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Sociedad

La Alameda y los jóvenes

La Alameda de Hércules, zona céntrica pero algo “desplazada” de Sevilla, está siendo objeto de múltiples informaciones sobre las personas que allí se reúnen para beber y charlar los fines de semana. No quiero entrar en el asunto del ruido que provocan y del derecho al descanso de los vecinos, junto a las inversiones en la construcción de nuevas viviendas que el PGOU de la zona ha propiciado.

Lo que sí me hace gracia de este asunto es la irrealidad de quienes hacen las informaciones periodísticas. Hablan de los jóvenes en La Alameda y de las alternativas de ocio para los jóvenes. No quiero valorar las alternativas, aunque me parezcan una chorrada.

Lo que sí me cuesta es aceptar el hecho de que en La Alameda haya jóvenes. No los hay, pues un simple paseo permitirá comprobar que la media de los asistentes es bastante superior a los veinticinco años, la mayoría tiene trabajos decentemente remunerados y salen a las calles a beber y charlar porque les da la gana, ya que buena parte de ellos compran las copas a precio de bar. Puede que los asistentes a La Alameda lleven pintas un tanto desaliñadas, zarrapastronas, frente a los que van a otras zonas sin que les falte un detalle. Las apariencias engañan, pero la edad no.

No planteo soluciones, no me atrevo, simplemente quiero dar datos para rectificar una noticia inexacta de la que no soy responsable.

¿Qué narices es el fracaso escolar?

El fracaso escolar es una de las cosas de las que mucho se habla pero pocos dicen qué es, porque dependiendo del concepto que se tenga, así variarán las cifras y estadísticas que políticos, poco interesados en la Educación, usan como ariete o como parapeto. Tampoco en el plano de esa pseudociencia llamada Pedagogía hay un acuerdo. Lo recomendable sería que normativamente se estableciera ese concepto, no porque así sea acertado, sino porque habría una misma medida para todos y sobre todo para medir la evolución de los datos.

Hay conceptos que dispararían las cifras como medir el fracaso en términos de asignaturas suspendidas, otros más medianos como sería considerar fracaso escolar en términos de repetición de curso y finalmente otros generosos, tan queridos para las Administraciones educativas, como los que considera que hay fracaso cuando no hay titulación o no se continúan estudios posteriores a los obligatorios.

Elijan uno, pero en mi humilde opinión, no debe ser un criterio que solamente se aplicase a la totalidad de la educación obligatoria, que tal manera que el dato de fracaso solamente fuera aplicable a la educación obligatoria como un  todo. Lo deseable es que el criterio o la suma de variables sean aplicables a cada curso, lo cual ayudará a que sea un instrumento de diagnóstico y no sólo de productos finales.

Las medias verdades de la campaña de financiación de la Iglesia Católica

Estaba viendo la tele. De repente me sorprende un anuncio de la Conferencia Episcopal en el que anima a sus fieles y al público en general a hacer sus aportaciones económicas para el sostenimiento financiero de la Iglesia Católica en España. No es que nada tenga que objetar a esta campaña, sino que además me parece estupendo que el Catolicismo busque medios propios para su financiación.

Lo que sí me llama la atención es que la Conferencia Episcopal incluye en el anuncio asuntos que nada tiene que ver con la financiación por la vía de la casilla del IRPF para la Iglesia, y sí en la casilla de fines sociales.

La obra social de la Iglesia, incuestionable e importante, no se financia a través de lo recibido directamente por el IRPF (que paga al clero y a la gestión eclesiástica según lo consignado en los presupuestos de Conferencia y las diócesis), sino por la otra casilla, junto a partidas sociales de los presupuestos públicos.

Prácticamente toda la asistencia social de la Iglesia está financiada con dinero público, con lo que en nada le afecta la casilla del IRPF o las donaciones directas a la Conferencia Episcopal, porque es el Estado el que paga.

El descubrimiento de la cueva de Rómulo y Remo

Los medios de comunicación se han lanzado a informar que arqueólogos italianos han descubierto la cueva en la loba amamantó a los fundadores míticos de Roma, los hermanos Rómulo y Remo. Algunos advierten que no es conveniente confundir la realidad con la leyenda e incluso, en una indudable “ida de olla”, se lían a hablar de Mussolini (procedente de la misma crónica de agencia, ya que los textos de “El País” y “El Mundo” son parecidísimas) y sus fanfarrias de imperialista romano.

Evidentemente lo que se ha descubierto no puede ser la cueva de amamantamiento de los fundadores de Roma porque tanto este hecho como los propios fundadores son legendarios. Lo que sí se ha descubierto muy probablemente es la cueva que los antiguos romanos consideraban como el lugar de la crianza de sus fundadores. La fiesta más señaladas eran las “lupercalias”, en la que el momento central era una procesión encabezada de jóvenes vestidos de lobos acompañados por la respectiva corporación o hermandad que cuidaba del lugar sagrado del Palatino.

Los que vivimos enamorados de la Historia de Roma desde niños, sentimos con esta noticia la misma emoción que los aficionados a Egipto pudieron experimentar con el descubrimiento de la tumba de Tutankamon. Es el centro del mundo romano, la materialización de todo un imaginario político y cultural. Es tocar la historia directamente, una historia que aún no sabemos el tiempo que ha permanecido oculta.

En la página del Ministerio de Bienes Culturales de Italia podéis encontrar la nota de prensa, fotos y un video.

Don Jaime vuelve a ser Jaime

La infanta Elena se ha separado de su marido, Jaime de Marichalar. Esperemos que gracias a esta separación podamos evitar ver a este individuo más en los informativos durante los actos de Estado. Espero que caiga en las garras de los paparazzis y que le alteren definitivamente su altanera existencia. Lo mejor de todo es que dejaremos de oír aquello de “Don Jaime”.

Corrupción funcionarial

La noticia del día ha sido una operación de la Guardia Civil contra la corrupción de un grupo de funcionarios del Ayuntamiento de Madrid. Era una red estable que se dedicaba a cobrar por agilizar procedimientos de concesión de licencias y o por diferir hasta la caducidad los procedimientos sancionadores. El asunto ha sido espectacular porque varias sedes municipales han sido registradas por los guardias civiles. Los dirigentes políticos del Ayuntamiento de la capital están tranquilos y aseguran que no hay ningún cargo político involucrado y paralelamente desde el Ministerio del Interior se asegura que hay sospechosos que no son funcionarios municipales, como algunos abogados.

Esto es solamente una muestra de lo que es común en tantas administraciones y que paralizan a nuestras administraciones, destrozando las garantías legales y ganando un dinero que no les corresponde. Lo malo de todo esto es que habría síntomas sobrados de que hay una serie de funcionarios que mantienen un nivel de vida que no se corresponde con sus ingresos, que son conocidos y determinados.

También las prácticas irregulares son controlables, con un poco de esfuerzo. Actualmente la informatización de la Administración es casi plena, por lo que se puede seguir qué procedimientos tienen un plazo de resolución exageradamente reducidos según la media, cuáles se demoran y sin excusa habría que examinar de oficio qué ha pasado para que un procedimiento sancionador caiga en caducidad.

Hay cosas que “todo el mundo sabe” pero que nadie investiga. Existen despachos y gestoras con una eficacia que poco tienen que ver con el trabajo. Algunos funcionarios que indican a los ciudadanos lo conveniente que le sería acudir a esos despachos o gestoras para que sus trámites vayan por el cauce conveniente. Determinados familiares de algunos funcionarios se especializan sospechosamente también en la misma rama que su familiar empleado público que alcanza un puesto directivo, aunque hasta entonces les haya sido ajena. Después está la corrupción aceptada en forma de regalos de todo tipo que muchas empresas y empresarios entregan a los funcionarios en fechas tan señalas como las fiestas navideñas que se avecinan (van desde el calendario, un juego de bolígrafos más interesante hasta extremos que todos hemos oído como viajes).

Nuestro sistema de Función Pública quiere garantizar la permanencia, la profesionalidad y la neutralidad de la Administración para que no dependa de las variaciones políticas, es decir, que unas elecciones no provoquen un cambio radical en todos los niveles del Estado, de una Comunidad Autónoma o de una Corporación Local y que haya que empezar de nuevo cada cuatro años, perdiendo toda la experiencia administrativa que únicamente el trabajo a lo largo del tiempo proporciona.

La corrupción política es como la mancha de tomate: escandalosa y que siempre llama la atención. En cambio la corrupción funcionarial se esconde en el fondo de nuestra Administración y lo patológico se confunde con lo correcto, quedándose para pudrir todo de forma discreta y efectiva.

¿Por qué en España no hay indemnizaciones millonarias?

La farmacéutica norteamericana Merck ha legado a un gran acuerdo extrajudicial con los representantes de más de 27000 demandantes por los daños provocados por el medicamento Vioxx. Se ha comprometido a pagar 3300 millones de dólares. Pero este acuerdo está limitado a los litigantes en los Estados Unidos ¿por qué?

En Estados Unidos existe una cosa que se llama Derecho de Daños. Es un sistema de responsabilidad civil que ha venido poniendo coto a los desmanes de las grandes empresas contra los consumidores gracias a millonarias indemnizaciones, que quitan las ganas a las corporaciones de sacar productos defectuosos o, si esto pasa, de seguir manteniéndolos en el mercado.

El Derecho de Daños en España es prácticamente inexistente y recibe el nombre de responsabilidad civil extracontractual. Ello lleva a que las empresas no teman indemnizaciones millonarias por sus posibles imprudencias y que cuando están se den, se saldan con ridículas indemnizaciones como fue en el caso del “síndrome tóxico” y eso que era un procedimiento penal.

Los republicanos de los Estados Unidos, aliados con las grandes empresas, intentan limitar por todos los medios las indemnizaciones para que hagan como en España, lo que les dé la gana y si hay problemas, puedan resolver los casos con cuatro duros. El Derecho de Daños es un medio privilegiado para la calidad en los productos y sirve de contención a las prácticas legales de estas empresas, consistentes en alargar los procesos hasta el infinito, porque se toca lo único que les importa: el dinero.

Es hora que en España y también en toda la Unión Europea se tome conciencia de que la protección del consumidor, del usuario y del paciente para por dotarle de acciones judiciales con consecuencias efectivas y temibles para empresas para las que una indemnización de 15000 euros no es nada. Es hora que los poderes públicos se impliquen en la defensa efectiva de los damnificados y no solamente en la protección de los intereses de las corporaciones.

España y la Unión Europea son el paraíso de la irresponsabilidad civil y eso debe terminar. El hecho de que Merck si se haya molestado en un acuerdo con los damnificados por el Vioxx fuera de las fronteras de los Estados Unidos lo demuestra.

Reich sagrado

Richard Steigmann-Gall, El Reich sagrado. Concepciones nazis sobre el cristianismo, 1919-1945. Akal. Madrid. 2007. 350 páginas (Recensión).

Lo primero que me sorprende de este libro es lo primero que me irrita de él. Como es habitual es las publicaciones que son fruto de una tesis doctoral, en las primeras páginas se hace un recorrido sobre el decurso del investigador, sus referentes y a las diversas personas e instituciones que han hecho posible que el autor lleve a cabo su tesis por medio de las ayudas económicas y becas más variadas. Leída esta obra a uno solamente le queda la salida de admitir que hay personas con suerte y otras con menos, independientemente de los merecimientos intelectuales.

El libro quiere explorar, como dice el subtítulo, las concepciones nazis sobre el Cristianismo, pero esa pretensión empieza a deshacerse conforme las decisiones del autor no son las correctas, al optar por una exposición diacrónica, en vez de sincrónica de cada postura.

Y es en este punto donde el autor patina, tanto por el desconocimiento profundo de cuestiones teológicas, necesarias para conocer la “Lucha de la Iglesia”. Habla alegremente de la Teología liberal sin conocer la aventura histórico-crítica que le precede, habla de la “teología de los órdenes de la creación” cuando la historiografía protestante la ignoran, no entra en la complejidad de los planteamientos de Althus o von Harnack

El autor habla de Cristianismo y de sus relaciones, más diversas con el Nazismo, pero deja de lado dos cuestiones fundamentales. La más famosa, que es la “Lucha de la Iglesia” y el nacimiento de la Iglesia Confesante, que es algo que no tiene claro, ya que habla de “confesantes” en 1932, cuando no podemos hablar de “confesantes” hasta la celebración del Sínodo de Barmen, en mayo de1934.

Cuando uno cree que se va a tratar el Cristianismo, al menos la Iglesia Evangélica y la Iglesia Católica, de repente el autor se desvía a un estudio prácticamente centrado en la Iglesia Evangélica, dejando de un lado a la “Lucha de la Iglesia” dentro del Catolicismo, que si bien fue menos teológica, fue incluso más sufrida si nos atenemos a la desproporción entre sacerdotes católicos internados en campos de concentración y pastores protestantes. El hecho de que fuera la Iglesia Católica la que parase las prácticas eugenésicas y eutanásicas involuntarias en centros asistenciales y hospitales no merece ni un párrafo para el autor.

Es notable que una persona que ha estado hurgando en los archivos alemanes haya encontrado tan poco material novedoso. Pero es sobresaliente y penoso que los autores anglosajones se centren fundamentalmente en fuentes anglosajonas (excesivamente en la obra de Conway), pocas germánicas y de lenguas romances la ignorancia absoluta, como la también tesis doctoral de Héctor Valls.

Comenzaba diciendo lo afortunado que fue el autor de tener tantas ayudas para su tesis y los desafortunados que son otros. No lo digo porque esté resentido por el hecho de no haber tenido ayuda doctoral, porque nunca he solicitado, sino porque un trabajo parecido realicé yo mismo, en cuatro meses, sin viajes y estrujando libros que iba recolectando por una decena de bibliotecas universitarias madrileñas. Espero que se lo haya pasado bien conociendo Alemania, porque el tema lo deja deshilvanado y en ocasiones de forma contradictoria (cuestión del cristianismo positivo, la Iglesia Confesante, el devenir del Protestantismo, las cuestiones de fondo del debate teológico y poca comprensión del desorden orgánico que fue el monstruoso régimen nazi).

De película de Almodovar

Después que determinados acontecimientos de la última semana merecieron el calificativo de “almodovariano”. Almodovar ha hecho en nuestro tiempo lo que Valle-Inclán propuso para el teatro: hacer del esperpento el hilo fundamental de la descripción de la sociedad española.

Muchas veces las escenas que aparecen en las películas de Almodóvar nos parecen exagerado, lo marginal dotado de normalidad. Pero el hecho de que continuamente muchos vivimos escenas que encajarían en las películas de Almodovar y que así lo reconozcamos en nuestras conversaciones cotidianas, demuestra que Almodovar no describe lo marginal dotado de normalidad, sino la normalidad que pensamos que es marginal pero que nunca logramos ocultar del todo. El cine de Almodovar es realismo, puro realismo.

Corrupción para todos

Una dictadura hecha régimen, como fue el Franquismo, tuvo un absoluto control de los medios de comunicación, de forma que cualquier información que pudiera afectarle y perjudicarle era hurtada a los ciudadanos o súbditos, quedándose en el mejor de los casos circunscrita al rumor entre los más enterados. 

Los casos de corrupción que salieron a la luz pública fueron una operación medida, para dar un pequeño escarmiento y dar a entender a la opinión pública silenciada que el régimen no toleraba determinadas conductas que realmente eran características en el Franquismo.

El Franquismo toleraba todo tipo de corruptelas en todos los escalafones, para tener a todo el mundo cogido y que las grandes corrupciones que enriquecieron a las altas jerarquías no pudieran ni ser denunciadas y es más pudieran ser comprendidas como un ejercicio de lo mismo pero en el grado correspondiente a un grado superior. Existían constantes enchufes, “oposiciones” restringidas, la condescendencia con el mercado negro, tratos de favor, remuneraciones bajas y discrecionales, absoluta capacidad de litigiosidad y demás desviaciones.

La tolerancia con las corruptelas de todos, con las debilidades de cada uno de los que formaban parte del engranaje del régimen, para que el miedo por las faltas propias enervase toda tentación y deseo de enmendar las faltas ajenas. Esa corrupción se ha mantenido en el rumor, en el comentario o en la constatación de lo rápido que crecían determinados patrimonios en un país depauperado, quedando pendiente la investigación seria sobre este asunto.

Ramoncín

No puedo con Ramoncín. Nada me gusta de él, ni su casi olvidada música (porque este chico era cantante o al menos eso decía). Pero lo que entra en la dimensión de lo inaguantable, lo mismo para mí, es que opine de todo, de que hable de cualquier cosa con una autoridad que ni los seres que más le quieren le pueden otorgar. Me destroza que quiera representar a los progresistas españoles, porque su autoproclamada representación nos denigra a los demás. Sobre el tema de la SGAE hay otros muchos que han opinado más oportunamente que yo, con más acierto e ingenio.

La desgracia del crítico

Confieso que casi lo único que veo en la televisión es el programa “Sé lo que hicisteis” (en “La Sexta”). Lo paso en grande, sobre todo en la sección que encabeza Ángel Martín. El trabajo de los presentadores es bueno, pero el realmente valioso creo que es el de los documentalistas y guionistas.

A pesar de que me guste, me he dado cuenta de que “Sé lo que hicisteis” vive de la telebasura que critica, de forma que la propia existencia del programa depende de la existencia de la telebasura. Ojalá desapareciese la telebasura de nuestras parrillas y que “Sé lo que hicisteis” tuviera que transformarse en un programa de crítica televisiva, que es algo de lo que carecemos absolutamente en nuestro país.

La princesa del pueblo

La difunta Princesa de Gales, conocida como Lady Di, ha recibido de la prensa británica el apelativo de “la princesa del pueblo”. Siempre me ha revuelto un poco este sobrenombre y hoy voy a decir el porqué.

En primer lugar porque una princesa nunca es del pueblo, ya que la propia naturaleza de la realeza posiciona en un plano superior a una familia, una superioridad precisamente sobre el pueblo. O se es princesa, o se es del pueblo, pero ambas cosas se excluyen. Y en el caso de Diana Spencer no es admisible decir siquiera que procedía del pueblo, porque era hijo de un noble titulado y hermana de otro noble titulado.

En segundo lugar, una cosa es decir que es señora era “popular” gracias al favor que los medios de comunicación le dispensaban y otra es dar a entender que el pueblo le interesaba algo. Diana Spencer, como Princesa de Gales, se dedicó a los clásicos actos de caridad que las señoras de la realeza, de la nobleza o de la burguesía protagonizan para tener protagonismo y llenar sus vacías horas.

Esta señora fue una princesa de lo más corriente, más bien anticuada. Eso sí, con una cobertura mediática que hacía extraordinario cualquier hecho, aunque fuese una recepción de gala o una visita oficial a un país extranjero. No fue “la princesa del pueblo”, sino que se creó, con la legión de lectores de revistas del corazón, “un pueblo para la princesa”.

La guerra de los medios

El panorama periodístico español está conmovido. El grupo “MediaPro”, que ha agrupado a diversos medios y productoras, así como a Televisa, ha lanzado un nuevo periódico de tirada nacional, denominado “Público”, que se define de izquierdas y que quiere coger la franja más a la izquierda de “El País”, así como a todos los jóvenes también de izquierda pero no tan institucionalizados como para leer el periódico oficial de la tendencia a nivel nacional.

En PRISA se han puesto nerviosos y han hecho un ejercicio de fuerza al gobierno durante la semana pasada y el inicio de ésta para que aprecie lo bueno que es tenerlo a favor y no en contra.

“El País” no puede seguir esa línea, por más que le pese a sus directivos. La población no lee para informarse, sino para leer lo que quiere leer. Y si “El País” se dedica a atacar al PSOE por sistema, no será “El País” sino “El Mundo”, medio de la derecha urbana no monárquica, con lo que el mercado está más que cubierto en ese segmento.

Puestos a objetar

Dicen que miles de padres quieren presentar una “objeción de conciencia” contra la nueva asignatura “Educación para la Ciudadanía”. A la hora de la verdad, por lo visto, los objetores caben en un taxi. No me voy a referir en este momento a una cuestión de cantidad sino de cualidad, a hablar sobre la objeción de conciencia a los contenidos curriculares.

Argumentan estos señores que ellos tienen un derecho omnímodo para decidir qué pueden escuchar sus hijos y qué no, qué parte de la razón les parece conveniente y cuál no. Después de esto podrán llegar objeciones de conciencia a la enseñanza de la teoría de la evolución, la explicación de Marx o la reforma protestante.

Los padres tienen derecho a formar a sus hijos según sus principios y este derecho están consagrado constitucionalmente. Pero éste o otros derechos no son absolutos, porque la comunidad tiene algo que decir en cómo se forman sus ciudadanos, en cómo la personalidad de los que van a formar su voluntad se hacen personas.

Si aceptamos la facultad omnímoda de los padres, cuando alguno lo solicite en conciencia, deberíamos incluir en nuestros programas escolares la superioridad de una raza sobre otra, la discriminación de la mujer o la destrucción del medio ambiente.

La verdadera cara de los caseros

Hace dos días el Presidente del Gobierno y la Ministra de la Vivienda anunciaron con gran despliegue mediático las nuevas medidas para incentivar el alquiler de vivienda. La verdad es que ni los sectores más cercanos al gobierno socialista han entusiasmado con el anuncio, dedicándole “El País” dos portadas realmente críticas.

Las medidas de la Ministra Chacón se parecen a las de la ex Ministra Trujillo, pero con dos diferencias marcadas: la primera es que las medida de Trujillo tenían que ser ganadas en una convocatoria pública en manos de las Comunidades Autónomas, mientras que las de Chacón son generales y serán gestionadas directamente por el Estado. La segunda diferencia es que las nuevas medidas incorporan una desgravación fiscal para el alquiler, que desde la Ley de 1998 había desaparecido de nuestro sistema tributario.

En todo caso, pese a sus similitudes y diferencias, ninguno de los dos planes son realmente planes generales, de fomento del alquiler, sino únicamente planes de fomento del alquiler joven, que para estas medidas son los menores de treinta años. Creo que esta es una de las grandes carencias, ya que el fomento del alquiler es una opción buena no solamente para los jóvenes, sino para la población en general y para la economía nacional (aumentando la renta disponible para ser gastada en otros sectores que no son el inmobiliario).

Lo más sorprendente no ha sido la lógica batalla política y la pluralidad de valoraciones acerca de este anuncio, sino la proliferación de “analistas” del mercado de alquiler que ha salido en defensa de los propietarios y “caseros”, indicando que los problemas del alquiler se deben fundamentalmente a que los que ponen sus casas en alquilar con unos santos y los inquilinos son unos delincuentes que ni pagan ni conservan bien las casas.

No voy a entrar a discutir que haya personas que no paguen la renta y personas que no cuiden adecuadamente las casas, pero sí me niego a creer que esto es una generalidad y mucho más voy a colaborar en mantener la imagen seráfica de los caseros. Repasemos a los caseros.

Normalmente los caseros no declaran a Hacienda los grandes ingresos que perciben al alquilar sus viviendas, por lo que las quejas sobre sus reclamaciones judiciales se deben más a la imposibilidad de acceder a ellas que al hecho de su funcionamiento, porque muchos no pueden ir a los tribunales para exigir el pago de las rentas debidas, sencillamente porque el Estado desconoce que ellos hubieran percibido esas rentas.

Las viviendas puestas en alquiler por lo general están en un estado de conservación, mantenimiento y equipamiento muy inferior a las de propiedad, siendo los precios muy semejantes a los precios de una amortización hipotecaria. Sale un inquilino, entra otro y ni siquiera se hace una limpieza general. Los caseros confunde interesadamente no cuidar la vivienda con el desgaste normal causado por el uso de las cosas. Cualquier persona sabe que en una casa siempre hay que hacer un mantenimiento de determinadas cosas, pero los caseros no lo saben y dejan las casas caerse, porque siempre podrán echarle la culpa al anterior inquilino y culpar al siguiente, con la única finalidad de quedarse con la fianza.

Los caseros se aprovechan tanto de jóvenes como de trabajadores desplazados transitoriamente para pedir mucho dinero por metro cuadrado. Saben que muchas veces los inquilinos son uno por habitación de forma que los precios suben porque no son calculados en función de zona, calidad y metros cuadrados, sino en virtud de las habitaciones que posee la vivienda.

A modo de síntesis, tengo la sospecha que la mala fama de los inquilinos, la criminalización de estos, es una “política de comunicación” de muchos caseros para mantener restringido el mercado, metiendo miedo a otros propietarios para introducir sus viviendas en el mercado y así subir el precio a placer.

El alquiler se trata políticamente de una forma incorrecta. El alquiler es una especie de mercado secundario para gente de segunda, jóvenes y pobres. No se solucionarán los problemas de este mercado, sobre todo su dimensión, hasta que socialmente el alquiler sea valorado con la misma dignidad que la propiedad (con hipoteca para toda la vida).

Raúl y el periodismo

Hacía tiempo que no escuchaba una retransmisión de fútbol por la radio. Ayer por la noche lo hice. Después de un año sin hacerlo me sorprendió que los temas que tratan en la retransmisión, además de la entrecortada narración del encuentro, no han variado nada.

Uno de los temas favoritos de los periodistas deportivos es Raúl. Yo soy de los que opina que es un jugador sobrevalorado y que está estupendamente en las antípodas de la selección nacional. Uno de los más acérrimos defensores de Raúl, aprovechando que parecía que el jugador había recuperado algo de gol, se atrevió a reconocer que la temporada pasada éste no estaba en forma.

Recuerdo a ese mismo periodista, durante la crisis que ahora reconoce, diciendo que Raúl se encontraba en plena forma, que conservaba toda su capacidad goleadora y que, en caso de no ser cierto todo lo anterior, su historial justifica por sí mismo la presencia de este jugador en el once titular de su equipo y en las convocatorias de la selección española.

Aquí se encuentra uno de los problemas del periodismo deportivo español: no intenta ser objetivo ni para disimular. El hecho de reconocer que el jugador que se defiende no se encuentra en su mejor momento, daría ahora una mayor credibilidad a la fanfarria hagiográfica.

Aunque ya el imperativo moral de decir la verdad no signifique nada, aunque sólo fuese para que de vez en cuando se les creyese, algunos periodistas deberían reconocerlo lo evidente para todo el mundo.

Parar los nombres estrafalarios en Venezuela

Hace aproximadamente una semana los medios de comunicación, en medio de una sequía vacacional que hace publicar casi cualquier cosa, dieron una amplia cobertura al proyecto de nueva Ley de Registro Civil, propuesta por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

El proyecto de Ley intenta evitar que se impongan a los niños nombre estrafalarios del tipo “Superman”. Los medios conservadores de nuestro país han puesto este proyecto legislativo como ejemplo de la intervención constante del gobierno venezolano en la vida cotidiana y en libertad individual de los venezolanos.

Lo que me extraña es que estos “defensores de la libertad absoluta” de los padres incluso para imponer nombres estrafalarios a los descendientes, es que no se hayan dado cuenta de que en nuestra Ley del Registro Civil existe inmemorialmente la misma disposición, concretamente el párrafo 2 del artículo 54, nada menos desde 1999 bajo el gobierno popular.

Chávez no es santo de mi devoción y me horrorizaría verlo al frente de mi país, pero no quiere decir que no pueda acertar de vez en cuando, aunque sea por casualidad. Creo que proteger la identidad de los neonatos del capricho de los padres que puedan convertirlos en objeto de burlar a lo largo de toda su vida entra dentro de lo que llamamos “interés superior del menor”. Es evidente que los padres tienen el derecho de imponer el nombre que quieran a sus hijos, pero éste no es un derecho absoluto hasta el punto de perjudicar potencialmente la consideración social de sus descendientes.

Me gustaría saber el nombre que los críticos con la medida venezolana (y de la española, aunque no lo digan). Apostaría mi patrimonio a que les otorgaron nombres comunes y generalmente tomados de algunos ascendientes. El proyecto de Ley venezolano no es ni estrafalario ni invasivo de la libertad, simplemente posibilita cierto sentido común a quién prefieren a Matt Damon o a Angelina Jolie que el futuro de sus hijos.

Neonazis israelíes

La policía israelí ha desarticulado un grupo neonazi que operaba en su territorio. Han dado publicidad a sus acciones que estos salvajes grababan en vídeo. El contenido es el salvajismo e inhumanidad común a todos estos animales que dudosamente merecen el calificativo de personas. Pero lo que es noticia es que haya ocurrido esto precisamente en Israel, país fundado sobre las cenizas del Holocausto nazi.

Estas bestias detenidas, además de estar una escala bastante baja de la evolución zoológica, han demostrado menos inteligencia que los gorilas a los que imitan. Si ser neonazi y actuar como tal es un delito en todos los Estados civilizados, serlo en Israel es atentar contra uno mismo y contra la memoria de los conciudadanos. Es algo así como si el hijo de la víctima ensalzase la personalidad del asesino. Además de bestias, tontos.

Vuelve Geografía Subjetiva

Ya ha pasado el verano. Al menos el verano vacacional, que no el meteorológico. Volvemos todos a donde estamos, queramos o no. Volvemos a construir Internet con nuestras opiniones.