tiene mantener si no quiere pasar a ser una fuerza absolutamente residual. Construir un proyecto regional es más complejo y con el estado de desánimo no sé yo la capacidad que tienen. Deberían aprovechar una buena ocasión para volver a un espacio más centrista o de centro-izquierda y, que no se me olvide, buscar un líder solvente y conocido.
El PSOE de Andalucía necesita una renovación
El PSOE de Andalucía ha ganado las elecciones autonómicas andaluzas con mayoría absoluta. La diferencia de veinticuatro diputados de la anterior legislatura no me parecía socialmente representativa y un mínimo retroceso del PSOE (48,16%) y el hundimiento de los andalucistas ha unido a toda la oposición de derecha en una sola formación, reduciendo la diferencia a nueve diputados.
Cuando se gobierna y se gana sucesivamente las elecciones es difícil plantearse las cosas, limpiar a fondo la casa (hasta el último rincón) y tirar a la basura todo eso que uno va acumulando a lo largo del tiempo.
Si los socialistas andaluces no lo hacen, seguramente ganarán dos elecciones más, pero finalmente perderán la Junta de Andalucía y puedo que para mucho tiempo (la ley del péndulo). Durante años nadie cuestionó que en Madrid o Valencia la izquierda era predominante y, ahora sólo hay que mirar los resultados para comprobar que ha dejado de ser así para bastantes años.
Quiero proponer algunas líneas de la reflexión que en mi opinión deberían hacer los socialistas andaluces:
1) Para reflexionar lo primero que deben es ver la necesidad de hacerlo y no caer en triunfalismo y presentismo. Unas elecciones valen para cuatro años, la política seria para muchos años más. Tomar ahora decisiones a una década vista puede parecer fuera de lugar y de tiempo, pero es mejor prever que cambiar a golpe de derrotas electorales venideras.
2) Lo primero que debe hacer el PSOE-A es librarse de peso muerto a nivel autonómico. Gaspar Zarrías es el ejemplo arquetípico de ese peso muerto. Una persona que controla, desde la Consejería de Presidencia, al gobierno autonómico y al partido, repartiendo premios y castigos, más atento a momento que al futuro, más contento con mantener la hegemonía que con hacer una buena política. Es bueno que en los partidos haya una persona que reparta juego, pero estas personas se queman antes, se obcecan y pierden rápidamente la perspectiva.
3) Hay personas e hijos de esas personas que llevan más de dos décadas en puestos claves en el partido y en los municipios. Se ha formado una especie de círculo de “notables” que ante todo quieren mantenerse y que nada cambie. Estas personas impiden que muchas personas que se acercan al PSOE puedan participar para más que para hacer de bultos en actos y pegar tres carteles y si esos nuevos militantes están preparados, entonces son utilizados (en sentido peyorativo) y luego calificados de “arribistas”.
4) El PSOE-A vive de inercias: la identificación de los andaluces con el partido, la costumbre de ganar, sectores de electorado fiel y rechazo a la derecha. Según la física clásica la inercia del movimiento continúa salvo que haya resistencia y la resistencia es el peso muerto al que antes he aludido. Para que el movimiento no se pare hay que dar nueva fuerza y esa sólo te la pueden proporcionar militantes absolutamente de estreno.
5) Además de los militantes de estreno, no estaría de más que el PSOE-A intentara “fichar” especialistas en la Universidad o dentro del sector privado. La antigüedad en el partido no debería ser el único mérito ni uno importante. La experiencia profesional, los conocimientos y la capacidad de trabajo deberían tener un peso decisivo.
6) El PSOE-A está perdiendo una generación. Si lo hace cuando quiera renovar por necesidad tendrá que tirar de veinteañeros sin experiencia vital ni laboral.
7) La oposición casi nunca ha puesto resistencia a la marcha de los socialistas andaluces. Un día el PP se va a dar cuenta de lo rematadamente malos que son y rectifican. Teniendo en cuenta que el PSOE-A no está acostumbrado a tener oposición, con que lo hagan medio regular pueden crear serias dificultades a los socialistas.
8) Es evidente que Andalucía ha cambiado mucho desde el acceso a la autonomía y es también claro que este cambiado ha estado capitaneado por el PSOE-A. Como decía en el punto 1, la política seria mira más allá de las elecciones cercanas y es descarnada en la autocrítica. Los servicios públicos pueden y deben funcionar mejor, no basta con haberlos creados, hay que hacerlos mejores. Los andaluces reclaman un salto significativo y se les el PSOE-A no se muestra capaz de propiciarlo, pueden que lo busquen en otro sitio.
9) Finalmente Manuel Chaves debe dejar la Presidencia de la Junta. Si finaliza esta legislatura, que es lo previsible, habrá estado veintidós años al frente de Andalucía. Chaves no es carismático, no cae ni bien ni mal, no entusiasma y su oratoria no existe. La elección del sucesor debería ser participativa dentro del partido (de ilusiones también se vive), porque lo contrario sería una autosucesión o un dedazo a lo Aznar con Rajoy. El sucesor debería ser alguien más joven que sintonice con los andaluces que no vivieron la Transición (lógicamente cada día son más); alguien con virtudes políticas que aporta ideas nuevas y no sea un mero continuismo. Se le puede dar experiencia de gobierno como Vicepresidente de la Junta, tomando progresivamente el protagonismo.
10) Pueden empezar por deshacerse de iluminados en varios campos, aunque en Educación deberían hacer una limpieza total. La ausencia de equipo dentro del partido (puntos 3 y 4) hace que el responsable de turno busque inspiración en un gurú que ve sus teorías convertidas en normas y publicadas en el BOJA, incluso contra el sentido común.
11) Junto a la salida de iluminados hay que volver a pensar en las ciudades: nuevos centros de enseñanza, nuevos centros de salud, nuevos hospitales o nuevos servicios culturales. Todo eso que lleva siendo igual desde hace treinta años y que contribuye a la desafectación de algunas ciudades para con el PSOE. Si hicieran menos propaganda y más comunicación política, pues mejor que mejor, porque el abuso de la propaganda lleva a la saturación y la saturación a descrédito.
Aclarando los resultados de las elecciones andaluzas
Tengo que revisar mi diccionario. Dice que ganar es lo contrario a perder, pero después del 9 de marzo o el diccionario está mal o algunos no conocen el significado de estos verbos. Rajoy y Arenas han perdido; Zapatero y Chaves han ganado. De que Zapatero ha ganado, gracias a Dios nadie duda, pero a la derrota de Rajoy no le paran de salir escépticos.
Chaves ha ganado pero se vende la sensación de que ha perdido y eso que ha conseguido la mayoría absoluta, mientras que Arenas que ni siquiera ha roto la mayoría absoluta se presenta como un triunfador (lleva tres derrotas electorales).
Hablando de ganadores hay que decir que Zapatero es más ganador en Andalucía que Chaves, porque le ha sacado 64.572 votos y han conseguido ser el primero siete provincias, mientras que Chaves lo ha obtenido en seis. En términos porcentuales Zapatero le ha sacado un 3,57% más de votos a Chaves.
Parece que algunos que han perdido han ganado. Arenas ha perdido con una leve ventaja de unos 8.000 votos sobre Rajoy. El PP de Andalucía ha logrado 47 diputados y un 38.63% de los votos. Un aumento del 6.85% y de diez diputados, de los que cinco son atribuibles al desplome de los andalucistas. Un ejemplo de voto útil del que el PP no se queja.
Es cierto que es el mejor resultado del PP de Andalucía, pero los resultados son sólo algo mejores a los de 1994 y 1996, cuando sí logró romper con la mayoría absoluta del PSOE de Andalucía. El aprovechamiento político que hizo fue tan penoso que ha tardado doce años en volverse a acercar a esos resultados.
Se confirma que las capitales de provincia son las plazas fuertes del PP (sólo pierde en Huelva y Sevilla) con una ventaja de 45.995. Si añadimos las otras tres localidades andaluzas que superan los cincuenta mil habitantes (doce en total) la ventaja del PP disminuye a dos localidades y a 16.660 votos.
Los que no conozcan Andalucía o sólo vayan a sus playas pueden pensar que los pueblos andaluces son pequeños pueblos como en Castilla. Craso error. Una localidad como La Palma del Condado (Huelva), con casi ocho mil votantes censados, es un pueblo pequeño. La agrupación de la población es una de las características de la demografía andaluza.
El argumento de ciudades civilizadas y los pueblos incultos se desmorona porque los medios de comunicación, la prensa e Internet llegan a todo el territorio andaluz, de manera que la asimetría entre las capitales y las provincias se puede explicar mejor si nos fijamos en la estructura del PP andaluz y en su complejo de superioridad. A ello hay que añadir que en Jerez de la Frontera (108.410 votantes censados) ha ganado el PSOE, mientras que en Cádiz (72.420 votantes censados) lo ha hecho el PP. Ser capital de provincia es sólo es ser capital de una provincia, no implica nada más.
El PSOE ha ganado con mayoría absoluta, cosa que no siempre ha conseguido. Quienes pensaban que sencillamente el PSOE iba a arrasar obscenamente en Andalucía o no conocen Andalucía o tienen una imagen muy equivocada de esta comunidad. El PP ha mejorado pero le queda por mucho por delante y más ahora cuando Arenas vuelva a huir de la región y se incorpore al “Equipo de Rajoy”.
Lo que el PSOE les debe a los obispos
El PSOE nunca les estará lo suficientemente agradecido a los obispos españoles por sus intervenciones durante la campaña electoral y especialmente por esas orientaciones morales para votar que equiparaban votar al PSOE con apoyar a los terroristas.
Los obispos españoles han llevado una buena cantidad de votos al PSOE dentro de las urnas. La Iglesia es la institución menos valorada por los españoles y cualquier indicación (eufemismo de orden) que se reciba de ella provoca un rechazo reactivo que produce las consecuencias contrarias a las que pretenden.
Pero también los obispos españoles han conseguido destrozar buena parte de la campaña electoral del PP sacando temas como la investigación biomédica, la familia tradicional o la presunta persecución religiosa que supondría una asignatura como “Educación para la Ciudadanía”. El PP quería centrarse en asuntos económicos, aprovechando la desaceleración internacional, y hablarle al “currante” y se vieron en medio de un debate sobre el papel de la Iglesia en la sociedad en el que no tenían nada que ganar.
La próxima vez que los obispos quieran participar en la vida política deberían leerse a Max Weber y conocer la diferencia entre convicción y responsabilidad, sobre todo si quieren beneficiar al PP y perjudicar al PSOE.
El dudoso futuro de la UPyD
La UPyD ha conseguido un escaño por Madrid y ha cosechado 303.535 votos, lo cual supone el 1,20% de los sufragios emitidos. Supone la entrada en el Congreso de un cuarto partido de carácter nacional.
El hecho de formar parte del Congreso no sólo es importante desde el punto de vista del análisis presente, sino que da algunas posibilidades a este nuevo partido de tener una vigencia mayor que la coyuntura en la que ha nacido y ha obtenido un diputado. La consolidación de este nuevo partido dependerá de una serie de factores, algunos que le son favorables y otros adversos.
Factores favorables.
A pesar de no tener grupo parlamentario la UPyD recibirá las subvenciones destinadas a los partidos parlamentarios, tendrán acceso a la documentación oficial de todos los ministerios y una buena cuota de tiempo en los medios de comunicación.
Esto último es lo más importante, ya que siempre habrá periodistas que cubran sus ruedas de prensa, dejen constancias de sus comunicados y habrá periodistas que quieran realizar entrevistas a su diputada. Ser parlamentario hace que tu opinión cuente y sea buscada.
Haber logrado su objetivo, que no era otro que entrar en el Congreso, le ha dado impulso a este partido. Sus votantes han introducido su papeleta en la urna y el hecho de sacar un diputado les refuerza en su decisión: tienen sensación de utilidad y eso es bueno para convertir su decisión momentánea en opción política.
Rosa Díez cae bien dentro de un sector de la sociedad. Tiene experiencia política y el trabajo parlamentario no le es ajeno. El hecho de que la líder y principal referente del partido posea algunas cualidades positivas para un político (eso que se llama carisma) y que ésta sea conocida por la mayoría de los ciudadanos allana el camino.
Factores negativos.
La UPyD ha nacido en un contexto político determinado. Fue apoyada, publicitada y favorecida por los medios cercanos al PP con la intención de desgastar al PSOE, pero ha tenido un efecto contrario, perjudicando precisamente al Partido Popular. Los medios cercanos a la derecha no cometerán el mismo error y los medios cercanos a la izquierda no le darán demasiado juego. Cualquier fallo será castigado severamente por todos lados.
El problema se agrava cuando los temas que han dado relevancia mediática y social a Rosa Díez (política autonómica y terrorismo) posiblemente no serán relevantes en la legislatura que se avecina. UPyD tendrá que hablar de muchos asuntos y definirse entre votar con el gobierno (con lo que perderá sentido opositor), votar con el PP (que le hará perder sentido) o abstenerse (lo cual no es una estrategia seria).
La distribución del voto es sumamente irregular. La proporción nacional de votos de la UPyD es de 1,20% y sólo supera esta media en seis autonomías (Asturias, Cantabria, Castilla y León, Ceuta Madrid y La Rioja).
Dentro de estas seis autonomías sólo en una supera la barrera del 3%, Madrid, donde ha llegado al 3,76%. En Madrid ha obtenido representación gracias a que es la circunscripción en la que eligen más diputados y el superar la barrera garantiza obtener diputado, cosa que sólo puede pasar también en Barcelona.
La UPyD sólo tiene un respaldo significativo en una sola circunscripción y ha alcanzado el 2% de los votos en Burgos, Guadalajara y Soria, pero allí pasar el 3% no hubiera tenido consecuencias a la hora de asignar diputados.
El hecho de que uno de los objetivos de la creación de este partido era proporcionarle una plataforma electoral a Rosa Díez ha hecho que dejasen pasar sin organizarse ni presentarse a las elecciones municipales y autonómicas de hace diez meses. Es difícil ganar una representación significativa a nivel municipal o regional cuando se carece de discurso en esos terrenos, pero es necesario cuando se quiere permanecer en la vida política más allá de una legislatura.
Tener una estructura territorial y representación en los tres niveles da fuerza a una formación política y crea tejido social, que es necesario al menos en los primeros pasos de una formación. La labor municipal puede producir un reconocimiento de la gestión, si es buena, y servir de publicidad a la formación, así como eliminar la imagen de que la UPyD sólo tiene algo que decir sobre política autonómica y terrorismo (si es que no es así).
La UPyD se ha vertebrado alrededor de Rosa Díez. Era lógico y Rosa Díez ha sido su principal baza electoral. Pero ha llegado el momento de tener banquillo, de incorporar a más personas y darles relevancia pública. De lo contrario se dará la impresión de ser una especie de plataforma personal sin representar una política propia y diferenciada (impresión que no me parece muy alejada de la realidad).
Un día como apoderado
No soy nada dado a hablar sobre mí mismo, pero hoy haré una pequeña excepción. El domingo, el día de las Elecciones Generales, lo pasé como apoderado del PSOE en pequeño colegio electoral compuesto sólo de dos mesas, con novecientos votantes en el censo.
Por el PSOE íbamos dos interventores y yo como apoderado. Además de los seis miembros de la mesa, estaban dos apoderados y cuatro interventores del PP, así como una apoderada de la UPyD que venía e iba de vez en cuando.
Una vez que se constituyó la mesa y comenzó la votación, la rutina de once horas inició su curso. La afluencia continua de votantes es lo más entretenido y lo peor son las horas del mediodía.
Matamos el tiempo con conversaciones de todo tipo, recorriendo los tópicos nacionales e intentando no tocar la política, hasta que uno de los interventores del PP se le ocurrió sacar el tema de la limitación de mandatos y que en democracias más consolidadas como el Reino Unido esto no pasaba.
Amablemente le indiqué que sí pasaba y que Tony Blair había sido Primer Ministro durante diez años y Margaret Thatcher lo fue once. Me sigue pareciendo curioso eso de las democracias más consolidadas y el desconocimiento, a diestro y sinistro, de la estructura política de muchos países.
Una jornada electoral hace cierto el refrán que dice que “el roce hace el cariño”. Hablamos, comentamos cosas y anécdotas de otras elecciones a las que hemos ido. Tengo que decir que los vocales y presidentes de las mesas eran de lo más diligentes y eso ayuda mucho, sobre todo cuando aparecen personas que se hacen un lío. Todos decíamos automáticamente: “Ahora la presidenta de la mesa le ayudará en lo que quiera”.
El escrutinio del Congreso fue rápido. Las llamadas telefónicas avisándonos de las primeras encuestas o datos de las primeras papeletas del escrutinio iban aclarando el panorama. Los socialistas dejamos los nervios (que los teníamos) y los populares llenaron el rostro de resignación.
El recuento del Senado fue tan odioso como siempre. Rellenadas las actas de sesión y de escrutinio nos despedimos. Los populares nos felicitaron a los socialistas y cada cual se fue a su sede. Me acosté tarde comentando la jornada y la victoria con los compañeros y el lunes, con poquísimas horas de sueño pero muy contento, me fui a trabajar. No paré todo el día de decir: “buenos días y buena suerte”.
Zapatero ha sido cesado
Como anuncié el lunes, Zapatero ha sido cesado. El Boletín Oficial del Estado publica los dos Reales Decretos de cese del Presidente y de todo el Gobierno respectivamente.
Sé que esto no va a llenar a los chicos del PP, pero algo es algo. Para que luego se quejen de Zapatero, le piden que se vaya el día que ganas las elecciones y él va y en dos días cumple sus deseos.
Todos los placeres intensos duran poco y dentro de unas semanas Zapatero dejará de ser Presidente en funciones y recibirá su segunda investidura.
PP, cría cuervos (UPyD) y te sacarán los ojos
El Partido Popular es el principal perjudicado electoral por la irrupción de la UPyD en la vida política nacional.
En su momento los medios de la derecha alimentaron a Rosa Díez y a Fernando Savater por parecerle que iban a erosionar al electorado socialista. Tarde se dieron cuenta, pero ya habían criado a los cuervos que le iban a sacar algunos ojos al PP. Según el acertado análisis que ha publicado ABC, la UPyD le ha podido quitar tres escaños al PP.
Esto, que no dejaría de ser coyuntural, puede tonarse en problema estructural para el PP a causa de varios factores.
Rosa Díez saldrá en todas las noticias, dando su opinión sobre cualquier tema ya que los nacionalistas normalmente sólo se ocupan de los que es relevante en sus comunidades y muchos españoles pueden simpatizar con esta nueva protagonista de la política nacional.
El hecho de que el sector liberal del PP haya sido arrojado a la calle junto a su buque insignia, Gallardón, y que UPyD tenga una imagen más limpia de ataduras atávicas y de prejuicios trasnochados que el Partido Popular. La UPyD puede ser ese partido liberal que tantos desean mientras votan al PP a pesar de su claro conservadurismo, al no tener alternativas electorales.
La permanencia de Mariano Rajoy al frente del PP es muy posible que deje a este partido en la misma oposición que ayer renovó. Los votantes que quieren renovación no la van a tener en el PP y pueden que vayan a buscar fuera lo que no encuentran en casa.
Si la UPyD se consolida dentro de la política española representará para el PP el mismo problema que IU es para el PSOE. La trabajada unificación de todo lo que se encuentra a la derecha del PSOE puede venirse abajo precisamente por querer fragmentar aún más a la izquierda.
No tuvieron en cuenta que los votantes de izquierda ya tenían una amplia oferta entre la que elegir con dos partidos nacionales y varios nacionalista y regionales, junto al hecho de que el apoyo que los medios de la derecha era contraproducente para obtener votantes de izquierda, que no suelen ni ver, ni escuchar, ni leer estos medios.
Rajoy es un perdedor (II)
Es increíble pero Mariano Rajoy se queda. Parece que le ha gustado estar en la oposición y quiere paladear el regusto de la derrota cuatro u ocho años más. Debe ser que quiere enmendar a su niña que al final ha votado al PSOE.
Lo peor es que el análisis de Rajoy es el propio de un perdedor. Dice que se ha subido, es verdad, pero más cierto aún es que el PSOE ha subido los mismos escaños y que Zapatero será investido Presidente nuevamente.
Dice que el voto de centro está con él, pero no se da cuenta de que al PP va a tener el mismo problema con UPyD que el PSOE tiene con IU. Dice que el voto moderado está con él pero no se da cuenta que si ERC ha perdido 348.975 votos, el PSC sólo ha conseguido subir 86.029 votos. La persistencia en la política conservadora y de crispación será castigada por tercera vez por los electores.
Lo peor de todo es que si finalmente Rajoy se presenta por tercera vez a la Presidencia llevará el fracaso inscrito en la frente y el PP se habrá acostumbrado a perder y tomarse una derrota como una victoria. Quien pone adjetivos a la derrota, es porque no quiere reconocer la derrota y asumir sus consecuencias
Todo esto sí que es un problema muy grave en política. En un sistema democrático se gana o se pierde. Cuando se gana se gobierna, que es de lo que se trata, pero cuando se pierde uno se aguanta y en determinadas circunstancias (como son las de Rajoy) se va. ¿Se estará creyendo Rajoy sus propias mentiras sobre lo buena que ha sido la derrota?
En Castilla y León votan los kilómetros cuadrados
Mucho se ha hablado, se hablará y queda por hablar sobre nuestro sistema electoral. Muchos atribuyen unos males excesivos al sistema proporcional, cuando realmente el problema no es tanto ni del sistema proporcional ni de la regla de atribución de escaños (la mítica ley D’Hontd), sino del hecho de que sean las provincial las circunscripciones electorales.
Que la provincia sea la circunscripción electoral (por mandato constitucional) con una atribución mínima de dos escaños (según la LOREG) provoca que en determinados lugares de España voten los kilómetros cuadrados y el número de provincias y no los ciudadanos.
La derecha está secularmente indignada por el hecho de que sistemáticamente Andalucía y Cataluña sean las comunidades españolas decisivas para que el PSOE gane las elecciones. Ellos contraponen el número de comunidades al número de votantes, el número de provincias al número de ciudadanos, la extensión territorial a los votantes.
Cuadro 1 | Votantes censados | Escaños a elegir | Votantes por escaños (media) |
| Castilla-León | 2071567 | 32 | 64736,47 |
| Cataluña | 5211454 | 47 | 110882 |
| Andalucía | 6091209 | 61 | 99855,89 |
En las elecciones del 9 de marzo en Castilla y León se ha elegido 32 diputados. El PP ha obtenido 18 escaños y el PSOE 4. El precio de un escaño en esa comunidad puede verse en el cuadro 1. Si aplicáramos a Castilla y León lo que cuesta un escaño en Cataluña, los diputados a elegir en el norte de la Meseta serían de 19, y con la media andaluza serían de 21 (véase en el cuadro 2).
| Cuadro 2 | Escaños según media catalana | Escaños según media andaluza | Escaños según media castellano-leonesa |
| Castilla-León | 19 | 21 | 32 |
| Cataluña | 47 | 52 | 81 |
| Andalucía | 55 | 61 | 94 |
| Resultados han sido redondeados al alza a partir de la mitad de la unidad | |||
La diferencia entre PP y PSOE se vería reducida considerablemente, puesto que disminuiría notablemente el número de escaños por provincia. Es injusto, en conclusión que Castilla y León haya proporcionado al PP una ventaja electoral de cuatro escaños cuando, en comparación con las dos comunidades más pobladas, el número de diputados y las posibles ventajas deberían ser menores.
No se sostiene por ningún sitio la idea de que Cataluña y Andalucía condicionan a la mayor parte del país, cuando son las comunidades más pobladas y algunas de las más perjudicadas, especialmente Cataluña, en lo referente a escaños en cuanto a la población que tienen.
Sé que para la ideología conservadora del Partido Popular es poco grato reforzar la idea de que la representación de los ciudadanos proviene de una suma de votos y no de cuestiones grupales como el territorio.
Rajoy es un perdedor
Mariano Rajoy ha perdido las elecciones por segunda vez. Si algo ha demostrado es tener una capacidad absolutamente digna de mención para hacer continuamente con el oficioso título de “líder de la oposición”.
No me cabe duda que sacarse una plaza de registrador de la propiedad tiene su mérito, pero sólo es eso, una plaza de registrador. Sólo eso. Mucho más mérito tiene ganar dos elecciones generales, ya que pocos han sido capaces de hacerlo en los últimos treinta años.
Dicen sus panegiristas que Rajoy tiene grandes virtudes. Virtudes que son invisibles a la mayoría de los españoles. Rajoy nunca ha ganado unas elecciones como cabeza de lista, siempre ha formado parte de gobiernos autonómicos y nacionales en los que otros eran los cabezas de lista (como Javier Arenas que ya lleva tres derrotas). No tuvo que disputarse con nadie el liderazgo del PP, porque le fue conferido al más puro estilo mexicano.
Su labor de oposición ha sido manifestación de que no dejaba de ser una de muñequito en manos de los sectores más retrógrados del PP y de la sociedad española. Le decían lo que había de declarar, cómo orientar sus discursos en la Cortes o a quién meter en las listas electorales. Ha complacido a los que le han llevado al desastre y que ahora ya no tienen la mínima paciencia para echarlo de su despacho y mandarlo a ejercer la lucrativa actividad de inscribir escrituras de compra-venta.
Rajoy ha demostrado que es un político incapaz. No sirve como candidato, que es la piedra de toque en una Democracia. Me uno al deseo de Luis Solana de que al frente del PP continúen Rajoy, Zaplana, Acebes o Martínez-Pujalte, garantizando de esta manera las victorias socialistas sin límites, que es lo mejor para España.
Si a la derrota le añadimos que es la segunda a manos de Zapatero, una persona a la que Rajoy siempre ha considerado que estaba muy por debajo de él, que vive en otro mundo, que es vaporoso (e incluso poco socialista), que no tiene los méritos necesarios para ser Presidente del Gobierno, el dolor necesitará de una sedación terminal. Es una pena que Aguirre persiga a los médicos que son capaces de conseguir morir sin dolor, aunque éste sólo sea político.
Zapatero, dimisión
La dimisión de Zapatero es inminente y no estoy de broma. Después de la celebración de las elecciones, el Presidente del Gobierno y todos los ministros presentan su dimisión y comienzan el periodo “en funciones”.
Tengo la impresión de que los simpatizantes del PP congregados en la calle Génova no hablaban de esta dimisión forzosa. No comprendo qué pasaba por la conciencia colectiva de los que estaban frente a la sede del PP. Creo que esto sólo se puede explicar recurriendo a una explicación paranormal: fueron abducidos de alguna de las manifestaciones de esta legislatura y no se han enterado que Zapatero había ganado las elecciones hace unos minutos.
Según los relatos de abduciones, este fenómeno es pasivo, esto es, alguien es abducido por alguien. ¿Quiénes son los abductores? Pues muchos medios de comunicación quieren convertir en victoria lo que es una derrota. Pongo algunos ejemplos tomados de la edición de “El Mundo” de hoy: España es el único país de izquierda de Europa, pero se elimina al Reino Unido, Italia y unos cuantos países europeos más porque sí; se reproducen las opiniones de “New York Times” sin decir que es el medio de referencia de los republicanos norteamericanos. "El Mundo" dice que Zapatero y varios ministros perdieron en sus circunscripciones, cuando el PSOE optó por presentar a figuras relevantes en provincias difíciles (sólo contando las victorias cuando se abre la noticia). “El Diario de Sevilla” destaca a quien pierde y relega a quien gana al decir: “El PP vence en Málaga y Almería y el PSOE en el resto de provincias”.
Después de cuatro años diciendo que España estaba en contra de Zapatero y del PSOE, que no representaban a nadie, que no tenían legitimidad democrática y que el gobierno era accidental, se han venido abajo. Cuatro años intentando inocular a los españoles la idea de transitoriedad de los socialistas en el poder, se han topado con la realidad electoral de golpe. Cuatro años de abducción de una parte de la sociedad que han terminado.
Si quería hablar de dimisiones, podrían haberle preguntado a Rajoy sobre su futuro. So querían hablar de mentiras pueden escribir cartas a determinados medios de comunicación sobre lo que han estado contando estos cuatro años y que ha sido desmentido paso a paso. Si querían ganar sólo tenían que haber conseguido más votos y escaños que el PSOE, que de eso se trataba.
En un sistema democrático, las victorias morales o las derrotas triunfales no tienen ningún valor. La realidad son los datos de las elecciones. Todo lo demás es apariencia de realidad y no realidad.
María San Gil: tú no eres la víctima
La familia de Isaías Carrasco no quería ni ver a Mariano Rajoy, María San Gil y todo su séquito del Partido Popular. Según ha explicado Patxi López, los socialistas convencieron a los familiares para que el dirigente popular pudiese ir a la capilla ardiente, pero dijeron que lo que no querían era su “pésame”.
Todo esto y las clarísimas palabras de Patxi López a Mariano Rajoy parece que han sentado muy mal a los populares. Ellos se presentan como los únicos defensores de las víctimas del terrorismo, pero la familia de una víctima no quiere que ellos les representen, ni que nadie manipule la muerte de Isaías Carrasco.
María San Gil ha salido tan indignada que parecía que era ella y no la mujer y las hijas de Isaías Carrasco los familiares del asesinado. María San Gil se confunde y no poco. Su reacción ha querido equiparar el hecho de no ser recibidos con el hecho de ver a tu marido o padre asesinado.
Esto es lo que son las víctimas del terrorismo para el PP: instrumentos para hacerse foto, para hablar en su nombre y utilizarlas para sus intereses partidistas. Cuando una verdadera víctima del terrorismo les da la espalda, les rechaza o no quiere ni hablarles entonces ellos desprecian a la víctima o no les reprochan nada a los que les insultan (caso de Pilar Manjón).
La desconexión de los barrios periféricos
Hay un independentismo en España que normalmente pasa desapercibido. Es aquel de algunos barrios o pedanías de determinados municipios que piden su segregación del municipio al que pertenecen y la constitución de su barrio o pedanía en municipio independiente.
Es un fenómeno difícil de evaluar en su conjunto. Hay casos en los que esta petición de segregación se basa en que esa entidad ya no es un conjunto de cuatro casas, que tiene una considerable población y que consideran que la gestión propia de los recursos municipales sería mejor para los vecinos.
La desconexión. Una nueva forma de segregación municipal.
Hasta ahora las peticiones de segregación provenían de pedanías. Solían caracterizarse por estar separadas del núcleo del término municipal. Ha surgido un nuevo movimiento de segregación protagonizado por barrios periféricos de las grandes ciudades, caracterizándose ahora por la diferencia de renta entre sus vecinos, unas veces a favor de los que se quieren segregar y otras en contra de los que solicitan la segregación. A este tipo de segregación se le da el curioso nombre de “desconexión”.
Asociaciones de Vecinos de algunos barrios de Madrid se quejan de la poca atención que, en su opinión, tiene el Ayuntamiento hacia estos barrios, de que los recursos municipales siempre se gastan en las mismas zonas y que carecen de servicios públicos que en otros lugares del municipio se encuentran ya consolidados. La iniciativa “Somos Madrid” no busca la segregación, pero sí un nuevo modelo de gestión dentro del municipio madrileño.
Quiero hacer algunas consideraciones sobre este complejo asuntos. Estas consideraciones no tienen la pretensión de ser apodícticas, aunque sí reflejan algo sobre lo que he pensado muchas veces.
La creación de nuevos municipios tiene un fuerte coste económico, pues conlleva asumir determinados servicios cuya puesta en marcha y funcionamiento son altos independientemente del número de habitantes. Pongo un ejemplo: un municipio tiene que tener una Policía Local, con una estructura de mando, una formación de los agentes, compra y mantenimiento del equipo de la Policía Local y el pago a estos agentes. Normalmente, cuando se compara, solamente se miran las inversiones pero no los gastos corrientes, que en un Administración son considerables.
Además de la Policía tendríamos que añadir recogida de basuras o los gastos burocráticos como son tener tu propio padrón, hacienda local y catrasto propio, mantenimiento de los centros de primarias, por sólo citar algunos. Es lógico que si los vecinos de estos barrios consideran que no son atendidos en inversiones pero tampoco en gastos corrientes como merecieran o como les corresponde a su población, pidan constituir su propio beneficio, aunque esto puede ser un arma de doble filo.
En un blog de este movimiento leí a un vecino de Villaverde que le da pena ver la prosperidad de Getafe o de Leganés y ver la parálisis de su barrio. Esto es cierto, pero la segregación no creo que añadiría nada, pues el nuevo término municipal sería pequeño y con una extensión prácticamente entera de zona urbana. Leganés o Getafe han prosperado porque tenían mucho terreno libre y que lo han dedicado a vivienda o a zonas industriales a un coste mucho menor que el de la capital madrileña.
La oportunidad de unificar municipios: el caso del Aljarafe sevillano.
Yo soy partidario de unificar los municipios cuyos cascos urbanos estén físicamente unidos. Hablaré de algo más cercano a mí: la “comarca” del Aljarafe, al lado de Sevilla. En esta zona nos encontramos con un buen número de municipios unidos, de forma que una acera de una calle pertenece a un municipio y la otra al municipio vecino. Se da el caso que hay servicios, como es el cementerio, que se encuentran en otro término municipal. San Juan de Aznalfarache tiene absolutamente colmatado su término municipal, es decir, todo el término municipal es suelo urbano construido y padece una densidad de más de 5.000 habitantes por kilómetro cuadrado.
La existencia de un planeamiento urbanístico diferente en cada municipio, que no tiene en cuenta el de sus vecinos, ha hecho que esta zona sea enormes dificultades desde el punto de vista de los servicios públicos (especialmente del transporte y carreteras), así como una utilización sin criterio de la construcción como instrumento de dinamismo económico. No digo que estos municipios deberían integrarse en Sevilla, que sería lo más sensato dado que la mayoría de sus habitantes trabajan en esta ciudad, sino que por lo menos los municipios más al oeste deberían integrarse en un solo municipio.
El hecho de yo no defienda las segregaciones municipales y que, al contrario, defienda determinadas unificaciones de municipios, no quiere decir que no considere que los municipios tengan una buena política para con sus barrios. Hay quiénes apuestan por potenciar las Juntas de Distrito como órganos de descentralización, que los concejales sean elegidos cada cual por una zona (sin decir nada de los problemas que tiene el sistema electoral mayoritario) o buscar alguna forma de representación política directa de los barrios.
Mientras tanto: votar en las elecciones municipales.
Yo creo que, independientemente de las soluciones que se propongan o que algún día se adopten, ahora sigue existiendo un instrumento privilegiado en el que muchas veces no se repara: el voto en las elecciones municipales. En el municipio de Madrid votó el 65.93% en las últimas municipales, mientras que en las Generales de 2004 lo hizo el 80.8% del censo. Hay poco interés por decidir el gobierno municipal y lo que es peor, en muchos de estos barrios arrasó Ruiz-Gallardón.
Quizás antes de plantear la segregación hay que empezar por tener conciencia de barrio, es decir, que los vecinos piensen que su voto debe estar en función de sus intereses más cercanos y no en los intereses que representan cosas como la proyección exterior de Madrid, que suele centrarse en su zona centro. Los vecinos de estos barrios tienen la ocasión en las próximas municipales de elegir otra opción política que tenga otra idea de ciudad y de los barrios y llevarla al gobierno municipal con sus votos y si no hay una opción de este tipo, pues crearla y presentarse unidos desde varios barrios a las elecciones.
La ruptura de la normalidad no es la respuesta
La campaña ha finalizado antes de tiempo. El asesinato del compañero Isaías Carrasco ha provocado el abrupto final de la campaña electoral. El terrorismo ha vuelto a rompernos el calendario y el ritmo social. Daremos las respuestas de siempre y puede que con ellas les hagamos el juego propagandístico a los terroristas.
El terrorismo busca subvertir el orden político y social mediante la destrucción de la cotidianeidad. Nuestra respuesta constante ha sido y es entrar en lo extraordinario, en la suspensión de los tiempos, de los espacios, de las relaciones. Todo cambia como reacción a las acciones terroristas y esas reacciones suponen la subversión que los terroristas pretenden.
La reacción masiva e intensa refuerza el ánimo de los terroristas, es un refuerzo porque buscan conmovernos y que abandonemos la normalidad. Comprendo la fuerza catártica que estas concentraciones y manifestaciones puedan tener, pero no termino de aceptar que sea el instrumento más adecuado para responder al terrorismo. Tengo la convicción de que el mantenimiento de la normalidad es la mejor reacción, la negación de que ellos nos puedan marcar agenda o vidas es una privilegiada prueba de la impotencia de los terroristas.
No someternos a lo extraordinario, a la cancelación imprevista y continuar lo cotidiano no va contra la memoria del compañero Isaías Carrasco, sino que es consecuente con el orden institucional, social y vital por el que dado su vida.
Mantener ese orden cada segundo es un justo homenaje. La expresión privilegiada de la Democracia es el ejercicio del derecho al voto con normalidad y ésa ha de ser la reacción: votar.
Estúpidos mitos electorales en España
La legislación electoral española es hija de su época. Una época en la que se tomaron una serie de medidas para intentar que los procesos electorales estuviesen muy regulados, dado que los españoles llevábamos más de cuarenta años sin acercarnos a las urnas.
Se establecieron algunas restricciones que se han convertido en mitos políticos, algo así como pruebas de lo demócrata que se es. Se dice en tales países es así, pero no que en algunos otros de gran tradición demócrata no existen estos mitos ni tienen noticia de ellos.
Estos mitos son la jornada de reflexión, la prohibición de encuestas en los últimos días de campaña y el propio periodo de campaña.
La jornada de reflexión es un invento que da risa, porque desde luego nadie la dedica a reflexionar. El indeciso lo estará igualmente si sigue la campaña hasta el día de las elecciones, como si se para la campaña. Sé que muchos ciudadanos agradecen el final de la campaña, pero eso no creo que sea motivo como para que esta jornada sin sentido siga existiendo.
El pasado lunes terminaba el plazo que autorizaba la publicación de encuestas electorales. Piensa la legislación que las encuestas pueden condicionar la elección libre del ciudadanos. La legislación electoral tiene la idea de que el ciudadano es tonto y que las encuestas están manipuladas. Hay soluciones mejores: la primera es confiar a los ciudadanos y la otra es vigilar las cocinas de las encuestas para evitar la manipulación (que está prohibida por la misma legislación).
Quince días para pedir el voto. ¿Alguien se lo cree? Los partidos españoles han creado el concepto de precampaña para empezar a pedir el voto sin pedirlo antes de esos quince días oficiales. En vez de decir “que me votéis”, se dice “os pido que me apoyéis” y ya se cumple la ley y se hace campaña. Habrá quién siga creyendo que esta limitación está ideada para evitar el excesivo gasto electoral, como si la precampaña fuera gratis.
Apuntes sueltos sobre el debate (II)
Ha sido el segundo debate y como después de finalizar el primer, me propongo hacer algunas consideraciones sobre lo que todos hemos podido ver esta noche:
1) Zapatero ha estado mucho mejor que en el primer debate, el cual ganó con claridad. Ha sido más contundente y le ha parado a Rajoy los pies en muchas ocasiones. Con toda la artillería gastada en la absurda oposición hecha y desperdiciado todo el remanente en e primer debate, Rajoy se ha repetido hasta la saciedad propia y el aburrimiento ajeno.
2) Después de lo de Elorriaga el otro día en el “Finantial Times”, el discurso de Rajoy sobre Inmigración ha caído en el más grande de los descréditos. Su argumentación sigue siendo peligrosa, pero sabiendo ya todos los ciudadanos que el PP habla de inmigración no porque le interese, sino para promover la abstención, el reproche es inevitable.
3) Zapatero ha ganado en propuestas y le ha marcado a Rajoy el paso en el debate. El líder de los populares llevaba algunas cosas sueltas en lo tocante a propuestas y ha vuelto a su ya cansino discurso sobre lo de siempre. Si algo ha demostrado este debate es que el tópico que ser el último en acabar es bueno no es cierto, porque los primeros han podido marcar la marcha. Otra cosas suceden en el Congreso donde empieza y finaliza el mismo.
4) Como lo importante en una campaña electoral es la percepción social, Zapatero ha arrasado si nos atenemos a las encuestas. “La Sexta”: 49.2% para Zapatero y 29.8% para Rajoy; “Cuatro”: 50.8% para Zapatero y 29.8% para Rajoy; “El País”: 53% para Zapatero y 38% para Rajoy.
5) La verdad es que la insistencia de Rajoy en el tema de “la niña” se va a convertir en una clave de interpretación sobre este político. Él dice algo y eso se mantiene contra viento y marea, contra el cachondeo generalizado por el cuentecito y si nos vamos a otros terrenos: contra las sentencias judiciales.
6) Los ciudadanos apreciamos la contundencia, pero no la crispación. Ser contundente, pero a la vez moderado es una de las grandes virtudes que un político puede tener en España. Que ilusiones sería pedir demasiado, aunque he de confesar que Zapatero se va acercando a eso.
El apolítico
El apolítico es una de esas especies de nuestra fauna social y política que es de derecha, pero no se sabe bien los motivos, se avergüenza de ello, y quiere presentarse como un ser neutral y que está más allá de los partidos. Cuando hoy que alguien dice que él es “apolítico” automáticamente mi cerebro traduce: “es de derecha y de la dura”.
Sin ánimo de ser exhaustivo voy a indicar y comentar algunas de las cosas que les oigo habitualmente a los “apolíticos”:
El Estado es como una empresa: el apolítico es normalmente víctima de las simplificaciones más groseras. Comparar al Estado con una empresa buena ser un ejemplo puntualmente válido para que el apolítico y los que comparten su mismo cociente intelectual entiendan algunas cosas, pero el Estado no es una empresa. El Estado se mueve con otros criterios y normalmente los empresarios que se meten a gestores estatales fracasan porque no se enteran de nada. Si el Estado fuera una empresa tendría que maximizar los beneficios, de forma que sólo invertirían en las zonas que le van a producir más ingresos y, en consecuencia, en las zonas menos habitadas y que menos ingresan ese Estado-Empresa no tendría que molestarse en poner colegios, tener servicios médicos, carreteras y todo tipo de servicio, porque no serán tributariamente rentables.
Yo apoyo a quien lo hace bien: esto que es un criterio impecable desde el punto de vista de la elección política se desmonta cuando se hacen sencillas preguntas: ¿Qué es hacerlo bien? ¿Lee habitualmente los datos macroeconómicos para ver si se está haciendo bien? ¿Sigue los indicadores sociales para constatar la marcha del nivel de vida? ¿Sigue las estadísticas del Consejo General del Poder Judicial sobre el funcionamiento de la Justicia? ¿Conocen qué es la Cuenta General de ejecución del Presupuesto? ¿Se leen completo y en profundidad el Informe PISA de cada año? ¿Qué fuentes de información de todas las tendencias manejan?
Deben gobernar personas preparadas: el concepto de persona preparada es líquido por no decir gaseoso, esto es, siempre los de derecha están muy preparados y los de izquierda muy poco. Da igual que Bernat Soria sea un investigador en Biomedicina de talla internacional, porque siempre estará por detrás en preparación que Celia Villalobos, por sólo poder un ejemplo. Además tienen un gusto por los licenciados en Derecho que es injustificable: tienen la idea de que un licenciado en Derecho sirve y sabe de todo, cuando en muchas ocasiones tendremos suerte si sabe de Derecho.
Fuerte con el débil, débil con el fuerte: el apolítico quiere “mano dura” con todo el que no se puede defender, pero es sumiso hasta la repulsión hacia quién es o considera más fuerte. La “mano dura” no es aplicable a sí mismo y a los usos, por supuesto.
La mayoría o la gente normal: identifican la mayoría con la gente normal, y a la gente normal con los que piensan como ellos. Cuando los datos objetivos dicen que ellos se encuentran en minoría, rechazan los datos por medio de las estrategias más dispares, aunque su estrategia favorita es decir que los que no piensan y deciden como él son tontos, ignorantes o analfabetos. Dicho sea de paso: la formación cultural e intelectual del apolítico está en la línea baja de la media, en el mejor de los casos.
Xenofobia y lucha de clases
Las andanadas que suelta el PP sobre inmigración han hecho revivir el pequeño marxista que alguna vez fui. No encuentro forma mejor que algunas dosis de Marxismo para explicar la artera estrategia del PP en materia de inmigración.
Como ya descubriera hace años Le Pen, los del Partido Popular saben que los sectores que viven la inmigración de una forma más cercanas son normalmente votantes de la izquierda. Quieren darles a entender que la izquierda les ha abandonado y que les ha introducido nuevos competidores en el mercado laboral y social. Identifican inmigración con crimen y exageran cualquier noticia para aprovechar debilitar electoralmente a la izquierda en ese punto.
La xenofobia que se va produciendo es un mecanismo de extraordinaria fuerza para ocultar los verdaderamente importante: la lucha de clases (a que suena a antiguo). Lo traduzco a lenguaje moderno: el discurso identitario oculta la distribución de renta.
Una persona es enfrentada al emigrante como origen de su situación social, cuando esa situación social no ha sido ni creada por el inmigrante, ni agravada por él, sino que es previo y se corresponde con la asimetría de la organización social.
Se opone “pobre” español a “pobre” extranjero, para que el “pobre” español sea instrumento de identidad pero que no se pregunte por las causas sociales que han podido converger en su situación. Nadie acepta ser el último escalón de la estratificación social y rápidamente se busca a alguien o a un grupo que esté por debajo, para repetir la relación de dominación con un simple cambio de actores y papeles.
El antagonismo social se desvía de la lucha de clases a la lucha de etnias. La consecuencia es que las clases económicas dominantes ven como su situación no se pone en duda, se legitima por la omisión del conflicto, y la lucha se desvía a una “guerra civil” entre los sectores desfavorecidos.
Decía Kurt Lewin que “nada une más a un grupo que un enemigo común”. Es cierto, pero esa unidad nubla las disensiones internas del grupo y la jerarquización previa al conflicto externo. La xenofobia no sólo es inmoral, sino que es un instrumento de las clases dominantes para que sean los dominados piensen que son importantes
El reconocimiento, por parte de Gabriel Elorriaga, que el discurso de inmigración del PP lo único que persigue es provocar abstención dentro de los votantes socialistas, confirma que al Partido Popular la inmigración le importa “un pimiento” y su intención es utilizarla para que muchos votantes socialistas se abstengan perjudicando a la formación política que más normalmente les representa, para que llegue al poder la que desde luego no sólo no les representa normalmente, sino que mantiene unos intereses absolutamente opuestos a los suyos.
Análisis de la nueva canción del Partido Popular
Soy de la opinión que las mejores canciones políticas son aquellas que no hacen referencia directa a opciones determinadas, sino a otra temática. Son políticas no por su letra, sino por el significado social que se les ha atribuido.
Los directores de la campaña del PP tienen otra opinión diferente a la mía (cosa que no me extraña). Han decidido sacar una canción que emocione a los asistentes a sus actos y que puedan cantar al unísono (no les vaya a salir otras canciones). El resultado es una canción, con estilo de música de misa parroquial.
La he escuchado una vez. No sabía si reírme o lamentar que los cerca de cinco minutos que había empleado en la audición no iba a poder recuperarlos nunca. Tan conmocionado me he quedado que volví a escucharla para transcribir su letra y poder analizarla. Os presento el resultado de mi “atento estudio”.
Si tienes nuevas ideas: es bueno eso de tener nuevas ideas, aunque es mejor aún tener ideas. Creo que tienen razón: el PP necesita nuevas ideas para defender lo viejo.
Y piensas que algo debe cambiar: pues sí, algo debe cambiar, especialmente el Partido Popular.
Si crees que todo es posible: claro, si piensas que Celia Villalobos es una intelectual, que Mariano Rajoy un hombre de la calle o que Pizarro sabe de economía, tu sitio es el PP.
Ven a la revuelta popular: espero y deseo que no estén incitando a que vaya altercados. Debe ser una revuelta estupenda, una revuelta para obedecer a los obispos. Emocionante.
Buscamos a gente valiente: eso está bien para el ejército, para un partido yo prefiero a gente honrada, eficiente y sensibilizada con los problemas sociales.
Soñadores que puedan imaginar: no sólo hay que ser soñador, sino que se ha de ser un soñador imaginativo. Es decir, que lo de soñar con la vecina de arriba no vale.
Soñar con una España nueva: ¿España, dijo Rajoy en el debate, no tenía quinientos años? ¿Ya ha caducado? ¿Habrá que soñar con una España nueva o con una camisa nueva?
Vivir en un mundo de igualdad: para ellos vivir en igualdad está en el mundo de los sueños y la imaginación. Bueno, pues que sueñen más.
[Estribillo: será comentado al final]
Sabes que es nuestro momento: Sí, sé que es vuestro momento de volver a perder las elecciones y tiraros cuatro añitos más en la oposición.
No podemos dejarlo escapar: totalmente de acuerdo, no podéis dejar de escapar la oportunidad de seguir estando en la oposición.
No, no esperes más tiempo: tranquilos, hasta el 9 de marzo tengo tiempo para colaborar, con mi voto, a manteneros en la oposición.
Ahora te tienes que mojar: ¡qué mal les queda a los peperos ponerse modernos y cercanos!
Hoy, queremos invitarte: gracias, pero no, elijo bien a mis amigos.
A un proyecto de justicia y libertad: ¿La justicia que tuvieron los que aún están enterrados en cunetas? ¿La libertad de no poder decidir que preferimos no morir con dolores indecibles?
La historia está de nuestra parte: especialmente si la escribe Pío Moa.
Juntos vamos a revolucionar: ¿revolucionar qué? Revolucionar es un verbo transitivo.
Habrá que currar muy duro: vale lo dicho antes sobre “Ahora te tienes que mojar”.
No nos lo van a regalar: y yo que quería las indemnizaciones de Villalonga y Pizarro cuando dejaron de ser comisarios del PP en las empresas públicas recién privatizadas.
Somos la apuesta del futuro: no sabía que el futuro apostara. Además ser la apuesta no tiene que ser el futuro. Yo apuesto por el Betis cada vez que empieza la Liga, y eso no hace que la gane.
Nos llaman Partido Popular: al revés, os llamáis “Partido Popular”, ya que vosotros habéis elegido el nombre y los demás nada tenemos que ver. Es el nombre oficial del PP, no un apelativo o mote. Podríais haber dicho: "nos llaman peperos, fachas"
[Estribillo]
Uniremos nuestras ilusiones: unir las ilusiones es acabar teniendo una sola ilusión, como la sólo tienen un pensamiento único.
Lucharemos por defender nuestros valores: ¿en futuro? Lo deseable y por lo que os votan por es porque lo hagáis desde ya (o desde que se refundó el PP).
Por el futuro de los españoles: es decir, lucharán por defender nuestros valores, por el futuro de los españoles, con lo que queda claro que sin sus valores el futuro de los españoles les da igual.
Avanzaremos en todas direcciones: eso es bueno, que avancen en todas direcciones, porque hasta ahora sólo lo han hecho hacia la derecha.
Decisiones irracionales que pueden ser muy racionales
“El Mercantil Valenciano” publica una noticia cuyo titular es un ejemplo de equivocidad. Dice este medio “Un estudio universitario valenciano afirma que los políticos toman decisiones ‘poco racionales’”.
Independientemente de la opinión que nos merezcan las decisiones de un político u otro, de que las consideremos acertadas o no, cuando se da una noticia cono ésta hay que huir del sensacionalismo y definir desde el principio de que a la racionalidad a la que se alude es un concepto determinado de racionalidad.
Yo seré más o menos racional dependiendo del concepto de racionalidad que me apliquen y hay tantos conceptos de racionalidad como teorías que se han elaborado sobre este tema y rama de la ciencia que investigue.
El estudio se basa en la “Teoría de la elección racional”. En esta teoría se considera que la elección más racional es aquella que proporciona una mayor utilidad. “Utilidad”, otro concepto problemático, pero que consideramos equivalente a “rendimientos económicos”, que tampoco es decir mucho. Dicho a lo bruto, una elección es más racional cuantos más rendimientos económicos proporcione.
Apliquemos simpáticamente a algunas de las elecciones que un político puede tomar. Tener servicios de asistencia a las personas mayores sería una elección poco acertada e irracional, porque el bienestar y la salud de los mayores producen mucho gastos, ellos gastan poco si se mantienen vivos y sanos, produciéndose por tanto un déficit. Lo racional sería cerrar estos servicios, si los hay siempre que los ingresos sean menores que los beneficios directos e indirectos del servicio.
Esta es la racionalidad a la que, en el fondo, está aludiendo el precitado estudio. ¿Es deseable que los políticos sean racionales o irracionales según esta teoría? Habrá asuntos en los que esta racionalidad sea deseable, pero muchos otros en los que no, y especialmente en los más sensibles desde un punto de vista de cohesión social. Será poco racional, pero yo quiero que disponer de servicios de atención cuando sea mayor y no sea rico para pagarlos yo (que es lo previsible).
Personas de orden
Una categoría que oigo utilizar con cierta frecuencia es la de ser una “persona de orden”. Como todas las categorías intuitivas es fácil saber a qué se refiere, pero su definición tiene obstáculos. Hagamos un intento.
Una “persona de orden” es aquélla que está totalmente de acuerdo, al menos explícitamente, con el orden conservador, que no es necesariamente el orden establecido. Esto es así porque el orden conservador se basa en la idea de que la verdadera esencia de las cosas corresponde a un tiempo anterior.
La innovación en esas esencias no es necesaria e incluso es nociva. Nosotros sólo hemos de mantener actuales estas esencias. El paso del tiempo hace impracticable mantener el pasadote forma incólume, por lo que se pasa a la añoranza y a intentar salvar los elementos más beneficiosos de lo pasado.
Las “personas de orden” consideran que todo tiene, y el nombre no es vano, un orden. Ese orden es jerárquico, sin movilidad o movilidad simbólica, y, claro, ellos siempre deben estar en las posiciones superiores de ese orden jerárquico.
Las “personas de orden” se sienten seguras cuando el poder está de su lado, pero se convierten en seres casi paranoicos cuando consideran que el poder no garantiza su orden, ya que consideran ilegítimo e inmoral cualquier orden que no sea el suyo.
Las “personas de orden” están tan convencidas de que su orden es el único verdadero y bueno. Precisamente, por esta consideración, sostienen que los otros órdenes posibles no sólo son falsos, sino que son consecuencia de alguna patología, ya que una mente ordenada únicamente podría aceptar su orden. Si se cree, se piensa o se mantiene otro orden no es por error en el conocimiento, pues el orden es evidente, sino porque hay una tara mental.
Para las “personas de orden” su orden es lo normal, o debería serlo, lo que se sale de ese orden es anormal o raro. Tienen una fuerte tendencia a confundir la realidad y el deseo. Siempre piensan que la mayoría como ello o tiene su misma escala de valores. Si la realidad les desmiente reducen el espectro de la realidad y sólo pasan a ser considerados como reales lo que sí coinciden, los otros son subproductos de la realidad.
La única flexibilidad que admiten es la referente a ellos mismos o su círculo: la consabida doble moral que en este caso llega ser una doble ontología. Son pocos los casos en los que la cercanía existencial del hecho no altera lo que antes se considera normal, aunque ello no implica a ningún replanteamiento, sino que pasado el hecho se vuelve a la situación anterior.
John Rawls no hubiera pensado formular su célebre “velo de ignorancia” si hubiese tratado con “personas de orden” tan habitualmente como lo he hecho yo. Como yo indiqué anteriormente el orden de estas personas es un orden jerárquico y realmente interesante como se reconoce la propia inferioridad dentro la jerarquía.
Las “personas de orden” siempre consideran que hay gente por debajo, despreciando cualquier criterio cualitativo a la hora de establecer grupos y estratificación para asumir únicamente los cualitativos del propio orden. De hecho admitir la inferioridad es una forma de incorporar un elenco de criterios que les permita a esos “inferiores” considerarse superiores a otros.
Apuntes sueltos sobre el debate
Deben ser ya cientos las páginas dedicadas en periódicos y en blogs al primer “debate presidencial”. Analistas más capacitados que yo han escrito sobre todo: quién ganó, cómo lo hizo y muchos intentan ahora maquillar la situación. Yo me voy a conformar con algunas consideraciones sin ningún afán sistemático:
Rajoy insistió hasta la saciedad en la cifra del paro y Zapatero en los empleos creados. Realmente los dos tenían razón y cada cual empleaba el dato que mejor les venía. La pregunta es la siguiente: ¿Es preferible tener 17 millones de trabajadores y 2 millones de parados (Rajoy) o 20 millones de trabajadores y 2,2 millones de parados (Zapatero)?
El candidato del Partido Popular quiso hacer una ventaja del hecho de hablar primero y marcar los temas de los que deberían hablarse. Insistía en la inmigración y, claro, la regularización con el “bonobús” le dio fuerte a Rajoy, que parecía que no sabía ni qué era eso. Los bloques de discusión me parecieron demasiado amplios y más cuando hay dos debates; los partidos podían haber concretado mucho más los bloques, aunque si no lo hicieron es porque no quisieron.
Lo que más gracia me hizo fue el intento de Rajoy de decir de qué se puede hablar y de qué no se puede hablar. Él se remontaba a 1996 cada vez que le apetecía, pero quería que Zapatero no hablase más allá de 2004. Evidentemente cuando uno ha sido Vicepresidente del Gobierno y ministro de varios departamentos tiene que someterse a la crítica; cuando uno se presenta como el más capacitado, ha de asumir que se examine a fondo la capacidad demostrada cuando tenía responsabilidades. Rajoy tiene pasado más que le pese.
Rajoy ha decepcionado por enésima vez a sus fieles. El hecho de haber ridiculizado continuamente a Zapatero hace la derrota mucho más humillante: cosas del juego de expectativas. Si durante toda la legislatura les ha dicho de todo a Zapatero, es difícil subir el tono en una “cara a cara”, salvo que mientes a su familia: cosas de gastar artillería antes de tiempo. De todas formas no creo que Rajoy vaya a perder ni a un solo fiel por el debate, al igual que Zapatero.
Los del Partido Popular deben echar a la calle inmediatamente al genio que se le ocurrió el cuentecito de la niña para acabar. Nadie se considera tan tonto como para necesitar que le hagan las propuestas por medio de una narración. Además Rajoy la leyó, cosas de tener las ideas poco claras.
El PP promete una medida que ya existe
Un amigo abogado que ha mandado un mensaje en el que me decía que el punto 908 del Programa del PP comete un error de bulto, prometiendo una cosa que ya se hace.
Dice el punto 908 del programa del PP: “Reformaremos la Ley de Enjuiciamiento Criminal para que el quebrantamiento de una orden de alejamiento sea juzgado a través de un juicio rápido.”
Resulta que esto ya existe y que no hace falta reformar la Ley de Enjuiciamiento Criminal, porque el quebrantamiento de una orden de alejamiento ya es juzgado por medio de un juicio rápido. (art. 795 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal en relación con el artículo 468 del Código Penal). El PP propone hacer una cosa que ya existe y ellos no se han enterado.
Titulan su programa “Las ideas claras”; no tienen las ideas claras, ni siquiera las tienen confusas; lo que sí es cierto es que NO TIENEN NI IDEA. ¿Así piensan gobernar España?
Dos formas de anunciarse, dos opciones diferentes
Anoche, por primera vez, vi anuncios de campaña electoral. Uno del PSOE y otro del PP. Naturalmente la valoración que voy a hacer no es objetiva, pues uno no se autodenomina “Geógrafo Subjetivo” en vano y tengo muy definida mi opción política desde hace bastante tiempo.
En el anuncio del PSOE un joven iba a recoger a su madre para llevarla a votar, aún sabiendo que ella votaría al PP. El uno le preguntaba al otro sobre si había cambiado de opinión y ninguno de ellos lo había hecho. Subía la cámara y enfocaba un cartel electoral de Zapatero con el lema, creo, “votar con todas tus fuerzas”. El anuncio dejaba un buen sabor tremendo y rápidamente se sentía identificado con esa madre y ese hijo, eso sí, te entran unas ganas tremendas de votar igual que el joven: al PSOE.
El anuncio del PP era uno del que algo había leído: el del embargo. Mal rollo por todos lados y además difunde el mensaje de Zapatero. Este anuncio tiene el problema que sólo le llega a los embargados o los que están bajo amenaza inminente de embargo, especialmente cuando en España, si algo se tiene claro, es que lo último que se deja de pagar es el piso. Junto a ello, socialmente se tiene la consideración de que quien pierde su casa es porque no ha sido responsable, trabajador y que ha atendido antes a otras cosas que a su propia familia.
Uno es el anuncio del talante; el otro el de la crispación que ahora niegan mientras son capaces de emitir ese anuncio de publicidad negativa. Uno es el anuncio de los españoles de verdad, del presente, de la gente que se quiere más allá de las decisiones electorales; el otro es el anuncio del fracaso, en el que ningún español quiere verse aunque sea para decir que hay evitarlo. Uno el voto de la esperanza; el otro el voto del miedo. Uno es un anuncio de una realización impecable; el otro es un anuncio cutre, propio de culebrones y con el peligro de que nadie se identifique con la familia tipo que ellos ponen como ejemplo.
La relativa importancia de la cifra del paro
El paro fue uno de los argumentos que esgrimió un errático Pizarro en su debate contra Solbes. Soy de los que cree que los datos no tienen una importancia absoluta y menos si la percepción social e individual del dato no se correlacionan con éste (en el tema de seguridad ciudadana es evidente).
Pizarro se agarra la subida del paro, pero esta subida es falsa, porque solamente mide un término relativo (paro según el antiguo INEM) y no tiene en cuenta uno absoluto (número de trabajadores según “Población Activa”). Si una persona no ha perdido su empleo o nadie de su entorno más amplio no lo ha perdido, la cifra es casi insignificante a efectos de construcción personal (y social) de la trascendencia del dato.
Pero no es que la percepción personal y social en este caso esté enfrentada con los datos, sino que únicamente está enfrentada con un dato, el que suele emplear la oposición, mientras que se encuentra refrendada por otro, que es el que más le gusta al gobierno.
Creo que lo mejor es explicarlo con un ejemplo:
Supongamos un mercado de trabajo compuesto de dos mil trabajadores. De estos dos mil trabajadores potenciales, realmente trabajan 1.800 (90%) y no lo hacen 200 (10%) y quisieran hacerlo.
A lo largo de cuatro años el número global de trabajadores en ese mercado sube hasta los diez mil, distribuyéndose en 8.000 personas (80%) que realmente trabajan y 2.000 (20%) que no lo hacen y quisieran hacerlo.
Si mirásemos las cifras en valores relativos tendríamos una subida del paro en un 10%, pero si las miramos en términos absolutos comprobamos que se han 6.200 nuevos empleos. Esas seis mil doscientas personas que se han incorporado al mercado laboral, y que antes sencillamente no se encontraban en él, no se sienten amenazados porque el paro haya subido un 10%
Además, es posible que los dos mil parados tampoco se sientan muy afectados por el dato, dado que la mayoría se ha incorporado al mercado porque se han creado nuevos puestos.
La caída de Pizarro y del discurso económico del PP
Rajoy y todo el Partido Popular han apostado fuerte por Pizarro como revulsivo de campaña. El debate con Pedro Solbes tenía que ser su momento cumbre, en el que todas las esperanzas depositadas encontrasen su culminación. Martí Saballs analiza de una forma muy clara el debate y los espectadores le han dado la victoria a Solbes con más del 10% de ventaja, que al final es lo verdaderamente importante.
La experiencia de Solbes, dos veces ministro y comisario europeo. Una cuidada preparación y desenmascarar los argumentos de Pizarro han sido una estrategia suficientemente acertada para que Pizarro haya quedado descalificado para lo que queda de campaña cuando faltaban unas pocas horas para que ésta comenzase.
El revulsivo que Pizarro tenía que ser para el Partido Popular ha quedado hundido en la primera operación que participa (a lo “Titanic”), pero lo que es peor para los populares, su alarmismo económico ha sido desacreditado por Solbes, mostrando autoridad y generando confianza. En el debate el PSOE ha conseguido zanjar el debate económico hundiendo a su buque insignia.
Chorradas políticas: supresión de ministerios
Uno de los tópicos electorales son las promesas de disminuir el número de ministerios, como si el hecho de hacer esto redundara en algún ahorro económico, dado el número de ministerios en España se ha mantenido relativamente estable desde hace muchos años. Pensar que quitar un ministerio es reducir un porcentaje de gasto público equivalente a su peso en el gobierno, es una muestra de grandiosa estupidez.
Pero cuando la solicitud de supresión de un ministerio se hace por razones pseudoideológicas. El BNG propone suprimir el Ministerio de Cultura porque entienden que en España no hay una sola “cultura”, sino varias culturas. Precisamente para esto existe el “Estado de las Autonomías”, para que los ciudadanos de cada región tengan la posibilidad de desarrollar, en su territorio, políticas específicas, también en el terreno cultural.
Las competencias del Ministerio de Cultura están muy alejadas de lo que piensa el BNG, que el Ministerio de Cultura elabora una visión uniforme de la cultura. Entre las competencias de este departamento nos encontramos las bibliotecas (entre ellas la Biblioteca Nacional), los archivos (entre ellos los históricos), la propiedad intelectual, los libros (como por ejemplo la Agencia Española del ISBN), los museos (con El Prado a la cabeza), el Patrimonio Histórico, así como la Cooperación Cultural Internacional que incluye todas las expresiones y las lenguas de nuestro país.
Aunque se elimine el Ministerio de Cultura, estas áreas de gestión continuarían. Lo que tiene que hacer el candidato del BNG es atender más a la Consejería gallega del ramo.
Lo dicho también vale para los que, por motivos económicos, quieren terminar con ciertos ministerios, como Vivienda (ha dicho Pizarro), ya que realmente el Ministerio de Vivienda es un departamento desgajado de Fomento y todas las áreas eran preexistentes a la creación del Ministerio. Total, que la promesa de Pizarro no ahorraría nada (pura demagogia).
La libertad no es gratis
En unas de las páginas más bellas que escribió Dietrich Bonhoeffer, mártir protestante de la lucha contra el Nazismo, decía que se vivía en un mundo en el que, incluso las cosas más importantes y que habían costado un sacrificio sublime, se empleaban como si fueran baratijas, como pañuelos de papel (diríamos hoy).
Puede que Benedicto XVI haya querido recordar las palabras de su compatriota (o no), cuando ha dictado normas más estrictas para el procedimiento inicial para “llevar a una persona a los altares”. El Papa quiere que ser santo no sea fácil, como daba la impresión de serlo con Juan Pablo II. ADN titula, con ingenio, que “El Vaticano sube la nota de corte para ser santo”.
Siendo una cuestión particular de una confesión religiosa, pienso que sirve de buen pie para reflexionar sobre, hace cincuenta años, escribió Bonhoeffer y ver el sentido que tiene en la sociedad actual.
La Democracia se está convirtiendo en un “usar y tirar más”. Usar las mejores técnicas electorales es algo legítimo, y yo lo defiendo, pero ir quemando etapas, días antes de las elecciones, sin ofrecer tiempos de debate más o menos serio, por apasionado que pueda ser, tengo la impresión que ensucia la memoria de tantas personas que sacrificaron buenas partes de su vida o sus mismas vidas para que pudiéramos tomar parte en el proceso de toma de decisiones.
La Democracia se desperdicia cuando se habla de libertad de expresión para solamente referirse a los cuernos de tal famoso, al lugar de vacaciones de un concursante televisivo o al coche de otro tipo que vive de eludir y conceder exclusivas. No es que quiera censurar nada y hasta puedo llegar a decir que, dándome un poco de asquito, prefiero que sigan para saber que hay libertad al menos teórica. Lo que sí me destroza es pensar que las miles de personas que están siendo reprimidas y torturadas por el régimen de Myanmar (por tomar un ejemplo reciente), lo hacen para que la libertad sea posible, y si tienen éxito la libertad que ellos han conquistado se emplee en llenar horas de televisión con historietas de tal calaña. Es un precio desproporcionado.
¿Tanto sacrificio para esto? ¿La memoria y los sacrificios de los que lucharon y lucha por la libertad no merece que les honremos haciendo que nuestras acciones libres sean bellas, buenas y verdaderas? Es lo deseable, pero mucho me temo que podría seguir escribiendo esta entrada cada día de mi vida.
El gobierno no les debe nada a los inversores en Forum y AFINSA
Informa el periódico “Público” que unos treinta jubilados, autodenominados “afectados”, de la intervención judicial de Forum y AFINSA se han encerrado en la Catedral de La Almudena. Culpa de su situación al Presidente Zapatero y al PSOE. Algunas ideas sobre este asunto.
1) No son afectados, por ello he dicho que se autodenominan así. Un “afectado” en un principio es cualquier persona que experimenta en sí las consecuencias de una causa que mantiene una relación factual con esas consecuencias (relación causa-efecto). La acepción usual de afectado en los medios de comunicación es la persona que vive las consecuencias de algo que en lo que no ha tenido ninguna responsabilidad.
2) Estas personas no son afectados porque sí tienen una responsabilidad, son inversores. Su responsabilidad es invertir un dinero en una empresa asumiendo el riesgo que cualquier inversión financiera o empresarial conlleva. No son afectados, sólo son inversores que han perdido lo invertido.
3) Asumir que vivimos en la economía de mercado no es fácil y que el riesgo en las operaciones las asume el que invierte, como también es él quien recibe los beneficios que inversiones exitosas puedan producir. Cuando se pierde no hay nada que reclamarle al Estado, como cuando le gana no se va a querer pagar más al Estado en impuesto que lo establecido.
4) Me hace gracia que estas personas culpen al Gobierno por este asunto. La intervención de Forum y AFINSA no fueron decididas por ninguna instancia política, no siquiera administrativa, sino por un juez, que no depende del gobierno, a la luz de una querella la cual consideró tan suficientemente fundada después comenzar a instruir el caso, que estableció medidas cautelares.
5) Para terminar quiero reiterar que estoy en absoluto desacuerdo con que el Estado vaya en socorro de estos inversores. A ellos les animó un legítimo ánimo de lucro: querían una rentabilidad muy alta, superior a los depósitos bancarios, y no sopesaron en su momento los riesgos de la inversión, o dicho de forma más coloquial: nadie vende duros a cuatro pesetas.
A propósito de la entrevista de Buenafuente a Rajoy
No pensaba estar viendo la tele tan tarde. Pero llegados a esa hora, me puse a ver la entrevista de Buenafuente a Mariano Rajoy. La primera observación es que se nota que el tema de entrevista política no es el fuerte de este presentador y que hasta los chistes están calculados para no sentar mal. Tanto la entrevista a Zapatero como la entrevista a Rajoy me decepcionaron.
Mariano Rajoy creo que tenía más miedo a Buenafuente que el que yo le tendría a un Mihura. La experiencia de tener una entrevista de verdad, con Gabilondo, le debió traumatizar y ahora tenía pinta de haberse pasado tres días metido en el Departamento de Telegenia del PP.
Buenafuente entrevistó a Rajoy y las preguntas eran para todos los públicos. Rajoy titubeaba constantemente, excepto cuando recordaba ocasionalmente la respuesta que le habían enseñado. Cuando Buenafuente hace un chiste muy bueno sobre la ministra de Fomento, él tarda en comprender el chiste y aún más en reaccionar.
El momento más delirante de todos fue cuando vi y escuché al candidato popular reivindicar para sí la defensa del Socialismo. No podía creer que tan fácilmente un liberal se considerase el defensor del Socialismo, pero no de cualquier Socialismo, sino del Socialismo tradicional. Y es que Rajoy oye “tradicional” y se vuelve loco de alegría conservadora.
Siempre he pensado que Rajoy nunca se ha recuperado de su condición de opositor. Lo hace retóricamente bien cuando lo tiene preparado (tanto intervención como réplica), pero le cuesta mucho cuando tiene que responder una pregunta que se sale del guión o cuando la contrarréplica que se le exige es incisiva.
Aunque haya empezado hablando de Rajoy, voy a finalizar haciéndolo sobre la entrevista de Gabilondo. Rajoy tuvo la oportunidad de engrandecerse ante Gabilondo, pero fracasó y ahora los suyos van lloriqueando por el trato.
Gabilondo trabaja en una cadena privada y son los espectadores los que tienen que decidir si les parece creíble, buen periodista o ecuánime. Un político tiene que ganar en todas las plazas y lucirse en donde las circunstancias son más adversas. Zapatero ni ganó ni perdió con Gabilondo. Rajoy perdió la oportunidad de convencer a un público, el de “Cuatro”, que no se encuentra entre sus potenciales votantes y que se deleitaron ante el vapuleo que Gabilondo le inflingió al candidato del Partido Popular.
¿El Partido Popular es un partido liberal?
Hace dos semanas publiqué en este blog tres entradas en las que comparaba el Conservadurismo con el Liberalismo (I, II y III). Ahora me propongo utilizar los puntos de comparación para analizar si el Partido Popular es realmente un partido liberal, como ellos dicen ser.
No es que yo considere que el Liberalismo sea el mejor referente (me considero socialdemócrata), pero si tuviese que elegir únicamente entre Conservadurismo y Liberalismo, me decantaría por esta última ideología.
La valoración nace de la autoconsideración que el Partido Popular tiene de ser una formación liberal. En este pequeño análisis creo que expongo con cierta claridad que el Partido Popular no es un partido liberal, sino un partido netamente conservador, que toma al Liberalismo como una etiqueta más presentable que decir lo que realmente son.
1. Hipervalor
La insistencia del Partido Popular en cuestiones tales como la raíz católica de España y el tema de las costumbres españolas evidencia dónde están las prioridades del Partido Popular: en el Hipervalor de la Tradición más que en el de la Libertad. Incluso encubren de falso Liberalismo cuestiones tales como la educación, ya que dicen que su defensa de los centros concertados realmente es una defensa de la libertad de los padres para elegir centro para sus hijos; casualmente la inmensa mayoría de los centros concertados que conformarían la elección de los padres, son centros religiosos.
2. Ontología
El principal argumento del Partido Popular contra el matrimonio homosexual estribaba en la afirmación de que era una unión contra la naturaleza, enfermiza (recuérdese al “experto” que llevaron al Senado). La base naturalista de muchas de sus pretensiones políticas y sociales, aplicando criterios de supuesta base natural a la hora de fijar criterios políticos y sociales, demuestran que consideran que la Naturaleza es una fuente normativa. Cada vez que tienen ocasión, es decir, cada vez que se debate algo relacionado con las relaciones sociales básicas (matrimonio, divorcio, eutanasia, investigación biomédica, etc) recurren a argumentos que, en última instancia, son naturalistas.
3. Estratificación social
El Partido Popular tiene una querencia extraordinaria tanto por las familias de toda la vida (los apellidos compuestos y de toda la vida les vuelven locos), así como por los cuerpos más endogámicos de la Administración Pública (registradores, notarios o abogados del Estado). Sociológicamente los escalafones del mando en el PP, sobre todo en los niveles regionales y nacionales, coinciden no sólo con la nomenclatura corporativista del Franquismo, sino con las clases sociales tradicionalmente más poderosas.
4. Colectivos e individuos
El Partido Popular se ha erigido en el defensor de la concepción tradicional de la familia como elemento básico de la sociedad. La familia se coloca por encima del individuo y sus decisiones libremente tomadas, de forma que el modelo es indisponible. No es extraño que hablen de los “derechos de las familias” y que los consideren superiores a los derechos individuales.
Pero no es la familia el único colectivo que el Partido Popular sitúa sobre el individuo, sino que también son los Colegios Profesionales, las Cámaras de Comercio, las desaparecidas Cámaras de la Propiedad Urbana (que ha amparado en las autonomías que gobierna) y todo tipo de asociaciones de profesionales liberales en defensa de sus intereses corporativos (no los sindicatos evidentemente). No es extraño que Fraga defendiese en el debate constitucional, en reiteradas ocasiones, la necesidad de dar participación política a las corporaciones.
La misma defensa de la transferencia de poderes de las comunidades autónomas y del Estado a los municipios tiene mucho que ver con la consideración del municipio como un elemento natural de la existencia política, con sabor añejo. En esto se unen también a la idea dominante en los conservadores sociales del Partido Republicano que mantiene la necesidad de que las decisiones se tomen cerca de los que serán afectados, es decir, la concepción de la política como si se tratase del gobierno de una familia, y que los afectados formen parte de los órganos que pueden decidir sobre ellos (devolviendo al colectivo unos derechos políticos que habían perdido a partir de la Revolución Francesa).
Su misma concepción de lo que es una Nación y las consecuencias que extraen manifiesta que la primacía que le dan a la Tradición sobre las determinaciones de la voluntad libre. Si fueran liberales considerarían que la Nación se funda en el “contrato social”. Incluso cuando la mayoría de los ciudadanos consideran que una medida es positiva o están de acuerdo con ella, ellos aducen a determinaciones indisponibles, la díada de Tradición-Naturaleza, para oponerse a ella.
Otro ejemplo es la atribución a un colectivo de una representación política y una capacidad de decisión sobre el Estado que obviamente no tiene. El Partido Popular ha considera que la Asociación de Víctimas del Terrorismo tenía que dar el visto bueno a toda la política antiterrorista del gobierno, de forma que se le hubiera conferido un auténtico derecho de veto en esta materia.
5. Valoración del cambio
La política del Partido Popular se ha centrado en la inoculación del miedo ante todos los cambios sociales y políticos que España ha experimentado en los últimos treinta años. Desde la propia Democracia en los tiempos de Fraga y Alianza Popular hasta la inmigración ahora. Cualquier cambio: bajada en la práctica religiosa, diferentes formas de familia, desarrollos médicos, la movilidad social, la incorporación de la mujer al mercado laboral o la extensión de los derechos y libertades, por sólo citar algunos ejemplos.
La estrategia del miedo sólo está en manos de quienes no desean que nadie cambie, de los que quieren que todo siga igual, en definitiva, de los que son conservadores del “status quo”.
El discurso del Partido Popular se basa más en la pérdida que en el futuro. Aludir constantemente a la pérdida conlleva que la referencia (lo que se ha perdido) en el pasado. El Partido Popular idealiza una situación pasada y anuncia el destrozo de esa herencia proyectándola en lo que le dejaremos a nuestros hijos.
Posiblemente exagero, pero tengo la impresión de que el ideal social del Partido Popular coincide con algunas imágenes de países como Arabia Saudí o Irán: una sociedad sin derechos ni libertades, oprimida por una férrea tradición, aunque dotada de ordenadores con acceso limitado a Internet.
No hay novedad social que ellos presenten positivamente. Siempre andan recelosos y con miedos sobre lo destructivo que puede ser para la Tradición que defienden. No contemplan la posibilidad del progreso humano y solamente lo aceptan cuando no tienen más remedio, como hecho irreversible.
6. Valores secundarios
Como ya ha quedado de manifiesto en los apartados anteriores, la Tradición y lo tradicional, bajo los más diversos nombres, tiene un lugar muy importante dentro de la ideología y la práctica política del Partido Popular. Hablan de sensatez, que no es más que un eufemismo de conservadurismo; aluden al “reformismo” que no es más que cambiar lo que hay que cambiar necesariamente, pero huyendo de toda transformación social; hablan de “seguridad” para invitar a no cambiar nada y que todo cambio va para mal. Como dice George Lakoff el pensamiento conservador está especializado en enmascarar sus verdaderas intenciones por medio de un lenguaje presuntamente neutro.
La insistencia del Partido Popular en cuestiones identitarias, tanto en lo referente a las costumbres como en lo referente a la configuración de la comunidad política, pone de manifiesto el arraigo en valores tradicionales que tiene esta formación política.
7. Religión
De la alianza política entre el Partido Popular y la Iglesia Católica, y sus organizaciones subsidiarias, tengo poco que añadir a lo mucho que se ha escrito en los últimos años. Si el Partido Popular fuera verdaderamente liberal huiría de su identificación, como partido, con una confesión religiosa concreta. Si fueran liberales de verdad dirían que la religiones un asunto de opción personal. Si el Partido Popular no fuera conservador no se plantearía ataques hacia otras confesiones religiosas u otras tradiciones culturales. Si el Partido Popular no fuera conservador, no le atribuiría a las palabras del Papa ninguna trascendencia para vida pública, ni se definiría como un partido inspirado en el “Humanismo cristiano”.
8. Moral
Es cierto en las palabras de los dirigentes del Partido Popular se habla mucho de libertad de opción, pero sus hechos desmienten estas palabras. La libertad de opción que ellos defienden está muy limitada, porque con tantos aspectos decididos por la Tradición o la Naturaleza, prácticamente sólo seremos libres a la hora de elegir si queremos un café cortado o con leche. Eres libre de decidir, pero es importante que no quieras divorciarte, que no estés pensando en tener otra orientación sexual o redituar en tu identidad sexual, que no consideres que las formas de la felicidad son muchas y que cada cual debe buscar la suya, que hay que proporcionar igualdad de oportunidades a todos o quieras elegir tu forma de expresarte.
9. Función del Estado
Donde se ve más claro lo poco liberal que es el Partido Popular es en la idea que tienen de las funciones del Estado. Ellos no creen en un Estado mínimo, sino en un Estado subsidiario. La consecuencia es que el Estado sólo puede tener sobre sí gastos, pero no puede desarrollar nada que sea lucrativo. Privatizaron (salvajemente) todo el sector público empresarial rentable y dejaron al Estado todos los lastres. Es pura aplicación del principio de subsidiariedad, ya que donde haya posibilidad de rentabilidad el Estado no debe estar.
La práctica del gobierno del Partido Popular en una cuestión como es la dimensión de la Administración Publica ha sido conservadora, ya que ha aumentado el número de órganos (en todo tipo de administraciones), pero a la vez ha cedido a representaciones corporativas la gestión del Presupuesto público, produciéndose una duplicidad costosísima.
Dicen que las subvenciones y los subsidios les parecen mal, pero no todos. Los subsidios agrarios (que se comen el Presupuesto de la UE) son muy de su gusto, las subvenciones a los centros educativos privados les pirran, la ayuda a empresas pequeñas y medianas son esenciales o las compensaciones a las empresas eléctricas por tener que competir son ineludibles. Las subvenciones y los subsidios son malos, siempre que no tengan como destinatarios a las bases del Conservadurismo que corre por las venas populares.
10. Gobierno del Estado
La idea de que todos individuos tengan el mismo valor político (“un hombre, un voto”) no es demasiado querida por nuestros aparentes liberales del Partido Popular. Sería irrenunciable para ellos la desaparición del Senado de nuestra estructura constitucional, que en su representación territorial destroza la igualdad política de los individuos; no aceptarían la modificación de un sistema electoral que expulsa los votos de muchos españoles cuyas formaciones no alcanzan provincialmente el número de votos para obtener escaños, pero que en un cómputo nacional sí son realmente representativas (el caso de Izquierda Unida).
Dada que la distribución geográfica del voto no siempre es regular, el mantenimiento de principios territoriales en la distribución de la representación política, es un elemento a favor del mantenimiento, conservador, de la estructura política y social que ellos defienden.
11. Derechos y Libertades
Para el Partido Popular todos los colectivos (los tradicionales y los naturales) tienen derechos y esos derechos son indisponibles e inmodificables por el Estado. El registro histórico del voto parlamentario del Partido Popular está lleno de votos contrarios a todas las normas que han extendido los derechos y las libertades. Se han opuesto sistemáticamente a todo, por más que luego se presenten como adalides inmemoriales de los derechos que disfrutamos y a los que ellos votaron en contra.
12. Nacionalismo y Patriotismo
Cualquier podría decir que el Partido Popular es el partido político de nuestro país más férreamente antinacionalista. Es mentira, ellos son los más nacionalistas, y lo que se llama “antinacionalismo” no es más que otro nacionalismo. El nacionalismo del Partido Popular es el español.
La lucha del Partido Popular contra los nacionalismos periféricos no es una confrontación entre una perspectiva internacionalista y una perspectiva nacionalista. No, es más simple, es la lucha entre dos o más nacionalismos. Cada nacionalismo (y cada interpretación) modifica la realidad y la historia y por eso mismo se enfrentan, ya que son dos idealizaciones excluyentes.
13. Comercio internacional
La política del Partido Popular en materia de comercio internacional no ha sido favorable al libre comercio. Sus intereses por el mantenimiento de unos propietarios agrícolas anquilosados sea uno de los elementos más significativos. Su Liberalismo en esta materia es falso porque solamente defiende la libertad en el comercio internacional cuando es favorable y no cuando puede ser desfavorable.
Esto evidencia una falta de confianza en el mercado, la misma que ellos proclaman tener y en la eficiencia de los actores económicos. Esto puede que sea muy popular (defender la economía española), pero desde luego no es nada liberal.
Tallas. Hacer políticas de verdad
El estudio y la propuesta de la unificación de las tallas es un ejemplo de esa política que tiene incidencia en los ciudadanos, pero que el debate política crispado, especialmente en las semanas previas a las elecciones generales, nunca consigue incluir.
Todos nos sentiríamos extraños que un metro tiene una longitud diferente dependiendo del establecimiento comercial, que un kilo fuese diferente de una tienda a otra, que una hora durase más o menos según el servicio que contratásemos o que el volumen de un litro fue determinado por cada empresa embotelladora.
Nos volveríamos locos, pero no hemos caído que hemos estado consintiendo que esta situación se dé en algo tan cotidiano como son las prendas de vestir. Las referencias generales no perjudican a nada y benefician a casi todos, quedándose fuera los que hacen un gran negocio con las llamadas tallas especiales que realmente no lo son, que son únicamente tallas grandes que se numeran caprichosamente para conseguir más beneficios por la especialidad del tamaño.
La competencia para esta medida se encuentra en la décimo segunda regla del artículo 149.1 de la Constitución atribuye al Estado competencia exclusiva en pesas y medidas, así como en la determinación de la hora oficial. Esta competencia ha sido atendida por el Ministerio de Industria y Centro Español de Metrología.
Ahora queda que la propuesta del Ministerio de Sanidad se tramite por medio de normas y no con códigos de autorregulación que luego los suscriptores no atienden y se desatienden. Lo que ha presentado el ministro Soria es política de la verdad, la que afecta a todos, que tiene serias repercusiones industriales, económicas y sanitarias. Éste sí que ha sido un gobierno para los ciudadanos.
Las cosas de Izquierda Unida
No es que yo le tenga manía a Izquierda Unida, sino es que hay cosas que propone que no consigo entender ni el sentido o la posibilidad de su aplicación. La coalición ha propuesto crear un registro de billetes de 500 euros con la intención de luchar contra la corrupción urbanística y la economía sumergida.
El dinero, desde que se creó, es anónimo y se resiste al registro. No sé si habría que registrarse en el banco al retirar uno, al ingresarlo, qué se hace con los que ya circulan, quién asume los gastos registrales o si piensan en retirarlos todos y volver a sacar un nuevo billete de 500 euros.
Si esta medida fuera factible y tuviera éxito registral, lo único que puede producir la propuesta de IU es hacer subir la demanda de billetes de 200, 100 o 50 euros, así como aumentar las ventas de maletines y de bolsas de basuras de mayor tamaño (al gusto del usuario). ¿Cuál sería la propuesta de IU entonces? ¿Crear un registro para cada uno de los billetes de valor superior a los diez euros? ¿Eliminar los billetes y que todo le tenga que pagar con tarjeta? (los bancos estarían encantados).
La economía sumergida, la corrupción urbanística y el fraude fiscal no se pueden dificultar mediante el control de los billetes, sino por otros medios que lo desincentiven y lo haga a medio plazo mucho más costoso que declarar los ingresos a Hacienda. Cualquier medida, pensada como barita mágica, es fácilmente eludible.
Para finalizar quiero decir que la nota de prensa de IU tiene otras cosas más relevantes: garantizar la financiación a las Haciendas Locales, medidas preventivas contra la especulación o reforzar las incompatibilidades en materia de ordenación del territorio, infraestructuras o reformar la Ley Electoral para que no puedan presentarse los procesados por corrupción (de dudosa constitucionalidad). Las medidas consistentes la dejan para el final, apretadas y ellos mismos titulan la nota de prensa con el registro de billetes de 500 euros y luego se quejarán del trato que los medios les dan. Cosas de Izquierda Unida.
Rajoy me echaría de España
La propuesta del PP sobre inmigración, llamada “contrato de integración” es ridícula desde todos los puntos de vista, empezando porque no existe un compromiso de cumplir las leyes, pues es una obligación por estar bajo la jurisdicción de España. La ridiculez de pretender que alguien se compromete en respetar las leyes, llega al absurdo cuando se habla de conformidad con las costumbres españolas. Me lo he aplicado a mí mismo y me he preguntado que si yo fuera un inmigrante bajo la presidencia de Rajoy podría ser expulsado por no tener las costumbres españolas.
Saber cuáles son las costumbres españolas es difícil. Para poder aplicarme el criterio del PP voy a hacer una adaptación local sevillana de la normativa (soy sevillano, pero no vivo en Sevilla).
La siesta: yo no duermo la siesta y siendo este periodo de sueño diurno la mayor aportación de España a la configuración actual de Occidente. Cero.
La Semana Santa: me gusta ver las procesiones, pero no participio en ninguna de ellas. Creo que en esto puedo alcanzar un aprobado raspadito. Cinco.
Feria de Abril: la odio, no la pisaba ni cuando vivía en Sevilla y cuando estoy allí y se celebra, procuro estar lo más apartado que pueda del recinto ferial. Aquí “cero patatero”.
Ir de tapas y cervezas: no me gusta mucho el tapeo y solamente asisto por estricta obligación social. La cerveza en especial y el alcohol en general me sientan mal. Cero.
Ver “Gran Hermano” y el resto de programas conocidos como “Telebasura”: la verdad es que ver “Gran Hermano” y la “Telebasura” sí que es una costumbre eminentemente española, dada la audiencia que obtienen y el tiempo que llevan en antena. Lo confieso, no los veo. Cero.
No leer un libro: con los datos de lectura en la mano, no leer o leer muy poco (se entiende leer un libro) es una costumbre española. Me acuso a mí mismo de leer todos los días y no la prensa deportiva, sino libros. Cero.
Flamenco y bailes regionales: mi más absoluta indiferencia. Cero.
Ir a misa: tengo la impresión que Rajoy considera que esto es irrenunciable, pero yo no piso una Iglesia desde que en la boda de un compañero de trabajo entré un minutillo para ver si tardaba mucho en acabar (tardó mucho). Cero
Ir a la playa: odio la playa, su arena, el calor, el viaje de vuelta, el apartamento caro y mal equipado, el atardecer, los hidropatines, quedarse a comer allí, el sol, el olor de los bronceadores, las algas, las aglomeraciones de seres humanos, las sombrillas, las medusas, las olas, la sal en la piel y todo lo que esté más allá del límite entre ciudad (civilización) y barbarie (playa). Cero.
Fiestas navideñas: lo mismo que con las playas pero elevado varias veces. Cero.
NOTA MEDIA: 0.5 puntos. En cumplimiento del contrato de Rajoy, yo que soy español estaría de patitas en la calle. Cuando Rajoy quiera hablar de inmigración con seriedad, lo hacemos, por ahora sólo se merece una contestación como ésta.
Filosofía del Lenguaje, Tratados Internacionales y Elecciones
El Derecho Internacional Público es una de las pocas ramas del Derecho que enseña sus miserias a todo el que se presta a leer el más simple manual de esta disciplina. Los iusinternacionalistas no se quedan normalmente en una presentación puramente formalista de su especialidad, sino que desde la primera página abordan cuestiones tales como la eficacia de las normas internacionales, cuestión que parece vetada a otros juristas, en especial a los civilistas o administrativistas.
Cuando se aborda la eficacia de los tratados internacionales, es normal indicar que los intentos para universalizar determinadas materias, como son los derechos humanos, llevan a adoptar textos excesivamente vagos para que puedan ser aceptados por la mayoría de los Estados que conforman la comunidad internacional. Cuanto más firmantes, menos preciso es el instrumento que se adopta.
Esta explicación converge con una clásica afirmación de la Filosofía del Lenguaje de que la relación entre intensión y extensión es inversa, esto es, cuanto mayor es una, menor es la otra. La intensión es el número de características que tiene un concepto, mientras que la extensión es el conjunto de objeto (reales o ideales) que se encuentran dentro de la definición del concepto.
Este principio no sólo es válido en la Filosofía del Lenguaje o el Derecho Internacional Público, sino en casi todos los campos de la vida. Cuanta más extensión quiere dársele a algo, menor tiene que ser la definición.
Muchos se extrañan que buena parte de las propuestas de los grandes partidos políticos sean indefinidas (y parecidas). Es así porque se dirigen a una gran extensión de personas a las que se pide su integración en el concepto mediante el voto. Por el contrario la definición más rigurosa la encontramos en las formaciones minoritarias y por ello y como consecuencia de ello son minoritarias, ya que muy pocos pueden o quieren identificarse con esas propuestas.
Un discurso para Zapatero
Egócrata ha lanzado hoy en su blog una propuesta/concurso de escribir un discurso para un candidato que busque inspirar, sea épico o magnífico (algo tipo Obama). Dado que me involucraba directamente, quiero atender su invitación.
Debía tener una duración para vídeo de Youtube, esto es, cuatro o cinco párrafos (esto no lo he podido cumplir), pensar en un candidato y dentro de su línea de campaña (en mí caso los he escrito pensando en el Presidente Rodríguez Zapatero). Advierto que algunas frases pueden que no sean originales del todo.
Un discurso para Zapatero
El futuro hay que ganarlo. Pero el futuro no llega sólo esperando que el tiempo pase. Debemos luchar desde hoy mismo, si no queremos que el fututo pase con indiferencia por nuestras puertas.
Hay que alzar la voz y el voto para manifestar lo verdaderamente importante. Hay que alzar la voz y el voto para proclamar una vez más lo que es evidente, que todos los seres humanos somos iguales. Hay que alzar la voz y el voto para pregonar en todos los rincones de nuestro país que los españoles no queremos que pase ni un minuto más en los que los intereses de la mayoría puedan estar secuestrados por una minoría interesada.
Me presento a la reelección porque quiero trabajar para que superemos las rémoras y los obstáculos que aún se deleitan en la España del pasado. Quiero romper los últimos lazos de una dominación ya invisible, pero fuerte, que busca frenar el desarrollo de nuestra sociedad. Quiero sentar las bases para que los españoles luchen por su futuro, para que los españoles elijan libremente a dónde ir, para que los españoles subamos cualquier cumbre y para que todos alcancemos lo que siempre hemos anhelado: igualdad, libertad, seguridad y bienestar.
Me presento a la reelección porque quiero lograr una España mejor. Una España para vivir como ciudadanos libres, donde nadie nos diga qué tenemos que pensar. Una España donde las minorías tengan cabida. Una España donde los más desfavorecidos tengan la oportunidad de una vida mejor. Una España en la que las obras públicas estén pensadas para el servicio de los ciudadanos y no para la gloria de los políticos. Una España en la que los jóvenes no vean imposible ejercer su derecho a tener una vivienda. Una España en la que nuestros mayores vivan con seguridad y confianza.
Tres virtudes cívicas defiendo: la eficacia, la honradez y la grandeza.
Eficacia para hacer que el Estado produzca el mayor beneficio con los recursos que ya tiene; una eficacia que devuelva dinero a los ciudadanos cada año; eficacia para volver a ingresar más que nunca en el fondo de reserva de la Seguridad Social; eficacia para que nuestra economía sea la de mayor crecimiento de Europa.
Honradez para dar a cada cual lo que le corresponde, para cumplir escrupulosamente con la Ley. No creemos en los atajos, en los chanchullos, en los subterráneos de la legalidad. Queremos cumplir la Ley porque la Ley es la principal garantía de que todos seremos tratados de la misma manera.
España merece grandeza. La grandeza que quiero es la grandeza de las personas, la posibilidad de hacer realidad, con esfuerzo, nuestras aspiraciones. No quiero la grandeza de arcos del triunfo ni de los desfiles: ésa es la grandeza de los hombres pequeños. La grandeza que me comprometo a perseguir es la grandeza de cada uno de los ciudadanos. Una grandeza que consiste en sentir que el mundo nos pertenece, que sus sueños son posibles con el esfuerzo de todos. La verdadera grandeza está en el corazón de las personas.
Si alguien quiere que las grandes empresas, en lugar que los españoles, sean las que reciban las devoluciones de los impuestos, que no me vote. Si alguien quiere mendigar, arrodillarse e implorarle ante el jerifalte político de turno, que no me vote. Si alguien quiere que se le adjudiquen contratos a dedo, que no me vote. Si alguien quiere beneficiarse de que los servicios públicos se abandonen o se privaticen, que no me vote. Si alguien piensa que la especulación inmobiliaria es buena para la economía de los españoles, que no me vote. Si alguien quiere seguir atemorizando a los españoles, que no me vote.
Que me vote el que quiera que España sea de todos. Que me vote el que quiera que sus hijos tengan oportunidades reales. Que me vote el que no se vende por un plato de lentejas. Que me vote el que quiera que sus pensiones estén garantizadas y que no sean entregadas a aseguradoras privadas. Que me vote el que quiera que sus mayores sean atendidos. Que me vote el que quiera ser atendido cuando sea mayor. Que me vote el que no quiera disponer de plazas públicas de guardería para sus hijos. Pido el voto a todos los españoles, para que la mayoría sea la que gobierne.
Conservadurismo y Liberalismo (III)
9. Función del Estado
Y llegamos a uno de los puntos donde Conservadurismo y Liberalismo parecen converger, pero esta convergencia es solamente aparente: el papel del Estado. Los conservadores son enemigos de un Estado fuerte y para ello arguyen el principio de subsidiariedad, según el cual el Estado solamente puede actuar cuando la sociedad no puede hacer algo independientemente. Los conservadores, como ya indicamos anteriormente, no consideran que la sociedad sea un agregado de individuos libres e iguales, sino que la sociedad es un conjunto de grupos, colectivos o estamentos sociales. En definitiva el Conservadurismo sustituye al Estado por pequeños estados que son estas colectividades.
El Liberalismo sostiene que el Estado tiene que ser mínimo y que únicamente debe ser un instrumento para que los individuos sean libres y únicamente para ello. La relación entre el individuo y el Estado es directa y sin intermediarios, ya que multiplicar el número de los entes colectivos con poder político tiene por consecuencia una mayor pérdida de la libertad individual.
10. Gobierno del Estado
A pesar de que intenten aplicar el principio de subsidiariedad a la acción del Estado, los conservadores, fieles a su jerarquización social, consideran que solamente algunos pocos grupos pueden y deben hacerse con el control del Estado, ya que solamente estos grupos reúnen las cualidades necesarias para dirigir correctamente al Estado.
Los liberales, fieles a su individualismo, siempre han mantenido la idea de que a un hombre (y ahora una mujer) le debe corresponder un voto, esto es, que cada individuo debe tener el mismo peso político que otro. Las instituciones políticas del Estado deben representar la voluntad general que expresa la mayoría, debiéndose desterrar cualquier tipo de representación que modifique la suma agregada de voluntades.
11. Derechos y Libertades
No sólo en la organización política se diferencia liberales de conservadores, sino también en su concepción. Los derechos de los conservadores son los del grupo, que en muchos casos son verdaderos privilegios de clase. Los liberales mantienen la universalidad, la inalienabilidad y la imprescriptibilidad de los derechos fundamentales, entendiendo por tales los que Pérez-Luño llama “derechos de primera generación” o que también se conocen como “derechos civiles y políticos”, ocupando el derecho de propiedad un lugar preeminente dentro del catálogo de derechos. Igualdad en derechos e igualdad ante la Ley.
12. Nacionalismo y Patriotismo
Fruto de la consideración de la tradición como Hipervalor, conlleva a la exaltación de las peculiaridades de la propia tradición. Una exaltación que rescribe la historia si es necesario y que intenta marcar las diferencias entre la propia tradición y las otras, especialmente con las más cercanas, buscando mostrar que la tradición propia es superior a las demás y transmitiendo esta valoración a toda la sociedad bajo el nombre de “patriotismo”, que también puede recibir la denominación de “nacionalismo” en un sentido amplio.
Por el contrario el Liberalismo mantiene que las diferencias entre Estados es sólo fruto de un devenir histórico y que no pueden estar sobre las libertades y derechos de los individuos. Podemos decir que el Liberalismo representó la primera forma de “Internacionalismo” al considerar que la identidad nacional, comunitaria o histórica cedía ante el individuo y sus determinaciones.
13. Comercio internacional
El Conservadurismo en materia de comercio internacional, fruto de su nacionalismo, es proteccionista. Normalmente los conservadores se han apoyado o han salido de los sectores económicos más inmovilistas, especialmente de los propietarios agrícolas. Los agricultores ven en libre comercio una dificultad para continuar con sus “monopolios” productivos.
Los liberales siempre han mantenido que el comercio internacional debía tener tan pocas restricciones como el comercio interno. Esto también se debe a los liberales provenían primigeniamente de ámbitos comerciales que veían en las trabas arancelarias un límite a sus actividades. La libertad debe traspasar fronteras y los bienes y servicios llevados a los lugares donde no los hay o son más competitivos.
Conservadurismo y Liberalismo (II)
3. Estratificación social
Los conservadores mantienen que siempre ha habido estratificación social y que esa estratificación social de una forma u otra, con una justificación u otra, obedece en última instancia a diferencia naturales entre los seres humanos, esto es, a antropologías diferentes. Platón defendió que cada grupo social estaba compuesto en virtud del alma dominante (racional, irascible o vegetativa) y esta teoría ha sido defendida en lo fundamental, con numerosas variaciones y encubrimientos, por el Conservadurismo. Al obedecer a un orden natural la estratificación social, no puede ser modificada sin un grave perjuicio para la comunidad en su conjunto.
Los liberales sostienen por el contrario que la estratificación social se debe a las acciones de los individuos, a sus éxitos económicos y en definitiva se configura sobre el patrimonio y la renta que el individuo tiene. El Liberalismo, para el cual todos los seres humanos son iguales por nacimiento, considera que la movilidad social es una de las características consustanciales al ejercicio de la libertad, mientras que los intentos de inmovilidad de las estratificaciones pretendidamente naturales son un impedimento para el ejercicio de la libertad.
4. Colectivos e individuos
Los conservadores consideran que los grupos sociales son la estructura básica de la sociedad. Es por ello la debilidad que tienen hacia la familia (de un tipo concreto) como cimiento de la realidad e institución inmutable por ser obra de la naturaleza, pero el asunto no acaba en la familia, sino en una afición por exaltar todos los grupos sociales que tengan cierta antigüedad. Ellos son los engranajes de la sociedad.
El Liberalismo se centra en el individuo. Es el individuo el que forma los grupos en uso de la libertad y los abandona. Los grupos se creados como consecuencia de sendos actos de la voluntad libre de los individuos. El individuo es el único actor verdaderamente importante en la vida social y la principal referencia a la hora de organizar cualquier estructura social. Incluir forzosamente a un individuo en un grupo constituye una violación de su libertad.
5. Valoración del cambio
El Conservadurismo siempre ve todo tipo de cambio con todas las cautelas. Los conservadores recelan de todos los cambios y sólo los aceptan cuando son hechos consumados, intentando atenuar al máximo las consecuencias que el cambio puede tener sobre la comunidad o la sociedad. Los conservadores tienen una “edad dorada” dentro de su cosmovisión, un periodo consciente o inconscientemente idealizado, al que siempre pretende acercarse.
Los liberales, por el contrario, son o deberían ser fervorosos creyentes de la religión del progreso. El Liberalismo encuentra sus fundamentos en la Ilustración, en la creencia que un mayor conocimiento no haría más libres y mejores, que la ciencia acabaría doblegando las determinaciones y el reino de la necesidad que la naturaleza nos han impuesto durante siglos. Al futuro y no al pasado se debe dirigir la acción humana.
6. Valores secundarios
He dicho que el Hipervalor de la tradición es el centro del Conservadurismo. Esa tradición tiene una serie de valores (conste que detesto la “moral de valores”, pese a que ahora esté utilizando esta terminología). Los valores que entran dentro de la tradición son los límites y las reglas en la que ha de desarrollarse la vida social e individual, por lo que la libertad estará circunscrita siempre a los valores tradicionales. La libertad, para los liberales, no sólo es el Hipervalor, sino que domina a los otros valores, que manera que estos solamente tienen importancia si son útiles para proteger, garantizar y ampliar la libertad.
7. Religión
Cuando hablamos de tradición, inevitablemente tenemos que acabar hablando de religión. La religión para los conservadores, independientemente de que personalmente sean fieles o no de una confesión, es una fuente de contenidos morales y de cohesión social y control social. La religión, sea en su forma confesional o disfrazada de moral, es la sangre de la tradición y su transmisión a través de la educación es un instrumento irrenunciable para los conservadores.
El Liberalismo mantiene, o debería mantener, la más absoluta libertad religiosa. Cada individuo tiene que ser libre de elegir la creencia religiosa que quiera, incluso si no quiere elegir ninguna. La separación entre lo religioso y lo político es la mejor garantía para conseguir la libertad religiosa.
8. Moral
La moral religiosa, que es la que defiende el Conservadurismo, es una moral de máximos, es decir, estipula cada aspecto de la vida porque no sólo pretende una convivencia social pacífica, sino hacernos felices según sus preceptos y, en el caso de no conseguirnos la felicidad, al menos garantizarnos la salvación eterna.
La moral de los liberales es, o debería ser, una moral de mínimos. Una moral que posibilita el ejercicio de la libertad sin interferencia hacia la acción de los demás, dado que vivimos en sociedad. Cada cual opta por su modelo de felicidad y por la forma de buscarla y si se equivoca, allá él. Si uno quiere salvarse eternamente es libre de querer desearlo y de hacer lo posible, pero no de imponerle ese modelo a nadie.
Conservadurismo y Liberalismo
El Liberalismo es el gran desconocido dentro de los movimientos políticos en España. Últimamente algunos grupos, personas y sectores reclaman para sí el título de “liberal”, pero luego en sus opiniones u hechos demuestran no ser tanto liberales como conservadores.
Esta confusión debió producirse el día que algún gurú de la derecha política dijo que ser de derecha y ser moderno era ser liberal. Unos cuantos se han apuntado al Liberalismo sin saber demasiado bien ni qué ni qué implicaciones tiene. Basta con darse una vuelta por los blogs autodenominados liberales para darse cuenta que sus opiniones están en línea con los blogs y medios conservadores. Siempre atacan a la Socialdemocracia o al Socialismo, pero nunca al Conservadurismo, lo cual es un síntoma; repiten tres o cuatro ideas copiadas de algún artículo norteamericano pero poco más.
El tema de la confusión entre Liberalismo y Conservadurismo me preocupa porque soy de los que mantiene que el Socialismo tiene una matriz liberal innegable (esto ha sido objeto del próximo número de “Argumentos de la Socialdemocracia”). Pero también me preocupa y enfada como defensor del rigor intelectual que palabras que designan dos cosas tan absolutamente diferentes sean confundidas para aniquilar lo liberal siempre a favor de lo conservador.
Propongo un análisis en trece puntos. Podrían ser más o menos, pero me parece que estos son suficientes. Metodológicamente adopto el modelo weberiano de los tipos puros a la hora de describir Conservadurismo y Liberalismo, aunque soy consciente de los múltiples matices que tienen cada una de estas dos ideologías.
Más adelante quiero utilizar este mismo esquema para comparar al Liberalismo con la Socialdemocracia, ver las concomitancias y las diferencias. Esto puede permitirnos tener un pequeño mapa comparativo entre estas tres grandes ideologías que conforman el espectro político de nuestro tiempo.
1. Hipervalor
El Hipervalor para los conservadores es la tradición, entendida como un trasvase histórico de una forma de comportamiento, un modo de entender la libertad y manera de organización social y política (lo que suele llamarse “cosmovisión”). La tradición tiene que ser respetada, mantenida y fomentada (conservada) porque manifiesta lo que una determinada política es y debe ser para mantenerse ordenada y sana.
Por el contrario el Hipervalor de los liberales debe ser la Libertad. Siguiendo a Isaiah Berlin se entiende la libertad en su sentido negativo, es decir, la libertad como remoción de todos los obstáculos externos para la realización de la libertad individual. No la tradición sino la Libertad es lo que ha de ser respetada, mantenida y fomentada, ya que es una característica inherente y definitoria del ser humano.
2. Ontología
La Ontología conservadora es profundamente naturalista. La naturaleza define la naturaleza humana y la misma tradición es un reflejo de la naturaleza de las personas y de los pueblos. El naturalismo de los conservadores les lleva a identificar lo social a lo natural, de forma que siempre buscan la naturalización de cualquier comportamiento, situación o institución social antes que reconocer su historicidad.
La Ontología liberal es economicista, en términos generales, coincidiendo algo en este punto con Karl Marx. La economía, entendida como ánimo de lucro, es el motor de la sociedad, de la historia y el principio de acción de los individuos y todo esto puede ser explicado en términos económicos. La naturaleza para los liberales no es más que el escenario mecánico y sin significado en el que se da la acción de los seres humanos.
Concepto y teoría del voto útil
En todas las elecciones hay llamadas al voto útil y las generales de marzo de 2008 no podían ser una excepción. He intentado encontrar una definición sencilla y clara de lo que es el voto útil pero no la he encontrado, por lo que propongo dar yo la definición, que siendo obra mía no será ni sencilla ni clara.
Si hablamos de voto útil es porque entendemos que hay un voto inútil, es decir, un voto sin rendimiento electoral y un voto no tiene rendimiento electoral cuando no es capaz de traducirse en al menos un escaño.
Éste sería el núcleo más duro del voto inútil, pero también cabe una “inutilidad” relativa. Nuestro sistema electoral, como todos los proporcionales, reparte los últimos escaños de las circunscripciones más grandes con restos muy pequeños. Un partido puede tener un resto muy jugoso que no le va a permitir ganar otro escaño, pero que unido al resto de un partido cercano sí se lo permitiría. Normalmente se suele considerar que el resto perdido es el del partido que saca menos representación.
Todo este juego de restos produce efectos importantes y puede hacer que el resultado electoral sea uno u otro. Aquí llegamos a hablar de hacer útil un voto, porque agrupar los votos de dos o más partidos cercanos puede producir un rendimiento electoral superior.
Cuando se vota hay preferencias y exclusiones en el voto. Una persona puede votar a una formación, en determinadas circunstancias votar a otra y nunca plantearse votar a una tercera. El voto útil se basa en la certeza de que también se puede votar por exclusión, es decir, no votar a tu primera opción para que no gane las elecciones el partido al que no votarías nunca. Este criterio a la hora de votar es tan válido como cualquier otro, porque cuando elegimos algo, rechazamos lo otro, de forma que elegir una cosa y con esa elección propiciar lo que no queremos puede ir en otra que lo hemos elegido.
Es evidente que el voto puede traspasarse como voto útil sólo cuando se da cercanía. La cercanía es diversa. Normalmente tendemos a pensar que solamente se da en el segmente de izquierda y derecha, pero también puede darse entre nacionalistas y no nacionalistas, o entre demócratas o totalitarios (recuérdese el voto útil masivo en las presidenciales francesas de 2002 a Jacques Chirac cuando se enfrentó a Le Pen). Caben otros segmentos de utilidad dependiendo de las circunstancias particulares de un lugar o de un momento. Hay sobrados ejemplos de voto que se aglutina en una candidatura que no obedecen tanto a la candidatura sino a los condicionantes.
La captación voto útil se ha institucionalizado en el proceder de los partidos políticos. Desde el inicio de la transición el PSOE ha intentado integrar a todas las formaciones de izquierda, con el escollo del PCE (transmutado en IU), y la integración del PSP en los primeros años es un ejemplo. El PP ha acaparado todas las formaciones desde la primitiva UCD, desde 1982 con el argumento del rechazo a los socialistas, o con UPN en Navarra (por no hablar del PP y la ultraderecha). Las coaliciones electorales están recogidas en nuestra legislación electoral y las coaliciones no son más que candidaturas de voto útil.
Todo los que se sienten perjudicados por el voto útil lo atacan de diversas formas, incluso diciendo que el voto útil es “una restricción al derecho al voto en libertad”. El voto útil es una opción más que tiene el elector y éste a lo que sí tiene derecho es a saber cómo funciona el sistema electoral y qué repercusiones en los escaños tiene votar a cada opción política.
Finalmente cada cual puede votar lo que quiera y para ello ha de emplear los criterios que considere mejores. Que el rechazo a una formación política sea determinante no es problema del ciudadano que elige a quien votar, es un problema de la formación que produce ese rechazo entre los ciudadanos, tanto que llega a unir a los votantes de tendencias diferentes.
El rendimiento electoral puede ser valorado como determinante por quien quiera tenerlo en cuenta, porque la libertad reside en formarse los propios criterios y jerarquizarlos, y poder actuar en consecuencia.
Yes, we can
Os dejo una delicia. Estética y política unidas. Un vídeo de la campaña de apoyo a Barack Obama que convierte en canción su discurso después de las primarias de New Hampshire. "Yes, we can", un gran lema.
Pizarro me ha insultado a mí y a todos los andaluces
Pizarro me ha insultado y exijo que se retracte. Ha dicho que lo que él quiere es que “los andaluces se pongan a trabajar”. Soy andaluz, después de acabar mis estudios universitarios puntualmente y con aprovechamiento, me incorporé al mercado laboral, en el que sigo, pagando mis impuestos, cotizando a la Seguridad Social e intentado hacer las cosas correctamente.
Él me ha insultado a mí y a varios millones de personas. No para de llamarnos vagos. El ex comisario político del PP en las cajas de ahorro y en ENDESA se atreve a llamarnos vagos.
Sólo quiero decirle que el tiempo que necesito para hacer mi declaración de la renta es de quince minutos, cobro una nómina y tengo los gastos habituales. Posiblemente él para pagar una cifra ridícula de impuestos en comparación con sus ingresos tenga que emplear mucho tiempo, contratar asesores fiscales. Yo y millones de andaluces, y de españoles, mantenemos al Estado del que Pizarro siempre se ha intentado aprovechar: en la bolsa, en las cajas o en ENDESA. Vago y mantenido es él.
La respuesta más contundente que le podemos dar será el 9 de marzo, cuando Chaves vuelva a ser reelegido y Zapatero vuelva a humillar a los populares.
La blogosfera está de elecciones
La Blogosfera anda loca con las elecciones o al menos es eso lo que yo percibo. La mayoría de los bloggers que tocan temas de actualidad se han decantado ya y han entregado sus horas y espacios a patrocinar una determinada opción política.
El problema que tienen los blogs como medios de propaganda política es el mismo que el que tienen los periódicos: cada cual lee los medios que más cerca están de sus propias opiniones. Las redes están bien, pero el que problema es que un blogger será leído prácticamente por los que ya piensan como él.
En consecuencia la batalla consiste en penetrar en los ámbitos en los que los internautas o tienen otra tendencia, o son independientes, o bien nos están especialmente interesados en el asuntos de las elecciones.
Las técnicas de penetración son miles, algunas más limpias y otras más groseras. Son las primeras elecciones generales que en España hay Internet 2.0 todo el personal anda haciendo pruebas, abriendo caminos en la selva de los blogs y buscando cada cual sus referencias o intentando convertirse en referencia. Estas elecciones son la fiebre que acompaña al crecimiento en la adolescencia. La Blogosfera crece y va camino de la edad adulta con las contradicciones que tiene el paso de una época a otra.
Que este símil psicológico pueda ser pertinente no quiere decir que no haya cosas insoportables, como en cualquier adolescencia. Diré alguna de las que no me gustan. No me gustan los blogs que se han abierto hace tres días (para las elecciones) y que no hacen más que poner los titulares más amarillos e hirientes que se puedan imaginar; no me gustan los comentaristas que andan pegando un argumentario; no me gustan las personas que piensan siempre que el autor del blog es un perfecto ignorante (entran ganas de decir aquellos de “no sabe usted con quien está hablando”); no me gustan los que no comentan las entradas sino que se dedican a hablar de la campaña que andan promoviendo o de sus cosas; y desde luego no me gustan los que insultan pero para eso la moderación de comentarios es un gran invento.
La adolescencia política de la Blogosfera se pasará pronto, al menos para una parte, la que pierda las elecciones del 9 de marzo. Con la excepción de los que han entrado para calentar durante las elecciones, habrá análisis sensatos y críticos sobre las causas de la derrota electoral y la estrategia a seguir durante los años venideros. Los que ganen, se embriagarán tanto con su victoria que tardarán tiempo en hacer los análisis correspondientes.
El amigo de mi enemigo es mi enemigo o del sinsentido de que los obispos te apoyen
Recojo una propuesta de Egócrata para hablar del valor del apoyo de la Iglesia Católica al Partido Popular en el proceso electoral que vivimos. Decía con mucha razón que ese apoyo denodado de la Iglesia al Partido Popular es un apoyo que puede ser envenenado.
Entre los ciudadanos, según el estudio del BBVA de hace unos meses, la Iglesia Católica es la institución menos valorada, lo cual en nuestro país, tan poco amigo de las instituciones y tan fanático por trabajar en una ella, es todo un mérito.
En política hay un criterio simple y peligroso pero que funciona con más asiduidad que la deseable: “el amigo de mi enemigo es mi enemigo”. Si la Iglesia Católica es la institución que peor cae a los ciudadanos, todas las instituciones que ella apoye pública resultarán contagiadas por ese rechazo. No sé la distribución del rechazo, pero me temo que la Iglesia acumula además muchas valoraciones mínimas, por lo que su capacidad de movilizar en contra es mucho mayor que la de movilizar a favor o de producir indiferencia.
En el caso de ser yo un dirigente político, nunca querría el apoyo de alguien a quien los ciudadanos no valoran positivamente. Es como si quieres ser el delegado de clase y te apoyan los alumnos más pelotas.
Decirse católico es fácil pero es fácilmente constatable si hay una diferencia entre lo que se dice que se es y la relevancia que esa creencia religiosa tiene en la propia vida. Recuerdo un estudio de Tornos y Aparicio que mantenía que el ideal católico era valorado por la mayoría como un comportamiento propio de sectas. Y todo esto sin tener en cuenta el número de los que se consideran ateos o agnósticos, que la llega a la cuarta parte de la población.
Los matrimonios religiosos bajan, incluso los bautizos, las prácticas religiosas van en descenso continuo y las incorporaciones de más recursos humanos a las filas del sacerdocio y de las congregaciones religiosas son gotas contadas. Los mandatos de la jerarquía en materia sexual no llegan ni a la categoría de meras orientaciones para la inmensa mayoría de los españoles.
Si pertenecer a una confesión religiosa no es solamente decir que se pertenece, o estar inscrito en un registro religioso, sino llevar un estilo de vida conforme a esas creencias, el número de católicos baja espectacularmente.
Como también dice Egócrata, la constante intervención de los obispos en la escena política quita otros temas del debate. La intervención de los obispos centra la vida política sobre cuestiones que ningún gobierno va a alterar como es el divorcio o el aborto y sirve para que muchas personas se movilicen en contra de la Iglesia y aplicando el principio antes citado, apoyando a los atacados por la Iglesia. La intervención de los obispos permite a la izquierda moverse en el terreno de los principios, en el que a día de hoy en España tiene superioridad sobre la derecha.
Pero el problema no es sólo para el Partido Popular y los apoyos sospechosos, por más que piensen que la Iglesia tiene mucha influencia internacional, sino para la propia Iglesia. Entre los votantes y militantes del PSOE hay un nivel de práctica religiosa y de implicación en las parroquias mayor a la media nacional. Esos fieles activos que votan a los socialistas o que son socialistas se ven insultados por su propia jerarquía, cuando ellos tendrían argumentos más que sobrados, conocidos de primera mano, para decirles tres verdades a esa misma jerarquía.
Esta caída descaradamente partidista de la Iglesia puede provocarle serios problemas internos. Su pequeña influencia puede caer aún más, corriendo el peligro de identificarse tanto con una opción política tan determinada y tan extremista que la percepción social vincule indisolublemente la pertenencia a la Iglesia con mantener simultáneamente esa misma opción política.
El corazón y la razón de Angela Merkel
Decía Blaise Pascal que hay razones que “el corazón tiene razones que la razón desconoce”. Me ha venido a la cabeza esta cita después de escuchar dos declaraciones de canciller alemana Angela Merkel sobre la política española.
La canciller se descolgó en declaraciones a la prensa manifestando que de corazón deseaba que Mariano Rajoy ganara las elecciones del próximo 9 de marzo. A los pocos días dijo que lo racional era desear que la economía estuviera como la tenía Zapatero.
Es evidente que a la canciller alemana el corazón y la razón no le funcionan simultáneamente y que sus razones para apoyar a Rajoy no tienen nada de racionales, pues racionalmente lo lógico hubiera sido respaldar al Presidente Zapatero.
9 de marzo de 2058
9 de marzo de 2058
Hola a todos.
Hoy ha sido un día de clases, normal y especial a la vez. Mi madre me llevó al colegio donde estudio, “Colegio Público Mártires del 36”. Mamá nos lleva y nos trae todos los días a mí y a mis tres hermanos al colegio y luego lleva a mis tres hermanos al suyo. Ella me ha dicho que antes los niños y las niñas iban juntos a las mismas clases, pero pasaban cosas muy malas y muy feas. Yo pienso que esas cosas se las inventa mi madre cuando se le acaban los cuentos que nos lee. A ella les gusta mucho unos de una autora de hace un montón de años, Ana Botella.
En el colegio hemos tenido sólo las primeras horas de clase. Después del recreo hemos tenido unas clases especiales que nos ha dado el director, el padre Andrés. El director nos ha contado que hoy se celebra un día especial. Hoy hace medio siglo que España se libró para siempre de una gente que él llama “los socialistas”. Nos ha contado que, en esa época, pasando muchas cosas malas: sexo, homosexuales, ateos y otras muchas palabras que nunca había oído y que no sé que significan.
Juan Pablo me ha contado que los católicos ganaron porque los socialistas y los comunistas estaban divididos. Pero no me lo creo, porque todo el mundo sabe que todos los españoles estaban en contra de ellos.
Se tiró mucho tiempo diciendo que la Iglesia era perseguida, los curas y las monjas maltratados y que los socialistas abusaban de los niños menores. No sé de qué hablaba. Luego le dijo a Paco, mi compañero de pupitre, que le acompañase a su despacho. Paquito se echó temblar pero el padre Andrés nos dijo que tenía que consolar a Paquito.
A la salida, mamá llegó un poco tarde, porque mis hermanas que van al “Colegio Público Femenino Benedicto XVI”, habían salido con retraso. Con ella llegó la madre de Luis, hablando en voz baja con mi madre. Parecía nerviosa y con ganas de llorar. Mi madre le repetía: “resignación, paciencia, ten paciencia”.
Mientras volvíamos todos le pregunté a mi mamá porque la mamá de Luis tenía los ojos morados. Mi mamá me dijo que se había caído por las escaleras. La pobre mamá de Luis tiene mala suerte de verdad, porque se cae por todos sitios al poco tiempo de tener la cara sin moratones. Sí, debe ser una mujer con muy mala suerte, porque Luis tiene un tío, que habla y se mueve de una forma muy curiosa que va a un médico que llaman psiquiatra, pero que no se cura nunca.
Todos en casa nos hemos puesto a comer. Papá ha llegado más tarde y mamá le ha dicho algo que él se ha enfadado mucho. Decía que tenía cuatro trabajos para pagar el colegio, que a pesar de ser público había que pagarlo, para mantener el seguro sanitario por si alguno de nosotros se ponía malo y que además iban a despedirlo de alguno de sus trabajos porque han descubierto que de muy joven perteneció a un sindicato, o algo así.
Nos hemos puesto a ver la tele un rato. A mí me gusta ver el cuarto canal de “Libertad Digital”, pero hoy no echaban la serie habitual sobre unos niños que lo pasaban fatal en una cosa que era la Seguridad Social. Había un programa especial, sobre un tal Federico, en el que se contaba cómo consiguió derrotar a un hombre muy malo llamado Zapatero, como el que te dicen que va a venir si no te duermes. Comentaba que tuvo que inventarse algunas cosas pero que como dijo San Ambrosio, "el fin justifica los medios". Después echaron un reportaje sobre lo que pasó hace cincuenta años y como se perseguía en España a la gente buena, honesta y católica.
Ahora estoy haciendo los deberes. Esta carta es lo que tengo que hacer para mañana. Cada uno tenemos que contar lo que nos ha pasado hoy para hacer una exposición, con todas ellas, para el día de la “Familia Católica y Española”.
Me voy a poner a estudiar Historia. La lección empieza con una frase de uno de los más grandes héroes de España, Manuel Pizarro, que dice: “Cobrar impuestos para pagar hospitales o colegios es animar a los vagos a seguir siéndolo, robándole a los verdaderos trabajadores, las empresas”. Bueno, termino la carta, que tengo que estudiar este tema, “El Fin de la Anarquía Democrática y el Renacimiento Católico en España”, porque si no lo hago don Dionisio seguro que me lo pregunta mañana.
Posicionamiento ante un hipotético gobierno de coalición PSOE-IU
Rafa Almazán ha lanzado una pregunta entre los bloggeros de la “Red Progresista” que valoremos si PSOE e IU deberían pactar para formar gobierno, en palabras de Aznar, un gobierno social-comunista. Me propongo responder a su idea.
1. Soy de los raros que piensan que de los pactos de gobierno “normales” se debe hablar después de las elecciones. Llamo “pactos de gobierno normales” a los que son suscritos entre formaciones políticas que limitan ideológicamente. Un elector cuenta con esa posibilidad cuando deposita su voto, cosa que no ha podido tener en cuenta cuando se habla de “pactos anormales”. Un pacto entre PSOE e IU entrará dentro de los pactos normales.
2. La ejecutiva de IU estaría loca por entrar en el Gobierno de España, pero tendría que aprender que es el Gobierno de España, que es de todos y no sólo de los partidos que lo conforman. La mayor ventaja que podría sacar IU es ganar en confianza y credibilidad hacia buena parte del electorado que le cae bien pero que no acaba de fiarse tanto de ellos como para votarles. Tendrían que dejarse de bufonadas y dedicarse a realizar una gestión eficaz desde sus posiciones ideológicas (lo cual no es pedirles poco).
3. Entrar en el Gobierno es “molón” pero también quema y más cuando lo haces con un partido de la tradición gubernamental que tiene el PSOE. La labor de IU en un hipotético gobierno de coalición puede quedar oscurecida por el Presidente (somos presidencialistas de hecho) y correr el peligro de quedar hundida entre papeles, informes y comparecencias públicas, para ser fagocitados por el PSOE.
4. El punto más delicado lo encuentro en el PSOE, que pierde el arma del voto útil y gana una más clara posición ideológica. El asunto es que si el PSOE, que va desde posiciones liberales hasta de izquierda tradicional, está dispuesto a una coalición netamente izquierdista.
5. La coalición liberaría al PSOE de la presión de los medios de la oposición, ya que la derecha se centraría en los ministros comunistas. Ser el foco de atención y de crítica es bueno si se pone a personas capaces y con solvencia política, pero es un desastre si no es así.
6. El programa no sería demasiado problemático excepto en un punto, aunque sí lo serían los ámbitos de gestión. El punto más conflictivo sería el económico, porque el PSOE no dejaría que IU se acercarse a un ministerio que oliese a económico ni de lejos.
7. En conclusión. Pues no lo sé. Me gustaría cordialmente, pero me abstengo racionalmente por los motivos anteriormente expuestos.
Relevancia de los apoyos extranjeros en la campaña española
Salir rodeado de gobernantes extranjeros parece que es para Rajoy un motivo para ser elegido Presidente del Gobierno. Las imágenes son ilustrativas de que hubo de esperar su turno para hacerse la foto junto a Sarkozy y Merkel, de que lo habían ubicado en una esquinita y que además él había tenido que ir a un acto del partido de Sarkozy, ya que nadie se ha mostrado muy dispuesto de venir a España a identificarse con quien va a perder.
Incluso si hubiese sido lo contrario, esto es, que Rajoy no hubiese mendigado apoyo por la capital de Francia, tampoco sería un motivo para votarle. Creo que tener como criterio para votar al mismo tipo de formación política que han votado en otros países es ser un cateto, que se siente inferior.
El hecho de que un país sea independiente y soberano implica que los ciudadanos de ese país pueden y debe elegir a su gobierno según sus propios criterios, que si ellos quieren puede ser completamente diferentes a los todos los países de su entorno. Quien sabe algo de Relaciones Internacionales sabe que los países con intereses convergentes se relacionan sin hacer distinción de su gobierno y que un gobierno de un distinto color político no tiene porqué tener malas relaciones.
Si debiera ser determinante la tendencia política de los gobiernos de “nuestro entorno”, nos podría permitir el ahorro que suponen unas elecciones y elegir a nuestro parlamento sumando los resultados electorales de estos países, con lo que siempre nos garantizaríamos estar en la cresta de la ola de la moda política.
Siendo malo del todo, uno se puede poner la imaginar cositas malas. Los chicos del PP le achacan a Zapatero que sus amigos son los líderes latinoamericanos y que les apoya porque son sus peones. Mucho dicen, porque España tiene intereses en esos países y decir que Zapatero mueve a los presidentes latinoamericanos es un tanto a favor. Pero este argumento se puede volver en contra del PP, ya que si algunos apoyan a Rajoy será porque el candidato popular es un peón de otros que tienen muchos intereses en España.
Análisis del Partido Popular de Andalucía (II). Complejo de superioridad
Vuelvo en socorro de los chicos y chicas del PP de Andalucía y les hago entrega de otra reflexión personal sobre ellos, que no incluía ni en la entrada que le dediqué a esta formación y ni en la que centré en su candidato.
Tengo la impresión de que uno de los problemas más profundos del PP de Andalucía es que se consideran mejores y superiores al PSOE de Andalucía. Padecen un grave y largo complejo de superioridad.
A la hora de establecer si un partido político, como organización eminentemente electoral, hay que remitirse a los hechos y a los datos. Desde 1982, fecha de las primeras elecciones autonómicas, el PSOE de Andalucía ha ganado todas las elecciones y siempre, salvo en dos ocasiones, con mayoría absoluta.
Ello debería hacer reflexionar a los chicos y chicas del PP-A sobre que los adversarios no son tan malos en esto de la política y, en especial, en ganar elecciones. Igualmente tendrían que pensar que ellos mismo no son buenos y estupendos como creer ser. Si realmente desean cambiar la tendencia política de una comunidad tan grande y diversa como Andalucía, una buena autocrítica es el primer paso.
Han de abandonar viejas interpretaciones, meras autoexcusas, como la del “voto cautivo” que tanto les perjudica a ellos (decirles a los electores que se dejan comprar no es lo mejor a la hora de pedirles el voto) y tanto daño hace a la imagen de Andalucía. De todas formas tengo el firme convencimiento que lo que ahora escribo tendrá validez dentro cuatro años y casi eternamente. La derecha es así y no rectifica.
El autoflagelo andaluz
Hay un conjunto de tópicos sobre los andaluces que no serían más que una anécdota si los mismos andaluces no se los creyeran. Los andaluces nos autoflagelamos y con esa acción acrecentamos tanto nuestra mala autopercepción como la mala imagen.
La derecha, en su pasión por atacar al PSOE, le ha concedido lo que no debería haberle concedido nunca, la identificación entre Andalucía y el PSOE, de forma que nos distinguen sus críticas al PSOE o al Presidente Chaves de las críticas a los andaluces.
La última perla la ha soltado Manuel Pizarro, ex comisario político del PP en cajas de ahorros y empresas recién privatizadas, al decir que él publicaría tranquilamente las balanzas fiscales pero que eso lo que iba a demostrar es lo subvencionado que están andaluces y extremeños.
Lo primero es que éste supuesto especialista confunde dos conceptos diferentes: las transferencias y las subvenciones, que no se parecen ni lejanamente.
Lo segundo es que este señor llama “subvencionados” (eufemismo de “parásitos”) a los andaluces y luego vendrá a pedirles que le voten, extrañándose cuando no lo hagan y justificándose diciendo que los andaluces son voto cautivo.
Lo que los andaluces no podemos es aceptar que nadie nos hable así y mucho menos aceptar que los políticos andaluces no salgan a parar las tonterías que dicen sus compañeros de partido. Tampoco cabe que los comentaristas y adeptos de la derecha andaluza se dediquen a insultar a sus conciudadanos, alimentando el descrédito de Andalucía y todo porque la ciudadanía lleva dándoles la espalda desde la creación de la Comunidad Autónoma.
¿Qué aporta Izquierda Unida? ¿Qué imagen da IU?
Llevo tiempo dándole vueltas a la pregunta que da título a esta entrada. Izquierda Unida (IU) se presenta a sí misma como la verdadera izquierda, una formación combativa y que no negocia con los ideales, que defiende a los sectores de la población más desfavorecidos y que tiene un historial más o menos impecable de honestidad en las ocasiones en la que ha dirigido algún gobierno. Una entrada de Michel en su blog me ha servido de incentivo.
La realidad es que IU no es una formación política que tenga demasiado éxito electoral, por más que la división en circunscripciones le perjudique. ¿Cuáles son las razones de la falta de relevancia que IU tiene cada vez?
1. IU se ha mostrado siempre muy sensible para con las minorías sociales. Tan sensible a las minorías que ha llegado a identificarse tanto con éstas que la mayoría o mayorías no se sienten representadas por esta formación.
2. IU tiene una capacidad prácticamente nula en términos de comunicación política. Nunca lleva la iniciativa, sólo responde, sus propuestas no llegan y se conforman con dar un mensaje que es el que sus peores críticos predicen. Su apuesta por algunas formas de publicidad en Internet parece creada por quienes piensan que el futuro es el presente: el resultado son bufonadas sin gracia. Es mejor estar en los medios que no estarlo, en términos de publicidad, pero si quieres conseguir que te voten debes dar una imagen que anime a ello y no caer continuamente en el ridículo.
3. En algunos blogs del ala derecha (por ser generosos) de la blogosfera se les llama “neocomunistas”. Ya me gustaría a mí tener tan clara la ideología de IU. No me aclaro con ellos y tengo la sensación de que sus ideas y propuestas son un conglomerados de política “new age” con restos del programa de siempre del PCE, algo que no casa.
4. La estrategia por ocultar la presencia e importancia del Partido Comunista de España dentro de la coalición tiene mucho con la vergüenza, sin mucho sentido, de haber elegido ser miembro de este partido. A IU le rechaza quien lo va a rechazar de todas formas y no consigue atraer el voto disidente que quien optaría por el Partido Comunista para contrarrestar los defectos estructurales del sistema.
5. Cada vez que llegan las elecciones, se matan en una fracasada lucha en contra del voto útil. Luego sus escaños son votos útiles para el PSOE. El electorado de izquierda puede pensar que su voto no tiene porqué dar tantas vueltas e ir directamente al PSOE, donde irremisiblemente va a terminar.
6. La izquierda es remolona a la hora de ir a votar. Por eso hubo ocho años de gobierno popular. Pero la izquierda también tiene una memoria tremenda y recuerda los tiempos de Anguita donde los cotos recibidos no sirvieron para hacer un giro a la izquierda en el Congreso, sino para la pinza con el PP.
7. Muchas veces se detecta una mayor inquina contra el PSOE que contra la derecha. Si en 1993, IU hubiera optado por entrar en el gobierno, con ministros y todo, en vez de dejar caer a Felipe González, esta coalición hubiera podido beneficiarse de la pérdida de votos socialistas con el aval de haber gobernado España y cerrarle el paso de camino al Partido Popular.
Javier Arenas, sinónimo de fracaso electoral
En mi opinión hay dos tipos de políticos. El que tiene un curriculum político basado en éxitos electorales y el que tiene un político basado en el desempeño de altos o altísimos cargos dentro de los diversos gobiernos.
Javier Arenas, presidente del PP-A y candidato de este partido a la Presidencia de la Junta de Andalucía forma parte del segundo grupo. Su historial es extenso en cargos públicos, especialmente dentro de los ocho años de gobierno de Aznar, y aún más extenso en fracasos electorales.
Javier Arenas nunca ha ganado unas elecciones, lo cual no es problemático siempre que no sea puesto como activo electoral, es decir, como cabeza de lista. Javier Arenas es especialista en perder elecciones, en meter la pata hasta cuotas inimaginables. Él sabe que como candidato no vale demasiado y por ello se endorsó la candidatura a Teófila Martínez en 2004.
El PP-A tiene numerosos problemas estructurales. En estas elecciones han reincidido en uno de ellos, que es la absoluta existencia de liderazgo regional. Arenas es visto como muchos andaluces como el excelente representante de las estirpes más conservadoras, medievales y soberbias de Andalucía. Y es muy probable que esta percepción tenga sólidas bases reales, porque es raro que la mayoría coincida en percibir en el candidato popular como encarnación de lo que detestan en muchos individuos que padecen en sus localidades. Arenas es un fiel reflejo de lo que es el Partido Popular de Andalucía.
¿Deben separarse por Ley las elecciones andaluzas de las elecciones generales?
Los andalucistas andan con una de esas reclamaciones que de nada sirven electoralmente, pero que quedan vistosas, aunque tampoco sería demasiado provechosa para la formación proponente. Quieren que por Ley se prohíba la coincidencia de las elecciones autonómicas con cualquier otro proceso electoral.
La razón que arguyen tiene cierto peso. Dicen que la coincidencia hace que el debate político andaluz se ensombrezca y que se piense y se vote más en clave de elecciones generales que en la de elecciones autonómicas. He dicho que el argumento tiene cierto peso, pero ello no quiere decir que sea absoluto. Tener una parte de razón, no quiere decir tenerla toda.
Hay que decir que la deriva de los periodos electorales obedece a contingencias imprevisibles en el momento de elaborar las leyes. Si se continuase la actual cadencia y se aprueba esta iniciativa legislativa, podría encontrarnos con el absurdo de que hay unas elecciones andaluzas y unas generales con pocas semanas de diferencia.
Si las andaluzas van antes que las generales, serán percibidas como una especie de primaria o macroencuesta de las generales; si las andaluzas van después, serían un epílogo que cogería al electorado muy cansado. Por no decir del gasto que comportaría tener dos elecciones separadas cuando podrían coincidir.
En mala consideración tienen a los ciudadanos los que piensan que los ciudadanos no saben distinguir unas elecciones de otras. De ser verdad la incapacidad distintiva los resultados de unas y de otras elecciones tendrían que coincidir.
Los andalucistas dan una razón a favor, yo he dado varias en contra. Me uno al debate.
¿Es Pizarro un empresario de éxito?
Un empresario es alguien que arriesga un dinero o una masa patrimonial en una actividad destinada a la producción de bienes o al ofrecimiento de servicios, corriendo con el riesgo o ventura de su empresa, es decir, que si la empresa va mal, pierde el dinero o el patrimonio que ha puesto para ese fin.
Según esta definición, Pizarro no es empresario, salvo cuando al abandonar Endesa fundó una sociedad de bolsa de poca relevancia. Pizarro no se jugado nunca su dinero, todo lo contrario, ha jugado el de los demás. Pizarro no ha sido empresario, sino a lo sumo gestor o ejecutivo.
Repasando su curriculum en el sector privado se comprueba que su llegada a