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Sociedad

La pelea de Fernando Alonso con la estrategia

Fernando Alonso tiene un problema con la estrategia. Cuando estaba en Renault lo que ganaba en la pista, lo perdía en las entradas a repostar. Parecía que la causa de esto era que los estrategas de esta escudería no eran tan buenos como los de otras escuderías.

Este domingo, en el Gran Premio de Francia, ha vuelto a pasar lo mismo: lo que se ha ganado en los adelantamientos, se ha perdido en las entradas a repostar. Antes los estrategas de Mercedes-McLaren eran considerados mejores que los de Renault, ahora parece que no sirven porque a Alonso le sigue pasando lo mismo. Pero podemos buscar la causa del problema cuando hallamos el común denominar a esta crisis de estrategia, que no es otro que Fernando Alonso.

El inglés como idioma de élite

Hace poco leí una biografía de Borges que me dejó bastante insatisfecho. Eso sí, había algunos datos que merecían interés y sobre uno de ellos voy a hablar ahora. Borges era bilingüe desde su infancia, ya que gracias a su abuela inglesa aprendió este idioma junto al castellano y puede que sus primeras lecturas fueran en lengua inglesa.

La lengua internacional de las personas cultas en la primera mitad del siglo XX era el francés y muy pocos, si no eran por circunstancias especiales, sabían algo de inglés. Pasados los años el inglés fue ganando terreno, sobre todo por la victoria norteamericana y británica en la Segunda Guerra Mundial, pero en la Argentina de Borges, como en España, el inglés era una lengua minoritaria, hablada únicamente por una minoría que la cultivaba como expresión de su propio elitismo. Borges fue a los Estados Unidos a impartir sus primeras conferencias en aquel país y allí quedó impresionado con el hecho de que absolutamente todo el mundo hablaba inglés y que el dominio de esa lengua no era distintivo de la pertenencia a ningún grupo elitista.

Todavía continúan algunos compatriotas que la lengua inglesa tiene unas virtualidades que el castellano no posee y prefieren todo lo que utilice ese idioma como vehículo, sea el cine, la literatura o la música. Realmente lo hacen porque buscan algo con que distinguirse de los demás, pero si estuvieran en un marco anglófono buscarían otra idioma o rasgo para no “hablar” la misma lengua que los demás, como hizo el propio Borges al lanzarse al estudio de una lengua primitiva del inglés, el anglosajón. Puestos a buscar distintivos podrían aprender una lengua muerta como es el latín o el griego clásico, que no tienen peligro de ser empleadas por el común de los mortales.

La UNAM es Patrimonio Cultural de la Humanidad

La UNESCO ha declarado a la Ciudad Universitaria, en la que la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene su sede, como parte del Patrimonio cultural de la Humanidad. La parte declarada por la UNESCO ha sido un conjunto de setenta edificios construidos por el gobierno mexicano en los años treinta. Es un conjunto de edificaciones en la que la arquitectura contemporánea se une a elementos decorativos de origen generalmente azteca. Esta Ciudad Universitaria representa un logro de la época en la que en todo el mundo se elevaron este tipo de emplazamientos urbanísticos para sus centros de estudios superiores, que sin sufrir aún la modificación de décadas venideras, ya no cabían en un solo edificio, como sucedía desde el Renacimiento.

Este reconocimiento es importante, especialmente para emplazamientos urbanísticos que actualmente están en el tercer mundo, pero creo que esta entrada en el Patrimonio Cultural de la Humanidad se produce por el aspecto menos importante de los que podrían haber sido mencionados en el caso de la UNAM. Esta universidad es uno de los principales referentes en el terreno de la Antropología y en casi todos los terrenos de las ciencias sociales y, sobre todo, con una intensa labor editorial que ha facilitado el acceso a los lectores de lengua castellana de muchas obras fundamentales escritas en otras lenguas. Finalmente y como es lógico, la UNAM ha generado varias generaciones de intelectuales mexicanos y latinoamericanos.

La UNAM es de todos, pero no sólo por sus edificios, sino especialmente por lo que justifica la propia existencia de esta institución: la vida y el trabajo docente e investigador.

Neologismo poético

Tengo un amigo que es un poeta, pero un poeta oral. No es que realice ripios baratos, ni mucho menos rimas groseras. No hay manera de poder leer algunos de sus mejores poemas, sólo se puede estar acceso a su producción a través de la recitación del propio autor. Sencillamente un poeta que se niega a escribir sus poemas y no sólo está en su derecho, sino que es una virtud: su poesía es para las personas a las que él considere merecedoras y no para el que, a cambio de unos pocos euros, pueda hacer todas las consideraciones que les vengan en gana a lo que no es más que el reflejo más profundo y honesto de su ser. Como no quiero romper su intimidad, le llamaré Juvenal, sin pretender establecer relaciones veladas entre el poeta latino y mi amigo.

Parte de su producción literaria es lo que él llama el género de los “neologismos”. Son expresiones, juegos de palabras o expresiones. Voy a poner una pieza de este peculiar arte y explicarla, pues la gracia (que diría Lorenzo Valla) está tanto en el término como en la explicación. Ni que decir tiene que cuento con la autorización expresa de juvenal.

El “sementerio”. El seseo es una característica de la región de la que es originario Juvenal. Recordaba el poeta que pasó una etapa realmente onanista y empleaba papel para limpiarse que indefectiblemente terminaba debajo de la cama. Una tarde, un conocido le dijo que había ido al cementerio (pronunciado con seseo) y él le vino la imagen de todos esos papeles arrugados debajo de la cama, como camposanto de tanto semen desparramado, un sementerio”.

Renacimiento ferroviario

Es verdad lo que dice la letra de la célebre canción: “la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”. Cuando comenzaba el tercer cuarto del siglo XX parecía que el dominio de la aviación en el transporte de personas iba a ser incontestable, incluso dentro de las conexiones locales, ya que los altos precios de la gasolina y el estado del tráfico (y en España, al menos, el estado de las vías) desaconsejaba el automóvil, que se pensaba que se quedaría restringido a los cortos desplazamientos. El ferrocarril estaba muriéndose y muchos tenían ya preparado su sala en el correspondiente museo de antigüedades de la época industrial.

Todo parecía claro hasta que los franceses pensaron que un tren de alta velocidad podía revolucionar el mundo del transporte de viajeros. Nació el tren de alta velocidad que demostró las debilidades del entonces todopoderoso transporte aéreo. Evidentemente los trenes no podían competir con los aviones en velocidad ni en el tiempo invertido en un trayecto desde su despegue al aterrizaje, pero había elementos en los que sí eran competitivos tanto económicamente como en el tiempo necesario para algunos desplazamientos.

Los aeropuertos por motivos de seguridad y de precio de los terrenos normalmente se encuentran a bastantes kilómetros de los cascos urbanos, de forma que hay que invertir un tiempo en llegar al aeropuerto y por tanto, se debe añadir un gasto adicional al precio del billete aéreo. Junto a ello, y debido a la idiosincrasia de las empresas aéreas y a esas tradiciones incomprensibles, hay que facturar el billete al menos una hora antes de embarcar y el embarque se produce con mucha antelación al despegue, por lo que si un vuelo sale a las once de la mañana, lo sensato era estar en el aeropuerto a las ocho y media o nueve. Para colmo de incomodidades hay que indicar que las líneas aéreas se han acostumbrado a emitir más billetes que asientos disponibles (práctica que fue legalizada en un principio sin restricciones), por lo que si ya se estaba en el mostrador de facturación antes de que éste abriera, pues más tiempo de espera.

Por el contrario las estaciones de ferrocarriles se encuentran en el centro de las ciudades, muy accesibles y a un precio muy económico. Los billetes de los trenes de alta velocidad son elevados, pero competitivos con el coste total de un vuelo en avión en un trayecto de recorrido mediano. Se puede llegar a la estación cinco minutos antes de la salida, no hay que facturar y el tren deja al pasajero en el centro de la ciudad de llegada. El tiempo emprendido desde que se sale de casa hasta que se llega al destino es menor que el que se tendría que invierte en un trayecto aéreo.

Para remate de ventajas, hasta ahora al menos, no se ha permitido vender más pasajes que plazas, por lo que tendiendo un billete, se sabe que se tiene un asiento asegurado (cosa que puede que llegue salvo que la liberalización ferroviaria traiga este mal a donde no existe).

Orgullo Gay

Estamos en la semana previa al “Día de Orgullo Gay” y paran de aparecer noticias respecto a las celebraciones, sus lugares, eventos y circunstancias más variopintas. Además este año el desfile de Madrid no será sólo la más importante de España, sino que también será el desfile oficial europeo de este año. Estas marchas y desfiles han hecho de la provocación una forma de reivindicación, pero creo que en España, a la altura que estamos, el desfile se ha transformado en una marcha absolutamente festiva, que saca a la calle la faceta más desinhibida de esta comunidad que, a pesar de todo, aún tiene temores procedentes del exterior y vive bajo sus propios demonios.

Creo que el “Día del Orgullo Gay” sirve a los homosexuales para combatir los demonios interiores, los sentimientos y las propias inseguridades que puede que muchos de ellos tengan (aunque no digo que todos, obviamente). La explosión de orgullo homosexual me recuerdo a lo que dice Elías Canetti dice sobre la chispa en la constitución de la “masa”.

Pero este día también es una advertencia firme a la parte de la población que está esperando la oportunidad para tratar a los homosexuales como enfermos mentales y como agentes provocadores de la degeneración social, que ellos perciben por todos sitios. Con la gran afluencia y la absoluta falta de límites hacia los límites convencionales, los homosexuales dicen a toda la sociedad que existen, que no son pocos y que merecen un respeto.

Considero, una vez dicho lo anterior, que la comunidad homosexual no existe como tal y que emplea estos días para su toma de conciencia como colectivo. Los homosexuales no deberían conformarse (si se me permite esta intromisión) en manifestarse en un solo día, sino que el orgullo se debe extender a todos los días. Evidentemente no se puede hacer una celebración todos los días, pero hay que tener una mejor conciencia durante el resto de los días del año, una mejor conciencia para profundizar en la normalización de las diferentes orientaciones sexuales.

En España, gracias a un gobierno y a una mayoría parlamentaria que realmente cree en la igualdad, el estatuto jurídico de los homosexuales y transexuales es absolutamente equiparable al del resto de los ciudadanos. Pienso que lo que debemos es profundizar todos es nuestra conciencia ciudadana, nuestra conciencia de formar parte de una comunidad cuyos intereses superiores son los intereses fundamentales de cada una de las personas que forman parte de la ciudadanía.

Los homosexuales han sido y son víctimas de una de las persecuciones más onerosas y silenciosas de la historia de la Humanidad. Cambiar leyes no cambia la sociedad, pero es un buen inicio. Tengo mis dudas sobre si seguir concienciando a las personas sobre la normalidad de la homosexualidad es el mejor camino para su normalización. Soy de la opinión que la normalización se consigue viviendo normalmente, no haciendo de la propia orientación sexual el tema central de la existencia personal.

Pienso que la normalización sólo se culminará si se empiezan otras normalizaciones, las pendientes y las que están por venir. No quiero decir que no deba haber asociaciones de homosexuales, ni de transexuales, ni que se deban acabar las reivindicaciones y la fiscalización contra los comportamientos o las manifestaciones homófobas.

Lo que quiero es expresar mi convicción de que ser o no ser homosexual no es lo único ni lo más importante de la vida de una persona, sino sencillamente una faceta más de su existencia. De lo contrarios los homosexuales se convertirán en ciegos a la opresión de que la fueron destinatarios y esa ceguera se puede convertir en olvido y el olvido les puede llevar a colaborar con los mismos opresores que les reprimieron.

Vacuidad cultural en la prensa

Las secciones culturales de los periódicos digitales vienen hoy casi vacías de contenido. El colmo del despropósito es que “El Mundo” considera una noticia cultural que Paris Hilton ha dejado la cárcel; si fuese noticia, sería una noticia rosa, porque yo no le encuentro el matiz cultural por más que haya estado varios minutos pensándolo. De todas formas siempre mantengo la sospecha de que las secciones culturales de los grandes medios son realmente páginas publicitarias de las editoriales y artistas de cabecera de sus grupos empresariales. Por eso la única que me parece medianamente creíble es la de un diario de mi ciudad, ya que no hay edición paralela de libros ni nada de eso. Tiene la virtud de que siendo una publicación local, no cae en el cateterío de ser la gacetilla de los escritores y artistas de la tierra, aunque ello no implica que los ignore en pos de unos desmedidos aires de grandeza y cosmopolitismo que no vendrían al caso.

Opciones contra los Latin Kings

El tema de los Latin Kings se está convirtiendo en problemático punto de distinto enfoques dentro de nuestra sociedad. La opción A, por llamarla de alguna manera, es que la que han adoptado las autoridad catalanes consistente en la oficialización y en institucionalización de esta organización con vista a someterla a publicidad, inspección y que el precio de las subvenciones públicas las aplaque. La opción B, que no quiere decir que sea peor ni mejor, es la adoptados por los tribunales madrileños que no es otra que aplicar las disposiciones del Código Penal relativas a las asociaciones ilegales, como hizo el juez Garzón con Batasuna antes de la aplicación de la nueva Ley de Partidos.

A priori no sé cuál de las dos opciones es la mejor. Analicemos los datos positivos y los datos negativos razonablemente previsibles de cada una de ellas. El principal defecto de la opción A, la catalana, es que les da una legitimidad pública a una organización que, por lo demostrado hasta ahora, es poco merecedora de ninguna forma de reconocimiento y, de esta manera, alguna de sus actividades puede encontrarse cubiertas bajo ese reconocimiento. La opción B tiene por defecto es que deja las cosas como está, ya que los Latin Kings nunca han sido una organización legal, pero tampoco ilegal, moviéndose en el terreno de la alegalidad, que es algo bastante vaporoso y para quien es alegal, poco se importa ser ilegal.

La principal ventaja de la opción A, al menos desde mi punto de visto, es que se intenta la vía de la institucionalización, es decir, meter dentro del entramado institucional a la organización, creándose intereses organizativos y personal que templen los ánimos de sus componentes más radicales, aunque no evita la fragmentación de la organización en pequeñas agrupaciones radicales. La principal ventaja de la opción B es que pone clara la situación jurídica de la asociación, de forma que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen el principio preclaro de que la simple pertenencia y las actividades del grupo son ilegales y perseguibles ante los tribunales penales de Justicia.

Personalmente siento más cercanía para la opción B, porque reconoce lo que es una realidad: que los Latin Kings son una organización con fines criminales, no sólo ideológicos, sino que los han llevado a cabo en demasiadas ocasiones (si es que un solo delito puede ser considerado como poco). Creo que un Estado de Derecho tiene que llamar a las cosas con su nombre y esta organización refleja valores, organización jerárquica y acciones absolutamente contrarias a nuestra moralidad pública y leyes, por lo que deben ser puestas, sin lugar a dudas, fuera de la Ley y asumir las consecuencias jurídicas de este supuesto de hecho.

Con la misma convicción mantengo que emplear solamente la opción A, no será absolutamente efectivo. Creo que las comunidades de inmigrantes deben estar articuladas asociativamente y que el Estado, a sus diferentes niveles, debería articular la participación de las grandes comunidades de inmigrantes a través de asociaciones muy representativas, muy numerosas y crecientes en influencia social. Únicamente a través de una correcta institucionalización de estas organizaciones de inmigrantes, podemos desterrar las bandas, ya que contaríamos con el rechazo de sus propios compatriotas y la colaboración en la persecución de las actividades ilegales de este fenómeno vomitivo de las bandas.

Por un nuevo modelo de sindicalismo

Muchas personas, muchos trabajadores son enormemente críticos con el papel de los sindicatos en el marco de las relaciones laborales en España. Es evidente que los sindicatos españoles han caído en una serie de vicios que los hacen muy criticables, pero también hay que indicar que estas son las consecuencias del modelo estatalizado de sindicalismo que se adoptó en la España de la transición.

Los trabajadores son representados por organismos electos, a varios niveles, generalmente compuesto por trabajadores pertenecientes a los sindicatos. Con independencia de su afiliación o no a cualquier organización sindical, los acuerdos que firman los representantes de los trabajadores afectan a todos según el nivel de la negociación. Por ejemplo, si un convenio colectivo se consigue gracias a la presión ejercida por una huelga llevado a cabo por los sindicatos y un grupo de trabajadores, todos los trabajadores se benefician independientemente de que hayan ido o no a la huelga. Es la lógica consecuencia de un sistema generoso en el que los sindicatos funcionan como corporaciones de Derecho Público.

Yo soy partidario de un cambio en el sistema sindical español. Preferiría un giro hacia el modelo inglés, en el que los acuerdos conseguidos por los sindicatos solamente benefician a sus afiliados, que mantienen a la organización, sin acceso a los recursos públicos, con cuotas y participan en las “cajas de resistencia”. De esta forma existirían organizaciones sindicales más fuertes, quizá más pequeñas y más independientes. También los trabajadores habrán de posicionarse y no cabrá la cómoda postura de que otros arreglen los problemas, mientras que ellos no hacen absolutamente nada.

La OCDE le saca los colores al PP

Ahora viene la OCDE a sacarnos nuevamente los colores con un estudio en el que se ve a España como el único Estado Miembro en el que se ha perdido poder adquisitivo en los últimos diez años. Se intenta justificar este escandaloso dato indicando que la masiva incorporación de inmigrantes al mercado laboral, en los puestos de más baja cualificación, ha hecho que la media decaiga.

Pero ese es el problema, que existan tantos puestos de trabajo con baja remuneración y no sólo está entre los de baja cualificación que ocupan los inmigrantes, sino también entre los muchísimos trabajadores españoles (entre los veinticinco años y los treinta y cinco) que desarrollan funciones cualificadas, para los que las empresas requieren a titulados superiores a los que luego les remunera como auxiliares administrativos. Dado la gran ofertas de titulados universitarios, se les paga lo que les da la gana a las empresas, generalmente 1000 euros, y luego se les coloca en puestos directivos que normalmente tendrían una mayor remuneración, exigiéndoles como si tuvieran opciones sobre las acciones de la empresa, al estilo de Telefónica de Villalonga.

Nuestro espectacular crecimiento económico y el increíble beneficio de las grandes empresas españolas han sido posibles por el ahorro en los gastos de personas y por unos beneficios urbanísticos realmente surrealistas.

A nadie le puede extrañar que la caída del paro en tiempos del PP se debiera únicamente a que la masa laboral era cada día más barata y gratuita en ocasiones (que alguien diga las horas extras que le han pagado). El actual gobierno socialista está tomando las medidas adecuadas como la de encontrar nuevos yacimientos de empleo en el mundo de la dependencia, pactar el final de la temporalidad con sindicatos y empresarios y potenciar (todavía insuficientemente) la Inspección de Trabajo. Todavía que lo que para mí es el punto fundamental: que la causalidad sea el centro en el contratación laboral, de forma que se deje la arbitrariedad de las empresas a la hora de remunerar y clasificar a los trabajadores, y a que estos se les pague conforme al trabajo que realmente realizan.

Finalmente quiero decir que una subida de las retribuciones y una bajada en los beneficios urbanísticos no serían contrarios al crecimiento económico, porque si estos se produjera subirían los niveles de renta disponible y, consiguientemente, el consumo individual y familiar se dispararía creando nuevas empresas y nuevos puestos de trabajo, en vez de que tanto dinero se quede en las cuentas corrientes y en los depósitos, a veces oscuros, por ser generoso, de unos pocos.

El pelmazo de la Copa América

He visto la retransmisión televisiva de la primera regata de la Copa América. Tenía el recuerdo del sopor padecido por una retransmisión de vela durante los Juegos Olímpicos de Sydney, y por ello intenté quitarme los prejuicios y disponerme a captar lo sublime que por lo visto tiene esa competición.

Por mucho que me opuse, los prejuicios volvieron pero en forma de juicio, es decir, me pareció lo más aburrido del mundo para verlo en televisión (si eliminamos esa última partida de la final de mundial de ajedrez entre Karpov y Kasparov que me tragué en mi adolescencia). Lo único salvable de todo el tiempo invertido fue la reconstrucción digital de la regata, en la que todo quedaba claro e incluso tenía la emoción de observar los metros de distancia que un barco sacaba al otro.

Creo que no me dejaré atrapar otra vez más por esta competición absurda, al menos, por su versión televisiva. Y más cuando los especialistas (que sorprendentemente los hay) apuntan a que el sindicato suizo destrozará en las cinco regatas mínimas al sindicato de Nueva Zelanda, al cual hoy le ha metido una ventaja de casi doscientos metros.

Sedaciones terminales II

El caso de las “sedaciones terminales” de Leganés ha sido archivado por el juzgado que lo instruía. Se demuestra que la posición mantenida por el ex consejero madrileño del ramo, Lamela, era ideológica y no técnica, como lo demuestra el descenso vertiginoso de casos sospechosos en cada etapa de esta investigación. El médico protagonista ha indicado, muy certeramente, que la posición del ejecutivo autonómico no sólo le ha perjudicado a él y a los otros sanitarios encausados, lo cual es obvio, sino a la forma de morir de muchísimos enfermos en los hospitales españoles, ya que después de la apertura del procedimiento penal, muchos médicos han restringido la aplicación de estos tratamientos paliativos.

Lamela, como buen representante del pensamiento fundamentalista del PP, ha querido enseñar moral y leyes a todos los demás y lo que debería hacer ahora es irse  Buthán, cambiarse de nombre y dedicarse a algo que pueda no ser muy perjudicial para sus congéneres. No sólo ha perjudicado la consideración personal y profesional de una sería de médicos y asistentes, sino que también ha manchado al hospital de Leganés y a todo el sistema sanitario por su sola opinión de que hacer más llevadera la muerte a una persona es incorrecto.

Sometidos a las empresas informativas

Sin información constante se vive estupendamente. Llevo varias semanas, si no meses, sin la necesidad de estar informado constantemente, sin leer los portales de los periódicos antes de irme a trabajar, ni poner un solo informativo de la radio o de la televisión. Sé lo que pasa y tengo mucho tiempo disponible. El acceso a una información veraz es, sin dudas, un derecho fundamental, pero también es un negocio que facturas grandes cantidades de dinero. Puede que el más importante principio de la Publicidad es que para vende algo, antes hay que provocar la necesidad de adquirirlo y eso hacen las empresas de comunicación. Los medios de comunicación crean la necesidad de que las personas sintamos que necesitamos tanta información como quieran darnos y que toda ella es imprescindible.

Hay personas que viven colapsadas por la noticia del siglo de cada día o por el fin de la historia de cada minuto. Mantenerse informado es fácil y no coge demasiado tiempo si se tiene agilidad y un poco de inteligencia. Se está informado para vivir, no se vive para estar informado. Hoy, más que nunca, cabe la selección de información.

La memoria es frágil en muchas ocasiones y en eso se basa la fidelidad a un medio concreto. Los medios tapan sus muchos fracasos y enaltecen sus pocos éxitos. Yo he sido súbdito de dos grupos informativos. En mi adolescencia, la información que daba TVE era escasa y nunca se anticipaba a nada, por lo que me entregué a la escucha obsesiva de Antena 3 Radio. Desde 1996 la obsesión se trasladó a la Cadena Ser. Hoy a nada y todos lo informativos me han un poco de asquito. Leo los titulares en Internet y eso, por lo que veo, es más que suficiente, porque siempre se puede ampliar alguna noticia de interés.

El trasfondo del Doctor House

Queremos tener médicos competentes, educados, agradables, que nos escuchen y que intenten que los comprendamos perfectamente cuando describen nuestras enfermedades o las de nuestros familiares. Detestamos a los médicos prepotentes, arrogantes, que se refugian en su jerga médica y que reducen sus visitas a los enfermos a lo mínimo imprescindible. Dadas nuestras preferencias, cabe preguntarse entonces ¿por qué gusta tanto el Doctor House? El personaje de Gregory House representa al médico que a ninguno de nosotros nos gustaría tener, por muy genial que sea, porque hay muchos médicos buenos.

Vuelvo a preguntarme: ¿por qué gusta tanto el Doctor House? Creo que la explicación no tiene nada que ver con la Medicina y mucho con las represiones y frustraciones que todos tenemos. House es el personaje que todos queremos ser en nuestros trabajos, con la inmunidad de la excelencia personal. Como sabemos que no podríamos vivir y relacionarnos normalmente llevando este tipo de existencia, nos ponemos los martes ante las pantallas de televisión y soñamos que somos el Doctor House.

Princesas plebeyas y príncipes patricios

Rómulo tomó a los cabezas de familia (paterfamilias) de las cien familias que vivían en la zona de Roma en el momento de su fundación, reza la leyenda. Estos patres dieron lugar al adjetivo patricium. Los habitantes de Roma que no pertenecían a los descendientes de esas cien familias, fueron llamados plebeyos. Los patricios formaron una élite social que progresivamente se fue aliando con los elementos más ricos de los plebeyos para formar la nueva nobleza que, en los años finales de la República, se le conoció como optimates. Un plebeyo era alguien que no descendía de los miembros originarios de la comunidad romana.


Muchos herederos de las coronas europeas supervivientes han optado por contraer matrimonio con mujeres que no pertenecen ni a la realeza no a la nobleza de ninguno de los países que mantienen estas antiguas instituciones. Muchos comentaristas hablan de princesas plebeyas, sin tener ni la menor idea de la procedencia y del significado de este término. Aplicando estrictamente la dicotomía de patricio y plebeyo, resultaría que el Príncipe de Asturias sería más plebeyo que su esposa, ya que él tiene una multitud de antecesores que no eran españoles, mientras que a la Princesa la ascendencia extranjera le es desconocida.

Pero no es de esto de lo quiero hablar, sino de los problemas que las llamadas “princesas plebeyas” plantean a las casas reinantes. El caso inicial y paradigmático es el de Diana de Gales, que realmente sí pertenecía a la nobleza británica, no en vano su hermano heredó el titulo de barón que tenía su padre.  Estas princesas de cuento de hadas, estas mal llamadas “princesas plebeyas”, acaban teniendo problemas con su nueva vida. Los comentaristas suelen decir que no se encuentran a gusto con el “protocolo de Palacio”. La pregunta es qué eso del “protocolo de Palacio”, pues ninguna de las familias reales mantienen el antiguo protocolo ni las parejas herederas viven en las mismas residencias que las parejas reinantes. El problema de las “princesas plebeyas” es el problema de los “príncipes patricios”: las pocas ganas de trabajar. Las monarquías de Europa Occidental tienen un papel simbólico y es la representación del Estado su casi única función. No querer participar en el “protocolo” no es diferente a no querer realizar la función representativa, que es el contenido de su trabajo.

Estas princesas no tienen la iniciativa en este punto, sino que reflejan sus modelos, sus maridos. Estos príncipes que han llevado una vida despreocupada durante años no saben someterse a un horario, a ir de un lugar a otro y, además, hacerlo bien, es decir, sonreír y ser agradables, que es para lo que se les paga.
 Las actuales parejas herederas tienen que aprender cuál es su trabajo, para qué están y que no todo es viajar lujosamente, porque de lo contrario muchos se arrancarían a pedir que el puesto se eligiese popularmente o, incluso mejor, fuera el “gordo” de la lotería navideña.