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Sociedad

Barcelona, la otra cara

Barcelona se vende, o nos la venden, como una ciudad moderna, una ciudad en la vanguardia de Europa, como la capital de la Nueva Europa. Pero este verano estamos viendo la cara más atrasada de la capital catalana, apagones masivos y cortes del tráfico ferroviario. Da la impresión de que es una ciudad que lleva mucho viviendo por encima de sus posibilidades de infraestructuras y ahora comienza a vérsele las costuras. Lo mismo debería volverse hacia todo lo que no se ve, para que lo que se ve no quede más en evidencia como ha sucedido este verano.

Elton John puede dar más conciertos

Elton John ha propuesto la genial idea de acabar con Internet cinco años, para conseguir que él venda más discos después de que su última obra tuviera una venta paupérrima, teniendo en cuenta las cantidades de discos anteriores. Arremete contra todo, diciendo que ahora la gente crea con sus ordenadores en cada en vez de quedar con amigos y dar vueltas en busca de un estudio donde grabar; dice que los que escribimos un blog no protestamos en la calle, que es el sitio dónde hay que hacerlo en su opinión.

Dado que este señor se permite decirnos a los demás cómo tenemos que vivir, me voy a permitir, desde este humilde blog, a decirle cómo debiera él conducirse. Podría empezar por considerar que la mejor música no es la grabada o la emitida en las cadenas de radio, sino que es la música en directo, por lo que él podría disponerse a recorrer el mundo, dada su fama internacional, y ganarse el dinero que no ha podido ingresar ahora con su disco. El problema, soy consciente de ello, es que dar conciertos requiere tanto una inversión como un esfuerzo personal y, en muchas ocasiones, no le permitiría a Elton John excentricidades del tipo de volver a dormir en casa todas las noches.

Elton John y otros muchos artistas deben mirarse a ellos y recordar que si son alguien lo son porque hay un público que les reconoce, y un público al que han tenido cogido por precios abusivos. Puede que el público no tenga la culpa y que sean ellos los que se han acomodado a ingresar ingentes sumas de dinero sin necesidad de subirse a un escenario más veces que las justas para no cansarse. La música tiene una ventaja sobre la literatura, que es se permite su ejecución en directo por el mismo autor, que es lo que suele gustar más a los gustosos de este arte.

Algo tiene el fútbol cuando lo bendicen

Algo tiene el agua cuando la bendicen. También algo tendrá el fútbol cuando miles de millones de personas se desviven por este deporte.  La selección de Irak ha ganado, contra pronóstico, la Copa de Asia. La gente se ha lanzado a la calle a celebrar la victoria de su equipo nacional, independiente del grupo religioso o étnico al que pertenecen y que están enfrentados por las armas diariamente.

No sé los motivos por los que el fútbol une a las personas, incluso a los que están dispuesto a matarse, pero creo que tiene que ver con la reclamación de la propia dignidad y el orgullo antes los demás países. El fútbol es un deporte que todos podemos practicar y conocer la diferencia entre los buenos y los mediocres. El fútbol concentra las energías y puede ser un vehículo de catarsis de muchos de nuestros demonios.

Sé que en cierto país del África subsahariana, herido por el resentimiento de las luchas civiles, se ha utilizado el fútbol como instrumento de reconciliación. Se han formado equipos de niños compuestos por las diferentes etnias y así los padres y las familias, que en África tiene trascendencia social, apoyan equipos compuestos por miembros de los grupos enemigos y se establecen relaciones sociales que pueden tender puentes para superar los barrancos que los separa.

Capitalismo abstracto

Solamente compro ropa dos veces al año. En las rebajas de invierno y en las de verano. Cada seis meses renuevo y pongo a punto mi fondo de armario. Como los pantalones siempre me caen un poco largos, los dejo para que los arreglen.

Una vez me di cuenta de que habíamos entrado en una nueva etapa del Capitalismo, que bauticé como “capitalismo abstracto”. Yo voy a la tienda de ropa, compro sin dinero y me voy sin producto. Se ha producido la transacción, vendedor y comprador estamos satisfechos, pero ningún objeto no ha habido desplazamiento posesorio.

Libro vetado por una gran editorial

Paseo habitual por la librerías de una de mis ciudades. Miro estantes que me conozco casi de memoria. Decido pasar a las mesas de novedades a ver qué hay de nuevo. Muchos libros tontos escritos por periodistas o pseudoperiodistas metidos a historiadores, novelistas, filósofos, analistas y astrofísicos.

Me sorprende una portada. No voy ni a decir el título ni el autor, pero la técnica de promoción me pareció patética. Decía que el libro había sido “vetado por una gran editorial”. En ese momento, mi yo reflexivo se pone a cavilar. La portada realmente quiere decir que ha sido censurado, pero como la censura es pública y plena, utiliza el término vetar para lo que únicamente es la decisión de no publicar un libro por parte de una editorial privada. Que unos editores privados, que se juegan su dinero, no quieran publicar un libro no es vetarlo, sino ejercer su derecho a dirigir su empresa como mejor consideren.

Es una técnica muy pobre de publicitar un libro y denota lo que realmente busca el autor, que es buscar una polémica promocional para vender un libro que debe ser muy malo. Si el autor desea una buena censura o un secuestro del libro, para salir en todos los medios, lo que tendría que hacer el conseguir un cerebro como el de los dibujantes de “El Jueves”.

El Primer Caballero de los Estados Unidos

Por lo visto, en los Estados Unidos hay cierta guasa acerca del título oficial que le correspondería a Bill Clinton en el caso de que su esposa, Hillary, resultase elegida como Presidenta del país. Dice “El País” que hay cierto consenso en que el título sería el de “primer caballero”.

Realmente es un polémica más humorística, e incluso tendenciosa y machista, que otra cosa, porque Bill Clinton, como todos los presidentes norteamericanos, conservan el título presidencial durante toda su vida (también pasa lo mismo en España). El problema ahora residiría no en el título de Clinton, sino uno mucho más grave, habría dos presidentes Clinton a la vez en la Casa Blanca.

El pelmazo de la Copa América (II)

Esta tarde he vuelto a pecar. No sabía que ver y me dejé caer por “La 2”. Estaban echando un reportaje sobre la Copa América, pero incluyendo todas las regatas previas de clasificación. A pesar de que era una edición motada de lo que se supone que son los mejores momentos, las escenas de navegación eran pocas y aburridas, sólo poniendo la salida y llegada de las regatas finales. Si pensaba que había exagerado, que no había tenido la paciencia suficiente para entrar lo espectacular de la vela, hoy he salido de dudas y me he reafirmado en mi primera impresión.

A ver si venden ya el libro de Harry Potter

Cada vez que se lanza un libro de Harry Potter asistimos al mismo circo. Una hora marcada, en pleno fin de semana (cuando menos noticias hay) y ahora en verano, para comenzar a vender el libro en inglés (para las traducciones hay que esperar meses). Se montan varias polémicas, como la prohibición para venderlo en Israel durante el “Sabbath”, posibles filtraciones a críticos de prestigiosos periódicos norteamericanos y varias versiones del final por Internet, todo ello con un secretismo tremendo y unas medidas de seguridad dignas de mejor causa.

Yo tengo la impresión de que tanto lo favorable como lo desfavorable están interconectado y junto a todo ello algunos oportunistas se unen para conseguir un día de publicidad gratuita. Estamos ante la mayor campaña de publicidad mundial, desde que Microsoft las iniciase con el lanzamiento del Windows 2000.

No comprendo esa imperativa necesidad de tener un producto no perecedero el primer día que se pone a la venta y más cuando no se va agotar en muchísimo tiempo. Se crea la expectación y hasta el más ajeno se entera que Harry Potter existe y lo mismo le compra el libro a su hijo, sin saber siquiera que está en inglés.

Publicidad gratuita para El Jueves

El Juan del Olmo, magistrado-juez del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, ha ordenado el secuestro de la edición de esta semana de la revista “El Jueves” por tener su portada una viñeta en la que se ve a los Príncipes de Asturias realizando el acto sexual en busca de la ayuda de los 2500 euros prometida por Zapatero. Como evidentemente la Corona no va a solicitar el secuestro ante la Justicia, lo ha hecho la Fiscalía, por posible comisión de un delito de injurias a la Corona, tipificado en el artículo 490.3 del Código Penal (obsérvese que el precepto habla de que la injuria debe producirse en relación al “ejercicio de sus funciones”).

El otro día comentaba la publicidad gratuita que la Iglesia Católica proporciona a todo el que quiere, hoy podemos decir lo mismo sobre la Corona. Sin entrar a comentar el fondo de la viñeta ni si los autores han transgredido algún precepto penal, el auto de Juan del Olmo le ha dado una publicidad tremenda a la revista y la portada ya está colgada en bastante medios de comunicación.

Si la Corona se hubiera quedado calladita, solamente los compradores de esta revista y algún que otro programa local de televisión se hubiera hecho eco de la viñeta. Ahora se encuentra reproducida en las ediciones digitales del “El País” y de “El Mundo” y referenciada en casi todos los portales informativos españoles (he comprobado “La Vanguardia”, “La Razón”, “El Periódico de Catalunya”, “Agencia EFE”, “Diario de Mallorca”, “Diario Sur”, “Las Provincias” y “ABC”. Miles de personas ya se habrán descargado la portada que comenzará a ser repartida por millones de correos electrónicos. Todos se dan prisa para poner la portada o para conseguirla, antes de que el juez extienda el secuestro a todos los medios y soportes.

Mañana esté será el tema de conversación. Se escribirán miles de entradas en los blogs sobre este asuntos. Los foros de los periódicos explotarán y la página de la revista está inaccesible por la cantidad de visitantes que quieren ver la ya mítica portada.

Todo un error de comunicación y un gran premio en publicidad gratuita.

Novela de Antonio Piñero

Antonio Piñero ha sacado al mercado una novela, Herodes, el Grande. En el último año este catedrático, especialista en Biblia (lo que los anglosajones llaman “biblician”), ha tenido un amanecer mediático con su presencia en programas de televisión y radio cuando surgían temas relaciones con sus estudios. Ha tenido la ocasión de dejar constancia de que las ciencias filológicas e históricas están igualmente distanciadas de las más o menos ingeniosas conjeturas sobre los textos bíblicos como de las supersticiones y las lecturas literalistas que algunos quieren recuperar.

Es evidente que esta novela no es lo primero de este autor a lo que puede acceder el público español. Piñero tiene una abundante producción publicada tanto en revistas especializadas, varias monografías, así como la edición y traducción de textos antiguos; junto a ello ha publicado alguna obra de divulgación.

Ahora se lanza a la novela histórica. Considero que es una ganancia para el panorama español. En primer lugar porque indudablemente Piñero tiene buenas cualidades literarias y las páginas que he leído son ágiles, claras y entretenidas. Pero en segundo lugar, porque Piñero escribe de lo que realmente sabe, de lo que especialista, no teniendo que documentarse apresuradamente ni llenando con anacronismos asuntos desconocidos por el autor de novela histórica.

Es deseable que los especialistas españoles se incorporen a los géneros más populares para que el público en general pueda acceder a determinados relatos, con todo el rigor, con todo el entretenimiento y sin tener que sumergirse en una onerosa literatura científica, que es la labor de los especialistas. Sólo queda pedirle a Piñero que complete la trilogía novelística prometida y que siga investigando y publicando para el público científico con el que ha tenido un vínculo personal.

Demuestra que eres un gran fan

La otra noche, viendo la televisión, me quedé helado viendo un anuncio. Se publicitaban aplicaciones para móviles de un popular cantante español. El lema era algo así a “demuestra que eres un gran fan”. Este lema, que probablemente será exitoso, prueba una inversión de las relaciones entre los artistas y sus seguidores, o de lo que a mi entender deberían ser estas relaciones.

El artista es el que tiene que demostrar algo, no el seguidor. El artista es el que tiene que probar a sus fans que él es merecedor de ese seguimiento. Este lema publicitario exime de toda responsabilidad al artista y la descarga en el fan, que es el que tiene que demostrar algo y, sin lugar a dudas, sus demostraciones siempre le cuesta dinero.

En el mundo del fútbol, deporte del que soy moderadamente aficionado, se da esta inversión, incluso desde hace mucho más tiempo. Jugar en casa se tiene como una ventaja deportiva, porque se cuenta con el apoyo de la propia afición, lo cual es normal. Pero el apoyo se ha empezado a exigir a los aficionados, por parte de las instancias deportivas y los jugadores, insinuando que el distanciamiento de la afición es una de las causas del escaso rendimiento de un equipo en una mala temporada.

Es cierto que el aficionado al fútbol está dispuesto a animar y formar parte de la acción deportiva de su club, pero ello no puede hacer olvidar que son los jugares primariamente, y los directivos secundariamente, los que tienen que motivar al aficionado, los que tienen que animarlos, porque al fin y al cabo son los aficionados los que pagan por ver los partidos y si sólo reciben decepciones o exigencias puede que un día decidan quedarse en casa y gastar ese dinero en algo que les proporcione una mayor satisfacción.

EpC y la división del Catolicismo

La artificial polémica que han montado los obispos en torno a la asignatura de “Educación para la Ciudadanía” (EpC) está empezando a tener efectos inesperados entre las filas del Catolicismo español. El episcopado ha instado a los padres a realizar una tontería (a la que se atreven a llamar “objeción de conciencia”).

Había un sector silencioso, que son las congregaciones y órdenes religiosas que son propietarias de los colegios y que tienen una larga experiencia en salir airosas de varias reformas educativas y de las orientaciones políticas más diversas. La FERE, que agrupan a casi toda la patronal de la enseñanza religiosa, ha indicado que dado que ellos son indudablemente católicos y que la asignatura permite es flexible (una favor de decir que no es ideológica, sin decirlo) ellos van a ofertar esta materia obligatoria a sus alumnos. Teniendo más experiencia en la vida cotidiana que los señores obispos, indican que todo ese conjunto de argumentos episcopales contra EpC puede ser empleado para objetar contra la “Religión católica”, incluso dentro de centros confesionales.

Los obispos, que dependen de la patronal, para tener un poco de éxito en esta aventura a costa del alumnado, han interpretado esto como una puñalada por la espalda y han lanzada a la siempre servil COMCAPA para atacar a los propietarios de los centros en los que estudian sus hijos.

Cuando la polémica interna se ha profundizado, se empieza a ver claramente que la batalla por la dominación interna de la educación católica está en el fondo de esta diatriba.

La COMCAPA, con serios problemas de representatividad real, reclama la gestión del dinero de los conciertos educativos, es decir, que los “padres católicos” sean los que controlen las cuentas y con ellos a los propietarios de los centros educativos.

Los obispos dicen que realmente los centros no son ni autónomos ni primariamente educativos, sino extensiones de las vacías y desoladas parroquias que pueblan la geografía patria. Hay que adoctrinar a los alumnos en los colegios, ya que a la parroquia no va nadie.

Los propietarios de los centros docentes, casi todos congregaciones y órdenes religiosas, están acostumbrados a soportar la ambición episcopal sobre sus centros y el deseo, normalmente disimulado, que tienen los obispos de convertirse en los directores provinciales de todos los centros católicos y encargarse de lo que a ellos les importa verdaderamente: gestión de los recursos económicos de los conciertos, administración de las propiedades anejas a los centros y la contratación del profesorado.

Las órdenes y congregaciones saben que ellos tienen dos recursos que siempre temen los obispos españoles. El primer recurso es sencillo y consiste en que todas (o casi) tienen estatuto de Derecho Pontificio, lo cual, a pesar de cierta separación competencial en materias pastorales, puede ocasionar desvelos a los obispos. El segundo es obvia: cualquier obispo de una diócesis española tiene dificultades para acceder a las instancias vaticanas para quejarse de esta o aquella orden en su territorio, mientras que las órdenes y congregaciones tienen normal en Roma sus sedes centrales y personal en constante contacto con los diferentes Dicasterios romanos, si no ocupando cargos directivos en la Santa Sede.

Al final la crisis de valores morales que era EpC, está manifestando la verdadera y grave crisis de valores dentro del Catolicismo, porque ahora, con la excusa de EpC, están tratando de hacerse con cuotas de poder, acceso directo a la feligresía, propiedades y capacidad para administrar dinero, que nunca hemos de olvidar que es dinero público.

España, el país con más cajeros automáticos

La prensa ha publicado hoy que España es el país de Europa con más cajeros automáticos en proporción a la población (menos habitantes por cajero). Varios artículos periodísticos han intentado desbrozar las razones y las causas que produce semejante fenómeno. Intentos los hay de todo tipo y yo ahora voy a poner mi granito de arena.

Creo que en España hay tantos cajeros porque los españoles tenemos necesidad de tener dinero efectivo en nuestros bolsillos. Esta necesidad no obedece a imperativos culturales, emotivos o de mentalidad, sino a algo puramente comercial y fáctico: no se puede pagar con tarjeta en la gran mayoría de los establecimientos comerciales.

Hace unos años me sorprendió que en Francia el transporte público se pudiera pagar con tarjeta y que la entrada a un museo alemán, de poco marcos, se pudiese abonar también por este medio. La sorpresa hizo que me fijara más y prácticamente en todos los sitios y para cual tipo de bienes o servicios se podía pagar con tarjeta, por lo que no había necesidad de sacar tanto dinero de los cajeros.

Paralelamente en España buena parte del comercio no tiene previsto el pago con tarjeta o sólo a partir de una cantidad determinada y buena parte de los comerciantes minoristas descartan este modo de pago, por lo que hay que ir al cajero para poder comprar en muchas tiendas o para abonar los billetes normales del transporte urbano.

En mi opinión, ésta podría ser una causa de la inundación de cajeros automáticos que tenemos en nuestro país, cosa que por lo demás no pienso que no es ni mala ni buena, aunque sí significativa de determinados hábitos en nuestra economía.

Conseguir publicidad sin pagar

Hace unos años un sacerdote, que estaba a cargo de numerosos instituciones católicas, me contó que le habían invitado a un curso para saber relacionarse con los medios de comunicación destinado a los obispos españoles.

El ponente del curso era un renombrado periodista y hacían muchísimas simulaciones de diferentes encuentros con la prensa. El periodista les insistía a los prelados que no debían dar la respuesta directa a la pregunta, ya que muchas veces la respuesta buscaba la respuesta incómoda que los obispos iban a dar automáticamente y que iba a crear mucha polémica.

Después de este consejo, se hizo un debate entre los representantes de dos diócesis que mantenían graves discrepancias sobre la propiedad de algunas piezas artísticas. Estos dos obispos no sólo entraron al trapo directamente en las preguntas que el periodista planteó, sino que además se enzarzaron en una discusión sobre el tema, por más que el periodista les pedía que parasen, que solamente era un ejercicio.

Por más esfuerzos que han hecho por mejorar su comunicación institucional, la Iglesia Católica sigue cayendo en los trucos publicitarios más tontos, que la utilizan para dar promoción a determinadas campañas que andan cortas de recursos. La última caída ha consistido en las críticas y condenas múltiples contra la campaña publicitaria del Getafe CF.

Independientemente del (mal) gusto de la campaña de abonos del Getafe, los obispos le han regalado un gran altavoz a los directivos de esta sociedad deportiva, especialmente en estas fechas en la que los medios de comunicación andan escasos de noticias para rellenar páginas todos los días o minutos de emisión televisiva o radiofónica.

Por muy ofendidos que los jerarcas católicos se encuentren, deberían pensar en las consecuencias de sus palabras antes de hablar. Especialmente si su actuación va a dar más repercusión social que la que tendría si no hiciesen nada o si su actuación va a conseguir la retirada de la campaña o la no compra del producto.

Ninguno de estos tres criterios aconsejaban que los obispos se pronunciasen: la campaña del Getafe no habría traspasado los límites de parte de Madrid si no hubiera habido polémica; los directivos del Getafe, encantados de esa promoción gratuita, no van a retirar la campaña publicitaria; y nadie va a dejar de adquirir el abono del Getafe CF a causa de la condena eclesiástica, de hecho, algunos de animarían a hacerlo por el descrédito creciente que la Iglesia tiene.

Los obispos le otorgan publicidad gratuita a todo el que los provoca, porque son menos complejos que el mecanismo de un chupa-chups: a un estímulo al Episcopado, llega la esperada respuesta de estos en la intensidad deseada.

Premio a las ciencias sociales

Ayer le concedieron al sociólogo Ralf Dahrendorf el “Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales”. Entre los finalistas se encontraban el biógrafo filosófico alemán Safranski y el lingüista búlgaro Todorov. Creo que este premio, el de ciencias sociales, va por el buen camino, porque da un reconocimiento a grandes científicos para los que normalmente no hay posibilidad de acceder al Premio Nobel. Creo que estos premios, especialmente es de ciencias sociales, no se encuentra suficientemente publicitado fuera de nuestro país, aunque la nómina de los ganadores, con poquísimas excepciones, es excelente, habiendo dejado de premiar únicamente a eminencias nacionales (que también lo eran realmente merecedoras).

Los frioleros se han hecho ecologistas

El Consejo de Ministros ha decidido que la temperatura máxima en los edificios dependientes de la Administración General del Estado debe ser veinticuatro grados, por lo que todas las instalaciones de aire acondicionado deberán ser reajustadas para no descender de esta temperatura. Esta decisión política pretende rebajar el gastos energético que supone tener los aires acondicionados a una temperatura menor.

Desde hace mucho tiempo, desde la generalización de los aires acondicionados, padecemos la lucha social entre los que pedimos una temperatura baja durante el verano y el invierno (los calurosos) y los que siempre buscan las temperaturas más altas (los frioleros).

Lo que sucede es que los frioleros suelen ganar la batalla al aire acondicionado alegando todo tipo de males, como tenerse que llevar ropa para no pasar frío, y hasta enfermedades, a las que ya ha ayudado todo un arsenal de literatura en revistas poco científicas. Junto a ello, los frioleros son de una sensibilidad extrema, de forma que, por mucho calor que haga, siempre se descompondrán ante una corriente ocasional.

Ya llegará el invierno y esos mismos que ahora se han apuntado a la defensa de la naturaleza, pondrán las calefacciones a máxima potencia sin tener en cuenta la cantidad de residuos fósiles que se arrojan a la atmósfera.

Desde hace mucho tiempo tengo la sensación de que esta batalla cotidiana siempre se decide a favor de los frioleros, porque utilizan argumentos sobre integridad física y salud. Creo que los calurosos deberíamos emplear también estos argumentos, diciendo que el calor afecta a funciones básicas de nuestro cuerpo (como el ritmo cardiaco), que podemos sufrir golpes de calor o que con tanto calor en el centro de trabajo el ambiente se enrarece y las condiciones de trabajo son peores, disminuyendo el rendimiento.

Los calurosos debemos rebelarnos, porque el frío se puede combatir con ropa, mientras que llega un momento que nada puedes hacer con el calor, cuando uno se ha quitado toda la ropa. En todo caso, tenemos derecho a no morirnos de calor, porque otros nacieron con un termostato estropeado.

Liberalismo funcionarial

Ayer recibí un correo electrónico que intentaba parodiar el sistema de bienestar social utilizando la fábula de la hormiga y de la cigarra. No seré yo el que defienda cada extremo de este sistema, pues considero que está necesitado de hondas reformas para poder producir el efecto que se pretende y que lo justifica.

Lo sí me llamó la atención era que todos los contactos de este correo son personas que bien son funcionarios públicos o personal laboral al servicio de las administraciones. Es decir, personas que reciben su sueldo del mismo fondo que financia el sistema de bienestar social.

Me hace gracia (por llamarlo suavemente) que haya funcionarios y trabajadores públicos que quieren ir por la vida de liberales, defendiendo el éxito personal y empresarial, cuando ellos son los primeros que han huido de esta posibilidades para hacerse un “seguro de vida” dentro de la Función Pública. Lo único que les pediría a estos funcionarios es un poco de coherencia entre sus palabras y lo que postulan, es decir, que mañana vayan al registro general de su administración y resuelvan su condición funcionarial y, acto seguido, se pongan a buscar empleo en el sector privado o a establecerse empresarialmente.

Es lamentable que sean algunos funcionarios los que pidan la supresión de las ayudas sociales (que son discutibles en muchos aspectos) sean precisamente quiénes se llevan la mayor parte de todos los presupuestos públicos (el célebre capítulo I).

Esto es ser liberal con los demás, y proteccionista con uno mismo, todo lo cual es cuando menos un despropósito argumentativo y un falacia moral. El hecho de que en nuestro país se considere que los más capacitados se encuentran en determinados cuerpos de la Función Pública evidencia, sin lugar a dudas, lo poco liberal que ha sido y es nuestro país.

Es risible este liberalismo funcionarial, pues muestra lo revuelto de sus ideas y lo diáfano de sus intereses. Es ya esperpéntico que la formación política, que dice representar al Liberalismo, exija que sus cuadros sean funcionarios públicos y se enorgullezca de ello y no se avergüence por no contar con representantes del sector privado (autónomos o empresarios).

Comprender lo que se lee

Estoy descubriendo el mundo de los comentarios en los blogs. Hasta ahora pocas personas habían comentado mis entradas, pero, de repente, y no sé bien la causa, han empezado a caer comentarios en cascada.

El otro día borré accidentalmente (de nuevo) un comentario de un amable lector en el que se defendía la absurda idea de que Esperanza Aguirre es una persona liberal. Mi entrada defendía la tesis de que Aguirre no es liberal, sino conservadora, una categoría diferente dentro de las clasificaciones usuales de las corrientes políticas.

Y claro, como yo atacaba a la señora Aguirre me tenía que convertir automáticamente en un defensor de la dictadura cubana y de la economía planificada. Creo que el amable comentarista no obró con mala intención, sino que es víctima de una mala formación básica, porque sencillamente no comprende lo que lee, es decir, tiene una incapacidad notable de lectura comprensiva.

Aunque eso no es lo peor, porque sin comprender, comenta diciendo que este geógrafo subjetivo dice cosas que no dice. Sería recomendable que algunas personas dedicaran más horas a la lectura y comentario de algunos textos sencillitos, que inventándose lo que un autor directamente dice y no condena, porque alguien que le echa en cara a una política que es poco liberal, difícilmente está conforme con el “castrismo”.

Es más, si algunos creen que Aguirre es liberal, veo lo que es una de las consecuencias de los bajos índices de lectura en nuestro país, problema, que tengo la impresión personal, que padecen preferentemente los heraldos de la derecha, que confunden la demagogia y la propaganda con la literatura, el ensayo y el pensamiento.

Lo siento, he vuelto

Pues sí, he vuelto. Ya estoy aquí dispuesto a que seguir construyendo mapas, guías y planos de la realidad vista desde la subjetividad. A pesar que mis pretensiones son únicamente mías, y confieso mi subjetividad, me doy cuenta de que las palabras de Kandinsky, el gran maestro del cubismo, tienen un sustrato de verdad muy sólido. Decía Kandinsky que “la mayor abstracción, es el mayor realismo”; a lo cual puedo añadir, visto lo visto, que la mayor subjetividad es la mayor objetividad.

Hasta dentro de poco

Aprovecho la ocasión para anunciaros que hasta el jueves o el viernes no podré volver a escribir, por razones profesionales. Que ello no sea obstáculo para que vosotros lo hagáis y todos los entretengamos, que en el fondo de eso se trata un blog, además de un ejercicio de narcisismo del autor.