¿Por qué odio la Feria de Abril? Una explicación de izquierdas y subjetiva
No es que no me guste la afamada Feria de Abril de mi tierra, sino que resulta que la odio. Podría no gustarme, como otras muchas cosas, pero con la Feria he dado un paso más y ha podido concitar un conjunto de sentimientos y juicios negativos que normalmente entran en lo que llamamos odio.
Desde mi condición de sevillano que, por cuestiones laborales, está fuera de Sevilla pero que vuelve muy a menudo, quiero dejar en la Blogosfera este manifiesto, más como desahogo que otra cosa.
A pesar de que el odio es un estado algo irracional, algunas causas y motivos sí tengo, por lo que iré exponiéndolo por parte, sin enrollarme e intentado ser sintético. El primer motivo de mi odio por la Feria de Abril es que no es una fiesta de los sevillanos.
Sí, la paga la ciudad, el Ayuntamiento recauda unas cuantas tasas y presta muchos servicios, pero no todos los ciudadanos (y muchos menos los visitantes de fuera), pueden participar en esta fiesta que se hace sobre terreno público y a costas de las arcas municipales.
Creo que Sevilla es uno de los pocos sitios que conozco en los ni siquiera sus propios ciudadanos tienen derecho a participar en una fiesta local. La mayoría de las casetas son privadas, con su guarda de seguridad en la puerta y con un precio altísimo para ser socio de ellas, así como una fuerte selección social a la hora de admitir socios, si el precio no es lo suficientemente disuasivo.
Las pocas casetas públicas que quedan (distritos municipales y partidos políticos) no llegan a ser veinte dentro de un recinto con más de mil. Además están descuidadas, porque se conciben como una especie de contenedor para que los pobres desgraciados que no tengan caseta puedan meterse en algún sitio. Son algo así como hospicios feriales.
Si uno no tiene caseta (la mayoría de los sevillanos no la tienen) y no quiere estar de la manita de uno que sí la tiene (como si fuera un desamparado recogido misericordemente) y, además, desea ir a la Feria, sólo tiene la opción de dar paseos por las calles del recinto ferial.
La Feria de Abril es la expresión más clara del clasismo, elitismo de tercera y de la estructura internamente discriminatoria de la sociedad sevillana, pero lo peor de todo ello es que se paga con fondos públicos.
Cuando el actual alcalde propuso un nuevo recinto en el que las nuevas casetas fueran casi todas públicas, en régimen de concesión, muchos se echaron las manos a la cabeza y diciendo que la Feria iba a perder su esencia (en palabras del entonces portavoz municipal del PP, Jaime Reynaud). La verdad es que el señor Reynaud tenía razón, si la Feria se hace para todos, la Feria pierde su esencia, que es el clasismo, el elitismo de tercera categoría y la discriminación de la mayoría de los sevillanos.
Después hay otros elementos que hacen que odie la Feria. Bebida cara, vino aguada, comida también cara y a un precio digno de un restaurante de cocina creativa. El albero (una tierra amarilla que se utiliza para las calles) recorriendo los pulmones. Atascos de caballos en las horas vespertinas. Obligatoriedad de pasarlo bien y la sensación de estar viviendo una reedición sevillana de las “hogueras de las vanidades”.
Total, que cuando toca la Feria ni la piso, aunque me encuentre en Sevilla. Es en las pocas cosas en las que he conseguido una mínima coherencia existencial: no voy a donde me excluyen y a donde, en todo caso, se dan unos factores que no me gustan.
Algunos apuntes sobre política sevillana
El actual Alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, va a batir un récord en la política local. Será, cuando acabe su actual mandato, la persona que más tiempo haya sido Alcalde de Sevilla. Es un logro difícil para una persona que siempre lo ha tenido todo en contra, incluso su primera candidatura a la Alcaldía, ganada en las primarias a José Rodríguez de la Borbolla, ex Presidente de la Junta de Andalucía.
El frente mediático con el que se Monteseirín tiene que lidiar todos los días harían palidecer al que ha soportado Zapatero la pasada legislatura. A pesar de ello, logró tras las elecciones de 2007 reeditar el pacto con IU, empatando en concejales y sólo con tres mil votos por detrás.
Los dos socios de gobierno tienen un gran fallo en comunicación política (asunto que tanto me preocupa), pero han conseguido remozar muchos de los barrios de Sevilla (esos que no salen en los periódicos y que estos no explican nunca su voto), reestructurar el centro de la Ciudad (contra las movilizaciones y mentiras de unos comerciantes entregados al PP) y éxitos tan emblemáticos como el carril bici (con miles de usuarios todos los días).
A Monteseirín se le critica todo, absolutamente todo. Los que un día dicen que un proyecto es inútil a los dos días dicen que ya lleva una semana de retraso algo que es imprescindible o se traen a un arquitecto inglés o alemán para que diga que el modelo del Ayuntamiento es malísimo y que él, por unos cuantos millones, hace lo mismo pero con otro espíritu. Dicen que es el peor y más nefasto alcalde que Sevilla ha tenido, pero nunca dicen los motivos de su juicio.
Con la excepción de la remodelación de “El Prado” me cuesta recordar algo que el PP hiciera en Sevilla en los ocho años en los que formó parte del equipo de gobierno municipal. Eso sí, muchas fotos si les hicieron, todos los medios les reían las gracias y decían que lo estaban haciendo estupendamente, la pena es que no decían qué estaban haciendo tan bien.
Espe 2012
La noticia de que se ha abierto una página web para propugnar que Esperanza Aguirre sea la Presidente del Gobierno en 2012 saltó ayer a la Blogosfera. A la hora que es la página ha sido retirada.
Por el tono de las entradas que pude leer ayer, la inspiración era la propia de “Libertad Digital” y el tono pues he oído no resultaba novedoso. El hecho de que alguien proponga una candidata a la Presidencia del Gobierno y la promocione fuera de los cauces normales de un partido (barones, camarillas y esas cosas) sí que es novedoso.
Es evidente que la notoriedad de esa promoción y su publicidad sí es novedosa. Circunstancias tales como que se anuncie sin expresar un vínculo ineludible con el “proyecto” del PP, que se critique abiertamente las decisiones del Presidente del PP y que hasta se pusiera un formulario para enviar cartas de queja a Rajoy dejan en mal lugar a Esperanza Aguirre, pues a los partidos no le gusta nada este tipo de cosas.
Tan descarado es el daño que esta página, que incluso ha sido noticia en “El Mundo”, puede hacerle a Esperanza Aguirre que parece hecha por los adversarios de la “lideresa”. Si estos forofos de Aguirre tienen tan poca idea de política y de las consecuencias de una acción como la que han realizado, esto mismo dice poco de su propuesta de que Aguirre sea Presidenta.
Soraya Sáenz de Santamaría. Desde la perspectiva de la comunicación política
Los de izquierdas nos estamos divirtiendo como críos, viendo como la “derecha mediática” emplea sus armas contra los suyos y le dicen de todo a Rajoy por la designación de Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz del Grupo Parlamentario en el Congreso. Con lo pesado que son estos chicos de la “derecha mediática” la cosa promete mucho y por mucho tiempo.
¿Es adecuada la decisión de Rajoy en términos de comunicación política, es decir, para los ciudadanos y no tanto para las cuestiones internas del Partido Popular? A estas alturas resulta ya evidente que Rajoy se ha querido dotar de una guardia pretoriana para hacer de una vez lo que él quiera, que ya le toca después de cuatro años de ser una marioneta.
Ese mensaje tiene algunos problemas. El primero es que reconoces que has sido una marioneta y eso no gusta mucho a los votantes. El segundo es que si no contentas a parte de tu apoyo externo, te quedas solo y siempre es más divertido darle caña a los tuyos (porque sabes más de ellos) que seguir con Zapatero, para el que hay que buscar otro idioma para incorporar nuevos insultos. El tercer problema es que transmite poca confianza en los dirigentes de su propio partido.
Vayamos ahora a analizar a la persona elegida. Soraya Sáenz de Santamaría es poco conocida por la mayoría de los ciudadanos, pero eso no es un inconveniente porque si quieres dar otra imagen es bueno tirar de banquillo. Lo negativo viene del hecho de que su aparición en primera línea ha sido objeto de polémica.
Yo me alegro que alguien de mi cohorte por fin ocupe un puesto relevante, no obstante, Soraya Sáenz de Santamaría tiene un problema de imagen bastante gordo: la ves y piensas que es una niña pija, por más que ahora salgan diciéndonos que ayudó a su tío panadero en los veranos.
Su forma de vestir, de peinarse y el primer apellido es un conjunto que a muchos españoles les produce rechazo. Algunos dirán que no tiene culpa de tener ese primer apellido, pero no sabrán que, por ejemplo Esperanza Aguirre tiene Gil de Biedma como segundo apellido y que Ruiz Gallardón es realmente “Ruiz-Gallardón”. Ellos tienen visión política hasta en eso, Soraya no.
Se me podrá decir que frivolizo la política hablando de ropa, apellidos y peinados, pero si hablamos comunicación política, la imagen es importante porque la primera imagen que se tiene de alguien es difícil de removerla. Como hábilmente le cuelguen la etiqueta de “arribista”, “niñata” o “pija” es sumamente difícil quitársela. Aunque es peor ser llamada la “niña de Rajoy”.
La “derecha mediática” la trata como una novata y en el PSOE, que no son precisamente tontos, aprovechan para poder a sus pesos pesados, con imagen de seriedad y autoridad, junto a ella para que los periodistas tomen sus fotografías e inmortalicen la cara de un “comprensivo” Alonso y de un terminante Jáuregui, mientras ella aparece como una diputada nueva, teniendo que mirar para arriba, e intentado codearse con los importantes.
El peligro de ser demasiado previsible
Uno de los argumentos que, por lo visto, emplea Federico Jiménez Losantos para atacar a Rajoy es que los medios más cercanos a la izquierda han visto con buenos ojos la elección de Soraya Sáenz de Santamaría como portavoz parlamentaria.
Aplicando rigurosamente la doctrina de que si el adversario político y mediático aplaude algo, entonces eso es malo, y que si lo rechazo, entonces es bueno. Toma los titulares de algunos medios y los pronunciamientos de otros medios para convertirlos en argumentos como Rajoy.
No es la primera que lo hace, más bien es una pauta de su comportamiento. No hay nada más peligroso, en el mundo político, que tener una pauta de comportamiento tan simple y tan fácilmente previsible como ésta.
Cualquiera puede conocer esta pauta de comportamiento y utilizarla a favor de sus intereses. Para que Federico Jiménez Losantos salte contra alguien, sólo es necesario alabarlo, y él se olvidará de las consecuencias de sus palabras.
No descubro nada si digo que a la izquierda lo que más le conviene políticamente es que en el PP haya un conflicto cuanto más duro y duradero mejor. Si se llega al extremo, poco probable, de producirse una escisión, en Ferraz montan una fiesta mayor que las de una victoria en las Elecciones Generales.
Los sectores más conservadores de la derecha española, siguiendo a su referente radiofónico, han reaccionado desbordándose. Su previsibilidad excesiva les puede convertir en víctimas de sus propios adversarios políticos, pues siempre reaccionan como se espera que hagan y basta mover una ficha para conseguir de ellos el comportamiento deseado incluso contra los intereses que defienden.
¿Qué pasaría con un gobierno socialpopular?
Leyendo a nuestro Becario en Moncloa durante la campaña, he de confesar que tuve un sobresalto. Se preguntaba, al final de entrada, sobre la posibilidad de un posible pacto de gobierno entre el PSOE y el PP. Ahora, pasadas las elecciones y con un poco de tranquilidad, me gustaría valorar esa posibilidad.
De lo que no cabe duda es que el gobierno hubiera salido el que hubiese tenido más respaldo parlamentario en la historia de la democracia: 323 diputados. Ésta sería la única ventaja. ¿Cuáles son las desventajas tanto para el sistema como para los dos partidos? Hagamos un poco de política especulativa mientras esperamos la segunda investidura de Zapatero.
1) El sistema se quedaría sin una oposición consistente y articulada, que pueda constituirse en una alternativa a ese hipotético gobierno bipartito. La oposición es una lata por dos motivos, el primero es que es desagradable estar en ella y el segundo procede de las molestias que provoca cuando se está en el gobierno. La imposibilidad de una alternativa a los dos partidos del gobierno en las siguientes elecciones provocaría un incremento notable de la abstención.
2) Sólo dos partidos (IU y UPyD) asumirían la labor opositora a nivel nacional, lo que les proporcionaría una mayor notoriedad y la posibilidad de robarles apoyos al PSOE y al PP respectivamente. Serían los destinatarios “naturales” de los descontentos con la coalición, pero tampoco sería descartable el surgimiento de un partido netamente conservador (por ser generoso con el adjetivo). Sería el momento de las opciones más radicales e incluso de las contrarias al sistema.
3) En cada de uno de los partidos habría un gran malestar, pero que sería ridículo respecto al de los votantes en los que su voto tenía una finalidad negativa (evitar que alguien permanezca o llegue al gobierno). No puedo negarme al tormentoso morbo que me produce imaginar a Zapatero de Presidente con Rajoy de Vicepresidente en la foto de familia que el Consejo de Ministros se hace al empezar.
4) En todo caso el gobierno estaría formado por ministros de segunda fila, ya que los dos partidos se obligarían a descartar a las figuras de más peso del adversario. Lo mismo, contradiciéndome respecto al anterior punto, la Presidencia y la Vicepresidencia no recaerían en ninguno de los dos líderes.
5) La negociación del programa de gobierno sería una verdadera tortura. Cada uno de los dos partidos querría evidenciar las diferencias programáticas para luego jactarse que su gran adversario ha tenido que tragar. El programa de gobierno sería un homenaje al inmovilismo (no tocar nada de lo hecho anteriormente), con algún premio de consolación para cada grupo.
6) La confianza entre los miembros del gobierno sería problemática. Si el ministro de Hacienda dota generosamente un ministerio llevado por el otro partido, los suyos se subirán por las paredes. Tendrían que negociar cada línea de los Presupuestos y cuando unos Presupuestos son fruto de un acuerdo, no llevan una línea de acción y solamente sirven para mantener al Estado con vida.
7) La verdad es que no encuentra la necesidad que hubiera tenido organizar un gobierno de este tipo y me congratulo con que nadie haya intentado formar ese engendro político. Comprendo este tipo de gobierno en épocas tan críticas como una guerra, tal y como hicieron laboristas y conservadores en el Reino Unido durante la Segunda Guerra Mundial.
8) Personalmente sentiría una gran decepción.
Andalucía dentro de los dos grandes partidos
El poco peso interno que Andalucía tiene dentro del PSOE y del PP clama al cielo. Andalucía es la comunidad autónoma que más militante aporta a cada uno de estos dos partidos, entre el 20% y el 25% de los militantes socialistas y populares.
El peso de Andalucía no sólo es importante en términos de militancia, sino también en los diputados aportados a los respectivos grupos parlamentarios, ya que tanto en el PSOE como en el PP, no en vano cuenta con ocho provincias y es la comunidad más poblada.
En cambio la relevancia de Andalucía en las decisiones de los dos grandes partidos es mínima, reduciéndose a unas cuotas en las ejecutivas y cuando se gobierna, en el Gobierno.
La mayor aportación de diputados al Grupo Socialista procede del PSOE-A: treinta y seis y es la segunda diferencia más importante. En cambio no parece que el PSOE-A marque ninguna línea política o exponga alguna preferencia dentro del PSOE, como sí hacen el PSC (con once diputados menos) y el PSE (con veintisiete diputados menos).
Ahora que en el PP se habla de renovación, están en boca de todos los líderes y las opiniones de los dirigentes regionales de Madrid (con siete diputados menos) y de la Comunidad Valenciana (con seis diputados menos). La aportación de diputados al PP de cualquiera de estas dos comunidades es significativamente inferior a la que hace el PP-A. La región que más aporta es un perpetuo convidado de piedra en esta aparente renovación.
La conclusión no puede ser otra que el peso que a Andalucía le dan sus numerosísimos militantes y sus grandes aportaciones a los dos grupos parlamentarios no se traducen en un peso político equivalente de Andalucía dentro de los dos grandes partidos. Parece que los andaluces, militantes y diputados, solamente están para hacer bulto, formar una parte disciplinada y sonriente de la mayoría interna de turno y para poco más. El Andalucismo que ambas formaciones dicen profesar no deja de ser pura retórica.
| PSOE | PP | |
| Andalucía | 36 | 25 |
| Cataluña | 25 | 8 |
| Madrid | 18 | 15 |
| C. Valenciana | 19 | 14 |
| Euskadi | 9 | 3 |
Se precisan más diplomáticos
El servicio exterior es una de las partes más importantes del Estado y a la vez una de las más desconocidas. Casi nunca salen noticias referidas al servicio exterior, pocas veces está en el debate político, ya que es víctima de lo que suele pasar en España: las instituciones fundamentales del Estado son dadas por obvio, dejadas a su inercia secular hasta que un día alguien se da cuenta que esa parte del Estado se encuentra a varios siglos tanto de los equivalentes en otros países como de otras partes del mismo Estado.
A través del servicio exterior España se presenta ante el mundo, se relaciona con otros estados, defiende sus intereses, adquiere conocimiento sobre la política de otros estados en lo que a España le pueda afectar, así como es el instrumento principal de participación en la adopción de instrumentos internacionales, especialmente en las organizaciones internacionales.
Una buena muestra de que el gobierno socialista sí ha gobernado en estos cuatro años es la actividad que ha existido en torno a la reforma integral del Servicio Exterior de España. Se ha culminado con un buen informe y un primer plan aprobado en Consejo de Ministros, al que seguramente seguirán normas reglamentarias, algunas legales, y unas serias aplicaciones presupuestarias.
El informe de las deficiencias del Servicio Exterior es demoledor. Se detectan problemas en los edificios, en las remuneraciones del personal, en la acreditación diplomática, en las comunicaciones de las embajadas, en la seguridad de éstas, en el tratamiento fiscal de los centros culturales en el exterior y una larguísima relación de cuestiones que hacen pensar que nadie ha querido hacer nada en este terreno en el último siglo. Con toda la humildad, quisiera hacer mis aportaciones, especialmente en aquello que creo que el informe de la Comisión no entra.
El número de diplomáticos españoles en el exterior es ridículo. No sé si la fórmula de incorporación a la carrera diplomática es la mejor o si bien sería conveniente crear diversos cuerpos o vinculaciones independientes del Cuerpo Diplomático. Lo que sí tengo claro es que tener pequeñas promociones de diplomáticos, según un sistema de selección demasiado rígido. Se desperdician talentos, que trabajan en otros sectores o para otras ramas de la Administración, para mantener un sistema de selección que más parece un generador de “títulos nobiliarios” para jóvenes excedentes.
Para acceder a la Escuela Diplomática, que es la puerta de ingreso al Cuerpo Diplomático, hay que superar una oposición de un temario muy variopinto en la que, lógicamente, los idiomas tienen un peso primordial. No preferiría que la Escuela fuera eso, una escuela que enseñara al que no sabe y no sólo una academia para adiestrarse en el funcionamiento de la profesión. Es preferible incorporar a un especialista el Derecho Mercantil y luego formarlo en Derecho Internacional e incluso en idiomas, que tener conocedores de todo un poco, pero de nada en profundidad.
Tiene que haber más diplomáticos. España no se puede permitir no tener una embajada abierta en cada país que tiene reconocido y las representaciones ante las Organizaciones Internacionales tienen que ser amplias, para poder desarrollar todas las funciones posibles. Ampliar el número de diplomáticos no debe ir en detrimento del supuesto elitismo académico de este cuerpo, sino precisamente lo contrario: hay que incorporar a buenos profesionales y especialistas en todas las ramas.
De la lectura del informe me preocupa que se quiera reformar el Reglamento de Cónsules Honorarios, porque da la impresión de que se quiere potenciar una figura que debiera ser residual. Los consulados son un servicio del Estado español a sus ciudadanos en el exterior o de viaje, pero también son un servicio en los países en los que están, servicios cada día más necesarios.
Hay que dedicar mucho dinero durante mucho tiempo, como a todo lo que se quiere que funcione bien. El dinero que se invierte en el Servicio Exterior no luce electoralmente o ante los medios de comunicación, pero para eso hemos elegido un gobierno que quiere hacer política. Este gasto hace mejor al Estado, porque al fortalecerlo exteriormente, se hace interiormente
Los sueldos de los trabajadores del Servicio Exterior deben ser buenos o un poco más que eso. Si queremos buenos profesionales, con una formación de primera línea, pero luego pagarles como trabajadores del montón, no tenemos derecho a quejarnos luego que se van casi inmediatamente de consolidar su posición a trabajar en empresas privadas. Es evidente que el Estado no puede competir con sueldazos de ciertas empresas, pero lo que no es recibe que casi cualquier oferta privada mejore espectacularmente cualquier sueldo del Servicio Exterior.
Vergüenza judicial
El escándalo por la desidia de un órgano judicial, que ha permitido que un condenado esté en la calle y que vuelva a cometer execrables crímenes, ha puesto en el centro de la atención algunos de los problemas estructurales de la Justicia española. No creo que sea el momento de abordarlos todos, sino dos que tienen incidencia en este caso.
Hace unos años encontré en una página de Internet todas las resoluciones de la Comisión Disciplinaria del CGPJ. Era impresionante la blandura tremenda con la que los jueces estudian la responsabilidad de sus compañeros. Es un perfecto ejemplo de protección corporativista. A veces uno tiene que pensar que los jueces siempre encontrarán una buena agarradera para sancionar con una multita comportamientos que, en mi humildísima opinión, merecen la expulsión de la carrera judicial. No pertenecer al mismo cuerpo que el sometido a procedimiento disciplinario proporciona un necesario distanciamiento y sería positivo que en la Comisión Disciplinaria no hubiera ni un juez (tampoco un fiscal por la cercanía de oposiciones), sino que estuviera compuesta por funcionarios de otros cuerpos administrativos del mismo nivel.
El desfile continuo de funcionarios de Justicia que ha narrado la prensa (bajas, sustituciones por bajas, cambios de destino, sustituciones por cambio de destino, vacaciones después de las bajas y sustituciones después de las bajas) no me parece la mejor forma de mantener un trabajo constante. No dudo que todo este desfile se haya atenido a la legislación, pero es que es la legislación lo que hay que cambiar, así como hacer efectivos los controles, como en el caso de los jueces.
De la efectividad, organización, selección de personal y otras cositas ya buscaré un mejor momento para hablar. Sólo quiero indicar, para los que ya le echan las culpas a Bermejo que se olvidan del CGPJ (del que depende el juez), de la consejera de Justicia de la Junta de Andalucía (de la que dependen los funcionarios), porque de Bermejo sólo depende el secretario (si no me confundo).
Paraísos financiados con infiernos
Países como Suiza, Luxemburgo o Liechtenstein siempre se nos han presentado a los españoles como arquetipos de sociedad democráticas, con unas economías robustas, unos derechos amplios y unos servicios públicos que son la envidia de todos los tiempos.
Sabíamos que en estos países en los bancos había productos financieros famosos por su secretismo y que atraían a las mayores fortunas del mundo, pero en la niebla de ese secretismo se moría nuestro conocimiento.
A lo largo de las últimas décadas nos hemos enterado que estos paraísos de la cultura occidental se han financiado con las fortunas desviadas del fraude fiscal, de la corrupción política, del tráfico de armas, las indecentes cantidades de dinero de las más crueles dictaduras, del crimen organizado o de las bandas terroristas. Estos días hemos conocido que ETA guarda su dinero en el finísimo y principesco estado de Liechtenstein.
La ecuanimidad, la humanidad y la rectitud de los ciudadanos de estos países, cualidades que han hecho época, se han edificado sobre las injusticias, los crímenes, los robos, las hambrunas, las guerras y todos los vicios morales y políticos que son los únicos capaces de engendrar estas fortunas secretas.
El secreto es su negocio, pero realmente la muerte es el verdadero negocio de estos impolutos países. Son sepulcros blanqueados; podredumbre con un excelente aspecto externo. Por lo menos, que a nadie se les ocurra volver a ponernos a esos países de ejemplo para nada.