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EpC y la división del Catolicismo

La artificial polémica que han montado los obispos en torno a la asignatura de “Educación para la Ciudadanía” (EpC) está empezando a tener efectos inesperados entre las filas del Catolicismo español. El episcopado ha instado a los padres a realizar una tontería (a la que se atreven a llamar “objeción de conciencia”).

Había un sector silencioso, que son las congregaciones y órdenes religiosas que son propietarias de los colegios y que tienen una larga experiencia en salir airosas de varias reformas educativas y de las orientaciones políticas más diversas. La FERE, que agrupan a casi toda la patronal de la enseñanza religiosa, ha indicado que dado que ellos son indudablemente católicos y que la asignatura permite es flexible (una favor de decir que no es ideológica, sin decirlo) ellos van a ofertar esta materia obligatoria a sus alumnos. Teniendo más experiencia en la vida cotidiana que los señores obispos, indican que todo ese conjunto de argumentos episcopales contra EpC puede ser empleado para objetar contra la “Religión católica”, incluso dentro de centros confesionales.

Los obispos, que dependen de la patronal, para tener un poco de éxito en esta aventura a costa del alumnado, han interpretado esto como una puñalada por la espalda y han lanzada a la siempre servil COMCAPA para atacar a los propietarios de los centros en los que estudian sus hijos.

Cuando la polémica interna se ha profundizado, se empieza a ver claramente que la batalla por la dominación interna de la educación católica está en el fondo de esta diatriba.

La COMCAPA, con serios problemas de representatividad real, reclama la gestión del dinero de los conciertos educativos, es decir, que los “padres católicos” sean los que controlen las cuentas y con ellos a los propietarios de los centros educativos.

Los obispos dicen que realmente los centros no son ni autónomos ni primariamente educativos, sino extensiones de las vacías y desoladas parroquias que pueblan la geografía patria. Hay que adoctrinar a los alumnos en los colegios, ya que a la parroquia no va nadie.

Los propietarios de los centros docentes, casi todos congregaciones y órdenes religiosas, están acostumbrados a soportar la ambición episcopal sobre sus centros y el deseo, normalmente disimulado, que tienen los obispos de convertirse en los directores provinciales de todos los centros católicos y encargarse de lo que a ellos les importa verdaderamente: gestión de los recursos económicos de los conciertos, administración de las propiedades anejas a los centros y la contratación del profesorado.

Las órdenes y congregaciones saben que ellos tienen dos recursos que siempre temen los obispos españoles. El primer recurso es sencillo y consiste en que todas (o casi) tienen estatuto de Derecho Pontificio, lo cual, a pesar de cierta separación competencial en materias pastorales, puede ocasionar desvelos a los obispos. El segundo es obvia: cualquier obispo de una diócesis española tiene dificultades para acceder a las instancias vaticanas para quejarse de esta o aquella orden en su territorio, mientras que las órdenes y congregaciones tienen normal en Roma sus sedes centrales y personal en constante contacto con los diferentes Dicasterios romanos, si no ocupando cargos directivos en la Santa Sede.

Al final la crisis de valores morales que era EpC, está manifestando la verdadera y grave crisis de valores dentro del Catolicismo, porque ahora, con la excusa de EpC, están tratando de hacerse con cuotas de poder, acceso directo a la feligresía, propiedades y capacidad para administrar dinero, que nunca hemos de olvidar que es dinero público.

España, el país con más cajeros automáticos

La prensa ha publicado hoy que España es el país de Europa con más cajeros automáticos en proporción a la población (menos habitantes por cajero). Varios artículos periodísticos han intentado desbrozar las razones y las causas que produce semejante fenómeno. Intentos los hay de todo tipo y yo ahora voy a poner mi granito de arena.

Creo que en España hay tantos cajeros porque los españoles tenemos necesidad de tener dinero efectivo en nuestros bolsillos. Esta necesidad no obedece a imperativos culturales, emotivos o de mentalidad, sino a algo puramente comercial y fáctico: no se puede pagar con tarjeta en la gran mayoría de los establecimientos comerciales.

Hace unos años me sorprendió que en Francia el transporte público se pudiera pagar con tarjeta y que la entrada a un museo alemán, de poco marcos, se pudiese abonar también por este medio. La sorpresa hizo que me fijara más y prácticamente en todos los sitios y para cual tipo de bienes o servicios se podía pagar con tarjeta, por lo que no había necesidad de sacar tanto dinero de los cajeros.

Paralelamente en España buena parte del comercio no tiene previsto el pago con tarjeta o sólo a partir de una cantidad determinada y buena parte de los comerciantes minoristas descartan este modo de pago, por lo que hay que ir al cajero para poder comprar en muchas tiendas o para abonar los billetes normales del transporte urbano.

En mi opinión, ésta podría ser una causa de la inundación de cajeros automáticos que tenemos en nuestro país, cosa que por lo demás no pienso que no es ni mala ni buena, aunque sí significativa de determinados hábitos en nuestra economía.

Conseguir publicidad sin pagar

Hace unos años un sacerdote, que estaba a cargo de numerosos instituciones católicas, me contó que le habían invitado a un curso para saber relacionarse con los medios de comunicación destinado a los obispos españoles.

El ponente del curso era un renombrado periodista y hacían muchísimas simulaciones de diferentes encuentros con la prensa. El periodista les insistía a los prelados que no debían dar la respuesta directa a la pregunta, ya que muchas veces la respuesta buscaba la respuesta incómoda que los obispos iban a dar automáticamente y que iba a crear mucha polémica.

Después de este consejo, se hizo un debate entre los representantes de dos diócesis que mantenían graves discrepancias sobre la propiedad de algunas piezas artísticas. Estos dos obispos no sólo entraron al trapo directamente en las preguntas que el periodista planteó, sino que además se enzarzaron en una discusión sobre el tema, por más que el periodista les pedía que parasen, que solamente era un ejercicio.

Por más esfuerzos que han hecho por mejorar su comunicación institucional, la Iglesia Católica sigue cayendo en los trucos publicitarios más tontos, que la utilizan para dar promoción a determinadas campañas que andan cortas de recursos. La última caída ha consistido en las críticas y condenas múltiples contra la campaña publicitaria del Getafe CF.

Independientemente del (mal) gusto de la campaña de abonos del Getafe, los obispos le han regalado un gran altavoz a los directivos de esta sociedad deportiva, especialmente en estas fechas en la que los medios de comunicación andan escasos de noticias para rellenar páginas todos los días o minutos de emisión televisiva o radiofónica.

Por muy ofendidos que los jerarcas católicos se encuentren, deberían pensar en las consecuencias de sus palabras antes de hablar. Especialmente si su actuación va a dar más repercusión social que la que tendría si no hiciesen nada o si su actuación va a conseguir la retirada de la campaña o la no compra del producto.

Ninguno de estos tres criterios aconsejaban que los obispos se pronunciasen: la campaña del Getafe no habría traspasado los límites de parte de Madrid si no hubiera habido polémica; los directivos del Getafe, encantados de esa promoción gratuita, no van a retirar la campaña publicitaria; y nadie va a dejar de adquirir el abono del Getafe CF a causa de la condena eclesiástica, de hecho, algunos de animarían a hacerlo por el descrédito creciente que la Iglesia tiene.

Los obispos le otorgan publicidad gratuita a todo el que los provoca, porque son menos complejos que el mecanismo de un chupa-chups: a un estímulo al Episcopado, llega la esperada respuesta de estos en la intensidad deseada.

Premio a las ciencias sociales

Ayer le concedieron al sociólogo Ralf Dahrendorf el “Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales”. Entre los finalistas se encontraban el biógrafo filosófico alemán Safranski y el lingüista búlgaro Todorov. Creo que este premio, el de ciencias sociales, va por el buen camino, porque da un reconocimiento a grandes científicos para los que normalmente no hay posibilidad de acceder al Premio Nobel. Creo que estos premios, especialmente es de ciencias sociales, no se encuentra suficientemente publicitado fuera de nuestro país, aunque la nómina de los ganadores, con poquísimas excepciones, es excelente, habiendo dejado de premiar únicamente a eminencias nacionales (que también lo eran realmente merecedoras).

La desesperación de Mariano Rajoy

Mariano Rajoy intenta desesperadamente convertir su humillante derrota en el Congreso de los Diputados la pasada semana con un programa de gratis total, sólo en apariencia.

Ha prometido una bajada de impuestos, que es puro palabrerío y que se queda descolorida con la bajada que ya tiene casi preparada el Ministerio de Hacienda que dirige Pedro Solbes. Ha dicho que la educación iba a cambiar radicalmente, pero traducidas las palabras de Rajoy esto no es algo diferente que entregarles todos los recursos educativos de la Nación a los curas y a las monjas. Ha anunciado retoques a la Constitución, cuando todos tenemos claro que para que la Carta Magna siga siendo un instrumento vivo necesita algo más que retoques.

Esto se llama huida para adelante. Cree que promete mucho, pero engaña más y copia en todo lo bueno al gobierno de Zapatero. Es la reacción del cobarde que sabe que va a ser humillado por el Presidente en las próximas elecciones: salir diciendo tonterías e intentando engañar a los ciudadanos (pensando que son tontos), en vez de dimitir e irse de una vez a su Registro.

EpC y los abusos sexuales en la diócesis de Rouco

El Tribunal Supremo la ratificado la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que consideraba que el Arzobispado de Madrid es responsable civil subsidiario de los abusos sexuales cometidos por un sacerdote sobre un menor de edad. Dicho de esta manera puede parecer críptico, por lo que intentaré aclararlo, en la medida de lo posible y de mis capacidades.

Cuando se produce una lesión hay dos tipos de responsabilidades, la penal que se satisface generalmente con penas privativas de libertad, y la civil que se satisface con el pago de indemnizaciones ya que la restitución es normalmente poco factible.

El Tribunal Supremo ha considerado que el Arzobispado de Madrid es responsable civil porque de su acción o inacción se ha producido el daño, aunque el único causante es el delincuente. El Arzobispado madrileño ha tenido un culpa “in vigilando”, es decir, en la vigilancia que tiene que tener sobre sus miembros y sobre lo que ocurre en sus instalaciones. Podemos decir, en términos coloquiales, que el Arzobispado ha pasado totalmente de lo que hacía este sacerdote y de lo que ocurría en sus edificios, como normalmente.

El Arzobispo de Madrid, cardenal Rouco, está más preocupado por lo que ponen los libros de libros de Educación para la Ciudadanía, que donde meten las manos sus curas. Quiere hacer entender a los padres que los profesores de Educación para la Ciudadanía van a corromper y pervertir a sus hijos, mientras que no vigila a sus propios pervertidos y corruptos sacerdotes, como en este caso. Los mismo el cardenal Rouco debería dar unas clases no de moralidad, sino de autocontrol mínimo entre algunos miembros del clero, en vez de dedicarse a denigrar a los profesores que, a partir de septiembre, van a impartir Educación para la Ciudadanía.

Irán es poco integrista

Me ha sorprendido en leer en la prensa que el terrorismo islámico ha amenazado con ataques al régimen islamista de Irán, y más cuando siempre ha habido cierta sospecha sobre la connivencia de este régimen con algunos grupos.

Tengo la sensación de los integristas que patrocinan el terrorismo están ebrios de su propio éxito criminal desde el 11-S y que creen que nada los puede parar, ni siquiera un régimen con un grado de fanatismo comparable al que ellos mismos tienen.

Son tan integristas que ni los modelos de integrismo, que eran los dirigentes iraníes, ya les valen. Se creen tan en posesión de la verdad que ni los cercanos religiosa e ideológicamente dejan de ser sospechosos.

Si se vuelven contra aquellos que sí han conseguido desarrollar estatalmente su posición, poco o nada les quedará que hacer, excepto salvajadas inhumanas, porque saturarán a la población de discurso extremista y harán parecer moderado a todos los demás, eliminando todo apoyo (como el del régimen pakistaní o el del iraní) y autocondenándose a la marginalidad. Con nada que mejore la situación económica en muchos de estos países, el consumismo se encargará del resto.

Los frioleros se han hecho ecologistas

El Consejo de Ministros ha decidido que la temperatura máxima en los edificios dependientes de la Administración General del Estado debe ser veinticuatro grados, por lo que todas las instalaciones de aire acondicionado deberán ser reajustadas para no descender de esta temperatura. Esta decisión política pretende rebajar el gastos energético que supone tener los aires acondicionados a una temperatura menor.

Desde hace mucho tiempo, desde la generalización de los aires acondicionados, padecemos la lucha social entre los que pedimos una temperatura baja durante el verano y el invierno (los calurosos) y los que siempre buscan las temperaturas más altas (los frioleros).

Lo que sucede es que los frioleros suelen ganar la batalla al aire acondicionado alegando todo tipo de males, como tenerse que llevar ropa para no pasar frío, y hasta enfermedades, a las que ya ha ayudado todo un arsenal de literatura en revistas poco científicas. Junto a ello, los frioleros son de una sensibilidad extrema, de forma que, por mucho calor que haga, siempre se descompondrán ante una corriente ocasional.

Ya llegará el invierno y esos mismos que ahora se han apuntado a la defensa de la naturaleza, pondrán las calefacciones a máxima potencia sin tener en cuenta la cantidad de residuos fósiles que se arrojan a la atmósfera.

Desde hace mucho tiempo tengo la sensación de que esta batalla cotidiana siempre se decide a favor de los frioleros, porque utilizan argumentos sobre integridad física y salud. Creo que los calurosos deberíamos emplear también estos argumentos, diciendo que el calor afecta a funciones básicas de nuestro cuerpo (como el ritmo cardiaco), que podemos sufrir golpes de calor o que con tanto calor en el centro de trabajo el ambiente se enrarece y las condiciones de trabajo son peores, disminuyendo el rendimiento.

Los calurosos debemos rebelarnos, porque el frío se puede combatir con ropa, mientras que llega un momento que nada puedes hacer con el calor, cuando uno se ha quitado toda la ropa. En todo caso, tenemos derecho a no morirnos de calor, porque otros nacieron con un termostato estropeado.

Liberalismo funcionarial

Ayer recibí un correo electrónico que intentaba parodiar el sistema de bienestar social utilizando la fábula de la hormiga y de la cigarra. No seré yo el que defienda cada extremo de este sistema, pues considero que está necesitado de hondas reformas para poder producir el efecto que se pretende y que lo justifica.

Lo sí me llamó la atención era que todos los contactos de este correo son personas que bien son funcionarios públicos o personal laboral al servicio de las administraciones. Es decir, personas que reciben su sueldo del mismo fondo que financia el sistema de bienestar social.

Me hace gracia (por llamarlo suavemente) que haya funcionarios y trabajadores públicos que quieren ir por la vida de liberales, defendiendo el éxito personal y empresarial, cuando ellos son los primeros que han huido de esta posibilidades para hacerse un “seguro de vida” dentro de la Función Pública. Lo único que les pediría a estos funcionarios es un poco de coherencia entre sus palabras y lo que postulan, es decir, que mañana vayan al registro general de su administración y resuelvan su condición funcionarial y, acto seguido, se pongan a buscar empleo en el sector privado o a establecerse empresarialmente.

Es lamentable que sean algunos funcionarios los que pidan la supresión de las ayudas sociales (que son discutibles en muchos aspectos) sean precisamente quiénes se llevan la mayor parte de todos los presupuestos públicos (el célebre capítulo I).

Esto es ser liberal con los demás, y proteccionista con uno mismo, todo lo cual es cuando menos un despropósito argumentativo y un falacia moral. El hecho de que en nuestro país se considere que los más capacitados se encuentran en determinados cuerpos de la Función Pública evidencia, sin lugar a dudas, lo poco liberal que ha sido y es nuestro país.

Es risible este liberalismo funcionarial, pues muestra lo revuelto de sus ideas y lo diáfano de sus intereses. Es ya esperpéntico que la formación política, que dice representar al Liberalismo, exija que sus cuadros sean funcionarios públicos y se enorgullezca de ello y no se avergüence por no contar con representantes del sector privado (autónomos o empresarios).

Misa en latín

Hace unos minutos he leído que el Papa ha facilitado la misa en latín. Me ha extrañado mucho esta noticia porque la lengua oficial de la liturgia latina es el latín, aunque se permite el uso de las lenguas vernáculas en todas las prácticas litúrgicas.

Naturalmente el titular es fruto de la confusión, porque confunde la misa en latín con la misa con el rito litúrgico anterior al Concilio Ecuménico Vaticano II. No es conveniente confundir la lengua con el rito, pues la utilización de latín como lengua litúrgica nunca ha estado sometida a autorización, como sí lo ha estado el llamado “rito tridentino”.

En consecuencia, la misa puede ser celebrada en latín y conforme a los usos litúrgicos del Vaticano II. El problema deviene del cambio de liturgia, porque expresa una cosmovisión teológica que no es la mantenida por el último Sínodo de la Iglesia Católica. Esto es especialmente relevante cuando no se permite el uso del rito tridentino durante las celebraciones del Triduo Pascual, que es cuando las diferencias teológicas se hacen más notorias.

Ahora Benedicto XVI ha optado por obviar algunas de estas dificultades, con la finalidad de salvar el cisma producido en 1988 por el obispo integrista Marcel Lefebvre. Un cisma clerical y de pocos fieles, pero que al ser clerical preocupa mucho a los clérigos y podría ser tomado como ejemplo por otras tendencias, de todos los puntos, no necesariamente integristas.

Los jueces que la derecha desea

Berlusconi tenía todos los elementos para ser un dictador: buena imagen, un amplio patrimonio personal, una ideología inexistente, buen manejo de los sistemas de propaganda y de publicidad y un miedo atávico a los jueces y a la separación de poderes.

Desde que consiguió hacerse con el poder, apoyado por los neofascistas de Alianza Nacional y sus primos hermanos septentrionales, la “Lega”, comenzó una batalla sin fin contra los jueces de su país, a los que acusaba de “comunistas” (término un poco anticuado), que golpistas judiciales y de peligrosos izquierdistas que le querían hacer pagas por sus “pecadillos” financieros, fiscales y mercantiles.

Ahora se ha descubierto que Berlusconi no se limitó solamente a atacar a los jueces, sino que también los espió, porque un buen representante del “centro reformista” no puede permitir que los jueces se sientan independientes del “centro reformista”. El espionaje contra los jueces no fue detenido por las fronteras italianas, sino que se extendió a los jueces de numerosos países europeos, los cuales tenían generalmente en común pertenecer a una asociación europea de jueces progresistas. Entre ellos nuestro polémico y controvertido, juez Baltasar Garzón.

La derecha no ha creído nunca en la independencia judicial y para maquillar este descreimiento ha intentado convertir la independencia en corporativismo, confundiendo lo que es la administración judicial con la actividad jurisdiccional.

A la derecha le gusta que los jueces se centren en cuestiones tales como la resolución de un contrato de poca cantidad entre particulares, algunas cuestiones de Derecho de Familia, los derechos reales de garantía o a determinar el dolo en delitos que comenten la escoria social.

Los jueces que no le gustan a la derecha son los jueces que piensan que las leyes son iguales para todos y que se puede aplicar a todos según lo determinado en éstas. Que si la estafa es grande, su tamaño no le quita importancia ante los tribunales, sino todo lo contrario, exige una atención judicial mayor porque habrá un número mayor de afectados; que si es un gobierno el que impulsa una Ley para destipificar determinados delitos mercantiles de los que está acusado, es una operación inconstitucional (como dictaminó el Tribunal Constitucional de Italia cuando Berlusconi intentó esta operación).

La derecha quiere jueces dóciles, que hagan caer todo el peso de la Ley sobre los que no son ellos ni sus familias y que sientan un odio visceral hacia las clases menos favorecidas, los trabajadores y todo lo que huele a izquierdista. Quieren jueces que se masturben intelectualmente con la naturaleza jurídica del censo enfitéutico, pero no jueces que intenten llevar el Imperio de la Ley a todos los sitios, incluso al interior de los despachos en los que ellos intentan hacer sus negocios más allá de toda legalidad y contra la sociedad.

El superhéroe humillado por Bambi

Hay un personaje en la política española que pensó que estaba predestinado a la gloria. Este hecho llegó a su confirmación cuando recibió la nominación de ser el heredero de la grandeza aznarista. Ser elegido sucesor era lo difícil, las elecciones eran un trámite sin sentido, porque no cabía duda de que los españoles, todos sensatos, íbamos a arrojarnos sobre las urnas para votar en masa al delfín gallego, primero de Fraga y luego de Aznar.

Ese personaje tiene una soberbia hasta ahora ignota y para potenciarla se ha rodeado de pelotas que no hacen otra cosa que adularle y decirle que él ha sido elegido, desde que estaba en el seno materno, para ser el hombre que nos redimiera de los males pasados, presentes y futuros.

El adversario de este profeta de la política española era un chico procedente del antiguo Reino de León. A pesar de la conciencia de superioridad, nuestro héroe perdió las elecciones y se vio retrotraído a los bancos de la oposición, que para muchos es su lugar natural pero que él vive como la mayor de las ignominias.

Cada año en el “Debate sobre el Estado de la Nación” prometía a propios y extraños que mandaría a Bambi al bosque, pero cada año Bambi le daba un revolcón que él no se esperaba y no sólo dormía el polvo, sino que se lo comía. Ridículo tras ridículo, debate tras debate, esperó que la situación actual del proceso de paz le diese el triunfo que pensaba que tenía derecho.

Volvió a fracasar, cosa que a nadie le sorprendió. Por cada español que considera que el héroe gallego venció, hay tres consideró que la victoria era para Bambi. Todo un preludio, obertura o prólogo de lo que le va suceder en las elecciones generales del próximo año.

Comprender lo que se lee

Estoy descubriendo el mundo de los comentarios en los blogs. Hasta ahora pocas personas habían comentado mis entradas, pero, de repente, y no sé bien la causa, han empezado a caer comentarios en cascada.

El otro día borré accidentalmente (de nuevo) un comentario de un amable lector en el que se defendía la absurda idea de que Esperanza Aguirre es una persona liberal. Mi entrada defendía la tesis de que Aguirre no es liberal, sino conservadora, una categoría diferente dentro de las clasificaciones usuales de las corrientes políticas.

Y claro, como yo atacaba a la señora Aguirre me tenía que convertir automáticamente en un defensor de la dictadura cubana y de la economía planificada. Creo que el amable comentarista no obró con mala intención, sino que es víctima de una mala formación básica, porque sencillamente no comprende lo que lee, es decir, tiene una incapacidad notable de lectura comprensiva.

Aunque eso no es lo peor, porque sin comprender, comenta diciendo que este geógrafo subjetivo dice cosas que no dice. Sería recomendable que algunas personas dedicaran más horas a la lectura y comentario de algunos textos sencillitos, que inventándose lo que un autor directamente dice y no condena, porque alguien que le echa en cara a una política que es poco liberal, difícilmente está conforme con el “castrismo”.

Es más, si algunos creen que Aguirre es liberal, veo lo que es una de las consecuencias de los bajos índices de lectura en nuestro país, problema, que tengo la impresión personal, que padecen preferentemente los heraldos de la derecha, que confunden la demagogia y la propaganda con la literatura, el ensayo y el pensamiento.

Lo siento, he vuelto

Pues sí, he vuelto. Ya estoy aquí dispuesto a que seguir construyendo mapas, guías y planos de la realidad vista desde la subjetividad. A pesar que mis pretensiones son únicamente mías, y confieso mi subjetividad, me doy cuenta de que las palabras de Kandinsky, el gran maestro del cubismo, tienen un sustrato de verdad muy sólido. Decía Kandinsky que “la mayor abstracción, es el mayor realismo”; a lo cual puedo añadir, visto lo visto, que la mayor subjetividad es la mayor objetividad.

Hasta dentro de poco

Aprovecho la ocasión para anunciaros que hasta el jueves o el viernes no podré volver a escribir, por razones profesionales. Que ello no sea obstáculo para que vosotros lo hagáis y todos los entretengamos, que en el fondo de eso se trata un blog, además de un ejercicio de narcisismo del autor.

El amigo de Bush y la seguridad nacional

George Bush ha anunciado que va a conmutar la pena que un tribunal federal le ha impuesto al ex jefe de gabinete del Vicepresidente Cheney por revelar la identidad de una agente de la CIA, lo cual en Estados Unidos en un delito no sólo de revelación de secretos sino también contra la seguridad nacional. Este angelito, I. Lewis Lobby, tendrá que pasar dos años de libertad condicional (en vez de pasarlo en la cárcel) y pagar una multa de 250000 dólares.

El uso de la facultad de indultar y de conmutar penas por parte del actual Presidente ha sido un fraude a las previsiones constitucionales, ya que implanta un doble rasero, si ya no lo había, entre los criminales, los que son amiguitos de Bush y los que no lo son, siendo estos últimos objetos de pena durísimas por cualquier causa.

La proporcionalidad de la pena es variable, dependiendo de la gravedad de la infracción cometida y de, lo que en el sistema jurídico continental, la importancia del bien jurídico lesionado. En tiempos en los que la Administración de Bush ha hecho de la lucha contra el terrorismo su única bandera política es realmente abominable que una persona, que atenta contra la seguridad nacional, se vea dispensada de ir a la cárcel y que se considere que dos años de cárcel es una pena desproporcionada para quien ha puesto en peligro misiones de inteligencia en el exterior por parte de los servicios de los Estados Unidos.

Esto y no otra cosa es la derecha en su mejor expresión: dureza para los demás, impunidad para los propios. Gerald Ford, nada más jurar el cargo, insultó a Richard Nixon por todos los delitos que pudiera haber cometido durante su presidencia, y esto le costó a Ford la posibilidad de ser elegido Presidente en 1976. Este nuevo indulto entre amigos puede costarles muy caro a los republicanos en las elecciones de 2008.

La legítima defensa, hablando jurídicamente

El otro día un comentarista de mi blog se preguntaba sobre mis conocimientos jurídicos y, suponiéndolo que no los tengo, comenzó a desparramar sobre la idea de que la pena de muerte es una expresión del instituto legal de la legítima defensa.

No lo es por una razón muy sencilla, que debería conocer cualquier estudiante de segundo de Derecho: la legítima defensa sólo tiene cabida para impedir la lesión de un bien jurídico y en el espacio temporal en el que se está produciendo la lesión o el intento de lesión del bien jurídico; igualmente la legítima defensa debe ser proporcional a la intensidad de la acción y al valor del bien jurídico que se pretende proteger.

En resumidas cuenta, y ya que este chico se ha puesto jurídico, que se entera que no cabe hablar jurídicamente de legítima defensa cuando la acción lesiva o el intento de ésta ha terminado. Si quieres hablar de otra justificación de la pena de muerte, pues nada, búscala, pero no hables de lo que no sabes, que es Derecho. Te recomiendo el libro de Niceto Blázquez, Pena de muerte (Madrid, 1994).

Klaus von Stauffenberg

Klaus von Stauffenberg es uno de esos nombres perdidos de la Historia, que pocas personas conocen y que Hollywood y las circunstancias recuperan en un momento dado. La noticia ha saltado porque en Alemania el ejército no ha permitido que Tom Cruise ruede su nueva película sobre este militar alemán en sus instalaciones, dada su activa militancia en la Iglesia de la Cienciología, que allí es considerada una organización ilegal, y a este impedimento se ha unido el desagrado de los descendientes de este militar porque sea Cruise quien vaya a encarnar a von Stauffenberg en la gran pantalla.

La prensa ha dicho que las orientaciones sectarias se unen al hecho de que von Stauffenberg es considerado un héroe nacional en Alemania. A esto me voy a referir a continuación. El reconocimiento social y político de este militar, cuyo principal mérito es el fallido intento de atentado contra Hitler que debía desencadenar un golpe de Estado, no llegó hasta pasadas varias décadas de la finalización de la Segunda Guerra Mundial, dado el sentido de la autoridad que tenían los alemanes, para quienes era un desdoro atentar contra un gobernante, aunque éste fuese Adolf Hitler, además de una ruptura del juramento de fidelidad personal que le habían hecho todos los militares.

Los reconocimientos públicos a los conspiradores dirigidos por el Almirante Canaris tardaron años en llegar y cuando llegaron hubo personas, no precisamente nostálgicos del régimen hitleriano, que no acabaron de verlo con buenos ojos. Todavía hoy se recuerda las quejas de la familia de un héroe de guerra, porque su calle estuviera cerca de la dedicada de Dietrich Bonhoeffer, pastor luterano también involucrado en esta fracasada conspiración.

Quizá sea para que las conciencias se aliviasen en hechos futuribles, los redactores de la Ley Fundamental de la República Federal de Alemania tuvieron que constitucionalizar, en el artículo 20.4, el derecho de resistencia cuando no fuera posible otro recurso. Los héroes de hoy, puede que son siempre fueran considerados como tales, por más que sus acciones lo merecieran.

Consecuencias políticas del misterio

La F-29 es una prueba de actitudes que intenta medir el grado de autoritarismo de una persona. Buscaba los temperamentos personales más cercanos a las formas de pensamiento y la mentalidad de los totalitarismos. Uno de los elementos principales, que aparece en varias de las preguntas del test, es la creencia en que buena parte de la realidad no admite explicaciones racionales.

Lo que no tiene una explicación racional recibe muchas veces la denominación de “misterio”. La revolución científica hizo posible que la Humanidad mirase a la naturaleza con confianza, como una entidad que era cognoscible y dominable, dejando de ser misteriosos los hechos de la naturaleza para convertirse en pautas que expresaban una serie de leyes científicas formulables de forma general y abstracta.

Anoche estuve viendo el programa televisivo de Iker Jiménez. La sensación que desprende ese programa es de inseguridad en todos los planes y para ello trabaja sumamente bien la sugestión del telespectador. La “filosofía” que este programa es que no hay un conocimiento válido, una ciencia que tenga bastante respuestas y cada día más, sino todo lo contrario: se sobrevalora lo irracional, lo no explicable, lo que nos proporciona inseguridad.

La sensación o la percepción de inseguridad tiene una consecuencia psicológica, social y política inmediata: la búsqueda obsesiva de seguridades que tengan el mismo nivel de fuerza que la causa de la inseguridad. Los totalitarismos han promocionado la superstición de diversas clases, la inseguridad absoluta y el miedo, para que las personas vean en las instancias representativas del poder un lugar de protección y de seguridad a las que entregasen, aunque el precio sea el de la propia libertad.

Evidentemente no quiero decir que la intención de Iker Jiménez sea la subrepticia promoción de actitudes científicas, sociales y políticas de carácter totalitario, pero se debe tener en cuenta que hay sociólogos que hablan de las consecuencias no pretendidas de las acciones. El misterio y sus impulsores mediáticos pueden estar sirviendo a unas actitudes que no comparten pero a las que ayudan sin pretenderlo.

El parapeto liberal de Esperanza Aguirre

Es increíble Esperanza Aguirre se presente como una defensora del liberalismo. Realmente es un insulto al liberalismo, que es una doctrina, entendida genéricamente, que tiene como primer valor social, económico y político la defensa de la libertad individual.

Esperanza Aguirre sólo cree en algunas libertades económicas, la que consagran el “status quo” de determinadas corporaciones empresariales y grupos de interés, para que conserven su posición dominante, destruyendo en consecuencia la libertad de acceso al mercado.

Asegurar la libre competencia no es un interés del falso liberalismo de Esperanza Aguirre. La salida y entrada de actores en el mercado es vista como  perjudicial, así como la posibilidad de que el punto de partida de los actores económicos sea en las mismas condiciones, sin privilegios ni posiciones protegidas. La actuación del gobierno autonómico que preside se ha caracterizado por ser una instancia de intervención social en todos los ámbitos, sean económicos o sociales, porque Aguirre cree que ella es mejor que lo que libremente los ciudadanos pueden elegir.

Acabadas las libertades necesarias para que unos pocos sean más poderosos en el mercado, toda libertad individual queda sometida a criterios conservadores de extracción religiosa, pues la moral individual debe estar sometida a la moralidad católica y la sociedad debe ser el reflejo de las pretensiones de los grupos más inmovilistas. Toda decisión de la libertad individual es siempre sospechosa.

En los Estados Unidos, “liberal” es un equivale muchas veces a izquierdista, perversión del significado inventada por los conservadores. En España, sin una auténtica tradición liberal, es un término usado a conveniencia, para alabar o atacar. Si hay o se defiende el liberalismo, que sea de verdad, en todos los aspectos de la sociedad, y no es legítimo utilizar esta ideología para amparar lo que es conservadurismo del más rancio.