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Elecciones primarias (II)

En otras ocasiones he insinuado la necesidad de que las elecciones primarias para las candidaturas de los diversos partidos con la finalidad de eliminar las camarillas que deciden y dirigen los países, realizando una selección de personal únicamente basada en las fidelidades personales y en el clientelismo político.

El país que inventó las elecciones primarias, al menos al nivel de mis conocimientos, fueron los Estados Unidos. La lucha por la generalización de las primarias fue dura y necesitó de leyes federales y estatales para obligar a que las formaciones políticas seleccionaran de esta manera a sus candidatos.

La falta de democracia interna de los partidos políticos españoles es alarmante y ello hace necesario tomar medidas realmente contundentes, más allá de toda retórica. Creo que sería necesario introducir un nuevo capítulo a la Ley de Partidos Políticos obligan a realizar estas elecciones, tomando medidas de democratización y determinando los procedimientos de llevar a cabo las elecciones primarias.

Esta regulación tiene una evidente cobertura constitucional en el artículo de la Constitución establece que “su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”. Corresponde a la legislación del Estado determina qué se entiende por estructura interna y funcionamiento democráticas, pudiendo establecer como requisito la celebración de elección primarias, teniendo que en cuenta que la concurrencia en los procesos electorales es una de las principales funciones de los partidos políticos.

Kirchner presenta a su esposa como su sucesora

Las versiones digitales de los principales periódicos argentinos y españoles han dado la noticia de que Cristina Fernández, esposa del Presidente argentino Néstor Kirchner, se va a presentar como candidata a la Presidencia de Argentina del partido creado por su marido cuando rompió con el Partido Justicialista. El próximo 19 de julio va anunciar públicamente su postulación a la Presidencia de la República en la ciudad de La Plata, lugar de nacimiento de la precandidata.

Estas mismas fuentes dicen que las encuestas que maneja el equipo del Presidente Kirchner dan la victoria electoral tanto a Néstor Kirchner como a su esposa, con una notable ventaja del primero, aunque ambos conseguirían, según los resultados de las encuestas, la elección en la primera vuelta como establecen los artículos 97 y 97 de la Constitución.

Me surge la inevitable duda, confesando mi ignorancia en la política argentina, acerca de las causas por las que un Presidente no se presenta a la reelección, cuando no hay obstáculos legales para ello, y elige como candidata precisamente a su esposa.

Lo primero que resuena es la mítica pareja de Perón y Evita, su esposa, que todavía es un referente consciente o inconsciente para buena parte de la sociedad argentina, y un burdo intento de reproducirla. Esto es quizá demasiado evidente como para ser la única causa, aunque que no sea la única no le quita importancia.

La segunda causa de esta renuncia a la reelección por parte de Kirchner es la posibilidad de autosucederse sin tener que ser reelegido. Su esposa ocupa la Presidencia y él se mantiene en la sombra sin soportar la crítica política directa, listo para volver a presentarse de nuevo a las elecciones, habiendo roto la limitación de mandato. También cabría que intentasen la sucesión entre cónyuges mientras las circunstancias políticas les fueran favorables.

No sé la importancia pública que tienen las esposas de los políticos en Argentina, aunque parece que es mucha. La pena es que esto, visto desde el extranjero, no hace más que confirmar tópicos sobre Argentina, tópicos como positivos que la ancla únicamente en la imagen del folklore, de la pasión desatada por el fútbol y de una política personalista o familiar.

Los defensores de la libertad de los padres

Los defensores de los conciertos educativos con centros docentes religiosos han encontrado un nuevo argumento, que explotan hasta la saciedad. Dice que lo que está en juego es la libertad de los padres para elegir el centro que quieren para sus hijos, unos se basan en el que los padres podrán elegir un centro conforme a su ideario, mientras que otros, menos idealista en cuento a los principios religiosos de los padres, se refieren a la supuesta calidad educativa que tienen los centros concertados.

El objetivo es muy simple. Quieren que cualquiera pueda abrir un centro y concertarlo con la Administración y que no haya límites de distritos ni de criterios a la hora de ir a un centro o a otro. De esta forma mantienen que se garantizaría mejor la capacidad de los padres para elegir el centro que consideren mejor para sus hijos. Esta argumentación, que puede parecer implacable, está repleta de silencios. Vamos a identificarlos.

El primer silencio se debe a que lo que quieren es garantizar no el derecho de los padres a elegir centro, sino la capacidad de los centros concertados para elegir alumnos. De esta manera, con un exceso de oferta, supuesta, son ellos los que dirán qué alumnos y qué padres son los más concordes con el ideario del centro y cuáles pueden ser distorsionadores para la marcha de sus centros. Ellos creen que siempre habrá sitio para todos los alumnos descartados por ellos en una especie de cloaca, que es lo que consideran que debería ser la enseñanza pública.

El segundo silencio es también el segundo paso en la destrucción de la enseñanza pública. Una vez que todos los centros públicos son cloacas, a los padres no le quedaría más remedio (a esto llaman libertad), que enviar a sus hijos a los centros concertados. Evidentemente defienden la libertad de erección de centro y su automático concierto, pero en un sentido absoluto, de forma que no haya posibilidad alguna para distribuir los nuevos centros entre las zonas más favorecidas y menos favorecidas. ¿Y qué se hace en las zonas menos favorecidas? Pues las cloacas de la enseñanza pública.

El tercer silencio trata de la calidad de sus centros. Ellos si fijan solamente en el dato de las notas de la selectividad, pero habría que tener otros parámetros en cuenta son el número de alumnos que no llegan a la selectividad desde que comenzaron la ESO o el número de alumnos de segundo de Bachillerato que no “son presentados” en la convocatoria de junio (que es la única que tienen en cuenta). Si un alumno es problemático se le mandará a la cloaca de la pública, que ésa es su costumbre.

En definitiva, la defensa de la libertad de los padres para elegir centro docente solamente es una argucia para acabar con esa misma libertad, creando un marco educativo tal en el que a los padres solamente les quepa mandar a sus hijos a los centros concertados, queriendo destruir a la enseñanza pública como red docente de calidad para que a los padres sólo puedan optar entre colegios de una congregación y colegios de otra congregación.

La inquietante vuelta de Rodrigo Rato

La renuncia de Rodrigo Rato a su puesto en el Fondo Monetario Internacional y en el Banco Mundial está causando un terremoto político en nuestro país. Un terremoto producido más por la incertidumbre que esta renuncia produce que por lo que sabemos que puede significar. La causa pública de esta renuncia son los motivos personales, cosa que en el mundo de la política equivale a que hay un motivo que no se puede decir.

El motivo que se me ocurre, descartados los “motivos personales”, es que la situación en este organismo financiero internacional debe ser absolutamente caótica y que a Rodrigo Rato le debe apetecer bien poco permanecer allí, en plena lucha de poder político entre personas y bloques de Estados, y con acusaciones constantes de nepotismo contra algunos directivos (entre los que Rato no se encuentra). Salir de esa situación es por sí misma una buena causa y es de esas causas que se encumbren bajo los motivos personales.

Excepto que haya un motivo realmente personal en la renuncia, sabemos que mucho en el Partido Popular se han empezado a sentirse nerviosos, porque Rodrigo Rato es uno de los representantes del Partido Popular que tiene una mayor valoración entre los ciudadanos, que puede poner en cuestión el supuesto liderazgo de Mariano Rajoy entre las filas populares.

La principal ventaja de Rato sobre Rajoy es que, junto a su aceptación, no ha se ha visto manchado estos años por el lanzamiento de inmundicias políticas que los miembros de su partido han arrojado contra los socialistas y que están erosionando la credibilidad de los populares.

Con su partido escorado cada más a posiciones derechistas radicales, Rato es visto por muchos como el posible recuperador del centrismo que hizo posible las victorias electorales de 1996 y 2000 y cuya pérdida costó el gobierno al PP en 2004. Buena parte de los populares ven en Rato un recambio a Rajoy si se cumple la previsible derrota en las elecciones generales del próximo año.

En 2008 el Partido Popular necesitará quitarse lastre y malos acompañantes, para poderse presentar como alternativa a un Zapatero y a un PSOE reforzadísimos después de una primera legislatura llena de conmociones políticas. Un reelecto Zapatero no puede recibir la misma oposición que va a fracasar en las urnas, porque en España las victorias electorales se encuentran en el centro político y en la moderación.

La pelea de Fernando Alonso con la estrategia

Fernando Alonso tiene un problema con la estrategia. Cuando estaba en Renault lo que ganaba en la pista, lo perdía en las entradas a repostar. Parecía que la causa de esto era que los estrategas de esta escudería no eran tan buenos como los de otras escuderías.

Este domingo, en el Gran Premio de Francia, ha vuelto a pasar lo mismo: lo que se ha ganado en los adelantamientos, se ha perdido en las entradas a repostar. Antes los estrategas de Mercedes-McLaren eran considerados mejores que los de Renault, ahora parece que no sirven porque a Alonso le sigue pasando lo mismo. Pero podemos buscar la causa del problema cuando hallamos el común denominar a esta crisis de estrategia, que no es otro que Fernando Alonso.

El inglés como idioma de élite

Hace poco leí una biografía de Borges que me dejó bastante insatisfecho. Eso sí, había algunos datos que merecían interés y sobre uno de ellos voy a hablar ahora. Borges era bilingüe desde su infancia, ya que gracias a su abuela inglesa aprendió este idioma junto al castellano y puede que sus primeras lecturas fueran en lengua inglesa.

La lengua internacional de las personas cultas en la primera mitad del siglo XX era el francés y muy pocos, si no eran por circunstancias especiales, sabían algo de inglés. Pasados los años el inglés fue ganando terreno, sobre todo por la victoria norteamericana y británica en la Segunda Guerra Mundial, pero en la Argentina de Borges, como en España, el inglés era una lengua minoritaria, hablada únicamente por una minoría que la cultivaba como expresión de su propio elitismo. Borges fue a los Estados Unidos a impartir sus primeras conferencias en aquel país y allí quedó impresionado con el hecho de que absolutamente todo el mundo hablaba inglés y que el dominio de esa lengua no era distintivo de la pertenencia a ningún grupo elitista.

Todavía continúan algunos compatriotas que la lengua inglesa tiene unas virtualidades que el castellano no posee y prefieren todo lo que utilice ese idioma como vehículo, sea el cine, la literatura o la música. Realmente lo hacen porque buscan algo con que distinguirse de los demás, pero si estuvieran en un marco anglófono buscarían otra idioma o rasgo para no “hablar” la misma lengua que los demás, como hizo el propio Borges al lanzarse al estudio de una lengua primitiva del inglés, el anglosajón. Puestos a buscar distintivos podrían aprender una lengua muerta como es el latín o el griego clásico, que no tienen peligro de ser empleadas por el común de los mortales.

El PSOE de Andalucía y las ciudades

El PSOE de Andalucía, como indicaba el artículo publicado ayer en la edición andaluza de “El País”, tiene un serio problema con el voto urbano. No quiere decir que su voto urbano no existe y que no sea consistente, pero en las elecciones municipales está situado como segunda fuerza política en las capitales de provincia y tendrá dos alcaldías capitalinas gracias a acuerdos con Izquierda Unida.

La interpretación que hace A. R. Almodóvar me parece correcta, aunque incompleta, porque le falta cierta crítica de la gestión de la Junta de Andalucía. Después de más de veinticinco años de autonomía, todos ellos con gobiernos socialistas (sólo durante cuatro años hubo consejeros andalucistas), la Junta ha centrado sus inversiones en las zonas rurales, que Andalucía son poblaciones grandes para otras regiones, las cuales a principios de los ochenta, estaban totalmente desasistidas en todo tipo de equipamiento.

La situación ha cambiado y ahora son las ciudades las que se encuentran desasistidas por el gobierno autonómico. Con pocas excepciones, la Junta se ha limitado a remozar lo que ya existía, por lo que los ciudadanos de los cascos urbanos han visto que la acción de la Junta no iba con ellos, y de esta forma se han centrado en opciones políticas que atendieran más sus intereses.

La percepción de la acción de un gobierno no puede depender de que los ciudadanos salgan a sus respectivas provincias a ver todo lo que se ha hecho, sino que se necesita que esa acción política sea cercana a todos los ciudadanos. El segundo aspecto es el de la comunicación, pues no deja de ser patético que la construcción de infraestructuras universitarias haya sido capitalizada por los alcaldes populares, cuando sus consistorios no han puesto un solo euro en las nuevas universidades, que son muy costosas y poco rentable políticamente.

La Junta de Andalucía debe invertir masivamente en las ciudades y no sólo en algunos barrios, haciendo presente su acción de gobierno y, sobre todo, dejando claro quién invierte y quién no invierte. Sólo así el PSOE de Andalucía podrá recuperar buena parte del voto urbano que se le fue a principios de la década de los noventa.

Ciutadans y el problema de la ambigüedad en la política

Parece que el congreso de la formación política Ciutadans está siendo movidito, si por tal entendemos que el informe de gestión y el informe económico de la Ejecutiva han sido rechazados por el medio millar de militantes presentes en el máximo órgano de este partido. Creo que los congresos de las formaciones políticas están para esto y no para reproducir los congresos de los partidos comunitas de la Europa del Este, que es a lo que nos tienen acostumbrados y que tan bien recoge la expresión de “congreso a la búlgara”.

De todas formas creo que la cuestión fundamental que se debate en Ciutadans no es pasajera, ya que toca a los elementos más importantes de un partido político, que es su ideología y las formas de ponerla en práctica. Ciutadans es un partido de ocasión, que ha conseguido reunir votos descontentos con el giro nacionalista del PSC, pero siempre hemos de recordar que solamente los concentramos en el municipio de Barcelona fueron los que les permitieron obtener los tres escaños autonómicos que posee.

El problema que tiene Ciutadans es que ha sido votado por ciudadanos que se consideran de izquierdas pero insatisfechos con el nacionalismo del PSC oficial y, mientras tanto, llevo un programa de cien puntos que sería perfectamente asumible por el PP. Lo más curioso de todo esto es que Francesc de Carreras, el ideólogo de Ciutadans, no ha podido morderse más la lengua y ha azuzado una de las amenazas más clásicas del liberalismo, que es el miedo al Estado.

Lo mismo me confundo, pero tengo la impresión de que Ciutadans es flor de un día, o más bien, flor de una circunstancia y de unas elecciones que les mantendrá en el candelero de la actualidad hasta que haya un nuevo Parlament, para que al final todos vuelvan a las formaciones de las provienen y se dejen de parir engendros de izquierda para hacer un programa de derechas sin el lastre que en Cataluña tiene el PP.

Las tendencias antimonárquicas del PP

Tradicionalmente la derecha en España ha sido monárquica y, también, tradicionalmente el partido político que mejor representa a la derecha española es el Partido Popular. Desde los durísimos días inmediatos a las últimas elecciones generales, la actitud de buena parte de la derecha hacia la monarquía ha cambiado, comenzándose a romper, en consecuencia, el bloque que la derecha española había formado en las dos pasadas décadas. Hay una derecha cada día más extrema, cuyos exponente mediáticos son la cadena COPE y el diario “El Mundo”, y una derecha tradicional y monárquica, cuyo exponente mediático es el diario ABC, el cual nunca llegó a caer en la ridícula teoría de la conspiración.

Los sectores del Partido Popular que actualmente se encuentran en la dirección tienen un claro resentimiento contra el Rey Juan Carlos, especialmente por su intento de moderación de la vida política durante el gobierno de Aznar y porque no se dejó enredar en las manipulaciones de los populares y consideró que era mejor que los españoles opinasen por ellos mismos, sin tener que padecer una monstruosa campaña de manipulación en las semanas que hubieran estado suspendidas las elecciones, si el proyecto de Rajoy y los suyos hubiera triunfado.

Los sectores menos tradicionales y más radicales del Partido Popular han maltratado al Rey, despreciándolo mientras ocuparon el gobierno y considerándolo un simple monigote al que se le contentaba manteniendo actualizada la partida correspondiente en los Presupuestos Generales.

No soy lo que se puede decir un monárquico; me confieso más bien como republicano moderado. Que sea republicano no quiere decir que las instituciones constitucionales vigentes no merezcan respeto y que se le deba. La Monarquía tiene su sitio y ese sitio es el que le corresponde. Y más repulsiva aún la actitud de quienes se han querido servir del Rey para identificar su proyecto político con una institución con fuerte apoyo social y ahora que ese respaldo decrece poco a poco, se apuntan no a un ideal republicano de forma de gobierno, sino a la más grosera y ordinaria forma de “antimonarquismo”, insultando, extendiendo rumores y comentarios malintencionados.

El Partido Popular, como siempre, no está a favor de nada, sino en contra de todo lo que ellos interpretan que no ayuda a sus intereses, que son la suma de los intereses personales de sus dirigentes con los intereses de las grandes corporaciones que los sustentan.

La lógica fragmentación de los nuevos escritores

Esta semana ha tenido lugar en Sevilla unas jornadas sobre el panorama de los escritores jóvenes en España. Se han mantenido dos posturas, una clásica dentro de la crítica literaria y otra que simplemente ignora las categorías de la crítica. Una de las organizadoras ha mantenido que no hay características comunes entre los jóvenes españoles, exceptuando una referencia genérica a la literatura norteamericana contemporánea, y que muestra poca conciencia de grupo. Por el lado de los escritores no se ha rebatido esta conclusión, sino que se ha tenido por positiva, es decir, que se considera que no tener ni grupo y que las referencias e influencias sea prácticamente individuales es un dato a favor de ellos, aunque otros utilicen peyorativamente el adjetivo “postmodernos”.

Por mi parte, proclamando mi básica ignorancia sobre la literatura y la crítica literaria, creo que siempre ha pasado igual, esto es, la existencia de una pluralidad de autores que sólo ocasional son agrupables en escuelas o generaciones, más fruto del interés clasificatorio de la crítica que de verdaderas concomitancias literarias. Vemos el pasado de una forma simplificada, pues buena parte de los autores de entonces no son objeto de estudio, interés y del más pequeño de los conocimientos, mientras que en el presente todavía no se ha dado esa aplicación selectiva de la memoria, porque ésta aún no ha tenido que entrar en juego. Pasados unos años, quizá cuarenta, se hagan clasificaciones a partir de concomitancias geográficas, algunos parecidos estilísticos o simplemente por tener fechas similares de nacimiento.

Teoría de los poderes implícitos

Después de muchos meses sin tratar ningún tema jurídico, voy a meterme en uno de ellos, aunque naturalmente tiene resonancias políticas y constitucionales, porque de lo contrario esto sería una especie de anotación de un opositor a notaría obsesionado con sus temas de Derecho Civil.

La Teoría de los poderes implícitos es una de las más sutiles normas de interpretación jurídica, que normalmente es desconocida incluso para los juristas, pero que tiene una importancia capital en las organizaciones políticas a la hora de determinar las competencias de un poder del Estado, una organización internacional o un simple órgano de la Administración.

El enunciado de la teoría de los poderes implícitos se puede sintetizar en la siguiente tesis: “quien tiene el poder para hacer algo, tiene en consecuencia todos los poderes necesarios para poder hacer lo que tiene encomendado, aunque expresamente no se los hayan conferido”.

Ilustremos esta teoría con un ejemplo. Un organismo tiene la competencia para vigilar por el buen desarrollo del tráfico de vehículos en un Estado. La norma que le confiere esta competencia no especifica nada más, y tampoco el organismo se encuentra ni general ni específicamente limitado por normas superiores en esta materia ni en otras adyacentes.

En consecuencia este organismo dicta normas sobre la forma, significado, colocación y materiales de las señales de tráfico; la velocidad máxima y mínima de desplazamiento en las vías; el ancho de las carreteras; los diferentes tipos de vías y las características del tráfico en cada una de ellas; la construcción de carreteras y concesión administrativa.

Con ocasión de un caso en el que se recurre la sanción por la infracción de los límites de construcción de viviendas cerca de las autopistas, el recurrente mantiene ante el tribunal que la norma reguladora de estos límites ha sido dictada por un órgano que no tiene atribuido la competencia para dictar esas normas, sino sólo para vigilar por el buen desarrollo del tráfico. El tribunal fallaría contra el recurrente si aplicase los poderes implícitos, porque para que la vigilancia sea efectiva es lógico que se establezcan estos límites.

La doctrina de los poderes implícitos ha encontramos su mayor eco en el Derecho Constitucional de los Estados Unidos y en el Derecho Internacional Público. El Artículo 1 (sección octava, párrafo 18) de la Constitución de los EEUU dice que el Congreso y, por tanto, del Gobierno Federal tienen poder: “Para expedir todas las leyes que sean necesarias y convenientes para llevar a efecto los poderes anteriores y todos los demás que esta Constitución confiere al gobierno de los Estados Unidos o cualquiera de sus departamentos o funcionarios”. Así se ha conseguido la ampliación de competencias del Gobierno Federal a partir de un catálogo escueto de competencias, contando con la anuencia del Tribunal Supremo, desde que esta teoría fue asentada por el celebérrimo juez Marshall.

En los grandes tratados constitutivos de las organizaciones internacionales se encuentran cláusulas similares. Actualmente se advierte la presencia de la teoría de los poderes implícitos en numerosos artículos de los tratados constitutivos de la Unión Europea. Ha sido en el marco de los tribunales internacionales en los que la teoría de los poderes implícitos ha tenido un mayor eco. Los pocos tribunales internacionales existentes han asumido esta formulación, llamándola “competencia sobre la competencia” (sintetizada en la tesis: “un tribunal internacional es competente para determinar el alcance de su propia competencia”).

El problema jurídico que tienen los poderes implícitos es que tienen una fuerza expansiva prácticamente ilimitable, porque es sumamente difícil determinar qué poder no es necesario para llevar a cabo una competencia encomendada expresamente. Excepto que se tope con otras normas que confieren competencias a otras entidades o que establezcan limitaciones en la atribución de poderes. Esto nos permite afirmar que la teoría de los poderes implícitos tiene más cabida cuanta menos precisión tiene el Derecho escrito, circunstancia que se da en textos legales de cierta antigüedad o textos normativos pretendidamente escuetos, como son muchos tratados internacionales que instituyen tribunales internacionales. Cuando los poderes implícitos son invocados, no se concreta la ambigüedad de un precepto como hace cualquier labor interpretadora, sino que se amplía y desborda más allá de la dicción literal, hasta crear una norma jurídica nueva (nota característica del Derecho Anglosajón, que está detrás de la concepción procesal y sustantiva del procedimiento judicial internacional).

Dentro del Derecho Español, la teoría de los poderes implícitos ha comenzado a tener calado dentro de nuestra comunidad jurídica: ha sido invocada en algunas exposiciones de motivos de leyes autonómicas y hay alguna jurisprudencia constitucional que la recoge. De todas formas la mejor cabida en nuestro ordenamiento jurídico que tienen los poderes implícitos se encuentra en la regla de la interpretación teleológica que se halla en el artículo 3 del Código Civil. Otra refrendo es la clásica doctrina jurisprudencia que indica que "quien puede lo mayor, puede lo menor", que cubriría algunos aspectos de los poderes implícitos, quizá los más claros e indiscutibles, pero dejando una ventana entreabierta a esta teoría.

Hasta aquí la exposición jurídica, que no pretende agotar el tema, que sería propio de una jugosa tesis doctoral. Ahora entramos en la perspectiva del análisis  político. La teoría de los poderes implícitos sería solamente una construcción teórica sin ninguna virtualidad fáctica si no respondiera a unas necesidades reales de la comunidad y organización política y, sobre todo, si no hubiera encontrado acomodo para legitimar en ocasiones situaciones de hecho que la vida política genera.

Que una entidad invoque poderes implícitos implica dos cosas: que esa entidad ha desarrollado actividades que desbordan la dicción literal de las normas que la regulan y que tiene el poder para hacerlo. La invocación exitosa de los poderes implícitos por parte de una entidad política quiere decir que en esa entidad recae un poder político efectivo, que no puede ser eludido por medio de una interpretación literal y restrictiva de sus normas organizativas.

Decía Carl Schmitt que para observar cuáles son las verdaderas instancias con poder dentro de una comunidad política, hay que observar las épocas de crisis, las épocas en la que el poder se ejerce en su expresión más directa; las instancias que ejercen el poder durante la ruptura de la normalidad política y jurídica, son las que sostienen el poder dentro de la comunidad política.

Con mucha probabilidad el criterio de Schmitt sea acertado, pero tiene un problema insoslayable: las crisis y las rupturas de la normalidad no son lo cotidiano en las sociedades occidentales del siglo XXI, como lo era en la Europa de entreguerras en la que él escribió la mayor parte de su obra política. Necesitamos, por tanto, un criterio para examinar la fuerza política de determinadas instancias cuando la normalidad no está interrumpida, ya que la realidad política, como todos sabemos, no se corresponde paralelamente con lo dispuesto en los textos legales. La invocación exitosa de los poderes implícitos indica, sin lugar a dudas, que una instancia tiene un poder mayor que el esperable dentro de la distribución del poder en la comunidad política.

 

Maldecido por el dios Morfeo

Hay personas que recuerdan muy pocas épocas de su vida en la que hayan sido felices, a veces solamente tienen memorias de días sueltos. Lo mismo podría unirme a esas rememoraciones del desierto de la felicidad, pero lo que ahora quiero es rememorar es otro desierto, el del sueño reparador; no hablaré de los sueños, de las aspiraciones, sino de esa operación humana que consiste en dormir para descansar.

Cuando era pequeño me iba a la cama muy temprano, para que mis padres tuvieran un tiempo de tranquilidad, que es normal, y yo y mis hermanos pudiéramos estar descansados para ir al colegio al día siguiente. Mis hermanos, después de esa paliza en la cama, se despertaban nuevos, mientras que yo me levantaba más acostado de lo que me había cansado. Realmente el problema empezaba antes, cuando me metían en la cama y tardaba al menos tres horas en conseguir dormirme.

Mis recuerdos de antes de dormirme son muy grandes, porque llevo años tardando muchas horas en conseguir dormirme. Cuando ya crecí y estaba un poco más libre, escuchaba la radio hasta las tantas de la madrugada o bien me tiraba leyendo muchas horas.

Pasada la infancia y la adolescencia el tema se hizo problemático, porque los periodos de vela en la cama se alargaban y empezaban a tener consecuencias graves en la vida cotidiana, ya que el cansancio se notaba. Caí en el infierno del insomnio, teniendo la terrible experiencia de no poder dormir durante tres noches y a la vez tenerme que enfrentarme a los exámenes finales de un segundo curso de alguna de las carreras. El problema se agrava cuando uno le encuentra ventajas al insomnio, especialmente cuando tiene muchísimas cosas que hacer y pocas horas diurnas para completarlas.

Ahora que empiezo a estar en la edad adulta, aunque hay estadísticas que todavía me consideran una persona joven, intento cuidar las horas de sueño, incluso lo induzco con los medios normales y poco confesados de la mayoría de la población. El problema actualmente no son las horas, que son suficientes, sino la calidad de este sueño, que es pésimo, siguiendo levantándome más cansado que me acuesto, y teniendo que despertar con la ingesta masiva de litros de café.

Morfeo, el dios del sueño, debió decidir no serme grato en el mismo día de mi nacimiento. Creo que no volveré a realizar sacrificios en el altar de este dios.

Ministro agredido por manifestantes

El ex ministro de Defensa, José Bono, asistió a una manifestación convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). Como su presencia incomodaba a los allí presentes, porque eso realmente era un acto del Partido Popular, José Bono fue imprecado y lo agredieron.

Las fuerzas policiales abrieron una investigación, fruto de la cual se realizaron diversas detenciones de personas que estaban vinculadas al Partido Popular. Estos, muy hábilmente, le dieron la vuelta a la tortilla y acusaron a los mandos policiales de llevar a cabo una persecución de carácter político. Llevaron a los policías antes la siempre amigable Audiencia Provincial de Madrid, que con una celeridad desconocida para los tribunales españoles, condenó a los funcionarios.

El Partido Popular habló de las primeras detenciones políticas en la democracia española, gritaron y pidieron las cabezas de medio gobierno. Ahora el Tribunal Supremo ha casado la sentencia y ha absuelto libremente a los acusados. Total que no hubo persecución política ni detenciones arbitrarias, sino que lo único que hubo fue la agresión de un ministro del Gobierno de España por parte de un conjunto de salvajes militantes del Partido Popular.

La UNAM es Patrimonio Cultural de la Humanidad

La UNESCO ha declarado a la Ciudad Universitaria, en la que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene su sede, como parte del Patrimonio cultural de la Humanidad. La parte declarada por la UNESCO ha sido un conjunto de setenta edificios construidos por el gobierno mexicano en los años treinta. Es un conjunto de edificaciones en la que la arquitectura contemporánea se une a elementos decorativos de origen generalmente azteca. Esta Ciudad Universitaria representa un logro de la época en la que en todo el mundo se elevaron este tipo de emplazamientos urbanísticos para sus centros de estudios superiores, que sin sufrir aún la modificación de décadas venideras, ya no cabían en un solo edificio, como sucedía desde el Renacimiento.

Este reconocimiento es importante, especialmente para emplazamientos urbanísticos que actualmente están en el tercer mundo, pero creo que esta entrada en el Patrimonio Cultural de la Humanidad se produce por el aspecto menos importante de los que podrían haber sido mencionados en el caso de la UNAM. Esta universidad es uno de los principales referentes en el terreno de la Antropología y en casi todos los terrenos de las ciencias sociales y, sobre todo, con una intensa labor editorial que ha facilitado el acceso a los lectores de lengua castellana de muchas obras fundamentales escritas en otras lenguas. Finalmente y como es lógico, la UNAM ha generado varias generaciones de intelectuales mexicanos y latinoamericanos.

La UNAM es de todos, pero no sólo por sus edificios, sino especialmente por lo que justifica la propia existencia de esta institución: la vida y el trabajo docente e investigador.

Cardenal Carlos Amigo

A principios de la década de los ochenta, un obispo franciscano, procedente de Tánger, tomó posesión de una de las diócesis con la historia y prestigio de las existentes en España. El obispo era y es Carlos Amigo y la diócesis la de Sevilla. Sucedía a un prelado clásico de la tradición, el Cardenal Bueno Monreal, que había evolucionado desde las líneas del Nacionalcatolicismo hasta el aperturismo patrocinado por el Cardenal Tarancón.

La situación de la diócesis, realmente archidiócesis de Sevilla, era compleja, como todas en la España de aquellos tiempos, en los que la Iglesia no encontraba su sitio en la nueva realidad política y social que se abría paso en nuestro país. Además en la archidiócesis hispalense se estaban dando movimientos eclesiales con radicalidad (de izquierda y de derecha), todo ello mezclado con el mortero de una religiosidad popular de enorme potencial, no siempre alineada doctrinalmente con el Catolicismo y con una fuerte conciencia de su autonomía.

El entonces Arzobispo Carlos Amigo emprendió una labor que a mi entender ha sido muy acertada, pero que era el cumplimiento estricto de su labor: visitar a todos, escuchar a todos e intentar que nadie se moviera de las directrices del Vaticano II. Prácticamente era un desconocido para los medios nacionales de comunicación. Cuando la mayoría de los nuevos obispos dieron un fuerte giro hacia posiciones conservadoras y tradicionalistas, Carlos Amigo se mantuvo en una línea coherente.

Durante los años de gobierno del Partido Popular, los obispos españoles se quitaron totalmente la careta de cierta equidistancia que habían mantenido desde la muerte de Franco y se arrojaron a los brazos del gobierno. Además comenzaron a sacar un pensamiento de lo más intolerante y ofensivo contra el que no estaba de acuerdo con sus posiciones.

Éste fue el momento de Carlos Amigo, coincidiendo con su entrada en el Colegio Cardenalicio, para demostrar que una cosa es tener un credo y unas convicciones muy claras, y otra muy diferente es descalificar a toda persona que no admite él también estas convicciones. Nadie espera que el Cardenal Amigo traicione o niegue la doctrina católica, pero siempre se encuentra abierto a escuchar a todos, sin insultar ni descalificar. Podemos decir que el Cardenal Amigo es casi el único representante de la jerarquía episcopal que no le destroza los oídos a los que no son fieles a las posiciones más conservadores del Catolicismo, e incluso a los que se encuentran fuera de esta confesión, que mantiene un peso social y político que muchos juzgamos como excesivo.

Todo ello lo ha conseguido el Cardenal Amigo cuidando tanto las tradiciones litúrgicas como las obras sociales de su archidiócesis, con una clara jerarquía de valores, en el que las personas están sobre las instituciones y los intereses de éstas. Ha puesto en orden muchos asuntos pendientes y ha conseguido llenar su seminario, cosa que parecía imposible nace unos años.

Actualmente el Cardenal Amigo se ha convertido en un contrapeso dentro de la jerarquía católica, no dando más oportunidades para que la Iglesia Católica sea atacada por declaraciones absolutamente fuera de lugar y mostrando moderación y credibilidad.

Recensión: Borges. Una vida

Varias han sido las biografías y libros que sobre Borges se han publicado recientemente. Entre las nuevas ofertas editoriales adquirí la biografía escrita por Edwin Williamson, titulada Borges. Una vida (Seix Barral, Barcelona, 2007).

Preferí una obra realizada por un autor inglés, porque tengo la experiencia de que entre los anglosajones hay cierta garantía de calidad, dada la gran tradición biográfica dentro de los países de esta esfera cultural. He de indicar que esta obra me ha decepcionado profundamente.

El autor, en las páginas introductorias, deja clara su intención de luchar contra la imagen de un Jorge Luis Borges encerrado en una torre de marfil cultural, compuesta únicamente por libros, autores y tradiciones literarias. Esta intención es lógica y connatural al propio oficio del biógrafo, que es un simple exegeta de textos encerrados en sí mismos, pero lo que es entendible se convierte en un movimiento pendular difícilmente justificable. Frente a un autor que desaparecía en su obra, en la concepción común, Williamson sobrepone al autor sobre la obra, hasta el punto de la disolución de unos escritos que ellos solos han cautivado a millones de lectores.

Es normal que un autor rastree aspectos biográficos dentro de la obra del personaje al que dedica su estudio, pero lo que pasa todos los límites es que los textos de autor se reduzcan únicamente a sus claves biográficas, es decir, la inmensa obra de Borges queda caricaturizada como un trasunto de la existencia del gran escritor argentino. El análisis de elementos tan interesantes de la obra borgiana, como es la indicación de las fuentes y las influencias literarias casi desaparece.

En mi opinión lo más criticable no es la reducción biográfica de la producción de Borges, sino las reglas de interpretación que el biógrafo emplea. Es una interpretación centrada en un psicoanálisis atosigante, en las relaciones familiares, concretamente en la mantenida con su padre y madre, así como en asuntos afectivos y sexuales, concretamente en su fracasado amor por Norah Lange.

La importancia de Norah Lange en la vida Borges puede que haya sido el gran hallazgo de Williamson, ya que siempre había sido considerada como un amor pasajero y más de la Norah adolescente que otra cosa. Williamson cae en la tentación de extender su descubrimiento casi hasta los últimos días de este escritor; lo único que para la omnipresencia de Norah Lange en casi todas las páginas del voluminoso libro, ha sido el papel redentor que le otorga a María Kodama en los últimos años de vida de Borges. Un papel redentor sospechoso a mi entender, sobre todo cuando le agradece el permiso para la cita masiva de textos de Borges de los que ella es la propietario de los derechos intelectuales. No voy a entrar en la polémica sobre esta última pareja de Borges, porque no tengo el conocimiento adecuado, pero creo que “in medio uirtus” debería ser una norma sagrada del biógrafo.

Decía Javier Cercas que lo bueno que tiene la inmensa erudición de Borges es que no era una simple muestra de todo lo que el autor había leído, como con otros escritores, sino que era una invitación a leer todo lo que él había leído. Siguiendo a Cercas, estoy de acuerdo con él con que el lector termina los textos borgianos con ganas de sumergirse en todo lo que Borges ha digerido y plasmado en sus escritos. Al leer esta biografía uno no termina con ganas de leer, sino que lo que realmente le apetece es irse de parranda por Buenos Aires con Borges, Oliverio Girondo y Norah Lange, también ir a visitar a Bioy Casares, así como unirse al Partido Radical para acabar con los caudillos federalistas del final del siglo XIX en Argentina para contentar los sueños patricios y heroicos de la madre de “Georgie”. Al acabar la lectura, he pensado que sería conveniente comprar el libro sobre Borges escrito por Bioy Casares, su  amigo más íntimo.

Neologismo poético

Tengo un amigo que es un poeta, pero un poeta oral. No es que realice ripios baratos, ni mucho menos rimas groseras. No hay manera de poder leer algunos de sus mejores poemas, sólo se puede estar acceso a su producción a través de la recitación del propio autor. Sencillamente un poeta que se niega a escribir sus poemas y no sólo está en su derecho, sino que es una virtud: su poesía es para las personas a las que él considere merecedoras y no para el que, a cambio de unos pocos euros, pueda hacer todas las consideraciones que les vengan en gana a lo que no es más que el reflejo más profundo y honesto de su ser. Como no quiero romper su intimidad, le llamaré Juvenal, sin pretender establecer relaciones veladas entre el poeta latino y mi amigo.

Parte de su producción literaria es lo que él llama el género de los “neologismos”. Son expresiones, juegos de palabras o expresiones. Voy a poner una pieza de este peculiar arte y explicarla, pues la gracia (que diría Lorenzo Valla) está tanto en el término como en la explicación. Ni que decir tiene que cuento con la autorización expresa de juvenal.

El “sementerio”. El seseo es una característica de la región de la que es originario Juvenal. Recordaba el poeta que pasó una etapa realmente onanista y empleaba papel para limpiarse que indefectiblemente terminaba debajo de la cama. Una tarde, un conocido le dijo que había ido al cementerio (pronunciado con seseo) y él le vino la imagen de todos esos papeles arrugados debajo de la cama, como camposanto de tanto semen desparramado, un sementerio”.

Renacimiento ferroviario

Es verdad lo que dice la letra de la célebre canción: “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Cuando comenzaba el tercer cuarto del siglo XX parecía que el dominio de la aviación en el transporte de personas iba a ser incontestable, incluso dentro de las conexiones locales, ya que los altos precios de la gasolina y el estado del tráfico (y en España, al menos, el estado de las vías) desaconsejaba el automóvil, que se pensaba que se quedaría restringido a los cortos desplazamientos. El ferrocarril estaba muriéndose y muchos tenían ya preparado su sala en el correspondiente museo de antigüedades de la época industrial.

Todo parecía claro hasta que los franceses pensaron que un tren de alta velocidad podía revolucionar el mundo del transporte de viajeros. Nació el tren de alta velocidad que demostró las debilidades del entonces todopoderoso transporte aéreo. Evidentemente los trenes no podían competir con los aviones en velocidad ni en el tiempo invertido en un trayecto desde su despegue al aterrizaje, pero había elementos en los que sí eran competitivos tanto económicamente como en el tiempo necesario para algunos desplazamientos.

Los aeropuertos por motivos de seguridad y de precio de los terrenos normalmente se encuentran a bastantes kilómetros de los cascos urbanos, de forma que hay que invertir un tiempo en llegar al aeropuerto y por tanto, se debe añadir un gasto adicional al precio del billete aéreo. Junto a ello, y debido a la idiosincrasia de las empresas aéreas y a esas tradiciones incomprensibles, hay que facturar el billete al menos una hora antes de embarcar y el embarque se produce con mucha antelación al despegue, por lo que si un vuelo sale a las once de la mañana, lo sensato era estar en el aeropuerto a las ocho y media o nueve. Para colmo de incomodidades hay que indicar que las líneas aéreas se han acostumbrado a emitir más billetes que asientos disponibles (práctica que fue legalizada en un principio sin restricciones), por lo que si ya se estaba en el mostrador de facturación antes de que éste abriera, pues más tiempo de espera.

Por el contrario las estaciones de ferrocarriles se encuentran en el centro de las ciudades, muy accesibles y a un precio muy económico. Los billetes de los trenes de alta velocidad son elevados, pero competitivos con el coste total de un vuelo en avión en un trayecto de recorrido mediano. Se puede llegar a la estación cinco minutos antes de la salida, no hay que facturar y el tren deja al pasajero en el centro de la ciudad de llegada. El tiempo emprendido desde que se sale de casa hasta que se llega al destino es menor que el que se tendría que invierte en un trayecto aéreo.

Para remate de ventajas, hasta ahora al menos, no se ha permitido vender más pasajes que plazas, por lo que tendiendo un billete, se sabe que se tiene un asiento asegurado (cosa que puede que llegue salvo que la liberalización ferroviaria traiga este mal a donde no existe).

Tener soldados o policías antidisturbios

Ha habido verdaderas crisis políticas a causa de la insuficiencia de medios económicos. Determinados gobiernos, ante manifestaciones y protestas de los ciudadanos, tienen muy pocas opciones para atajar coactivamente a los disidentes sin cometer auténticas masacres.

La tristemente celebre masacre de la plaza de Tiananmén, en Pekín, fue causada por la decisión de las autoridades de la República Popular China de enviar unidades militares a disolver la concentración de estudiantes que se alargaba demasiados días para un régimen poco acostumbrado y menos amante de la libertad. El envío de tropas del ejército se debió a que la policía china no tenía materiales y adiestramiento antidisturbios. Los soldados saben hacer de soldados, no de policías de intervención, por lo que lo que hicieron fue matar, que es para lo que estaban instruidos. La conmoción internacional de la matanza de Tiananmén es un lastre que el gobierno comunista chino arrastra hasta nuestros días.

En 2005, el Presidente de Bolivia, Carlos Mesa envió tanto a la policía como al ejército a disolver las manifestaciones de los indígenas contra la venta a través de Chile. Los materiales antidisturbios se acabaron pronto y murieron más de treinta manifestantes, hechos que provocaron la indignación internacional, la intensificación de las protestas y la caída del gobierno boliviano.

La solución, que muchos gobiernos de países en los que la libertad es sólo una palabra y la opresión es su sustitutivo natural para no provocar matanzas y masacres que evidencien su tiranía, ha sido la compra masiva de material antidisturbios y el entrenamiento de sus cuerpos de seguridad en intervención contra los manifestantes, concentrados o cualquier otro tipo de disidente.

Así las dictaduras, más o menos declaradas, pueden reprimir a los ciudadanos que quieren ser libres y así lo expresan, detener e internas en oscuras prisiones a cuantos se les antoje, sin que los ciudadanos de los países democráticos tengamos que ver por la televisión a manifestantes muertos y así nuestros gobiernos no se vean impelidos por la opinión pública a intervenir contra estos regímenes execrables.

La represión y los asesinatos políticos siguen existiendo, mantienen su crueldad, eso sí, invisibilizada para no herir nuestra sensibilidad, que nos importa más que la libertad. De paso hacemos un buen negocio vendiendo el material antidisturbios.

Orgullo Gay

Estamos en la semana previa al “Día de Orgullo Gay” y paran de aparecer noticias respecto a las celebraciones, sus lugares, eventos y circunstancias más variopintas. Además este año el desfile de Madrid no será sólo la más importante de España, sino que también será el desfile oficial europeo de este año. Estas marchas y desfiles han hecho de la provocación una forma de reivindicación, pero creo que en España, a la altura que estamos, el desfile se ha transformado en una marcha absolutamente festiva, que saca a la calle la faceta más desinhibida de esta comunidad que, a pesar de todo, aún tiene temores procedentes del exterior y vive bajo sus propios demonios.

Creo que el “Día del Orgullo Gay” sirve a los homosexuales para combatir los demonios interiores, los sentimientos y las propias inseguridades que puede que muchos de ellos tengan (aunque no digo que todos, obviamente). La explosión de orgullo homosexual me recuerdo a lo que dice Elías Canetti dice sobre la chispa en la constitución de la “masa”.

Pero este día también es una advertencia firme a la parte de la población que está esperando la oportunidad para tratar a los homosexuales como enfermos mentales y como agentes provocadores de la degeneración social, que ellos perciben por todos sitios. Con la gran afluencia y la absoluta falta de límites hacia los límites convencionales, los homosexuales dicen a toda la sociedad que existen, que no son pocos y que merecen un respeto.

Considero, una vez dicho lo anterior, que la comunidad homosexual no existe como tal y que emplea estos días para su toma de conciencia como colectivo. Los homosexuales no deberían conformarse (si se me permite esta intromisión) en manifestarse en un solo día, sino que el orgullo se debe extender a todos los días. Evidentemente no se puede hacer una celebración todos los días, pero hay que tener una mejor conciencia durante el resto de los días del año, una mejor conciencia para profundizar en la normalización de las diferentes orientaciones sexuales.

En España, gracias a un gobierno y a una mayoría parlamentaria que realmente cree en la igualdad, el estatuto jurídico de los homosexuales y transexuales es absolutamente equiparable al del resto de los ciudadanos. Pienso que lo que debemos es profundizar todos es nuestra conciencia ciudadana, nuestra conciencia de formar parte de una comunidad cuyos intereses superiores son los intereses fundamentales de cada una de las personas que forman parte de la ciudadanía.

Los homosexuales han sido y son víctimas de una de las persecuciones más onerosas y silenciosas de la historia de la Humanidad. Cambiar leyes no cambia la sociedad, pero es un buen inicio. Tengo mis dudas sobre si seguir concienciando a las personas sobre la normalidad de la homosexualidad es el mejor camino para su normalización. Soy de la opinión que la normalización se consigue viviendo normalmente, no haciendo de la propia orientación sexual el tema central de la existencia personal.

Pienso que la normalización sólo se culminará si se empiezan otras normalizaciones, las pendientes y las que están por venir. No quiero decir que no deba haber asociaciones de homosexuales, ni de transexuales, ni que se deban acabar las reivindicaciones y la fiscalización contra los comportamientos o las manifestaciones homófobas.

Lo que quiero es expresar mi convicción de que ser o no ser homosexual no es lo único ni lo más importante de la vida de una persona, sino sencillamente una faceta más de su existencia. De lo contrarios los homosexuales se convertirán en ciegos a la opresión de que la fueron destinatarios y esa ceguera se puede convertir en olvido y el olvido les puede llevar a colaborar con los mismos opresores que les reprimieron.