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Política

Ciutadans y el problema de la ambigüedad en la política

Parece que el congreso de la formación política Ciutadans está siendo movidito, si por tal entendemos que el informe de gestión y el informe económico de la Ejecutiva han sido rechazados por el medio millar de militantes presentes en el máximo órgano de este partido. Creo que los congresos de las formaciones políticas están para esto y no para reproducir los congresos de los partidos comunitas de la Europa del Este, que es a lo que nos tienen acostumbrados y que tan bien recoge la expresión de “congreso a la búlgara”.

De todas formas creo que la cuestión fundamental que se debate en Ciutadans no es pasajera, ya que toca a los elementos más importantes de un partido político, que es su ideología y las formas de ponerla en práctica. Ciutadans es un partido de ocasión, que ha conseguido reunir votos descontentos con el giro nacionalista del PSC, pero siempre hemos de recordar que solamente los concentramos en el municipio de Barcelona fueron los que les permitieron obtener los tres escaños autonómicos que posee.

El problema que tiene Ciutadans es que ha sido votado por ciudadanos que se consideran de izquierdas pero insatisfechos con el nacionalismo del PSC oficial y, mientras tanto, llevo un programa de cien puntos que sería perfectamente asumible por el PP. Lo más curioso de todo esto es que Francesc de Carreras, el ideólogo de Ciutadans, no ha podido morderse más la lengua y ha azuzado una de las amenazas más clásicas del liberalismo, que es el miedo al Estado.

Lo mismo me confundo, pero tengo la impresión de que Ciutadans es flor de un día, o más bien, flor de una circunstancia y de unas elecciones que les mantendrá en el candelero de la actualidad hasta que haya un nuevo Parlament, para que al final todos vuelvan a las formaciones de las provienen y se dejen de parir engendros de izquierda para hacer un programa de derechas sin el lastre que en Cataluña tiene el PP.

Las tendencias antimonárquicas del PP

Tradicionalmente la derecha en España ha sido monárquica y, también, tradicionalmente el partido político que mejor representa a la derecha española es el Partido Popular. Desde los durísimos días inmediatos a las últimas elecciones generales, la actitud de buena parte de la derecha hacia la monarquía ha cambiado, comenzándose a romper, en consecuencia, el bloque que la derecha española había formado en las dos pasadas décadas. Hay una derecha cada día más extrema, cuyos exponente mediáticos son la cadena COPE y el diario “El Mundo”, y una derecha tradicional y monárquica, cuyo exponente mediático es el diario ABC, el cual nunca llegó a caer en la ridícula teoría de la conspiración.

Los sectores del Partido Popular que actualmente se encuentran en la dirección tienen un claro resentimiento contra el Rey Juan Carlos, especialmente por su intento de moderación de la vida política durante el gobierno de Aznar y porque no se dejó enredar en las manipulaciones de los populares y consideró que era mejor que los españoles opinasen por ellos mismos, sin tener que padecer una monstruosa campaña de manipulación en las semanas que hubieran estado suspendidas las elecciones, si el proyecto de Rajoy y los suyos hubiera triunfado.

Los sectores menos tradicionales y más radicales del Partido Popular han maltratado al Rey, despreciándolo mientras ocuparon el gobierno y considerándolo un simple monigote al que se le contentaba manteniendo actualizada la partida correspondiente en los Presupuestos Generales.

No soy lo que se puede decir un monárquico; me confieso más bien como republicano moderado. Que sea republicano no quiere decir que las instituciones constitucionales vigentes no merezcan respeto y que se le deba. La Monarquía tiene su sitio y ese sitio es el que le corresponde. Y más repulsiva aún la actitud de quienes se han querido servir del Rey para identificar su proyecto político con una institución con fuerte apoyo social y ahora que ese respaldo decrece poco a poco, se apuntan no a un ideal republicano de forma de gobierno, sino a la más grosera y ordinaria forma de “antimonarquismo”, insultando, extendiendo rumores y comentarios malintencionados.

El Partido Popular, como siempre, no está a favor de nada, sino en contra de todo lo que ellos interpretan que no ayuda a sus intereses, que son la suma de los intereses personales de sus dirigentes con los intereses de las grandes corporaciones que los sustentan.

Teoría de los poderes implícitos

Después de muchos meses sin tratar ningún tema jurídico, voy a meterme en uno de ellos, aunque naturalmente tiene resonancias políticas y constitucionales, porque de lo contrario esto sería una especie de anotación de un opositor a notaría obsesionado con sus temas de Derecho Civil.

La Teoría de los poderes implícitos es una de las más sutiles normas de interpretación jurídica, que normalmente es desconocida incluso para los juristas, pero que tiene una importancia capital en las organizaciones políticas a la hora de determinar las competencias de un poder del Estado, una organización internacional o un simple órgano de la Administración.

El enunciado de la teoría de los poderes implícitos se puede sintetizar en la siguiente tesis: “quien tiene el poder para hacer algo, tiene en consecuencia todos los poderes necesarios para poder hacer lo que tiene encomendado, aunque expresamente no se los hayan conferido”.

Ilustremos esta teoría con un ejemplo. Un organismo tiene la competencia para vigilar por el buen desarrollo del tráfico de vehículos en un Estado. La norma que le confiere esta competencia no especifica nada más, y tampoco el organismo se encuentra ni general ni específicamente limitado por normas superiores en esta materia ni en otras adyacentes.

En consecuencia este organismo dicta normas sobre la forma, significado, colocación y materiales de las señales de tráfico; la velocidad máxima y mínima de desplazamiento en las vías; el ancho de las carreteras; los diferentes tipos de vías y las características del tráfico en cada una de ellas; la construcción de carreteras y concesión administrativa.

Con ocasión de un caso en el que se recurre la sanción por la infracción de los límites de construcción de viviendas cerca de las autopistas, el recurrente mantiene ante el tribunal que la norma reguladora de estos límites ha sido dictada por un órgano que no tiene atribuido la competencia para dictar esas normas, sino sólo para vigilar por el buen desarrollo del tráfico. El tribunal fallaría contra el recurrente si aplicase los poderes implícitos, porque para que la vigilancia sea efectiva es lógico que se establezcan estos límites.

La doctrina de los poderes implícitos ha encontramos su mayor eco en el Derecho Constitucional de los Estados Unidos y en el Derecho Internacional Público. El Artículo 1 (sección octava, párrafo 18) de la Constitución de los EEUU dice que el Congreso y, por tanto, del Gobierno Federal tienen poder: “Para expedir todas las leyes que sean necesarias y convenientes para llevar a efecto los poderes anteriores y todos los demás que esta Constitución confiere al gobierno de los Estados Unidos o cualquiera de sus departamentos o funcionarios”. Así se ha conseguido la ampliación de competencias del Gobierno Federal a partir de un catálogo escueto de competencias, contando con la anuencia del Tribunal Supremo, desde que esta teoría fue asentada por el celebérrimo juez Marshall.

En los grandes tratados constitutivos de las organizaciones internacionales se encuentran cláusulas similares. Actualmente se advierte la presencia de la teoría de los poderes implícitos en numerosos artículos de los tratados constitutivos de la Unión Europea. Ha sido en el marco de los tribunales internacionales en los que la teoría de los poderes implícitos ha tenido un mayor eco. Los pocos tribunales internacionales existentes han asumido esta formulación, llamándola “competencia sobre la competencia” (sintetizada en la tesis: “un tribunal internacional es competente para determinar el alcance de su propia competencia”).

El problema jurídico que tienen los poderes implícitos es que tienen una fuerza expansiva prácticamente ilimitable, porque es sumamente difícil determinar qué poder no es necesario para llevar a cabo una competencia encomendada expresamente. Excepto que se tope con otras normas que confieren competencias a otras entidades o que establezcan limitaciones en la atribución de poderes. Esto nos permite afirmar que la teoría de los poderes implícitos tiene más cabida cuanta menos precisión tiene el Derecho escrito, circunstancia que se da en textos legales de cierta antigüedad o textos normativos pretendidamente escuetos, como son muchos tratados internacionales que instituyen tribunales internacionales. Cuando los poderes implícitos son invocados, no se concreta la ambigüedad de un precepto como hace cualquier labor interpretadora, sino que se amplía y desborda más allá de la dicción literal, hasta crear una norma jurídica nueva (nota característica del Derecho Anglosajón, que está detrás de la concepción procesal y sustantiva del procedimiento judicial internacional).

Dentro del Derecho Español, la teoría de los poderes implícitos ha comenzado a tener calado dentro de nuestra comunidad jurídica: ha sido invocada en algunas exposiciones de motivos de leyes autonómicas y hay alguna jurisprudencia constitucional que la recoge. De todas formas la mejor cabida en nuestro ordenamiento jurídico que tienen los poderes implícitos se encuentra en la regla de la interpretación teleológica que se halla en el artículo 3 del Código Civil. Otra refrendo es la clásica doctrina jurisprudencia que indica que "quien puede lo mayor, puede lo menor", que cubriría algunos aspectos de los poderes implícitos, quizá los más claros e indiscutibles, pero dejando una ventana entreabierta a esta teoría.

Hasta aquí la exposición jurídica, que no pretende agotar el tema, que sería propio de una jugosa tesis doctoral. Ahora entramos en la perspectiva del análisis  político. La teoría de los poderes implícitos sería solamente una construcción teórica sin ninguna virtualidad fáctica si no respondiera a unas necesidades reales de la comunidad y organización política y, sobre todo, si no hubiera encontrado acomodo para legitimar en ocasiones situaciones de hecho que la vida política genera.

Que una entidad invoque poderes implícitos implica dos cosas: que esa entidad ha desarrollado actividades que desbordan la dicción literal de las normas que la regulan y que tiene el poder para hacerlo. La invocación exitosa de los poderes implícitos por parte de una entidad política quiere decir que en esa entidad recae un poder político efectivo, que no puede ser eludido por medio de una interpretación literal y restrictiva de sus normas organizativas.

Decía Carl Schmitt que para observar cuáles son las verdaderas instancias con poder dentro de una comunidad política, hay que observar las épocas de crisis, las épocas en la que el poder se ejerce en su expresión más directa; las instancias que ejercen el poder durante la ruptura de la normalidad política y jurídica, son las que sostienen el poder dentro de la comunidad política.

Con mucha probabilidad el criterio de Schmitt sea acertado, pero tiene un problema insoslayable: las crisis y las rupturas de la normalidad no son lo cotidiano en las sociedades occidentales del siglo XXI, como lo era en la Europa de entreguerras en la que él escribió la mayor parte de su obra política. Necesitamos, por tanto, un criterio para examinar la fuerza política de determinadas instancias cuando la normalidad no está interrumpida, ya que la realidad política, como todos sabemos, no se corresponde paralelamente con lo dispuesto en los textos legales. La invocación exitosa de los poderes implícitos indica, sin lugar a dudas, que una instancia tiene un poder mayor que el esperable dentro de la distribución del poder en la comunidad política.

 

Ministro agredido por manifestantes

El ex ministro de Defensa, José Bono, asistió a una manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Como su presencia incomodaba a los allí presentes, porque eso realmente era un acto del Partido Popular, José Bono fue imprecado y lo agredieron.

Las fuerzas policiales abrieron una investigación, fruto de la cual se realizaron diversas detenciones de personas que estaban vinculadas al Partido Popular. Estos, muy hábilmente, le dieron la vuelta a la tortilla y acusaron a los mandos policiales de llevar a cabo una persecución de carácter político. Llevaron a los policías antes la siempre amigable Audiencia Provincial de Madrid, que con una celeridad desconocida para los tribunales españoles, condenó a los funcionarios.

El Partido Popular habló de las primeras detenciones políticas en la democracia española, gritaron y pidieron las cabezas de medio gobierno. Ahora el Tribunal Supremo ha casado la sentencia y ha absuelto libremente a los acusados. Total que no hubo persecución política ni detenciones arbitrarias, sino que lo único que hubo fue la agresión de un ministro del Gobierno de España por parte de un conjunto de salvajes militantes del Partido Popular.

Tener soldados o policías antidisturbios

Ha habido verdaderas crisis políticas a causa de la insuficiencia de medios económicos. Determinados gobiernos, ante manifestaciones y protestas de los ciudadanos, tienen muy pocas opciones para atajar coactivamente a los disidentes sin cometer auténticas masacres.

La tristemente celebre masacre de la plaza de Tiananmén, en Pekín, fue causada por la decisión de las autoridades de la República Popular China de enviar unidades militares a disolver la concentración de estudiantes que se alargaba demasiados días para un régimen poco acostumbrado y menos amante de la libertad. El envío de tropas del ejército se debió a que la policía china no tenía materiales y adiestramiento antidisturbios. Los soldados saben hacer de soldados, no de policías de intervención, por lo que lo que hicieron fue matar, que es para lo que estaban instruidos. La conmoción internacional de la matanza de Tiananmén es un lastre que el gobierno comunista chino arrastra hasta nuestros días.

En 2005, el Presidente de Bolivia, Carlos Mesa envió tanto a la policía como al ejército a disolver las manifestaciones de los indígenas contra la venta a través de Chile. Los materiales antidisturbios se acabaron pronto y murieron más de treinta manifestantes, hechos que provocaron la indignación internacional, la intensificación de las protestas y la caída del gobierno boliviano.

La solución, que muchos gobiernos de países en los que la libertad es sólo una palabra y la opresión es su sustitutivo natural para no provocar matanzas y masacres que evidencien su tiranía, ha sido la compra masiva de material antidisturbios y el entrenamiento de sus cuerpos de seguridad en intervención contra los manifestantes, concentrados o cualquier otro tipo de disidente.

Así las dictaduras, más o menos declaradas, pueden reprimir a los ciudadanos que quieren ser libres y así lo expresan, detener e internas en oscuras prisiones a cuantos se les antoje, sin que los ciudadanos de los países democráticos tengamos que ver por la televisión a manifestantes muertos y así nuestros gobiernos no se vean impelidos por la opinión pública a intervenir contra estos regímenes execrables.

La represión y los asesinatos políticos siguen existiendo, mantienen su crueldad, eso sí, invisibilizada para no herir nuestra sensibilidad, que nos importa más que la libertad. De paso hacemos un buen negocio vendiendo el material antidisturbios.

El dinero también vale en Palestina

Mahmud Abbas (Abu Mazen), Presidente de Autoridad Nacional Palestina (ANP), se ha convertido en el hombre bueno para Occidente. Hasta ahora, el sucesor de Arafat era valorado como su predecesor, como un personaje que podía parecer presentable antes la opinión pública occidental, pero que mantenía un discurso distinto cuando se dirigía a su población y no se tomaba demasiado interés en perseguir a los terroristas palestinos que actuaban en territorio israelí. Las autoridades norteamericanas, israelíes y europeas consideran que Mahmud Abbas era algo así como la cara amable del terrorismo palestino, con el problema de que había sido legitimado democráticamente, al ser elegido a la sombra de la muerte del mítico Yassir Arafat.

Las últimas elecciones legislativas dentro de los territorios de la ANP llevaron no sólo a una gran presencia de los islamistas radicales de Hamás en la cámara legislativa, sino a que tuvieran la mayoría absoluta y ellos fueran los inevitables encargados de formar gobierno, de elegir de dentro los suyos al Primer Ministro, pese a que tuvieran ministro de Al Fatah, el partido nacionalista palestino (de carácter socialdemócrata y laico) fundado por Arafat.

Los palestinos, con una democracia naciente, tuvieron que afrontar el difícil asunto de la cohabitación entre la Presidencia de un partido y un gobierno de otro. La primera diferencia entre los partidos palestinos y los occidentales es que todos tienen facciones armadas, independientes de las fuerzas de seguridad pública. La segunda diferencia es que Al Fatah es un partido que se ha caracterizado por una corrupción generalizada en su gestión al frente de la ANP, mientras que Hamás aún se encuentra limpio de ese asunto, no por virtud de sus componentes, sino porque desde que llegaron al gobierno no han visto un solo dólar de las ingentes cantidades de dinero provenientes de los fondos norteamericanos, europeos y de los ingresos fiscales que los israelíes cobran y que deben transferir.

La toma de Gaza por la fuerza por parte de Hamás ha convertido a Abbas en un político cabal, porque por definición lo es todo el que tenga problemas con Hamás. Los países occidentales se han aprestado con rapidez a salvar las dificultades económicas del gobierno palestino situado en Cisjordania, para mandar el mensaje que la población bajo el gobierno de Abbas recibiré el beneficio en millones de dólares, mientras que los que se encuentran bajo el gobierno golpista de Hamás padecerán aún más, como si vivir en la franja de Gaza no fuera por sí un padecimiento terrible.

Ahora vemos más claro que nunca el papel del dinero, de las grandes transacciones y cuentas, en el mundo de la política internacional. Corea del Norte ha accedido a desmantelar su programa nuclear y aceptar inspecciones desde el momento en el que sus cuentas (las de sus dirigentes, más bien) se han desbloqueado e inmensas sumas de dinero se encuentra ya en seguro depósitos en Rusia. En última instancia, el dinero sigue moviéndolo todo y ello es una garantía de dos cosas: que todo el mundo es corruptible (aspecto negativo) y que incluso el más loco de los dirigentes tiene un precio (probablemente el aspecto positivo de todo esto).

Es mejor que nuestro himno no tenga letra

Hay personas que, por lo visto, se horrorizan con que nuestro himno nacional no tenga letra y con que nuestros deportistas no puedan cantar nada cuando suena el himno en las competiciones deportivas internacionales. El Comité Olímpico ha encabezado una propuesta para que el himno español tenga letra y así ver con orgullo como los jugadores de la selección española de fútbol canta a pulmón lleno la letra patriótica antes de ser eliminados en cuartos de final del Mundial.

Yo no me acuerdo del himno de Ucrania, que debí escuchar varias veces en el último campeonato, y aunque lo recordase, no habría podido retener su letra, dado mis escasos conocimientos de ucraniano. Pero tampoco recuerdo el himno de ninguno de los países hispanoamericanos con letras en castellano.

Lo peor no es que mi memoria sea frágil, que sería un problema exclusivamente personal. Lo peor será el grosero, pesado e idiota debate que sobre la letra del himno de avecina. Ya veo a algunos pidiendo que se incluya una invocación a Dios y a otros queriendo trasponer el catálogo de derechos constitucionales. No tenemos un Schiller que no escriba una letra, ni un grupo de soldados que expresan las inquietudes por las que iban a luchar contra ejércitos más fuertes.

Los símbolos creados “ex nihilo” son apósitos de identidad, propios de regímenes que quieren crear todo de nuevo. La tradición no se inventa, se tiene y nosotros esta tradición no la tenemos y tampoco pasa nada por ello.

No deja de ser peculiar que nuestro himno no tenga letra y muchas veces es tan patrimonial lo que no se tiene como lo que se tiene. La ausencia de letra es tan patrimonio nacional como el ripio que nos pretenderán colar y hacer aprender.

Cinco soldados españoles muertos en Líbano

Ya tenemos tema para toda la semana. Cinco soldados españoles, que estaban destacados dentro de la Fuerza Interna de las Naciones Unidas para el Líbano (FINUL), han muerto en una acción que aún no está clara, es decir, no se sabe si ha sido como consecuencia de una mina o de un ataque. Esto se une a que ha habido combates entre tropas regulares libanesas y fuerzas islamistas en la ciudad de Trípoli.

En la calle Génova, los dirigentes y demagogos del Partido Popular ya estarán preparando la utilización política de la muerte de soldados españoles en acto de servicio, con la única finalidad de atacar al Gobierno de España. Para ellos todo vale, todo sopla en su beneficio, aunque sea la muerte de españoles que están defendiendo el orden y la estabilidad en una de la zonas más problemáticas del mundo, como es la frontera sur del Líbano.

Gobernar en minoría

Supongamos por un momento que el último delirio legislativo electoral del PP, que sólo pudiera gobernar el que llegase al 40% de los votos, se hiciese realidad. Lo primero que deberíamos indicar es que en 1996 el Partido Popular no podría haber formado gobierno al no haber alcanzado ese nivel, pues obtuvieron 38.79% de los sufragios. Lo segundo es que en Canarias, por ejemplo, ninguna fuerza política tendría posibilidades de formar gobierna, porque ninguna de ellas llega al nivel de solvencia política que se le ha ocurrido a los populares.

Pero empecemos ya con nuestro ejercicio de suposición. Un alcalde, por poner el caso, que está en minoría tiene que sacar adelante su programa de gobierno y de repente se da cuenta que la oposición tiene más voto que él, por lo que cualquier cosa que lleve al pleno, aunque sea una declaración a favor de las navidades, no podrá ser votada nunca, y mucho menos unos presupuestos para la localidad.

Ese alcalde ahora tendrá que entrar a negociar cada asunto con algún grupo de la oposición que le dé la mayoría, pero esos grupos, fuera del gobierno y de la posibilidad de llevar a la práctica su programa, poco querrán ceder y lo que cedan será a un precio altísimo. En vez de llegar a un acuerdo de gobierno basado en programas, habrá acuerdos puntuales basados en intereses inconfesables.

Llevemos la situación al extremo. El gobierno minoritario, gracias a idea popular, nunca podría ser desbancado por la mayoría de los representantes, porque si tiene que gobernar quien saque al menos el 40%, lo normal es nunca se pueda plantear una moción de censura, que es el instrumento último y más poderoso de fiscalización de la oposición a un gobierno.

Estos son algunos de los peligros, “grosso modo”, que la solución para un problema singular y propio únicamente de los populares (que no es otro que la pérdida del gobierno de las Islas Baleares) tendría sobre la totalidad de los gobiernos autonómicos y municipales de nuestro país.

Puestos a propuestas arriesgadas: cabe proponer, constitucionalmente, la elección directa de los alcaldes (incluso a doble vuelta), procedimiento electoral que existe ya en municipios de pocos habitantes, y dotarles de un amplio poder al tener ellos mismos una legitimidad democrática propia. Pero estoy seguro que esta propuesta no gustaría a los dirigentes populares, ya que les quitaría de por vida numerosas alcaldías que la izquierda pierde por la disgregación del voto en varios partidos y que se agruparían en una segunda vuelta. Al final y al principio, a los populares solamente le interesa tener el poder y para ello pisotean los principios, incluso los propios.

Lo que ha cambiado en las negociaciones comunitarias

Nunca las negociaciones en torno a los tratados constitutivos de la actual Unión Europea han sido fáciles. Hay una permanente tensión entre la defensa de los intereses de los Estados y la necesidad de mantener y reforzar un conjunto de Organizaciones Internacionales cuyo buen funcionamiento interesa, naturalmente, a todos sus Estados Miembros. Pero es para todos evidente que algo ha cambiado en esas negociaciones desde que ingresamos en 1986 y los procesos de ampliación y reforma que ahora vivimos.

La primera diferencia entre la reforma del Derecho Originario Comunitario que se realizó a finales de los ochenta y principios de los noventas y las fracasadas reformas de este inicio del siglo XXI ya ha sido enunciado: antes hubo reformas, ahora únicamente tenemos intentos.

La segunda diferencia no creo que esté en la talla de los políticos, porque siempre ha habido de todo, ni los de antes eran todos de una gran altura, ni los actuales son todos patéticos. La cuestión es que se ha hecho de los resultados de las negociaciones en el ámbito comunitario un arma de política interior, de forma que las posturas más cerradas, que hace cincuenta años hubieran imposibilitado la creación de las Comunidades Europeas, ahora son las que mantienen algunos gobernantes para volver a sus respectivos países con el “honor” intacto y la Unión muriéndose.

La tercera diferencia es que se ha optado, en muchos Estados, por el procedimiento del referendum para decidir la ratificación o no de los tratados internacionales que modificarían el Derecho Originario ahora vigente. En estas consultas populares muchas veces se entremezclan cuestiones de política doméstica realmente contingente y un todo contra todo, que es más amplio que un simple voto antisistema, ya que une a todos los extremismos en medio de la indiferencia que estas consultan generan, como es buen ejemplo la abstención en el referendum al fuimos convocados los españoles en febrero de 2005 con solamente el 41.77% de participación.

Maquillaje político francés

Francia es un país reconocido internacionalmente como la primera potencia en cuanto a moda, complementos y cosméticos respecta. Ahora ha llevado la técnica cosmética a la política con una habilidad inusitada, aunque no es la primera vez que esto se intenta tanto en Francia como en otros países del mundo.

El Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, ha sorprendido a algunos medios nacionales e internacionales con la elección de los miembros de su gobierno y de los más altos puestos en la administración francesa. Sarkozy pretende redimirse de sus polémicas reacciones ante los disturbios en los barrios periféricos de París y Marsella, que fueron tenidos por muchos como catalizador decisivo para subir la intensidad de estos disturbios.

Ahora Sarkozy ha decidido poner a una descendiente de inmigrantes marroquíes al frente del Ministerio de Justicia y a otro hijo de la inmigración como Secretaria de Estado de Ciudades.

Estos nombramientos quedan bien, políticamente correctos y dan una impresión de multiculturalidad “prima facie”, pero cualquiera que conozca mínimamente los entresijos de un gobierno y de una administración sabe que para que el cambio sea verdaderamente decisivo hay que modificar también otras escalas del gobierno y la administración, menos vistosas pero más importantes tanto en el plano técnico como en el decisorio.

Cuando no se quiere que nada cambie, a estas personas se les pone en el vértice del poder, abrumadas de papeles y actos protocolarios, teniendo que delegar continuamente en un conjunto de asesores que son quienes deciden realmente, sea por el volumen de lo que tienen que hacer como por la falta de experiencia que tienen para desempeñar cargos de tamaña importancia. Si a Sarkozy le hubiese interesado un cambio de verdad, hubiera situado a muchos de estos representantes de las minorías y de otros grupos sociales en puestos de tercer y cuarto rango, adquiriendo la experiencia necesaria para que cuando llegasen a la cúspide del poder y la administración francesa no se vieran aturdidos como estos van a verse.

Es obvio que a Sarkozy no le interesa el cambio verdadero, pues lo ha dejado claro en sus anteriores responsabilidades y con el programa que se ha presentado. Esta operación no es reconocer a todos los franceses el derecho a participar de la dirección de su país, sino que solamente es una operación de maquillaje. Un maquilla de colorido local para distraer la atención.

Francia: segunda vuelta. Sarkozy y royal

En Francia se han publicado los últimos sondeos sobre las elecciones presidenciales, cuya segunda y definitiva vuelta será el mañana. Todos los sondeos dan la victoria a Sarkozy frente a Royal, aumentando su diferencia respecto a los sondeos de días anteriores. Mi teoría sobre la división a la mitad del voto centrista se cumple, lo cual le entrega la presidencia de la República al candidato de la UMP.

Destaca “El País” que entre los votantes de extrema izquierda (que no sé si en Francia son un colectivo numéricamente representativo) Sarkozy recibe el respaldo de casi la cuarta parte, lo cual, a mi entender, es sintomático de un cambio de tendencia en este país vecino, ya que paradójicamente es el candidato de la derecha el mejor garante de la laicidad del Estado Francés.

Otro elemento llamativo es que la derecha francesa, y universal, tiene una habilidad inusitada para dar la vuelta a los acontecimientos: se queman miles de coches bajo el mandato de Sarkozy como ministro del Interior y él tiene la imagen de duro frente al crimen, cuando fue el responsable de no atajar estos desmanes. Pero es que los socialistas franceses, y los de todo el mundo, operan con una tontería, que permite estas maniobras de “vuelta de la tortilla”. En vez de atacar al ministro por la inoperancia de las fuerzas del orden, se ponen a hacer metafísica de la integración, de la diferencia y la pluriculturalidad, cuando ante todo estaban ante una clara y simple alteración del orden público que Sarkozy no pudo atajar, sólo cabiéndole esperar a que se agotara en ella misma.

Si yo fuera francés y pudiera votar mañana. No sé, lo mismo también lo hacía por Sarkozy. Royal se suena a una política de caramelo, con buen sabor pero con poca consistencia.

Air Madrid: la fortaleza del gobierno

Llevamos una semana esperando a ver si la compañía aérea “Air Madrid” conservaba su licencia de vuelo o no. Anoche las autoridades de navegación aérea decidieron retirársela. Las constantes quejas de los pasajeros y los problemas de seguridad debidos al poco mantenimiento de los aparatos, así como a su constante utilización para cubrir largas rutas con una flota minúscula, han llevado a nuestro gobierno a tomar una decisión drástica.

Esto es lo que hace un gobierno responsable. Un gobierno que la contundencia la demuestra en los hechos y no en las airadas declaraciones. La seguridad de los pasajeros es lo primero. Luego los llantos, llevar al Rey a los funerales y las promesas de inspeccionar no les devuelve la vida a los fallecidos en accidente aéreo. Que un gobierno cumpla con su deber se mide más por lo que ha evitado que por lo que tiene que remediar.

Querer que haya muertos

El PP está deseando que se rompa la tregua y que haya muertos. Así podrá arañar unos miserables votos y quizá ganar las elecciones. Que las ganen, pero el Presidente Zapatero ha conseguido más de un año sin muertos, personas que siguen viviendo gracias a su "debilidad", a su bendita "debilidad". Me asquea que unos españoles deseen la muerte de otros para subir en los sondeos.

Pinochet y la Justicia

 Augusto Pinochet ha muerto. Ha muerto en la cama de un hospital y no en la cárcel, como muchos pensamos que iba a ser posible, poniéndole más ilusión que realismo. Llevar a Pinochet a los tribunales, someterlo a juicio y, si procede, condenarlo hubiese sido un triunfo del Estado de Derecho. Otros consideran que podría haber sido un atentado contra el mínimo realismo político, ya que sería una invitación a los dictadores a no dejar pacíficamente el poder.

 Sin dejar esto de ser verdad, lo que está en juego es el sentido del ejercicio del ius puniendi, tanto nacional como internacional. Hasta ahora no ha habido una justicia y una penalidad disuasoria de los dictadores y torturadores, siendo la salida política la única posible. Hacer que este nuevo modelo de justicia internacional puede disuadir a unos cuantos aspirantes de opresores, aunque habrá algunos que cedan a la tentación, como sucede en la delincuencia común y no por ello desmantelamos el sistema policial y judicial.

 Pinochet ha muerto sin ser condenado, pero sí desaforado, en arresto domiciliario. Un triste consuelo para sus víctimas, pero este proceso ha abierto el camino para que la “criminalización de la barbarie” sea una realidad. El primer paso que vendrá seguido, sin lugar a dudas, de muchos más, que la civilización va a mantener contra la impunidad de los asesinos de masas, de los torturadores, en definitiva, de los que han cometido y todavía cometen crímenes contra la Humanidad.

La oposición se hace en el Parlamento

El Tribunal Supremo ha resuelto que el hecho de que representantes del Partido Socialista se hayan reunido públicamente con representantes de Batasuna, formación ilegalizada, no es un delito. El Supremo sitúa la aceptación o el rechazo de estos encuentros en el plano de lo político, específicamente en el ámbito del control parlamentario de la acción de gobierno. La resolución del Tribunal Supremo me parece óptima. Dicho esto, quisiera hacer algunas precisiones.

Esta resolución trae causa de una querella presentada por el sindicato "Manos Limpias". Hasta donde sé este sindicato no tiene ningún representante electo por los funcionarios, a los que se dirige. Según su página web sólo realiza cierta actividad dentro del Ayuntamiento de Madrid, y una anecdótica en la Comunidad de Madrid, con denuncias dirigidas contra los hombres de confianza del alcalde madrileño y archienemigo de la línea más dura del PP.

No comprendo que un sindicato, además de la defensa de los trabajadores, diga que se ha constituido como una especie de heraldo contra la corrupción. Tengo la impresión, lo mismo confundida, de que si uno quiere hacer eso debe fundar una asociación o una fundación y no un sindicato. Un sindicato ha de dedicarse ante todo a las actividades propias de este tipo de colectivos, porque de lo contrario le sería de aplicación la doctrina societaria del "levantamiento del velo".

Turquía y la UE: deber y no querer

La Unión Europea sabe que debe admitir entre sus miembros a Turquía, pero la Unión Europea no quiere hacerlo. Es un ejemplo más de querer no hacer algo y tenerlo que hacer. Las razones, siempre taimadas, en las que refugia la UE son variadas, tantas como la diferencia cultural entre Europa Occidental y Turquía. Hay tantos puntos para diferir la adhesión de Turquía que las negociaciones podrían alargarse más de un siglo, si ésa es la voluntad de la UE. Pero todos sabemos que sólo hay algunas cuestiones importantes, como es la libre circulación de trabajadores y las relaciones con Chipre. Todo lo de más son tácticas dilatorias. Aunque muchos no quieran, hay que hacerlo y eso lo saben de sobra España  y el Reino Unido.

Ley y botellón

En los ambientes en los que me suelo mover, conozco muchas personas que rondan o rebasan la treintena que siguen haciendo botellón, no ya por problemas económicos, sino porque es una forma de ocio que no tiene equivalente. El "botellón" se hace sin prisas, se bebe bastante pero nunca de forma excesiva. Pero la principal virtud del "botellón" es que es uno de los mejores lugares para conocer personas, para ampliar el círculo social, dado lo cerrados y las pocas ocasiones de apertura que se dan en nuestras sociedades meridionales. La polémica del "botellón" lleva años y creo que la razón la tienen las personas que ven alterados sus derechos fundamentales, como es el derecho a la intimidad personal y familiar. Jurídicamente no se da otra cosa que un sencillo conflicto de intereses, entre un derecho genérico al ocio y un derecho fundamental, con lo que la forma de resolverla no necesita ni una sola línea más.

El Parlamento de Andalucía aprobó la Ley 7/2006, de 24 de octubre, sobre potestades administrativas en materia de determinadas actividades de ocio en los espacios abiertos de los municipios de Andalucía, conocida como "Ley Antibotellón". Anoche había una concentración en la Alameda, protestando contra la Ley y la fuerte presencia policial en este lugar. Unos pierden una forma de ocio, otros ganan la posibilidad de descansar y de que sus propiedades no se deprecien. El ocio es reciclaje y no me cabe duda de que se generarán nuevas formas, acordes con las disposiciones legales, para tener lo mismo sin molestar. Otra cuestión es que si los municipios van a poder seguir pagando horas extraordinarias y se baja la recaudación por la imposición de multas.

Sarkozy: la falsa firmeza en materia de seguridad e inmigración

 

Muchos tenemos la costumbre de meter la cabeza en el periódico que otro está leyendo en un transporte público. Yo lo hago con mucho interés si esa persona está leyendo un periódico que no es de los que acostumbro a seguir. El pasado miércoles, en el autobús, así me sucedió. Un hombre de avanzada edad estaba leyendo el ABC, y yo me quedé con un titular que ensalzaba al ministro francés del interior, Nicolás Sarkozy, por su gestión de la inmigración. Sin necesidad de leer más que el titular ("de la inmigración sufrida a la elegida") sé que este medio está mintiendo nuevamente, ya que el sistema migratoria francés no ha cambiado, salvo unas expulsiones a alborotadores sin nacionalidad francesa. Lo que sí ha sucedido bajo el mandato de Sarkozy fue una gran revuelta de los barrios periféricos de París, que tardó dos semanas en sofocar.

Como es normal para la derecha más dura, sus desastres lo convierten en capital político. Bajo su mandato hay revueltas, desórdenes, inmigración desordenada, pero ellos tiene la habilidad de responsabilizar a otros de ello, mientras se ofrecen como los únicos remedios para solventar el problema, el problema que ellos mismos han creado. Sarkozy ha sido el político que mejor salió de la crisis de los coches quemados y algunos malintencionados han llegado a pensar que la pasividad de la policía, los primeros días, se debía a que cuántos más coches ardieran, más posibilidades tenía el responsable del desastre, paradójicamente, de ser el próximo Presidente de la República. Un buen político es el que soluciona los problemas, un gran político es el que evita los problemas, Nicolás Sarkozy no es ni una cosa ni la otra.

Todos sabemos que a ABC lo que pase en Francia no le importa nada. ABC, llevados por su complejo de inferioridad respecto a todo lo que suceda más allá de nuestras fronteras, quieren sacar consecuencias para España de su interpretación, o invención, de lo que ha pasado en Francia. Sarkozy representa la firmeza del PP y no sabemos bien quién representa la debilidad, pero que correspondería en España al PSOE. En esto también miente el ABC, porque con el Partido Popular lo único que hemos tenido es un ascenso de la inmigración ilegal, a pesar de las proclamas de cierre de fronteras y de control migratorio.

El huso horario gallego

 

            La asamblea del Bloque Nacionalista Gallego, que es uno de los dos partidos políticos que gobierna Galicia, junto al PSOE, ha solicitado que el gobierno autonómico realice las gestiones necesarias par que se establezca un "huso horario gallego", que correspondería con el que tiene el Reino Unido y Portugal, es decir, una hora menor al huso que actualmente tiene España (con excepción de las Islas Canarias).

            Puede dar la impresión de que esto es una payasada propia de nacionalistas radicales en busca de señales identitarias del tipo que sea, y puede que algo tenga que ver, pero lo realmente curioso es la motivación que los proponentes de este huso horario hacen: basado en el ahorro energético.

            Lo que no tiene sentido es que España mantenga el mismo huso horario que Polonia, que se encuentra varios miles de kilómetros al oeste, amaneciendo consecuentemente unas cuentas horas antes que en España. Los países de nuestra latitud tienen el huso horario que los nacionalistas gallegos proponen y que sería el que lógicamente nos correspondería, a tenor de la hora de salida y puesta del sol en nuestro país, ya que perdemos horas de día en la mañana por amanecer antes del inicio de la jornada laboral y pasamos buena parte del horario de trabajo entre las oscuridades de la noche.

            Es tiempo ya de que nuestro huso horario sea la lógica, el inglés o el portugués, y no que nos mantengamos con el mismo huso de países de las latitudes orientales. Que el huso horario gallego, se convierta en el huso horario español.