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Política

Fuentes del terror

El "Diario Sur" en Ceuta dice hoy una serie de obviedades que parecen desconocer el conjunto de los ceutíes. La pobreza y la escasez de futuro provocan que aumente la posibilidad de que la religión musulmana se convierte en la única esperanza para las miles de personas que viven en los barrios marginales musulmanes que se encuentra en la "periferia" de Ceuta. Solventar los grandes problemas sociales de estos barrios no es sólo una cuestión de justicia social, que no es poco, sino que es un presupuesto para mantener la seguridad dentro de los estrechos límites sociales de esta ciudad. La estupidez racista de los ceutíes puede llevar a la destrucción de la endeble convivencia que tenemos.

Resurrección maquiavélica

 

            Hoy día medimos todo según los resultados inmediatos que nuestras acciones arrojan. Hemos creado cientos de indicadores numéricos y estandarizados con la única finalidad de ser objetivos en nuestras valoraciones. Sentimos una verdadera compulsión cuando van a salir estos datos de rendimiento. Somos el valor numérico que arroja el indicador de turno. Subir o bajar una décima justifica la existencia de todos los implicados. Los resultados se convierten en un absoluto. Maquiavelo resucita ocultamente bajo infinitas columnas de resultados. No debemos perder nunca la orientación de nuestras acciones. Las altas causas que nos guían. Somos lo que somos no para variar una centésima en unos resultados estandarizados, somos lo que somos para hacer realidad los sueños imposibles que gracias a la voluntad y a la sangre algunos se han hecho no sólo posibles, sino reales.

Sedaciones terminales

 

            El caso de las sedaciones terminales en el Hospital "Severo Ochoa" de Leganés, en la Comunidad de Madrid, ha saltado a los medios de comunicación. Es un caso realmente complicado y que puede caer en análisis superficiales. El Consejero de Salud de la Comunidad de Salud destituyó a los responsables médicos de las urgencias de este centro por lo que considera que sedaciones irregulares, que han podido acelerar el fallecimiento de determinados pacientes. Todo se inició con una denuncia anónima, que según parece procede de fuentes médicas de ese centro hospitalario, y hasta el día de hoy se han deducido tres querellas, aunque no está claro si son realmente querellas o denuncias ante el Juzgado o la Fiscalía.

            La sedación en el caso de enfermos terminales que están cerca de la muerte es una práctica habitual, y todos saben que aceleran la muerte de alguna forma. Creo que no es relevante que una persona muera tres días antes de lo previsible, si de ésta manera se le ahorran sufrimientos innecesarios. Es preciso el consentimiento del paciente o de sus familiares. El problema surge cuando las sedaciones se han hecho no en un estado terminal muy avanzado o no teniendo en cuenta la voluntad del paciente o de los que la puedan expresarlo en su nombre.

            Las investigaciones deben ser realizadas con serenidad. No se debe excusar porque se crea que el ahorro de los sufrimientos es un absoluto en manos de los médicos, pero tampoco se debe condenar porque se considere que cualquier acción que pueda acelerar la muerte es intrínsecamente inmoral, ya que cambia el momento de un acontecimiento "natural". Creo que las sedaciones son necesarias, incluso si hay un cierto adelanto de la muerte, siempre con los consentimientos necesarios.

            La profesión médica, con toda seguridad, es la más corporativista de las que tenemos en España. Los médicos se protegen sistemáticamente. Me llama la atención que hemos llegado al caso en los que los profesionales de la medicina ya no se protegen, sino que se dividen por un motivo de conciencia.

En este punto es cuando las normas jurídicas tienen que ser precisas y claras, además de expresar su necesidad. Un asunto tan importante como es la forma en la que una persona quiere que sean sus últimos momentos antes de la muerte no puede quedar al juicio moral individual de los facultativos que, por organización administrativa, le corresponde al paciente. Las normas deben proporcionar el procedimiento, proteger a los pacientes y a los médicos y dejar suficientemente claras cuáles acciones son tenidas por correctas y cuáles no.

Estar seguro y sentirse seguro

            Una cosa es estar seguro y otra muy diferente es sentirse seguro. La percepción sobre la seguridad personal o colectiva puede ser opuesta y contradictoria con los datos objetivos. El pensamiento conservador ha hecho de la cuestión de la seguridad una de sus recursos inagotables a la hora de criticar la gestión de los gobiernos de izquierda. La izquierda tiene mala conciencia con el asunto de la seguridad, por lo que se dedica a la realidad de la seguridad, mientras la derecha que tiene ganada toda la credibilidad en este tema se emplea a fondo en aumentar la percepción de la credibilidad. La consecuencia es que en España la conciencia de seguridad normalmente es inversa a la seguridad real.

El síndrome del asesor

(artículo publicado por la Oficina de Prensa del PSOE de Ceuta) 

Existen determinadas profesiones que su mero ejercicio conlleva una exposición personal del trabajador hasta el punto de poner en peligro, en algunos casos, su integridad física, moral e incluso su vida. Estas profesiones tienen reconocido el riesgo de los que las desempeñan e incluso perciben compensaciones que intentan subsanar esta constante situación de peligrosidad.

El catálogo de profesiones de riesgo es conocido por el común de los ciudadanos. La Administración de la Ciudad de Ceuta va a aportar una nueva profesión a esta categoría laboral. El puesto de asesor del gobierno del Sr. Vivas se va a convertir en una profesión de riesgo, pero se preguntarán ustedes, ¿qué riesgo tiene ser asesor del Sr. Vivas? Muy sencillo, la posibilidad, ya concretada en tres ocasiones, de ser condenados por los tribunales penales. Comprendemos que sigan extrañados, pero permítannos justificarles esta afirmación.

El primer asesor que padeció el "síndrome del asesor" era conocido por el sobrenombre de "Güigüi". Este miembro de "Nuevas Generaciones" del PP, donde se forman a los dirigentes populares del futuro, cometió un "delito de poca monta", una cosita de nada, una gamberrada de chavalitos, consistente en un delito contra la salud pública, esto es, fue condenado por narcotráfico en la Audiencia Nacional. En el lapso temporal transcurrido desde que fue condenado a que la sentencia fuera confirmada por el Tribunal Supremo, fue elegido secretario general de "Nuevas Generaciones" del PP en Ceuta y nombrado asesor del grupo parlamentario popular en la Asamblea de la Ciudad. Sospechamos que el Tribunal Supremo confirmó la sentencia porque el pobre "Güigüi" estaba ya afectado por el "síndrome del asesor", que indujo a los altos magistrados a enviarlo a conocer el presidio de primera mano.

Cuando la impresión por el primer caso de "síndrome del asesor" aún estaba viva, llegó la noticia del segundo caso, procedentemente nuevamente del Tribunal Supremo. En esta ocasión el afectado respondía al nombre de Chaib. Era otro "asunto menor": provocar incidentes dentro del Palacio Autonómico que terminaron con un enfrentamiento con la Policía de la Ciudad. Entre los hechos que ocasionaron su sentencia condenatoria y la firmeza de ésta, Chaib dejó su formación política, el PDSC, y fue nombrado asesor del Sr. Vivas.

El último caso del "síndrome del asesor", que ha disparado las alarmas entre este grupo profesional, y que ha permitido especular sobre la existencia de una posible epidemia, ha sido la condena de Juan Carlos Trujillo por las "consideraciones" vertidas sobre la persona de la secretaria general del PSOE en un foro de Internet. A pesar de que fue cesado como asesor semanas antes de celebrarse el juicio, el "síndrome del asesor" ya estaba dentro de él y no pudo librarse de la condena penal.

En unos pocos meses tres asesores del gobierno del Sr. Vivas han recibido una condena. Parece que la proporción no es despreciable y mientras tanto el Sr. Vivas sigue incólume, sin pestañear, sin decir "esta boca es mía" cuando sus más cercanos colaboradores han sido declarados culpables por la Justicia. Seguramente veremos una manifestación de asesores, en el Palacio Autonómico, exigiendo que se les pague un plus de peligrosidad. Esperemos que la epidemia no se propague ahora a través de las acequias jiennenses.

El derecho al silencio

 Ayer escribí sobre el silencio del filósofo, pero hoy quiero hablar del ruido. España ocupa el primer o el segundo lugar entre los países más ruidosos del mundo. Ello se debe a una mal medición, porque si los expertos internacionales hubieran medidos bien, España tendría una categoría propia, ya que el ruido en España es tanto que no destrozaría todos los aparatos. Hacer ruido es divertido, hacer ruido es señal de fuerza, de vitalidad, mientras que el silencio representa sólo a la muerte: ésa es nuestra mentalidad.

El ruido provoca graves problemas en la salud de las personas, tanto de carácter somático como psicológico, pero a nadie parece importarle eso, porque no se toman las mínimas medidas para al menos aplicar las normas medioambientales que tenemos. Tengo una obra debajo de mi ventana, camino de mi trabajo (del que disto sólo cinco minutos andando) tengo que cruzar dos nuevas obras, en mi puesto de trabajo he de padecer los pitidos y la música a todo volumen de los salvajes al volante, los vecinos hablan a gritos en la escalera, las televisiones están a todo trapo, los vehículos de policía o ambulancia abusan de los dispositivos acústicos de señalización y así un largo etcétera compuesto de las cosas más normales y simples que tenemos en nuestra vida.

Parece que quejarse del ruido es querer fastidiar a alguien. Los vecinos que llevan años padeciendo el botellón son insultados y agredidos cuando se echan a la calle para reclamar algo tan elemental como poder dormir. Eso sí, mientras los padres de los bebedores callejeros duermen plácidamente. Quién pide a un vecino que baje la música lo hace después de horas de paciencia, por miedo a que el desaprensivo que hace oír a la fuerza lo que él oye pueda molestarse ante se vaya a molestar. Somos muchos los españoles que queremos poder ejercer un derecho tan elemental que a nadie se le ha ocurrido escribirlo, al menos el derecho a elegir por nosotros mismos lo que queremos oír, ya que a algunos les parecerá un exceso exigir el derecho al silencio.

La Espantada del Derecho Administrativo

A principio de la década de los ochenta el administrativista Manuel Clavero denunció el fenómeno que él calificó de "Huida del Derecho Administrativo". Este fenómeno consiste en la actuación de las administraciones públicas a través de los mecanismos del Derecho Privado, preferentemente del Derecho Mercantil, con la finalidad de saltarse los controles administrativos, especialmente los referentes a la contratación. La denuncia de poco ha servidos dentro de las Administraciones Públicas, pues todas han buscado alguna forma ingeniosa para saltarse las escasas reacciones legislativas y jurisprudenciales que ponían levísimos obstáculos.

La situación actual ya no puede ser calificada de "Huida", sino de una verdadera "Espantada del Derecho Administrativo". La calificación entre el sector público y el sector privado ya no es difusa, sino prácticamente imposible de determinar. Singularmente en algunas áreas, la tendencia a la externalización de servicios y a entregar determinados servicios en determinadas "agencias privadas especializadas" ha provocado que ingentes cantidades de dinero anden al servicio de entes que normalmente defienden una ideología, sea la que sea. Los especialistas en Derecho Público mantienen ahora una definición contable, y no estrictamente jurídica, para definir qué es el sector público, y esa definición incluiría a muchas de esas agencias privadas, que mantienen una doble y contradictoria identidad: ser privadas y gestionar recursos públicos.

Siempre he sido defensor, y lo sigo siendo, de una neta separación entre lo público y lo privado, esto es, algo es público o privado, no siendo admisibles categorías intermedias, por lo que siempre he detestado incluso a las llamadas empresas públicas. La vergonzosa Ley General de Subvenciones de 2003, muy propia de la ideología falsamente liberal del gobierno de ese momento, que establece el cien por cien de la actividad como límite de la subvención, ha dado la posibilidad de contratar servicios con "agencias privadas", esquivando la contratación pública, a cambio de los contratos laborales del personal elegido según criterios privados y no públicos, a pesar que el dinero que les paga es público. De la justificación de la existencia de subvenciones ya hablaré más adelante.

Aspirantes a dictador

            Los aspirantes a dictadores se presentan ante los ciudadanos como seres perfectos, cuasiangélicos y con una misión mesiánica en sus vidas. Al principio pueden tener adeptos entre muchas personas interesadas en la buena marcha de las cosas. A partir de entonces comienza el arte del mago callejero, porque se solucionan problemas que nadie había podido solucionar antes, pero son soluciones falsas, aparentes, ya que lo que hacen es esconder los problemas debajo de las alfombras. Se presentan como geniales gestores, cuando no son otra cosa que especialistas en decorados externos y acosos internos contra todo el que conozca la verdad y tenga la ocurrencia de decirlo públicamente.

El siguiente paso de los demócratas norteamericanos

Volvamos a la política norteamericana. El Partido Demócrata tiene ahora un gran reto después de su victoria en las elecciones legislativas del pasado martes: elegir un buen candidato a la Presidencia de los Estados Unidos.

No me cabe duda de que los republicanos van a elegir a un candidato fuerte con un discurso monolítico. De la tendencia de los demócratas no me fío tanto, ya que tienen que elegir a un candidato que le dé tranquilidad a la mayoría de los votantes, aparque las reivindicaciones de determinadas minorías y se dedique a los problemas verdaderamente sociales de la mayoría (todo lo contrario a John Kerry). Sólo de esta manera podrán los demócratas tener opción a derrotar a los republicanos en la próxima campaña presidencial y culminar lo que han empezado en estas elecciones legislativas.

Reflexiones sobre el sistema político y social de los Estados Unidos

            El día siguiente a que los demócratas norteamericanos se hicieran con el control, al menos numérico, de las dos cámaras del Congreso de los Estados Unidos, los medios de comunicación españoles han señalado las debilidades que este control tiene, pues la concepción de "partido político" no es la misma en Europa que en los Estados Unidos. Allí, aunque cuenten con el apoyo económico del partido, los congresistas y senadores son los que recaudan la base sustancial de sus fondos de campaña, así como son los que le proponen su programa a los electores de su distrito o estado. Además, en el caso del Partido Demócrata hay que tener en cuenta que en los estados del sur del país tienen una fuerte base de voto blanco, tradicionalmente demócrata, conservador para la evolución social pero consciente de los problemas sociales.

Las tendencias admisibles dentro de los dos grandes partidos son tan grandes que en muchas ocasiones por su discurso no se puede diferenciar a qué organización política pertenece determinado miembros del Congreso. El sistema político norteamericano tiene la ventaja para el político que no tiene que violentar su conciencia por pertenecer a uno u a otro partido, que no está sometido a una estricta disciplina de voto.

Los aspectos negativos del sistema afectan al miembro del Congreso como para el Ejecutivo. Los congresistas tienen que recaudar ingentes cantidades de dinero para poder financiar sus costosas campañas electorales y así tener la oportunidad de ser reelegidos, lo cual es acuciante en los que pertenecen a la "Cámara de Representantes" que son renovados bianualmente. En lo tocante al Ejecutivo la articulación de políticas globales es una constante negociación con los congresistas de los dos partidos, que en muchas ocasiones o descafeínan o reciben contraprestaciones locales (lo que en España se llama "enmiendas de campanario") que hacen muy difícil llevar a cabo políticas de transformación social. Esto último no es un problema en los Estados Unidos, ya que como país liberal que es, la sociedad tiene que ir por delante del Estado y no ser el Estado el que provoque cambios que la sociedad no quiera o haya realizado ella misma por sus propios medios.