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Sociedad

Paraísos financiados con infiernos

Países como Suiza, Luxemburgo o Liechtenstein siempre se nos han presentado a los españoles como arquetipos de sociedad democráticas, con unas economías robustas, unos derechos amplios y unos servicios públicos que son la envidia de todos los tiempos.

Sabíamos que en estos países en los bancos había productos financieros famosos por su secretismo y que atraían a las mayores fortunas del mundo, pero en la niebla de ese secretismo se moría nuestro conocimiento.

A lo largo de las últimas décadas nos hemos enterado que estos paraísos de la cultura occidental se han financiado con las fortunas desviadas del fraude fiscal, de la corrupción política, del tráfico de armas, las indecentes cantidades de dinero de las más crueles dictaduras, del crimen organizado o de las bandas terroristas. Estos días hemos conocido que ETA guarda su dinero en el finísimo y principesco estado de Liechtenstein.

La ecuanimidad, la humanidad y la rectitud de los ciudadanos de estos países, cualidades que han hecho época, se han edificado sobre las injusticias, los crímenes, los robos, las hambrunas, las guerras y todos los vicios morales y políticos que son los únicos capaces de engendrar estas fortunas secretas.

El secreto es su negocio, pero realmente la muerte es el verdadero negocio de estos impolutos países. Son sepulcros blanqueados; podredumbre con un excelente aspecto externo. Por lo menos, que a nadie se les ocurra volver a ponernos a esos países de ejemplo para nada.

Fernando Alonso y los españoles

Quiero hacer un paréntesis en la política, para intentar reflexionar sobre Fernando Alonso y sobre los motivos por los que este chico no me cae demasiado en gracia.

Ante todo tengo que reconocer el esfuerzo, el trabajo y la dedicación que Fernando Alonso ha tenido a lo largo de su vida para conseguir los objetivos que se había marcado. Los sacrificios han debido ser muchos y onerosos, pero en su caso han tenido la satisfacción de alcanzar lo que buscaba.

No me cae demasiado en gracia porque tengo la sensación (absolutamente subjetiva) de que Fernando Alonso se avergüenza un poquito de nosotros, que es español porque no tiene más remedio (lo cual es muy orteguiano, dicho sea de paso), pero que las peculiaridades y el “glamour” de la Fórmula 1 la siente incompatible con lo “catetillo” que somos los españoles.

Para mí la Fórmula 1, antes que él llegase, era la versión dominical de los reportajes de “La 2”. Desde que comenzó en esta categoría, yo y millones vivimos las carreras como un acontecimiento de primer orden, hemos aprendido una barbaridad sobre este deporte y hasta hemos reventado de alegría con un adelantamiento o un tropiezo de Raikonen o Hamilton.

Nosotros que realmente de lo que sabemos es de fútbol, reinterpretamos futbolísticamente la Fórmula 1. Puede que a pesar de los esfuerzos de “Telecinco” sigamos siendo unos ignorantes y que para nosotros un sexto puesto no valga nada, aunque sea un logro significativo. Todo esto puede ser cierto, pero nosotros y nuestra presencia por millones delante de la televisión es lo que hizo que un español principiante tuviera patrocinadores y que ahora estos paguen un buen dinero para llevar su marca en un coche al que todo un país le va a prestar atención.

¿Qué le pediría a Fernando Alonso? Evidentemente no le puedo pedir a él ni a nadie un fervor patriótico que ni yo poseo, pero sí me gustaría ver complicidad por su parte hacia los aficionados españoles que recorren kilómetros para verlo en los circuitos europeos. No le puedo solicitar que sea ni más simpático ni más carismático (cada cual es como es), pero sí que cuando termina una temporada no pasa nada por dedicarte siete días a pasar por todas las cadenas de televisión y radio comentando que tal has visto el campeonato de ese año

En cierto modo somos sus clientes. Era un mercado por conquistar y nos hemos dejado asaltar por la Fórmula 1 comandada por Alonso. Sólo pedimos ser tratados como unos aficionados más, no como simple cuota de pantalla. Una vez liberado por el propio Alonso del débito de la fidelidad a un compatriota, yo animo a Raikonen, que me parece un gran piloto y que por fin pudo ganar su primer campeonato.

No quiero morir entre inmensos dolores

No quiero morir entre inmensos dolores. Todavía nadie me ha explicado porqué a un perro se le mata para que no sufra y un ser humano no tiene derecho a analgésicos que haga más llevadero su tránsito final (y que conste que no hablo de eutanasia).

Sí, yo quiero que me atienda el Dr. Montes. Yo quiero que haya muchos médicos como él en los hospitales, para que morir no sea un sufrimiento. No le encuentro ningún sentido, ni ninguna justificación.

Paliar dolores indecibles no es asesinar, es dar vida, una vida digna en el momento de la muerte, porque cuando lo único que queda es morir, es importante cómo se muere (parafraseando a Shakespeare).

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Destruyendo el concurso de Eurovisión desde dentro

Puede que mi generación, esa generación perdida e insulsa que ni vivió los sesenta, ni las revueltas de los setenta, ni la movida de los noventa, haya sido la última que haya vivido el prestigio perdido del Concurso de Eurovisión.

Ahora ya desengañados de esos mitos infantiles, postreros restos de un Tardofranquismo que se resistía a morir en la sociedad española, nos hemos lanzado con entusiasmo a lacerar Eurovisión. El “Chikichiki” es la peor canción que nunca haya podido representado a España y por eso la hemos votado. Pasamos de Eurovisión y de todo lo que simboliza.

Pero este pasotismo no es pasivo, sino activo. Queremos destruir Eurovisión por eso votamos al “Chikichiki”. Nos hartaremos de reír cuando veamos los vídeos de su actuación y la puntación que reciba, que esperamos que sea cero. El colmo sería que ganase.

Lo malo es que no vamos a ser los únicos que romperíamos la baraja. Irlanda ha decidido enviar al concurso a un pavo de trapo, un muñeco. A este paso pronto conseguiremos el objetivo final, la destrucción del concurso de Eurovisión.

¿Tienen derecho a hablar sobre las cosas de la Iglesia los que no forman parte de ella?

La respuesta es rotunda: sí. Ahora quiero indicar los motivos por los que considero que los asuntos de la Iglesia están, y por ahora deben estar, sometido al escrutinio público.

La Iglesia es una institución que se ha instalado en lo público, en un sentido jurídico y en un sentido social, con las ventajas que esto tiene, por lo que han de asumir las consecuencias del escrutinio de todo el que pasa. Es una consecuencia de la opción que la Iglesia tomó y mantiene.

La Iglesia Católica en España alude constantemente a que su estatus está garantizado por un conjunto de tratados internacionales, sometidos al Derecho Internacional Público. Como es cierto hay que insistir en que lo mismo que ellos, que estos tratados forman parte de nuestro ordenamiento de Derecho Público y por tanto incluye a la Iglesia dentro del entramado institucional de España.

Es cierto que la Iglesia Católica en mencionada en el artículo 16.3 de la Constitución Española, otorgándole un reconocimiento. No se me ocurre un texto más público que la Constitución. La Iglesia no se opuso a esta mención, más bien luchó por ella. Ahora tiene que ser asumir las consecuencias del reconocimiento constitucional.

La Iglesia lucha por mantener y ampliar todo lo que pueda su espacio dentro de la Educación. A la Iglesia le encanta recibir fondos públicos para financiar sus centros de enseñanza, le gusta que el Estado pague a sus profesores de religión en los centros públicos, le satisface que su patrimonio sea restaurado a costa del presupuesto público sin dar nada y se complace y publicita obras sociales financiadas con fondos públicos, pero no quiere estar sometida a la opinión pública.

La Iglesia Católica considera que católico es toda persona bautizada dentro de esta confesión, aunque ellos no quieran serlo. Utilizan esta cifra engordada para hablar de los muchos que son, pero cuando estos católicos forzosos alzan la voz nunca son escuchados, cuando quieren ser excluidos no les permite para seguir manteniendo la apariencia de un número que sólo es aparente.

La Iglesia Católica tiene un gabinete de prensa, emite notas y convoca a los medios de comunicación a ruedas de prensa para dar su opinión sobre todo lo que ellos consideren oportuno (y están en su derecho), pero no aguantan que los medios hagan preguntas, opinen o discrepen sobre sus pronunciamientos. Ellos sólo quieren aparecer en los medios y en el debate público para dar sermones pero no para recibir réplicas. De los medios de comunicación de la Iglesia prefiero no hablar.

La mayoría de las fiestas laborales en España son fiestas religiosas. Cada vez que una de esas fiestas ha sido quitada o dejada a la opción de las autoridades autonómicas hemos tenido que soportar una tormenta sobre la “decadencia moral de España” (nunca he entendido qué tienen que ver la Moral con no ir a trabajar el día de la Inmaculada Concepción de la Virgen María). Ellos determinan la mayor parte de nuestras fiestas laborales; eso es querer estar en lo público y tienen que asumir la contrapartida del escrutinio público.

La Iglesia Católica en España se ha instalado en el ámbito de lo público y quien quiere estar en lo público, en un sentido jurídico y en un sentido social, debe aceptar no sólo las ventajas, sino las desventajas de esta situación, que no es otra que el escrutinio público.

En lo concreto esto quiere decir que si uno tiene que pagar con sus impuestos muchas de las actividades de la Iglesia, si tiene que escucharles a través de los medios públicos de comunicación (donde tienen hasta programas), si hay que aceptar que se den licencias a los medios de la Iglesia e incluso aceptar que decirte que votar al PSOE es una forma de apoyo al terrorismo, cualquiera está perfectamente legitimado para opinar públicamente sobre las cosas de la Iglesia, como es la elección del Cardenal Rouco como Presidente de la Conferencia Episcopal.

Haciendo uso de mi derecho y de mi legitimidad para ejercerlo, quiero decir que la mayoría conservadora ha puesto al frente de la Conferencia al más conservador de los obispos españoles (Rouco iba por libre dada su falta de sintonía con Blázquez). Si los conservadores son la mayoría en el Episcopado, no lo es entre los fieles, pero claro a ellos sólo se les tienen en cuenta para lo de la casilla del IRPF.

Sindicalismo y Universidad

Una entrada en el  blog “Entre Códigos” me dio una idea sobre un nuevo campo para el Sindicalismo.

Dado el alto número de titulados universitarios que tiene nuestro país y que la inmensa mayoría de los titulados universitarios serán trabajadores por cuenta ajena, los sindicatos deben dirigirse al ámbito universitario y realizar allí una amplia e intensa labor pedagógica.

El mundo de los estudiantes universitarios ha sido ajeno a la dedicación de los sindicatos (de eso del “Sindicato de Estudiantes” hablaré otra vez). Deben ser los sindicatos los que entren directamente y por entes intermedios, con personas que se especialicen en el asunto de las salidas profesionales de los universitarios y proporcionando a los estudiantes instrumentos de discernimiento a la hora de insertarse en el mercado laboral.

Las personas encargadas no deben ser los representantes sindicales que ya se encuentran en la propia universidad, porque ellos están para los trabajadores de la institución y no para los estudiantes. Las personas a las que se les encargue este campo deben ser también universitarias, si es de la rama de cada centro, pues mejor, y sobre todo deben hablar el mismo lenguaje y conocer las expectativas de los estudiantes.

También sería interesante que se llevara el seguimiento de los primeros años de inserción para reformular las recomendaciones a los estudiantes y evitar que los estudiantes sufran abusos por desconocimiento en empresas que prometen todo, pagan poco y no cumplen nada.

Los sindicatos se podrán abrir a un sector nuevo que sólo les llega en casos de crisis laboral, cuando es demasiado tarde. El trabajo por realizar es arduo porque en los estudiantes universitarios se unen varios factores pocos alentadores: ven al Sindicalismo como algo existencialmente ajeno, muchos se creen lo que no son y nunca serán y no hay ninguna tradición.

Acerca de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre adopción y homosexualidad en Francia

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), cuya sede está en la ciudad de Estrasburgo, ha vuelto a ser noticia nuevamente. Como hizo hace unos años, ahora se ha vuelto a pronunciar acerca de la discriminación legal de los homosexuales en su sentencia en el caso Fretè contra Francia, ahora vuelve a pronunciarse sobre la homosexualidad, concretamente sobre en relación la capacidad de los homosexuales para adoptar en su sentencia en el caso E.B. contra Francia.

Dado lo confuso que suelen ser las informaciones periodísticas sobre este tema, en esta entrada quiero hacer una síntesis de los hechos, indicar los fundamentos jurídicos de la sentencia y precisar el alcance de la jurisprudencia aquí contenida.

En 1998, una ciudadana francesa que, en el momento de los hechos, mantenía una relación de pareja con otra mujer solicitó la autorización administrativa que le reconociera la idoneidad para adoptar. El artículo 343-1 Código Civil francés permite adoptar tanto a los matrimonios como a las personas solteras y, en virtud de este artículo, E. B. (nombre que le da la sentencia) solicita la autorización antes descrita.

Los servicios sociales franceses hicieron las investigaciones previstas, entre ellas varias entrevistas con un psicólogo. Después de finalizar todo el periodo de comprobación de la idoneidad, el Presidente del Consejo de Familia del departamento en el que vivían, rechazaba la concesión de la autorización sobre dos motivos (párrafo 17):

  • Que la solicitante presentaba una laguna en el papel de la figura paterna y que esto podía afectar al desarrollo del niño.
     
  • Que la pareja de la solicitante no parecía involucrada, aunque no se oponía al plan de la solicitante.

Tras esta resolución se interpuso un recurso ante el correspondiente tribunal administrativo, iniciándose una serie de sentencias y recurso que terminó en 2002 con la decisión del Consejo de Estado, máxima instancia de la justicia administrativa en Francia. Esta instancia confirmó definitivamente la decisión del Consejo de Familia (párrafos 21 a 25).

La solicitante presentó una demanda contra Francia ante el TEDH por violación del artículo 8 de la CEDH (derecho a la intimidad personal y familiar y prohibición de interferencia del Estado) en conexión con el artículo 14 de la CEDH (igualdad). El TEDH se pregunta si autoridades francesas habían discriminado a las demandantes al no autorizarles a adoptar por ser homosexuales, causa de exclusión de que no recoge la legislación francesa (párrafo 50).

Hay que señalar que las sentencias del TEDH resuelven un caso singular, en una situación y sobre la legislación que un país concreto aplica. El TEDH mantiene que los diversos Estados-Partes en el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH) mantiene un amplio margen de apreciación, por lo que el caso debe ser estudiado a partir de las especificaciones de la legislación francesa, ya que Francia era el estado demandado en este caso.

Esto quiere decir que en este caso el TEDH no establece un principio general, al reconocer un margen de apreciación. Consecuentemente esta jurisprudencia del TEDH sólo será aplicable a los estados que tengan una regulación de la adopción que sea equivalente a la de Francia.

El TEDH mantiene que si la legislación francesa permite la adopción a personas solteras la objeción de tener una laguna en la figura paterna haría imposible el derecho que el Código Civil otorga a los solteros (párrafo 39). El TEDH mantiene que esto no es más que un obstáculo buscado específicamente para impedir que la solicitante pudiera adoptar sin decir expresamente que la causa era su homosexualidad y su vida en pareja (párrafo 89).

Mantiene que la consideración de que la homosexualidad de la solicitante va en contra de la Convención de Derechos del Niño no es aplicable, ya que no se trata de una adopción sino de la autorización para poder hacerlo y si la no concesión de ésta podía violar el artículo 8 en conexión con el artículo 14 de la CEDH (párrafo 44). En todo caso señala que las previsiones deben ser examinadas en virtud de los desarrollos de la legislación en Europa y que el CEDH es un instrumento vivo que debe ser interpretado a la luz de las condiciones presentes (párrafo 46).

Dice el TEDH literalmente:

“El Tribunal [TEDH] señala que el Derecho francés permite adoptar a las personas solteras […], abriéndose de ese modo la posibilidad de adopción por un soltero homosexual, la cual no es discutida. Contra los antecedentes de las normas del Derecho Interno, se considera que las razones expuestas por el Gobierno no pueden ser consideradas como particularmente convincente y con el peso suficiente para justificar el rechazo de la autorización pedida por la demandante” (párrafo 94).

Para terminar hay que decir que este caso ha sido resuelto por la “Gran Sala” dada la importancia de este caso (artículo 30 del CEDH y 72 del Reglamento del TEDH: párrafo 3) y se resolvió en un mismo momento la admisibilidad y el fondo del caso. La decisión fue adoptada por diez votos contra siete, dándose además cuatro votos particulares disidentes y un voto particular concurrente.

Texto íntegro de la sentencia del TEDH en el caso E. B. contra Francia (en inglés)

Diario de Sevilla no da el final de una noticia

La aparición, hace ya muchos años, del “Diario de Sevilla” en los kioscos de la capital andaluza fue un chorro de aire fresco dentro del panorama de los medios locales. Los propietarios del “Diario de Cádiz” habían constatado que había mercado, que los lectores de prensa se quejaban de la escasa calidad y el sesgo de los periódicos locales.

El nuevo periódico no tenía el tono entre panfleto y hoja parroquial del “ABC de Sevilla” y no se alineó de una forma demasiado clara dentro del espectro político de la ciudad. Esto duró un tiempo y con menos descaro que el “ABC” ya ha tomado partido por un partido, por el PP.

Dado que no vivo en Sevilla, sino a cientos de kilómetros, sigo este medio a través de su página web y hay cosas que han comenzado a no gustarme. A pesar de ello he de reconocer que, en cierta ocasión, critiqué en sus comentarios la redacción de un titular y ellos se pusieron en contacto conmigo de forma muy profesional y me dieron explicaciones, lo cual es digno de recalcar.

He dicho que hay cosas que han empezado a no gustarme y voy a señalar una de ellas, aunque antes he de señalar los antecedentes. La peatonalización de la avenida de la Constitución y el establecimiento de un Tranvía desde el Prado hasta la Plaza Nueva ha sido el centro de la polémica municipal durante los excesivos meses que han durado las obras. Una vez inaugurado el tranvía salieron los que consideraban que los tranvías eran perjudiciales para el entorno de la Catedral, pero que nunca abrieron la boca para decir que la contaminación estaba destruyendo la piedra de la Catedral.

El “Diario de Sevilla” publicó, el 22 de enero, una noticia que decía que en Florencia se iba a convocar un referendum para que los ciudadanos decidieran si el tranvía debía pasar o no por los aledaños de la Catedral. Era un decir sin decir al Alcalde de Sevilla que su homólogo florentino sí que era demócrata y que él tiene un serio déficit en esta materia.

El 19 de febrero me entero que Florencia ha celebrado su referendum y los pocos votantes, menos de la mitad de la población, rechazan la propuesta del Alcalde. Éste dice que va a seguir con el proyecto porque la participación ha sido baja y el resultado ha sido ajustado: una actitud no precisamente muy democrática.

Hoy es 23 de febrero y la noticia sobre la futura celebración del referendum en Florencia sigue colgada en un sitio destacado dentro de la sección de “Sevilla”. No se dice nada sobre que el referendum se celebró y que el Alcalde ha decidido ignorar el resultado. Se mantiene abierto este ciclo de noticias pese a que ya ha finalizado: ¿por qué?

Doble moral cotidiana

La doble moral es aquel criterio en el que una acción es tenida por correcta o incorrecta en virtud de factores que en nada debería modificar el juicio moral, como que uno mismo sea el afectado, que lo sea un amigo, un familiar, una persona que me cae bien o la sencillamente conozco, entre otras muchas posibles.

Una de las cosas que peor me sientan ya no sólo es que aplique continuamente la doble moral, sino que se intente justificar. Últimamente, leyendo blogs personales (aquellos en los que el autor cuenta cómo le van las cosas y en los que el 9 de marzo sólo domingo) he encontrado algunas aplicaciones de esta patología moral que me han impelido a escribir estas líneas.

Inmigración. Muchos quieren una política de inmigración estricta y que no deje que nadie entre o que no se quede si no tiene los papeles en regla, pero hay miles de inmigrantes sin permisos que trabajan en el servicio doméstico. Los mismos que piden mano dura contratan a una señora sudamericana o eslava (sin los permisos), a la que aprecian y ponen todos los medios para que su estancia no acabe en una expulsión de España.

Educación. Mis muchos amigos que trabajan en la Educación, cada vez que sale en los medios de comunicación, que los padres de los alumnos quieren más mano dura contra los alumnos indisciplinados, se echan a reír. Dicen que sí, que mano dura mientras que el hijo del que lo dice no sea el sancionado.

Tráfico. Esto es genial. Años y años escuchando a los conductores (no pertenezco a esa secta) que ya está bien de tener que aguantar a conductores temerarios, a los que aparcan en segunda y tercera fila o los que conducen bebidos. Va el Gobierno y establece el celebérrimo carnet por puntos para intentar acabar con la sangría en las carreteras y ahora todo el mundo empieza a quejarse, a decir aquello de que no hay derecho a que por dos cervezas o que con lo mal que está el aparcamiento no hay más remedio que dejar el coche donde se pueda.

Urbanismo. La corrupción urbanística está de moda ahora en los medios y en la sociedad, pero corrupción urbanística y construcciones ilegales ha habido en este país desde los años sesenta (antes no había normas urbanísticas que quebrantar). Muchos ciudadanos de lo más normal han construido o han adquirido viviendas fuera de todo planeamiento y cuando se les pide que hagan lo que tenían que hacer, urbanizar la zona y pagar las conexiones a los sistemas de servicio, además de las tasas de legalización, van y se indignan y se suben por las paredes.

¿Hay más áreas en las que se desarrolla la doble moral? Sí, en todas las que actúa el ser humano, porque la doble moral es uno de los mejores mecanismos de autojustificación que existe, debido a que es sencillo, precisa de poca argumentación y siempre uno, al verse cogido, puede apelar a los sentimientos, a su pobre situación o a que peores son los demás. Espero vuestras aportaciones.

Libros sobre espionaje

Después de leerme libros espesos a la hora de dormir, decidí para que ese momento lo mejor eran libros más ligeros. Me orienté hacia los libros sobre espionaje, no las novelas, sino los que de tarde en tarde escriben espías enfadados, hartos o intrépidos periodistas.

Ya llevo cuatro libros leídos de esta temática. No es que me haya convertido en un especialista en este curioso género, pero mi tendencia a la teorización me impele a escribir sobre algunos de los patrones que llevo encontrado. Evidentemente son generalizaciones a partir de cuatro libros.

Lo primero que tengo que decir es que son libros entretenidos y que desde luego no se pueden utilizar como somníferos no farmacéuticos. Si no tienes demasiado sueño, te despiertan, te lees más de cien páginas de un golpe y acabas dándote cuenta de que vas a poder dormir muy poco.

La mayoría de los autores encubren cosas a pesar de que pretenden revelar algunos secretos. Los datos son de naturaleza icorroborable, de forma que te los crees o no te los crees, pero cabe una posición intermedia, aceptarlos como una narración de ficción con cierto fundamento en la realidad.

Una que se lee como realidad ficcionada, sí le exigiría a los autores y a los editores cierta coherencia interna, es decir, que no hubiera contradicciones. Algunas son de bulto, como andar buscando la manera de pasar de África a Europa, para comentar acto seguido unas vacaciones en Centroeuropa, para luego volver a la búsqueda de ese pase europeo. A veces sientes que por ocultar, el autor y los editores piensan que los lectores somos unos ignorantes si nos intentan convencer de que desde Split (Croacia) a Frankfurt (Alemania) hay media hora de vuelo en un avión Hércules, y que desde Frankfurt a Sarajevo hay sólo diez minutos en el mismo aparato.

Los libros, no las novelas, de espías tienen su momento sindical. Es normal la queja por el sueldo, las relaciones con los superiores, el poco aprecio por el trabajo de información que tienen los dirigentes políticos y como hay puñaladas entre los compañeros.

Lo que es común en los cuatro libros que he leído es la tendencia a desmitificar el trabajo de espía y decir que la imagen de James Bond poco tiene que ver con ellos. Describen las precariedades de recursos en sus servicios de inteligencia, las limitaciones presupuestarias, los edificios vetustos y el mobiliario de tercera categoría. Reconocen innovaciones tecnológicas, pero vienen a decir que la utilidad se la dan ellos con su esfuerzo e ingenio. Generalmente recelan de la tecnología, para defender la función humana y sus puestos de trabajo.

Es sorprendente la tremenda burocracia que se refleja en los libros de espías que llevo. Hay muchos más administradores y trabajo de oficina e interpretación, que trabajo de campo. La proliferación de órganos, lleva a la inundación de letras y números para designar cada no ya cada organismo de cierta importancia, sino cada negociado, oficina y casi cada puesto. Si quieres llevar el hilo con todas las siglas, que las tienes que estudiar; yo recomiendo conocer sólo las que más se repiten.

Tanta burocracia produce una cantidad prácticamente inabarcable de documentos. La sensación que voy albergando es que el mundo es una inmensa biblioteca, de las que Borges imaginaba y describía, pero toda ella compuesta de documentos que son escritos para no ser leídos.

Reitero lo dicho. Si se toma como realidad ficcionada o como ficción con trazos de realidad, la lectura de estos libros es grata y sirve para evadirse un poco antes de intentar que Morfeo no nos olvide ni nos maldiga.

Se precisan auxiliares administrativos con cualificación universitaria

El País” informa que la Universidad de La Coruña ha estado investigando la marcha profesional de sus titulados después de salir de este centro superior. Iniciativa interesante a la luz de los resultados, aunque nada que la vida cotidiana no nos haga intuir.

Muchas empresas contratan a los licenciados para realizar labores propias y responsabilidad de licenciados, pero pagándoles encuadrándoles y pagándoles como auxiliares administrativos. Y estos son los afortunados, pues otros son reducidos a becarios.

Estas empresas lo quieren todo, formación universitaria para todos sus trabajadores a coste de personal con menos cualificación. Dicen que no llegan preparados y hay que enseñarles, pero esto no es más que una excusa. Si necesitan aprender, hay contratos de prácticas; si no han aprendido pasados meses o años, no entiendo porqué las empresas los mantienen contratados. Estas empresas no invierten nada en cualificar a sus trabajadores, salvo unos cursos por lo general tan caros como inútiles.

El problema, suele explicarse, por un exceso de la oferta de titulados universitarios, y escasez en la demanda. Esto ha podido ser cierto, pero no siempre, ya que si un recién titulado arquitecto entra en un estudio con categoría de auxiliar administrativo, no es para coger el teléfono. Se ha eliminado el trabajo propio de los licenciados de las plantillas de las empresas, pero la labor la sigan realizando los mismos a menor precio.

La falta de demanda de licenciados y el exceso de oferta se ha notado sobre todo en la Administración Pública, en la que muchos titulados superiores han obtenido plazas en grupos C y D. Ahora la promoción interna no es un incentivo para la formación, sino que se ha convertido en una forma de reconocimiento a posteriori de la sobretitulación de los funcionarios.

Las plantillas son documentos vacíos, las descripciones de puesto son de pura risa comparadas con las verdaderas funciones de los que los desempeñan y las retribuciones no tienen nada que ni con la labor ni con la responsabilidad.

Algunas ideas sobre soluciones posiblemente imposibles: que la Inspección de Trabajo salga de su eterno letargo; que los trabajadores licenciados se dejen de ínfulas impropias para mileuristas y se organicen de una vez; que se vigile la proporción entre contratos, objeto de la empresa y facturación; que se elimine la nefanda figura de los becarios; y otras cositas que a vosotros se os ocurrirán.

Violencia y fútbol

Escribir sobre las causas de la violencia en el fútbol es tratar de abarcar uno de esos temas tan extensos en los que es fácil perderse y, además, en lo que todo el mundo tiene una opinión más o menos formada, pero desde luego autorizada, dada la cantidad de personas que son aficionadas al fútbol y que asisten a los partidos.

Éste es el primer elemento que considero de relevancia. El número de personas que en un año se expone a la posibilidad de violencia en el fútbol es tan grande que produce una tolerancia mayor dentro de la sociedad. Hay comportamiento que vemos normales, toleramos y compartimos no porque fríamente consideremos que son correctos.

Se ha dicho que la sociedad es violenta y que en el fútbol se muestra la violencia que normalmente la sociedad tiene escondida. Es algo sí como una válvula de escape social para que la caldera no estalle. No sé si esta hipótesis es verdadera, pero al menos habría que reconocer que no es la única válvula, ya que la violencia tiene otras manifestaciones en nuestras sociedades.

Podemos explorar los ámbitos en los que se dan la violencia y veremos que normalmente tienen el terreno abonado por las grandes concentraciones de personas, por la impersonalización que produce y por la dificultad que tienen las fuerzas del orden pueden verse o desbordadas o forzadas a actuar sin discriminar al violento del que no lo es. La masa da impunidad.

Los violentos en el fútbol actúan en grupos que, sin necesidad del fútbol, son por sí mismos no son seguidores de los comportamiento más ejemplares. Encuentran en el fútbol un elemento masivo para comportarse como desean. Es cierto que en el fútbol no sólo se ha gusta unido “el hambre con las ganas de comer” sino que han surgido personajes que han intensificado estos sentimientos, proporcionándole apoyos de todo tipo a los grupos “ultras”, con la excusa de que ellos eran los que hacen que el resto del público anime al equipo.

Hay quienes dicen que la violencia en el fútbol sirve para desahogo de los ciudadanos por las cuitas de su vida diaria. Lo que no se pueden decir a su jefe y a su suegra se le dicen al árbitro, a los jugadores adversarios o a los propios. Puede que tenga algo de verdad, pero mi propia tolerancia hacia estos comportamientos en el fútbol hace que no considere que la existencia de una continuidad entre los gritos e insultos y otras formas más netas y físicas, de verdadera violencia. Estos comportamientos están ritualizados y se agotan en su propia ejecución y al ser tradicional, es un comportamiento aprendido.

Es cierto que al fútbol se llevan otras rivalidades. Antes podían ser sociales, pero ahora son de carácter político-regionales-provinciales. Hay encuentros de alto riesgo definidos exclusivamente por la geografía, pero la causa está fue del fútbol y no en el fútbol.

Cuestión aparte merecen los medios de comunicación. Se suele decir que los medios son la resonancia de los hechos sociales, pero en el caso del fútbol los medios han pasado a ser amplificadores e incluso a causante de las informaciones.

Es evidente que lo que digo encaja en el fútbol profesional y necesitaría algunas correcciones para el caso del fútbol de las categorías inferiores y del fútbol base. Tampoco pretendo dar ni la primera palabra ni la última, y menos presentar nada novedoso; tan sólo manifiestos algunas reflexiones.

Menos basura en la televisión

El programa de referencia de la Telebasura echa el cierre. “Aquí hay tomate” deja las pantallas de Telecinco. Es una buena noticia que merece ser recogida y celebrada y quiero hacer algunos comentarios.

Cada cual ve el canal de televisión que quiere y también tiene la obligación de controlar lo que los menores de edad ven en sus casas. Lo que debe ser garantizado es el pluralismo, es decir, que la posibilidad de que alguien vea “El Tomate”, no sea obstáculo para que otro pueda acceder a una oferta diferente, más afín a sus intereses y convicciones.

¿Por qué me alegro entonces? Como siempre es complejo y sencillo a la vez. Me alegro porque si bien creo que los ataques al honor deben ser solventados en los tribunales, este programa me ponía enfermo y para mí era un síntoma de la situación intelectual de nuestro país y a la vez acrecentaba la situación. Tampoco debo soltar las campañas al vuelo porque mucho me temo que el programa que le suceda sea de un tipo similar.

Poco se sabe de los motivos por los que la cadena ha decidido, casi sin previo aviso, quitar de su parrilla una de sus programas de éxito. Las razones han debido ser de peso y no me convence una pequeña bajada en las audiencias, permaneciendo como líder en la franja horaria. Muchas cosas podrán decirse sobre un formato agotado y expresiones propias del argot televisivo, pero esto no debe ser así porque de ser cierto Telecinco ya tendría preparado un recambio y no recurriría al mero relleno con otros programas a los que se les cambia la hora de emisión. No sé si la verdadera razón la podríamos encontrar en que Telecinco no estaba dispuesta a seguir permitiendo los “pasotes” del programa, que ya saltaba sin red y se encontraba absolutamente descontrolado.

El auge de la “telebasura” aconteció durante el mandato de Aznar y en el Zapatero ha empezado su declive. Esto puede ser una correlación tonta y deberse a algo. El mandato de Aznar se caracterizó por la intención de echar a los ciudadanos de la política, por lo que proliferaron programas de mera evasión para que nadie pensase si España iba realmente bien o no. El mayor interés de los ciudadanos en la actualidad por la política y por la realidad que e circunda ha hecho que tímidamente, eso sí, haya más programas que toquen los temas de actualidad y que incluso hayamos podido volver a ver debates en TVE.

El mito de la influencia de la Iglesia Católica

Dicen que la Iglesia Católica es una de las instituciones más influyentes del mundo. Durante muchos siglos la Iglesia ha sido protagonista de la Historia de Occidente, pero su protagonismo ya se perdió y ahora se habla de influencia, para designar cierto poder en la sombra, una vez que es incapaz de ejercer un poder directo. Sostengo como tesis en la presente entrada que la Iglesia Católica tiene menos influencia real en la sociedad de la que sus dirigentes y adeptos dicen que tiene.

La Iglesia Católica no tiene prácticamente ninguna capacidad de influencia en las instituciones en especial y en la sociedad en general que la que dice tener. Por ello se aferra con toda vehemencia a algunos instrumentos que le quedan. Aquí está su batalla para que el estado pague su principal vehículo ideológico, que son los colegios concertados. Unos centros a los que se va por casi todo menos por su identidad religiosa.

La capacidad de movilización de la Iglesia es poca para un país en el que nominalmente hay casi cuarenta millones de católicos. Las comunidades parroquiales y el mismo clero, ambos disminuidos, no siguen generalmente las consignas de la jerarquía. Las duras consignas de moral sexual con la que los Papas desde Paulo VI quieren demarcar el ser católicos son ignoradas incluso por los que mantienen su fe y su práctica. La credibilidad institucional está por los suelos. La Iglesia se ha centrado en las élites para dirigir a la sociedad, pero las mismas élites usan más a la Iglesia que ésta a ellas.

El problema no es que la Iglesia tenga o no influencia real, sino que muchas personas piensan que la Iglesia tiene influencia. Es un caso perfecto de profecía autocumplida: tomar como real un hecho que no lo es, puede producir las mismas consecuencias que si lo fuera.

Muchos españoles creen en la relevancia internacional de la Iglesia Católica. No es que no la tenga, pero en muchas ocasiones es estrictamente religioso o folklórica. En los Estados Unidos, la Iglesia Católica tiene poca fuerza, en Asia no digamos y en buena parte de Europa Occidental es una institución más. En pocos países los pronunciamientos de cualquier instancia eclesiástica tiene la influencia que en España (junto a Polonia e Italia), precisamente porque nadie, excepto algunos europeos, cree en el mito del poder internacional de la Iglesia Católica.

Los amantes de las conspiraciones y de los poderes ocultos encuentran en la Iglesia uno de sus centros de atención privilegiados. Ellos son corresponsables en la construcción de este mito. Sus tramas que en principio pueden ofender a la Iglesia, le da un halo de fuerza que realmente no tiene.

La Iglesia es una institución necesitada de apoyo, por eso nunca puede permitirse el lujo de darlo. Por eso mendiga detrás del Partido Popular, segura que solamente les dará algunas migajas en forma de discurso, pero que nunca va a ilegalizar ni el divorcio, ni el aborto ni el matrimonio homosexual, pilares de la doctrina moral católica.

Presunción de inocencia

Siempre ha habido sectores que han visto en las garantías jurídicas son obstáculo a la acción policial, un parapeto para los delincuentes y un lujo sibarita de abogados acomodados que se enriquecen a costa de conseguir la impunidad para los más horrendos crímenes.

Cientos de películas y de series americanas de televisión nos han presentado como modelos a policías “forzados a saltarse las normas” para coger el malo, superando los obstáculos que ponen fiscales, jueces o abogados. Como un goteo incesante nos meten en el inconsciente de que las leyes son el obstáculo para luchar contra los transgresores de las leyes.

Esto ha llevado a que ser sospechoso, para muchas personas, equivalga a ser culpable; que hablar de presunción de inocencia, sea lo mismo que estar de lado de los delincuentes; que exigir pruebas de identifique con no querer que el peso de la Ley caiga sobre el que la infringe.

Los casos que evidencian que el sistema legal y penal es sensato deben ser puestos en el conocimiento de todos. Una universitaria madrileña se inventó una salvaje violación, señalando incluso a sospechosos, para demandar más atención de su novio, que estaba casado.

Si la policía no hubiera observado sus normas de funcionamiento, si no hubiese examinado las pruebas o se hubiera dejado llevar únicamente por el testimonio de la víctima, se hubiera detenido y llevado a prisión a personas que no habían hecho nada. Es importante que se enjuicie con pruebas, para que sea los culpables y no los inocentes los que paguen por los delitos.

Traigo a colación esto en el momento en el que se está estableciendo la indemnización para Dolores Vázquez por el tiempo que pasó en la cárcel siendo inocente, en un juicio con un jurado más llevado por emociones que por las pruebas: lo que ha sido un monumento error judicial. Lo más duro que todo esto es que la madre de la víctima estaba más interesada en su versión que en la versión con más pruebas, buscando más la satisfacción de su rencor que el castigo del que mató a su hija. La actuación de la acusación particular fue especialmente bochornosa, dando la impresión de defender más al acusado que mantener la acusación, que es su obligación legal.

Benedicto XVI y los jesuitas

Tengo la intención de escribir una entrada dedicada a las diferencias entre Juan Pablo II y Benedicto XVI. Los analistas más superficiales ven al actual Papa como un mero continuador de la tesis de su predecesor, además de cómo un Pontífice de transición dada su edad. Esto último es cierto, porque responde a un dato objetivo.

Hay algunas diferencias y se presta atención. Ahora solamente me voy centrar en la elección del nuevo Prepósito General de la Compañía de Jesús, Adolfo Nicolás. El hecho que este hombre, provenientes de la provincia jesuítica de Japón como Arrupe, haya accedido a la dirección de la Compañía de Jesús supone una victoria del ala moderada de la orden (que sería muy izquierdista en otras órdenes) y la derrota del intento de los sectores más conservadores de la Iglesia de colocar al frente de la Compañía a alguien más cercano a los postulados de otras instituciones que a la espiritualidad fundacional de la Compañía.

Que Benedicto XVI haya accedido a que ésta sea la elección es una prueba más que confía mucho más en las instituciones tradicionales de la Iglesia, que en los nuevos movimientos con más capacidad de movilización para llenar estadios y recintos que de convicción en una sociedad muy secularizada.

Benedicto XVI sabe que la Compañía de Jesús ha sido y es un instrumento fundamental de la Iglesia Católica y que continuar la campaña de ataque y de descrédito hacia esta orden por parte de numerosos jerarcas católicos y de medios religiosos es una especie de suicidio institucional. El lugar de los jesuitas no se puede ocultar fácilmente, porque todos quieren la gloria que se gana por ser la vanguardia, pero nadie los riesgos e incomodidades que hay que asumir por ello.

Puede que Benedicto XVI no sea canonizado nunca, pero tiene la inteligencia que les ha faltado a otros, que se han apuntado victorias que no eran realmente suyas. Juan Pablo II puede que sea muy valorado por sus acciones externas, pero dejó a la Iglesia internamente destrozada. El Papa ha dado un paso para la reconstrucción de su confesión, aunque esto tampoco quiere decir que dé otros muchos en falso, como su intervención televisada en la plaza de Colón.

Polémicas estériles. ¿Quién se acuerda ya del Informe PISA?

Nadie habla del último Informe PISA sobre educación. Llegó la tormenta, hubo una multitud de declaraciones y artículos con más tendencias partidistas que con verdadero interés por la marcha de la educación. Pasó el Informe PISA por este año y todos los políticos y los medios a esperar el informe del próximo año para escenificar de nuevo un interés poco creíble por la educación.

La extraordinaria influencia que las costumbres deportivas tienen en nuestra sociedad ha hecho que sólo un aspecto del Informe sea el que ha tenido en cuenta. Se habla del Informe PISA como si se tratase de una clasificación deportiva y nada más.

Evidentemente las puntuaciones y su lista tienen una intención competitiva, pero no es lo único. El Informe PISA es ante todo un instrumento para analizar la situación de cada sistema educativo y trabajar con los datos que aporta, tomando las acciones de los más exitosos y cambiando lo que no logra objetivos. Se trata de mejorar el sistema educativo, no de ganar puestos en una clasificación. Los puestos se ganan si el sistema mejora.

Texto del Informe PISA para España.

Los médicos contra el Doctor House

La Organización Médica Colegial de España (OMC) se ha puesto a analizar las numerosas series televisivas que tienen a los médicos como sus protagonistas y a los hospitales como su escenario. Digamos que es la típica reacción corporativista española de profesionales demasiado recelosos de su imagen en los medios de comunicación y poco celosos de dar una buena imagen ante los ciudadanos.

Como el informe que la OMC ha dado a conocer no tiene desperdicio, voy a comentarlo casi textualmente. Como primera consideración debo decir que si lo han entregado a los medios es el informe completo se hecha de menos cuestiones importantes como la metodología, las series analizadas y algún que otro trabajo de campo, porque de lo contrario las conclusiones serán más opiniones de café que fruto de un trabajo serio y concienzudo.

“1) Los seriales médicos tienen un profundo impacto en la opinión publica y en la población. Para millones de personas la televisión se ha convertido en su mayor, sino única, fuente de información y educación.”

Este primer párrafo es tan obvio que es difícilmente justificable ponerlo en un informe de una Comisión Central de Deontología. Posiblemente lo colocaran para rellenar, ya que el informe solamente ocupa tres paginitas.

“2) Los seriales médicos han tenido y tienen mucho éxito porque:
(i) permiten introducir y eliminar personajes con mucha facilidad”.

Realmente esto no justifica el éxito de las series médicas ni de ninguna serie. Los espectadores suelen a encariñarse con los personajes y el cambio debe estar preparado, porque no siempre salen bien. “La facilidad para introducir y eliminar personajes con mucha facilidad” es una ventaja no para éxito de una serie, sino para la permanencia en la parrilla de una serie que ya es de éxito. Solamente es una ventaja para los guionistas y la productora y no determinante para el éxito de una serie.

“(ii) utilizan el drama de la urgencia medica.”

El drama no es siempre garantía de éxito de una serie. Hay series muy populares que se basan en el humor a pesar de las circunstancias de sus protagonistas (Como “Aida”)

“(iii) muestran las miserias de la clase medica.”

Lo primero es que me llama la atención de que hablen de clase médica como si estuviésemos en la Edad Media y los médicos fueran un estamento diferenciado. Por otro lado no sé qué tiene de malo mostrar las miserias de la autodenominada “clase médica” o es que acaso quieren que lo único que se muestre sea la “grandeza” de los médicos, lo inteligente que son, lo honesto y lo absolutamente estupendo que les gustaría ser pero no que no alcanzan. Una de las funciones del Corporativismo es ocultar lo menos vistoso de una profesión, pero por ello no menos real.

“(iv) todo esto se hace en un tempo mucho más rápido que en la vida real.”

Es que ha escrito este informe, o los que lo han hecho, no han visto una película o una serie de televisión en su vida. Cualquier película o serie tiene un “tempo” más rápido que la vida real, porque de lo contrario sería imposible cualquier producción.

Por ejemplo, “El hundimiento” narra los últimos días de Hitler en 155 minutos; “El día más largo” nos cuenta el desembarco de Normandía en 171 minutos; “Danton” que nos muestra la vida política de este revolucionario francés, la despacha en 136 minutos. Estos ejemplos son solamente los primeros que me han venido a la cabeza, a cualquier lector seguro que se les ocurre muchos más.

“3) Los seriales médicos son una gran oportunidad para educar a la población en temas médicos y sanitarios; este debería ser su principal objetivo. La información debe presentarse de forma correcta, rigurosa y que pudiera ser fácilmente comprensible para una audiencia no medica”.

Tengo la impresión que las series de tema médico son enormemente instructivas para los espectadores y en una líneas se Comisión Central de Deontología tendrá la ocasión de contradecirse. La televisión, si alguna virtud tiene, es capacidad explicativa (aunque a grandes trazos), que siempre será muy superior a las incomprensibles palabras que los facultativos reales le dirigen a los pacientes con una evidente desatención a las posibilidades de ser entendidos y una sospechosa tendencia a ocultarse dentro de una palabrería deliberadamente incomprensible. En vez de exigirle a las series mayor intención educativa, se la deben exigir a sus colegiados y, si de camino, mejoran su letra sería una fiesta nacional con fuegos artificiales y todo.

“4) Los seriales médicos no pueden crear falsas expectativas en los pacientes. Los diagnósticos, exploraciones y tratamientos deben ser adecuados a la patología presentada. Los seriales médicos deberían ser realistas (más ancianos y menos niños, adolescentes y jóvenes en hospitales, menos exploraciones sofisticadas, menos recuperaciones milagrosas, menos tratamientos experimentales…). La promoción de exploraciones y tratamientos innecesarios aumenta el gasto sanitario y el despilfarro de recursos.”

Aunque estos señores no alcancen a creérselo, el hecho de no haber estudiado Medicina no significa ser tonto y no tener las capacidades intelectuales necesarias para distinguir lo que es ficción y lo que es realidad. Evidentemente los casos son seleccionados por guionistas por ser llamativos y así ser más llamativos y entretenidos. Para ver la realidad pura y dura, y aburrida, se podría poner una webcam en la consulta de mi médico de cabecera, que probablemente sea más soporífera aún que una hipotética conversación de sexo entre Rajoy y Esperanza Aguirre.

El argumento del aumento del gasto sanitario es para caerse por los suelos de risa. Y pensar que estos señores fueron los que se opusieron al uso de los medicamentos genéricos (por ejemplo el Colegio de Médicos de Córdoba con argumentos traídos por los pelos), que sí es algo que disminuye el gasto sanitario.

“5) La supervivencia televisiva tras una reanimación cardio-pulmonar es significativamente mas alta que la tasa de supervivencia más optimista publicada en la literatura medica general. Esta distorsión ocurre con la mayor parte de las enfermedades presentadas en los seriales médicos, dando así una imagen irreal y creando expectativas exageradas de éxito”.

En esto les tengo que dar la razón. Sí se pueden crear expectativas exageradas, pero también es comprensible que nadie quiere ver una serie en la que a un médico se le muere la tasa normal de pacientes sometidos a una reanimación cardio-pulmonar.

A los médicos les molesta mucho que la gente se informe y en el fondo no están hablando de las series de televisión, sino de Internet, donde se pueden encontrar páginas de gran calidad con un lenguaje comprensible para los profanos.

“6) Los seriales médicos presentan una magnifica ocasión para educar y formar a la población en temas de ética y deontología medica. La televisión debería mostrar los comportamientos deseables y éticamente correctos de los médicos y enfermeras tanto en su relación entre ellos como en su relación con los pacientes. Así la población general tendría un buen conocimiento de las actuaciones éticas y morales que se esperan de la clase médica.”

Vuelven a la carga con la imagen que se proyecta de los médicos. Quieren que se dé una imagen ideal de ellos, seres angélicos que siempre se mueven por los principios éticos más elevados. Esto es irreal porque no hay colectivo en el que se dé esto.

“7) Es inaceptable que los enfermos y el personal sanitario sean presentados como sujetos anómalos para la diversión del espectador, aumentar la audiencia y tener mas beneficios económicos. Los seriales médicos no pueden centrarse en las miserias de los médicos, enfermeras y pacientes (envidias, engaños, celos, traiciones, egoísmo…).”

Lo normal es que los personajes no son seres anómalos. Creo que realmente este informe está provocado por la serie de éxito “House”. El protagonista, el Dr. House, la verdad es que al menos es peculiar pero también es descrito como un genio. El problema no es de la serie, sino de los sanitarios, porque normalmente los facultativos peculiares que encontramos son poco geniales.

El que hizo el informe, o los que lo hicieron, vuelven a demostrar su absoluto desconocimiento del medio televisivo. En todos los guiones hay tramas paralelas a la trama principal y estas tramas paralelas suelen centrarse en aspectos personales de los protagonistas. ¿Quieren negar que entre médicos, enfermeras y paciente no haya envidias, engaños, celos, traiciones o egoísmo? (Esto va contra “Anatomía de Grey” y “Hospital Central”).

Debe parecerles mal que las cadenas de televisión tengan beneficios económicos, dado que ellos trabajan por el más puro altruismo. Las cadenas son empresas y están para ganar dinero, no para decir lo bueno que los médicos, moral y profesionalmente, quisieran ser.

“8) Muchos adolescentes pueden decidir estudiar medicina tras ver seriales médicos. El crear falsas expectativas sobre esta población tan vulnerable conducirá a tener médicos frustrados que, si pueden, terminaran abandonando la profesión con el consiguiente gasto que ello origina a la sociedad, y el daño humano individual que conlleva el fracaso de un proyecto de vida laboral de estas características.”

Nuevamente consideran que los ciudadanos, en este caso los jóvenes, a los que califican como “vulnerable”, son tontos y no diferencian entre ficción y realidad. Estas series pueden hacer atractivas las profesiones sanitarias, pero todo el que es sensato sabe que siempre hay una diferencia entre ficción y realidad. Ha habido series de policías, militares e incluso de sacerdotes y ninguno de estos colectivos se ha rasgado las vestiduras como los médicos. Lo mismo les parece mal que haya personas que quieran estudiar Medicina y no tengan el deseable mérito de ser hijos de médicos.

“9) Para que las consideraciones anteriores se puedan hacer realidad, sería aconsejable que la OMC envíe el presente documento a todas las productoras y les ofrezca asesoramiento desinteresado para que los aspectos éticos y técnicos de las series medicas sean adecuados.”

Las series norteamericanas de médicos que actualmente se emiten en España, “Anatomía de Grey” y “House” tiene asesores médicos de los centros de más prestigioso que existen en los Estados Unidos. Creo que podrán prescindir sin menoscabo del asesoramiento de los colegios médicos españoles.

Marruecos. El ideal católico

Los católicos oficialistas andan muy enfadados con el Gobierno de España. No les gusta nada de lo que ha pasado en este país, relacionándolo con la “destrucción de la familia”. La Constitución Española y todas las normas producidas en estos últimos treinta años han sido, en la opinión de los obispos, bombas contra la institución familiar.

Ellos quieren una sociedad sin aborto, con un sentido de sometimiento de la familia a la autoridad paterna, con mujeres sin plenos derechos, sin homosexuales y si los hay se les persigue hasta que oculten sus vergüenza en el interior de sus conciencias.

El tema de los homosexuales les preocupa sobremanera  a los católicos manifestantes, “pancarteros” en palabras de Aznar. Los sectores más representativos del Catolicismo español no sólo considera que la homosexualidad es pecado, sino una enfermedad que tiene cura y, por tanto, el que no se cura es porque no quiere. Piensan que hay que incentivar a los renuentes con medidas expeditivas.

Leyendo una noticia en la que se dice que en Marruecos ha habido protestas a causa de la persecución social y penal de los homosexuales, me he dado cuenta que el retrato de la sociedad moralmente ideal que tienen los católicos españoles ya existe: es Marruecos.

Marruecos, a pesar de ser un país oficialmente musulmán, es tolerante con los cristianos. No hay aborto legal, los padres mandan sobre sus familias, las mujeres tienen muchos menos derechos que los varones y si están casadas son parte del patrimonio familiar y a los homosexuales se les mete en la cárcel, se les dan palizas y son carne de escarnio público. El ideal católico.

Maestro interino parado en huelga de hambre. Come y ponte a estudiar (II)

Ante la polémica que mi entrada anterior sobre este tema ha provocado en algunos sectores, especialmente en el sector más interesado, voy a exponer algunos puntos de vistas sobre este tema en general, aunque creo que tienen un mayor alcance.

El sistema del concurso-oposición es una lastre en nuestro sistema de acceso a la función pública. Hay que separar netamente el acceso a ser funcionario de carrera, del acceso de la posibilidad de sustituir, que si se da no tiene consecuencias para el acceso a la función pública de carrera. Soy partidario del sistema de oposición directa, sin concurso de méritos en donde los cursillitos valen casi tanto como un ciclo universitario.

No hay buenos, los pobres interinos, y malos, esos chicos jóvenes que han estudiado y con menos experiencia han sacado la plaza. Una oposición debe ser un terreno en el que todos los aspirantes estén en igualdad de condiciones. Si la experiencia es un grado, como dicen los interinos, entonces les debe servir en las oposiciones, es decir, la Administración no sólo les ha dado gratis una habilidad, sino que también ha cobrado por recibirla.

No son admisibles argumentos de “pena, penita, pena”, como es decir que los interinos son de más edad, tienen familia y no pueden estudiar tanto. Si son de más edad, pues haberse puesto antes; si tienen familia, pues no haberla tenido; si no pueden estudiar tanto, pues busquen una profesión que no requiera estudiar, aunque hay que decir también que el ridículo temario de Maestro, veinticinco temitas, tampoco es una prueba casi de nada.

No se tiene derecho a que la Administración solucione las consecuencias de las opciones personales de cada cual. ¿Por qué no cuentan cómo el sistema de acceso nuevo está diseñado a favor de los interinos? ¿Por qué no hablan del informe? ¿Por qué no dicen que ya las pruebas no son eliminatorias y que se hace media? Si ellos no son “patas negras”, ¿por qué sólo se meten con los que dicen que tienen menos experiencia? ¿les tienen miedo a los “patas negras”?