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Política

El PSOE se inspira en "Geografía Subjetiva"

Me he quedado muy sorprendido por una noticia de “El País”, en la que se indica que el PSOE va a incluir en su Programa Electoral para el 9 de marzo una serie de medidas para regular la situación de los becarios en las empresas y para mejorar las condiciones económicas de los investigadores españoles que se encuentran en el extranjero, para ver si deciden regresar a España.

Básicamente esta noticia recoge las propuestas, un sistema de regulación de los becarios e incentivos económicos para los investigadores, que yo enuncié en este blog y en el portal socialdemocracia.org.

Entre las entradas de mi blog se encontraba una proveniente del servidor del PSOE en Madrid, sazonado todo ello con una buenas dosis de narcisismo y de una discreta megalomanía, quiero agradecer a los redactores del Programa Electoral del PSOE que se hayan fijado en “Geografía Subjetiva” para recoger alguna idea y agradecido les animo a que sigan leyendo el blog a ver si hay otras ideitas que les sean de utilidad.

Las consecuencias de los obispos pierdan su apuesta política

Los obispos han tomado una opción política. Tanto ellos a título individual como la Iglesia Católica en España como institución tienen el derecho a tomar postura a favor de una opción política de su elección, por los motivos que sean. Están en su derecho y lo han ejercido.

No obstante, ello no quiere decir que las opciones políticas de las confesiones religiosas no puedan ni deban tener consecuencias políticas. Ellos apoyan al Partido Popular en las elecciones del 9 de marzo y lo han apostado todo para conseguir que los populares vuelvan al Gobierno de España.

Toda apuesta tiene dos posibilidades: ganar o perder. Si el Partido Popular vence en las elecciones generales, algo bastante improbable, los obispos verán colmados sus sueños. ¿Pero qué sucederá si es el Partido Socialista el que vuelve a ser el más votado por los españoles?

Aquí es donde viene el centro de mi argumentación. Si es el Partido Socialista y el Presidente Zapatero salen reelegidos, los obispos han perdido la apuesta que están haciendo y alguna consecuencia debería tener, porque no es de recibo que alguien entre en el juego de los apoyos políticos y solamente pueda ganar o no perder.

Voy a aportar algunas ideas sobre lo que podría perder la Iglesia Católica si se confunde en su apuesta: cabría ser más rígidos en los conciertos educativos y prohibir el establecimiento de centros concertados de nueva planta; otra posibilidad es que si el sistema de financiación nuevo les va mal, no haya ninguna compensación por la perdida de ingresos; también cabría hacer una revisión de las en firme del montón de cadenas de televisión locales que han montado durante los años de Aznar.

Y éstas son sólo algunas ideas sin demasiada mala baba. No me gustaría que nadie pensase que hay un ánimo revanchista o vengativo, todo lo contrario, esto es la aceptación de la libertad de los obispos y de la Iglesia para entrar en el juego político y por tanto es considerarles políticamente adultos y decirles que las acciones políticas tienen consecuencias.

Lluvia y elecciones

La lluvia y la plenitud de las reservas de agua provoca a los ciudadanos una sensación colectiva de riqueza y de seguridad, que lleva a acoger mejor las consignas del gobierno que se presenta a la reelección. Por el contrario la sequía produce incomodidad, inseguridad y desconfianza, se sabe que el hecho de que no llueva no es culpa del gobierno, pero la receptividad a sus mensajes es menor por las sensaciones a las que antes hacía referencia. Es poca cosa, pero en una elecciones todo interviene a la hora de ir o no ir a votar y, una vez en el colegio electoral, elegir una papeleta u otra. Digo todo esto de forma especulativa, sin haber contrastado los ciclos hidrológicos con los resultados electorales.

Una democristiana atacada por el PP

Paseaba por algunos blogs. En “No al extremismo” me encontré con una referencia a una diputada a la que le había perdido el rastro y de la que guardaba un buen recuerdo por su actividad parlamentaria, Pilar Salarrullana, y al maltrato que a través de la red los amigos de Rajoy le han proporcionado, hasta el extremo de tener que cancelar su blog.

¿Qué ha hecho una demócrata cristiana para merecer este trato de los seguidores de un partido que dice beber de las fuentes del “Humanismo cristiano”? Su pecado ha sido analizar libremente la realidad, no aceptando cosas del gobierno de Zapatero y otras considerándolas positivas. Algo tan normal en una democracia que es inaceptable para los cachorros de Acebes, Zaplana o Rajoy.

Pilar Salarrullana perteneció al extinto Partido Demócrata Popular y pasó con todos los parlamentarios de su formación al Grupo Mixto después de la descomposición de la Coalición Popular. Antes había sido senadora.

Muchos de sus compañeros estuvieron en el Congreso, cumplieron con la expediente y se fueron a casa cuando Felipe González adelantó las elecciones generales, seguros de que su formación no iba a conseguir ni una sola acta parlamentaria. La señora Salarrullana dio la batalla para que el Congreso se implicase en el estudio de uno de esos sordos problemas que afectan a la sociedad española, pero que únicamente salen a primera escena cuando hay una tragedia mortal: las sectas.

Fue una heroína de la lucha contra las sectas. Hizo que el Congreso estudiase el fenómeno por medio de una Comisión Mixta del Senado y del Congreso para estudiar la situación de las sectas en España. El fruto de este estudio es un informe, bastante bueno, que es un referente en nuestro país cuando hablamos de sectas y comportamientos sectarios. Los poderes ejecutivos poco o nada han hecho, a pesar de que nuevamente hay parlamentarios que insisten en este asuntos.

Bien podría la señora Salarullana haber vegetado en su escaño sin que nadie la conociera, pero prefirió servir a la ciudadanía, llevando a Las Cortes un tema delicado, por el que recibió amenazas y que no sólo comprometió su proyección política, sino también su integridad personal. Desde aquí mi más sincero homenaje y manifestar mi repulsa a aquellos que no aceptan nada que no sea lo que sus obturadas orejas quieren oír.

¿Por qué Kennedy me cae mal?

John Fitzgerald Kennedy me cae mal. Sé que es un mito de la cultura política de nuestro tiempo. Encarna el ideal de político comprometido, ilusionado con un proyecto de cambio social y que a su vez ilusionaba a sus conciudadanos, pero no lo puedo remediar: me cae mal.

Estuvo casi tres años en la Presidencia de los Estados Unidos. Tuvo grandes palabras, estuvo cerca de la guerra nuclear con la Unión Soviética por la “crisis de los misiles” instalados en Cuba y poco más. Fue realmente Lyndon Johnson, su sucesor, la persona que firmó la “Ley de derechos civiles”, estableció los programas sanitarios para personas con pocos recursos (Medicaid) y para jubilados (Medicare) o hizo que el programa espacial despegara. Fue Lyndon Johnson el Presidente que marcó efectivamente un antes y un después, cosa para lo que Kennedy lo único que aportó fue la señal de salida.

Rajoy sigue haciendo amigos (II)

¿Por qué Rajoy no se calla? Si en mi anterior entrada decía que con su última intervención del candidato popular a la Presidencia sólo se había ganado enemigos. Ahora va y dice que no descarta ninguna cadena porque de eso todavía no se hablado en las negociaciones entre los partidos políticos. Entonces ¿por qué dijo lo que dijo?

Rajoy sigue haciendo amigos

Rajoy tiene un problema de comunicación terrible. O no se da cuenta de lo que dice o tiene a sus peores enemigos entre sus asesores. En vez de decir las cosas claramente, que a la mayoría de los ciudadanos le interesa solamente un debate entre el Presidente Zapatero y el candidato del Partido Popular, él mismo. En todo caso, hay que celebrar que haya debates televisados de nuevo, cosa que en España sólo sucede cuando hay un Presidente de Gobierno de izquierda.

Un debate en una cadena pública de televisión tiene el problema que sería un debate con muchos candidatos y tres de ellos de partidos políticos (CiU, ERC y PNV) que no se presentan en toda España, por lo que digan a la mayoría nos trae sin cuidado. Además de tener el peligro de que los debates solamente hablen de Estatutos y procesos de paz y eso que en todo caso van a tener demasiada importancia a costa de otros.

Tanto por lo poco práctico de un espacio televisivo a seis, como de la tendencia regional de estos debates multitudinarios y el intento de cada cual de ser la estrellas invitada y el que ha puesto contra las cuerdas, como sea, a los representantes de los dos grandes partidos, es mejor tener un debate entre las dos únicas personas que se presentan y que tienen posibilidades reales de ocupar la Presidencia del Gobierno. Esto es así, incluso si lo dice Rajoy que tiene un concepto muy informal de verdad.

¿Qué ha hecho Rajoy? Pues en vez de decir estas cosas tan simples y verdaderas, se ha dedicado a atacar cadenas de televisión, haciéndose amigos, como siempre. TVE tiene la obligación de ser y parecer independiente, y la etiqueta es la oposición quien la tiene que poner.

Si los informativos dirigidos por Lorenzo Milá son tildados de dependientes del poder, ya no tienen que hacer ningún esfuerzo por ser independientes. Ya que el señor Rajoy los considera dependientes del Gobierno, independientemente de su trabajo, pues pueden serlo ya que no tienen nada que perder.

Para excluir “La Sexta” podría haber puesto la fácil y neutra excusa de que no llega a todo el territorio nacional, con lo que no tiene sentido realizar un debate de tal sentido en un medio al que no pueden acceder todos los españoles. Nada de eso, Rajoy también los tacha de “dependientes” y nuevos amigos para la cuenta.

Fue ese estilo autosuficiente, bravucón y soberbio el que le costó el poder al Partido Popular. Creyeron que hicieran lo que hiciera, dijeran lo que dijeran, iban a ganar las elecciones y que lo mejor era la descalificación y la mentira. Todo ello sin buen resultado.

Cuando un político ataca debe buscar que no se incremente el número de los contrarios, y si esto sucede inevitablemente, que el incremento de los favorables sea mayor que el del incremento de los contrarios. Se ha echado encima a TVE (hasta ahora de una asepsia que me pone nervioso), “La Sexta” no puede ser más contraria, “Cuatro” agradecerá el gesto pero no tanto como para que el Grupo PRISA apoye al Partido Popular y “Antena 3” ya lleva entregada a la derecha desde que existe. Se ha ganado un contrario y nadie favorable. Mal negocio.

La inexistencia mediática de la política andaluza

Tengo la impresión de que a muchos andaluces poco o nada les interesa la política andaluza. Pienso que pocas personas serían capaces de nombrar a algún consejero del gobierno andaluz y a pocos dirigentes políticos de la oposición.

¿No le interesa a los andaluces su política autonómica o es que nunca le han dado medios para interesarse por ella? Me inclino por la segunda posibilidad, ya que los andaluces han demostrado su interés, especialmente en el proceso autonómico.

Los medios andaluces de comunicación no prestan prácticamente atención a la política autonómica. Dan las noticias por pura necesidad, una detrás de otra, con poca elaboración de la trayectoria de las decisiones y de los debates, con menos interés por la marcha de la Administración, salvo cuando sale un informe fácil de leer y que permite que Andalucía sea comparada con otras comunidades con una cifra, sin más complicaciones. Mayor culpa tiene la RTVA, que no tiene contenidos de análisis político más allá de sus informativos de rigor, no propiciándose el debate ni sobre los problemas ni sobre las decisiones.

Los pocos comentaristas son de un partidismo tal que no merece la pena leerlos. No digo que no deben tener tendencias y ser objetivos, lo cual a estas alturas de partido uno sabe que es imposible e, incluso, poco deseable. No se habla de las cosas sino que se recurren a tópicos, más insultantes y comunes en la derecha que en la izquierda.

La desatención de los medios hace que los políticos no se relajen, sino que vivan en la mayor de las apatías. No es que hagan pocos esfuerzos, no hacen ninguno. Se achaca a los políticos que solamente se preocupan por sus apariciones en los medios de comunicación; los políticos andaluces no tienen que hacer ni un trabajo de imagen, porque los medios no les prestan casi atención.

Marshall McLuhan dijo aquello tan repetido de que el medio es el mensaje. Pero el problema de Andalucía no es que no haya mensaje, es que no hay ni medio.

Marbella y los compradores de buena fe

Hay una fuerte polémica sobre las miles de viviendas ilegales que se construyeron en Marbella en los infaustos años de gobierno municipal del GIL. Ahora mismo el centro de la discusión se centra en si los compradores de esas viviendas deben o no pagar las compensaciones y los costes del proceso de legalización, ya que muchos consideran que son compradores de buena fe.

Sobre la buena fe del tercero adquirente pivota toda esta polémica. La buena fe, especialmente, en las transmisiones patrimoniales es una exigencia tradicional que se remonta al Derecho Romano. Pero no es solamente una exigencia, sino que además es una circunstancia que puede modificar la responsabilidad civil hasta su extinción y elimina las causas de nulidad de un negocio jurídico.

Supongamos un caso arquetípico de adquisición de buena fe. Una persona fallece y transmite su casa a su hijo. El fallecido, o finado, tiene un hijo extramatrimonial y desconocido para su otro hijo, que únicamente diez años después del fallecimiento de su padre consigue una sentencia judicial firme de reconocimiento de su filiación. Justo después del pronunciamiento judicial, el hijo que había heredado decide vender la casa antes de la ejecución de la sentencia, aprovechando que no ha habido ninguna anotación preventiva en el Registro de la Propiedad.

El comprador es un señor, de otra provincia, que por motivos profesionales se desplaza de su lugar de origen. Ve el anuncio en una agencia inmobiliaria y siendo un absoluto desconocedor del litigio de filiación, viendo que en el Registro no hay constancia de nada y que el vendedor es el propietario, compra la casa.

Cuando el hijo extramatrimonial pide la ejecución de la sentencia y la modificación de su sucesión de su padre, se lleva la desagradable sorpresa de que el único bien de la herencia ha sido vendido. Mantiene que la compraventa es nula porque él era propietario, según la sentencia dictada pero todavía no ejecutada, y no ha dado su consentimiento a la compraventa. Se dirá que el adquirente no debe ser afectado porque compró de buena fe, con toda la información que sensatamente le era exigible conocer, por lo que el asunto se debe resolver entre los dos hermanos.

La pregunta que ahora nos planteamos: ¿los compradores de Marbella son compradores de buena fe? Pues depende de cómo se mire y ya hay quienes quieren hacer un buen negocio de este tema, que lo es.

Concretamente el problema estriba en el conocimiento o no que tuviera el adquirente de la situación de ilegalidad en la que se encontraban las viviendas. El PGOU era y es la regla y el PGOU es una norma jurídica de carácter reglamentario, pero norma al fin y al cabo, publicada oficialmente, cuyo desconocimiento no exime de su cumplimiento. Surge el eterno debate si los planos tienen que ser publicados o no.

Pero hemos de tener en cuenta que al estar en un ámbito sancionador, o similar, podríamos calificar la atenuante de desconocimiento vencible sobre la ilegalidad de las licencias de obras. Y aquí nos encontramos con otro problema, los actos administrativos tienen presunción de legalidad y una licencia es un acto administrativo, por lo que un ciudadano no tiene que cuestionarse si lo es.

Teniendo en cuenta que había más de cuatrocientos recursos presentados por la Junta de Andalucía contra esas licencia ante el Tribunal Superior de Justicia: ¿sigue habiendo o no buena fe? Y si a estos añadimos los procedimientos penales por prevaricación, es decir, tomar una decisión “saltándose a la torera las normas o el procedimiento administrativo”, la idea de la buena fe se debilita.

La conclusión es que tendrá que resolverse caso por caso, como casi todo en Derecho. Habrá quienes tengan que pagar las compensaciones por la legalización y los que no, pero lo que no me explico todavía es la defensa que hace cierta oposición política andaluza de la buena fe generalizada de los adquirentes. Quizá lo haga porque son viviendas de lujo (las rentables para la corrupción marbellí).

Reflexiones sobre el referendum venezolano

Me he estado reprimiendo durante varios días para no escribir nada sobre el resultado del referendum de reforma constitucional celebrado el pasado domingo, 2 de diciembre. Muchos han sido los articulistas, los tertulianos radiofónicos y los esforzados compañeros de la Blogosfera que han comentado y analizado los resultados de la consulta popular. El hecho de haberme reprimido se debe a la necesidad que sentía paralelamente de tener un poco de distancia y de darme tiempo para pensar, más allá de las reacciones en caliente.

Hugo Chávez ha admitido la derrota y el proceso electoral ha sido limpio en palabras de los observadores internacional presentes en Venezuela. Esto rompe con la estrategia de la oposición que le llevó a no participar en las últimas elecciones legislativas para forzar una cámara monocolor que escenificara las pretensiones dictatoriales de Chávez. El referendum les habrá hecho aprender que si los opositores hubieran participado en las legislativas probablemente hubieran sido una minoría, pero en unas elecciones limpias.

El resultado del referendum es la derrota no sólo de una reforma constitucional, sino de un concepto de democracia. Es la derrota de la democracia procedimental. La elección de cargos fundamentales por medio de sufragio universal no restringido, salvo por la edad, entre diversas opciones y con igualdad de oportunidades es “condicio sine qua non” para que haya una democracia, pero si bien es necesario, no es suficiente. El poder debe estar limitado por el respeto y la promoción de los derechos individuales, garantizándose su protección efectiva. Dado este segundo paso, estaríamos ya hablando de democracia en un sentido más pleno (Hugo Quiroga trata de forma interesante aunque parcial este asunto).

La democracia procedimental es la que se conforma con la primera parte de esta definición de democracia que hemos propuesto, por lo demás muy convencional. En la democracia procedimental todo se justifica sobre la base de unos resultados electorales, de forma que el que detenta el poder no se siente impelido a justificar con argumentos racionales sus decisiones cotidianas. Se tiene razón en todo porque se ganaron unas elecciones y no porque las decisiones sean positivas desde el punto de vista económico, social o político.

Los resultados del referendum de reforma constitucional se interpretan con extraordinaria claridad a la luz de los datos de las elecciones presidenciales de 2006. Queda claro el rechazo de la reforma propuesta proviene de los partidarios de Chávez que se quedaron en casa y no fueron a votar, lo cual se tradujo en la pérdida de tres millones de votos, con poco más de trescientos mil votos que ganó la oposición respecto a las presidenciales.

No se me ocurre otro nombre para este hecho que el de voto de castigo. Los propios partidarios, insatisfechos por la labor de gobierno de Chávez en su tercera presidencia y todavía esperanzados en el proyecto chapista, se han abstenido y no han votado en contra de su líder político.

Hugo Chávez se mantiene en el poder desde 1999. Ha hecho grandes gestos, una nueva constitución, pero la impresión general es que los sectores más desfavorecidos no han visto cambios sustanciales, más allá de ayudas y acciones más propias de la beneficencia que de la transformación social. Beneficencia es montar comedores en barrios pobres, transformación social es que haya empleo y que cada cual coma en su casa lo que quiera y haya podido adquirir con un salario justo a cambio de un trabajo digno.

Chávez y su mastodóntico gobierno de veintisiete ministerios han trabajado poco y han salido mucho en televisión. Han deseado constitucionalizar un programa político que no ha intentado llevarlo previamente a la práctica a través de la legislación ordinaria, los reglamentos y los actos administrativos. Gobernar es eso y no estar siempre en un eterno proceso constituyente. Gobernar es hacer menor la normalidad y no estar siempre excepcionalizando para que el resultado de la labor de gobierno no pueda ser escrutado por el electorado.

La estrategia electoral como noticia

“El País” publica hoy dos artículos sobre las estrategias preelectorales del Partido Socialista y del Partido Popular. Cada día los medios de comunicación convierten en noticia no tanto las cuestiones que se plantean en las elecciones, sino el proceso de las elecciones.

Recuerdo un episodio de la serie televisiva “The West Wing” (El ala oeste de la Casa Blanca), en el que la secretaria de prensa del Presidente Bartlet abronca a un asesor de cuarto línea por hablar, después de la victoria electoral, de cómo se ha llevado la campaña y no de lo que ha tratado la campaña, que acababan de ganar. Le dice algo así como “gracias por llevar la atención al proceso y a no a las cosas importantes”.

Habría que hablar más de los temas importantes, desde la proyección internacional de España hasta la financiación de los municipios, pasando por los servicios sociales y la situación de la educación, y no si un partido quiere atraer para sí a los votantes desideologizados o si el otro quiere sacar de la pantalla a sus dirigentes más “ultras”.

Hugo Chávez apoya al PP

Hugo Chávez ha manifestado su apoyo público y los mejores deseos electorales para el Partido Popular. Creo que a Chávez se le podrán decir muchas cosas, pero nunca se le podrá decir que es tonto, por lo que en sus palabras hay que buscar un segundo sentido.

Él es perfectamente consciente de que, desde su trifulca con el Rey en la Cumbre Iberoamericana, la popularidad que tenía en España entre determinados sectores se ha venido abajo y que se ha fortalecido tanto la imagen del Rey como la del Presidente Zapatero. Él es perfectamente consciente de que todo lo que diga producirá una reacción contraria entre los españoles, de forma que si él da su apoyo a alguien, este apoyo es algo así como el beso de Judas.

Literalmente ha dicho lo contrario: que a las empresas españolas no le va a pasar nada si Zapatero gana las elecciones. Pero su mensaje es que está deseando que gane el PP, que la derecha se haga con el poder para tener un nuevo adversario cerrado, sin formas y heridamente ofuscado (como él mismo es).

Estos son los adversarios que le convienen al victimismo nacionalista de Chávez y no un Presidente educado, con talante, que cree en el diálogo y lo practica, que es capaz de defender incluso al que le insultó despiadadamente, porque había sido electo por los ciudadanos. Zapatero es para Chávez un adversario más duro que Rajoy, porque no entra en su juego y por ello lo apoya a ver si con su apoyo consigue que pierda las elecciones.

Superioridad de campaña

El PSOE tiene una habilidad como partido de la que carece el PP. Es ser noticia tanto por los medios que utiliza como por los contenidos. El PSOE inventó eso de la proclamación pública del candidato a la Presidencia; los del PP entonces gobernante se rieron mucho, y hace dos semana hicieron los propio con Rajoy. A falta de congreso, se les ocurrió hacer una “conferencia política”; los del PP han convocado conferencias sectoriales, y mira que dijeron que la conferencia política era síntoma de ausencia de ideas; el PSOE comenzó a editar vídeos y ponerlo en Internet y el PP reaccionó riéndose de los vídeos, hasta que decidieron era un buen medio y se pusieron manos a la obra.

En la comunicación política el que golpea primero no golpea dos veces, sino que hace que el recurso sea suyo, se identifica con él y él con una forma de comunicar. Los especialistas del PSOE en comunicación política y electoral llevan mucho tiempo trabajando para el partido, desde la campaña electoral de 2004, mientras que en el PP no tiene equipo desde que se cerraron las urnas y se han enfrascado en hacer seguidismo de “teorías de la conspiración”, a cada cual más absurda.

El PP jugó la estrategia de forzar a Zapatero a convocar elecciones pasado el año mínimo establecido por la Constitución. Estrategia que ha fracaso. El PP le ha hecho el inmenso favor al PSOE de mantener movilizado al electorado de izquierda, dado el rechazo que ha sabido generar como él solo. Le corresponde al PSOE dar el último tirón y parece que llevan tiempo pensando cómo hacerlo, cuándo llevarlo a cabo y con qué medios.

Si la comunicación política del PSOE es de primera calidad, la del Gobierno de España no coincide y puede que éste sea uno de los elementos que Zapatero tendría que cambiar después de marzo. Aunque sobre este punto ya me referiré en otra entrada.

El centro no gana elecciones

Estas dos últimas semanas, entre los varios libros que alterno, me he liquidado apasionadamente las memorias de Alfonso Guerra, Vicepresidente del Gobierno entre 1982 y 1991.

En sus memorias hacía un comentario, no recuerdo la página, en el consideraba falso uno de los dogmas electorales de nuestra democracia: el centro político es el que da el poder en España a uno de los dos principales partidos políticos. Decía que el triunfo electoral no depende del centro, sino de la abstención, de que los votantes de izquierda vayan o no a votar.

César Molinas publicó en “El País” (11 de este mes) un interesantísimo artículo para exponer en el que analiza este fenómeno y le da un nombre: la izquierda volátil. De todas las elecciones generales desde 1977 los españoles han votado mayoritariamente a candidaturas de izquierda, excepto en un caso, por lo que el tópico de que los españoles somos de izquierda, además de tópico resulta ser verdadero.

No voy a contar la demostración de Molinas, que utiliza los datos oficiales publicados por el Ministerio del Interior. A él remito. Yo quiero hablar de los votantes de izquierda, diciendo algún tópico que también es verdad.

El votante de izquierda es un espécimen curioso, su nivel de exigencia hacia sus candidatos no es que sea alto, es irritante. Un votante de izquierda oye diez enunciados de un político también de izquierda y si hay uno solo de los enunciados que no comparte, decide no votar esa candidatura. Generalmente esto le pasa con el PSOE y con Izquierda Unida, de mayor empatía sentimental, lo que le sucede es que no acaba de fiarse.

La consecuencia de todo esto es que los votantes de izquierda con su purismo, sus pruritos y sus manías posibilitan continuamente gobiernos de derecha, donde no hay ninguna volatilidad ni fragmentación política. Luego se quejan amargamente de que la derecha, socialmente minoritaria, tenga la mayoría política, pero es que la democracia es así, si lo social no se transforma en político mediante la introducción de un voto en un día determinado, la mayoría social es minoría política o no tiene relevancia ninguna.

Manuel Chaves en "Tengo una pregunta para usted"

El Presidente de Andalucía compareció anoche (me parece el término más adecuado) antes sesenta ciudadanos andaluces. Preguntaron veintiochos, pocos, pero los que lo hicieron se tomaron su tiempo, llevaban las preguntas preparadas e incluían algunos datos. Se perdía frescura.

Chaves estuvo aburridísimo. El hombre no tiene ningún carisma y sus esfuerzos por sonreír y ser atento con los ciudadanos, no bastó para animar el asunto. Todo muy plano. Chaves no se cortó ni un pelo en no contestar directamente a las preguntas, recurrió al avance de Andalucía en los últimos veinte años y no anunció nada ni transmitió el mínimo entusiasmo. Chaves y el PSOE de Andalucía traspiran institucionalismo, pura identificación con la Administración autonómica que creó y gobiernan desde entonces, sin revisión de los errores y apuestas por cambios necesarios en muchas ocasiones.

Las preguntas fueron de lo más sosas y excesivamente orientadas al qué hay de lo mío. Que un político diga que algo no es competencia suya suena a excusa barata, pero hay ocasiones que ello es cierto, sobre todo si le preguntan por la duración de las obras en una calle concreta de un municipio determinados.

Los ciudadanos españoles y, en consecuencia, los andaluces poseen la tendencia innata al caudillismo, de forma que un responsable político tiene el poder de hacer y la responsabilidad de lo no hecho que esté dentro de su territorio.

Me dolían los oídos de escuchar que se pidiera tanta intervención en la economía. No soy un liberal acérrimo en lo económico, soy más socialdemócrata que otra cosa, pero tengo la impresión de que muchos de nuestros ciudadanos aún no se han enterado que las intervenciones en el mercado, especialmente las ayudas directas, son mecanismos de corrección de determinadas tendencias del mercado, pero que cuando cumplen con su objetivo, la corrección, deben retirarse. Los problemas de los agricultores de olivos o la diferencia entre el precio de compra a los agricultores y el precio final se resuelve mediante la creación de empresas, por estos agricultores, para ser ellos mismos los distribuidores y comercializadores de sus productos.

Uno una pregunta que me tocó las narices, he de reconocerlo, fue la de un taxista malagueño. Para pedir que le pagasen el GPS de su taxi arguyendo la inseguridad, se dedicó a comparar una inversión en Sevilla, el tranvía (del que no soy devoto) para contraponerlo con el supuesto abandono de Málaga por parte de los socialistas. Se nota que el victimismo funciona y que la fragmentación de Andalucía en guerra de campanarios es un arma rentable a corto plazo para el Partido Popular.

Para acabar sólo quiero indicar la escasísima repercusión que he encontrado en esta entrevista en los principales medios de comunicación andaluces con presencia en Internet. En Diario de Sevilla, ABC de Sevilla, Diario Sur de Málaga, Diario de Cádiz o Ideal de Granada se hace referencia al tema de su pobre cuenta corriente, a si habrán otras elecciones para él después de las del 2008 y poco más, cuando este programa merecería un poco más análisis por los opinadores políticos que lamentablemente escasean en Andalucía. A los medios les interesó menos que a los ciudadanos, que le dieron un 18.2% de audiencia al programa.

Elecciones ajustadas

Los problemas que tiene nuestro sistema electoral siempre han tenido el apellido “D’Hontd”. No hay nada como un nombre extranjero y un sistema de asignación de escaños que siempre necesita de un papel para ser explicado para que todo el mundo crea que ese el único problema. La Constitución estable que la circunscripción electoral para el Congreso de los Diputados es la provincia (art. 68.2), indicando que la Ley atribuirá un mínimo a cada provincia que se incrementará proporcionalmente según la población.

La Constitución no impide que el mínimo de diputados a elegir en cada provincia sea de uno, pero la Ley del Régimen Electoral General optó por atribuir un mínimo inicial de dos diputados a cada provincia, con la excepción de las ciudades de Ceuta y Melilla que tienen un solo diputado (art. 162.2). Esto consagró una desproporción favorable a las provincias menos pobladas y normalmente más conservadoras.

Ésta fue una exigencia de la derecha política para alcanzar el mítico “consenso”, palabra que ha sido utilizada para imponer los intereses de la derecha con el pretexto de que democracia significa unanimidad y no mayoría y la amenaza de iniciar el viaje de regreso a las cavernas. El resultado es que la derecha se garantiza al menos los dos primeros escaños de estas circunscripciones, los iniciales, a un precio muy bajo, impidiendo que se elijan en circunscripciones más grandes donde el número de votos por diputado es elevadísimo.

La consolidación de los caladeros electorales también ha producido que por estrechas diferencias se decida el escaño final en numerosas circunscripciones. Los que nos interesamos por leer las enormes tablas de resultados de las elecciones, provincia por provincia, ya nos habíamos dado cuenta de esto, al igual que los estrategas electorales de los principales partidos. Ganar un diputado al principal oponente electoral es en realidad ganarle dos, el que uno gana y el otro pierde, obligándole a obtener tres más para superar esa victoria.

Es por ello por lo que el PSOE está colocando en la cabecera de lista de determinadas provincias ajustadas a personas de especial conocimiento de los ciudadanos, lo cual se reduce prácticamente a los ministros, con la idea de que estos candidatos arrastren la cantidad suficiente de votos necesarios para llevarse el último diputado, que sumado a otros puede ser decisivo a la hora de formar una mayoría parlamentaria.

No creo que sea el momento de insistir en el debate eterno de la necesidad de renovar nuestro sistema de elección proporcional, aunque sea precisa una reforma constitucional, básicamente porque la posibilidad siempre será abortada por la derecha (y los nacionalistas), ya que no quieren que la izquierda esté debidamente representada según los votos que obtiene y que muchos votos a los partidos de izquierda quedan perdidos (a uno más que a otro).

Error de salto

En uno de los portales de blogs de izquierda encontré una entrada en la que el autor se mostraba perplejo por la reacción de la izquierda ante la propuesta del PP para excluir de la tributación IRPF para personas que ingresasen menos de 16000 euros al año, manifestándose más de acuerdo con esta medida que con las ayudas lineales, como la del nacimiento de un hijo para toda familia aprobada recientemente por el Gobierno de España.

El autor reproduce la viaje idea de que las ayudas, como la tributación debe ser progresiva, pero estableciendo una límite en el que no se puede percibir ninguna ayuda. Es evidente que las ayudas lineales pueden cometer algunas injusticias, pero el gasto de tiempo y dinero que implican su corrección es mejor emplearlo en hacer mayores la ayudas.

Hay una cosa que me obsesiona desde hace mucho tiempo y es un concepto tributario que me empeño en hacerlo también un concepto presupuestario: el error de salto. En el Derecho Tributario se considera que hay un error de salto cuando un incremento en la base imponible supone una subida en la cuota líquida superior al aumento en la base imponible.

En lo tributario ha quedado claro desde hace tiempo y de hecho se ha incorporado a los textos legales (Ley de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados). En lo presupuestario, es decir, en las normas reguladores de las transferencias públicas a los ciudadanos y empresas aún no se ha contemplado. El error del salto en el ámbito presupuestario consiste en que un incremento mínimo en la renta implica un descenso de los derechos a percibir transferencias públicas mayores al incremento de la renta.

La consecuencia es que hay muchas personas y familias que con rentas bajas no pueden percibir determinadas ayudas por tener solamente una renta un poco superior a los muy exigentes umbrales que la Administración suele requerir. Por el contrario, una renta solamente un poco inferior da la posibilidad de percibir numerosas transferencias. El resultado que la suma de rentas y transferencias hacen que los ingresos de la familia o personas únicamente un poco menos favorecida sea bastante superior a los ingresos de la otra, lo cual es una manifiesta injusticia.

No creo que los umbrales deban de ser tan exigentes y mantengo que la mayoría de los ciudadanos deberían tener derecho a recibir alguna transferencia directa, condicionada a su renta. Vivimos en el país del “error de salto” y desde luego las ayudas lineales no son una solución mágica, pero da a unos lo que le hace falta, a otros un respiro importante sin papaleo, sin dejar lugar a los fraudes corrientes (como los falsos divorcios) y permite que la inmensa mayoría, que son trabajadores, se sienta beneficiado directamente por el sistema al que aporta una buena cantidad de sus ingresos.

Los 16000 euros de Rajoy son menos de 916 euros al mes

Hay por ahí un señor que dice ser el candidato a la Presidencia del Gobierno por el Partido Popular. Él mismo no debe estar seguro porque creo que lo han programado candidato una docena de veces y otras tantas que le quedan hasta final de año.

En la enésima proclamación de su candidatura tenida este fin de semana, ha dicho que si el Partido Popular gobierna después de las elecciones de marzo las personas que ganen menos de dieciséis mil euros al año quedarán exentos del pago del IRPF. El anuncio es bueno hablando en términos de publicidad y comunicación política: un domingo en el que no hay liga y los medios de comunicación buscando con qué rellenar el espacio dejado por los espacios deportivos, una cifra concreta y una promesa de fácil contrastación.

Como todo lo que normalmente hace el Partido Popular queda estupendamente para dar titulares pero a nada que se piensa, la cosa se queda en eso, mera publicidad. El archiproclamado candidato habló de ganar 16000 euros al mes pero no indicó si ese ingreso era neto o bruto, porque si es bruto la cifra de los beneficiados iba a ser mucho menos.

Vamos a hacer algunos números aproximados. 16000 euros brutos al año lo ganan aproximadamente lo que ahora perciben 12800 anuales, unos 915 euros al menos en catorce pagas, si descontamos la retención actual de 3200 euros y unos aproximados 960 euros en Seguridad Social. La consecuencia es simple: si cobras 916 euros al mes, pagas impuestos con la propuesta de Rajoy.

El candidato popular debe explicar porqué su partido se opone sistemáticamente a la subida del Salario Mínimo Interprofesional, que sí es un incremento de la renta, ya que se utiliza para establecer el salario en numerosos convenios. El candidato del partido popular debe explicar porqué se ha opuesto a la subida de las pensiones más bajas y ahora hablar de darle una migaja en IRPF a muchos de los que ya están exentos fiscalmente. Todo ello sin entrar en cuestiones tales como la disminución del gasto o el empleo del déficit, que hasta ahora se ha dedicado al fondo de reserva de la Seguridad Social.

Es evidente que los españoles queremos ganar más dinero. Pero hay una mejor forma de que los españoles ganemos más dinero: aumentar los salarios de verdad, lo cual se traducirá también en ganancias para las arcas públicas y pagar cosas tan poco importantes como los hospitales o las carreteras, sólo perdiendo un poco las enormes ganancias de las empresas que explotan a los mileuristas. El aumento de las percepciones salariales deben pagarlas quienes explotan a los jóvenes trabajadores de nuestro país, y no el conjunto de los españoles, para que ellos sigan con sus beneficios indecentes pertinentemente defraudados a Hacienda.

 

Corrupción Funcionarial (II)

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, empieza a intentar reaccionar frente al escándalo de la trama de corrupción de funcionarios municipales en el Ayuntamiento de Madrid. Esperaba yo, ingenuamente, el anuncio de una profunda inspección no sólo de los servicios en afectados por la red descubierta esta semana, sino también de otros, porque nadie puede asegurar que no existan otras tramas.

No, Gallardón en vez de curar los miembros enfermos y prevenir que otros se contagien, ha decidido cortar por lo sano, en un sentido literal, es decir, ha anunciado su plan de que los procedimientos de tramitación de las licencias en el Ayuntamiento de Madrid serán entregados a “empresas privadas certificadoras” con una supervisión final de los técnicos municipales.

Además de los problemas legales que pueda plantear este nuevo invento de los liberales de lo superficial que dirigen el PP de Madrid, lo primero que debe analizarse es un utilidad. Si los trámites hubieran sido llevados por empresas privadas certificadoras y visados por técnicos municipales la trama hubiera podido campar a sus anchas, bien viviendo en las empresas privadas en mano de unos pocos, en los técnicos encargados de visar o en ambas orillas.

Los problemas se solucionan dejando a la Justicia intervenir y poniendo todos los medios para que no se creen las condiciones de que los comportamientos ilegales tengan lugar e impunidad. Y para que no haya impunidad, hay que tomarse en serio las denuncias procedan de quien procedan, investigarlas independientemente y actuar en consecuencia.

El pueblo ignorante

El Conservadurismo considera que no todos los seres humanos son iguales, que en definitiva hay una jerarquía interna entre los seres humanos, en la “naturalmente” a unos les corresponde el dominio y a la mayoría ser dominado, en virtud de alguna tara que no explican nunca realmente bien pero que dan evidente.

La lógica consecuencia es que el Conservadurismo no termina nunca de fiarse de los procedimientos democráticos y únicamente le encuentra sentido cuando los resultados electorales les son favorables a sus tesis, partidos o candidatos. Los problemas con la democracia surgen en el caso contrario, cuando los votantes rechazan las tesis conservadoras.

Entonces se dice que el pueblo es ignorante, que vota lo que vota porque no tiene los conocimientos suficientes y se deja llevar por sus más bajos instintos, como decía Platón hace dos mil quinientos años a propósito de la democracia ateniense.

Si como ellos dicen el pueblo es ignorante, tiene que serlo siempre, por lo que la elección de dos gobiernos conservadores también debió ser fruto de la ignorancia de los españoles, que según ellos somos el arquetipo de ignorancia política. Ante esta afirmación se cierne el más terrible de los silencios, de una terribilidad que hace sonoro el silencio.